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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 5)

Blas Fernández | 20 de marzo de 2014 a las 5:00

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En esta ocasión, el Podcast de La Ventana Pop repara en curiosidades intemporales como el swing de Très Bien! o la relectura de clásicos de la copla llevada a cabo por Maria Rodès, un terreno que ya había tanteado previamente Pony Bravo. Oso Leone (presentes en una nueva cita veraniega, el Mona Fest de Salobreña), Za!, Unicornibot y el veterano Steve Wynn se suman a nuestra agenda de conciertos en Andalucía. Y todavía nos queda tiempo para revisar los nuevos trabajos de Cherry y Poomse.

Como siempre, puede escuchar el programa en el reproductor situado bajo estas líneas o a través de la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Très Bien!: Let’s Get happy Together

2.-Très Bien!: Did I Remember?

3.-Maria Rodés: El día que nací yo

4.-Maria Rodés: Tres puñales

5.-Pony Bravo: Ninja de fuego

6.-Za!: Mr. Reality

7.-Unicornibot: Liceo mutante

8.-Blusa: Facenda

9.-Oso Leone: Cactus

10.-Cherry: Frío y calor

11.-Cherry: Tiempos de tempestad

12.-Poomse: Empty Sea

13.-The Dream Syndicate: Tell Me When It’s Over

La importancia del sello

Blas Fernández | 13 de octubre de 2013 a las 5:00

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Al aficionado con interés específico en el rock nacional, en el sentido más amplio del género, no le vamos a descubrir ni aquí ni ahora las bondades de Foehn Records. Tras doce años en activo, la compañía independiente barcelonesa –creada “con el objetivo de apostar por la vertiente menos tradicional del pop, el rock y la electrónica”, según la declaración de intenciones de uno de sus principales artífices, Marc Campillo– despliega en 2013 un exquisito catálogo, de norte a sur y de este a oeste, en el que figuran propuestas con difícil acomodo en discográficas al uso.

Puede que su habitual política de joint venture –los artistas financian buena parte de los costes de edición– no sea del agrado de algunos nostálgicos partícipes del ancien régime –así están las cosas, ¿lo entiende?–, pero lo cierto es que ha permitido un canal de distribución, con un cierto certificado de garantía implícito, por el que discurren trabajos, entre otros señalados exponentes del underground español, de Balago, Emilio José, Úrsula, Marina Gallardo, Tannhäuser, Blacanova o I Am Dive. Y sí: atendiendo a la procedencia de estos últimos cinco nombres, resulta obvio que Andalucía es una de las canteras que más capital creativo aporta a la escudería.

El papel que Foehn interpreta en nuestro pequeño mercado independiente nacional tiene pues, a la postre, tanto de prescripción como de acto autoral en sí mismo: su creación es un marchamo propio que determinado tipo de oyente, degustador de elegantes rarezas, identifica y rastrea. En el fondo, la genuina razón de ser de aquella concepción de independencia con origen en el lejano periodo post-punk. Entre las últimas y recientes entregas del sello encontramos tres álbumes que, para quien suscribe, revalidan la vigencia de este planteamiento: Mokragora, de Oso Leone; Sunriser, de Gaf y La Estrella de la Muerte; y Estampida, de Víctor Herrero.

GAF y La Estrella de la Muerte. / Foto: Jaime Chinarro.

GAF y La Estrella de la Muerte. / Foto: Jaime Chinarro.

Banda articulada en torno a la propuesta original de los mallorquines Xavier Marín y Paco Colombàs, Oso Leone debutó hace ahora un par de años con un álbum de título homónimo plagado de referentes folk y hermosas canciones. Atendiendo a ese punto de partida, la progresión que revela Mokragora –el título viene del nombre de una región serbia particularmente castigada durante la guerra de los Balcanes, Mokra Gora (Montaña Húmeda)– resulta algo más que notable. Sobresaliente, para ser exactos. Perviven en él los ecos folk, pero sustentados ahora en armazones sonoros que, sin ser estrictamente electrónicos, beben del dub y de la la tensión rock especulativa, tanto reciente como clasicista –eh, oigan: aquí no sólo hay rastros de Arthur Russell; también del Peter Gabriel más pasado de rosca–. Un combinado éste que aplicado a canciones con alto contenido emotivo –melodías adhesivas y textos a menudo tan crípticos como cortos– atrapa y fascina al oyente.

Inspirado en “la vida vegetal” –no es un guiño a la pereza mental o la inconsciencia involuntaria; los nueve cortes llevan nombres de plantas– y publicado como tándem junto al libro Belle-île –con textos de Mercedes Mangranè y fotos de Gabriel Haberland, disponible en formato físico con descarga digital del álbum o en formato PDF en la edición CD–, Mokragora, en un universo paralelo, sería todo un superventas para Foehn Records: accesible e hipnótico, su escucha convence de cabo a rabo.

Alejándose de la guerra de los Balcanes, precisamente, llegó a Tenerife a mediados de los 90 un joven Mladen Kurajica, convertido hoy en factótum de GAF y La Estrella de la Muerte, hasta anteayer uno de los secretos mejor guardados del rock experimental español. Rock, otra vez, entendido en el sentido más amplio, pues aunque es en su tradición donde GAF se incardina, tanto la elasticidad de la formación –cambiante en número y protagonistas a cada entrega– como la multiplicidad e sus intereses estéticos –del free-jazz al krautrock– hacen de sus discos auténticas aventuras, imprevisibles por propia definición. En Sunriser, la banda canaria no sólo explora a fondo su siempre presente vertiente psicodélica, sino que también se explaya en una larga suite cósmica –Yannakis: 20’27”– que bien podría figurar desde este momento en una hipotética antología del género en España.

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Radicalmente diferente –y el adjetivo radical está elegido a posta– resulta la propuesta de Víctor Herrero. Pareja sentimental y musical de la cantante norteamericana Josephine Foster, con quien reside en Vejer (Cádiz), el consumado guitarrista volvió el pasado septiembre de 2012 a su pueblo toledano, Torrijos, para registrar un segundo álbum firmado con nombre propio –el primero fue Anacoreta (2009)–. Estampida, con su guitarra y su voz como únicos protagonistas, es un disco de cantautor, pero en esa otra acepción tan cara al panorama español, mucho más identificable con su par anglosajón. Podríamos establecer conexiones con ilustres protagonistas de esa escena, pero tenemos una más cercana: como antaño Amancio Prada, Herrero también encuentra inspiración en Jorge Manrique y las celebérrimas Coplas a la muerte de su padre. Pruébelo con calma y luz tenue.