Blas Fernández | 22 de mayo de 2012 a las 13:10
La anunciada reedición en versión especial de Échate un cantecito, coincidiendo con el vigésimo aniversario de la aparición original de tan señalado título en la discografía de Kiko Veneno (y de la música española en general), me da pie al rescate de la entrevista que con tal motivo le hice en su momento, publicada en noviembre de 1992.
Por cierto, que esta entrevista me dio el nombre para el programa de radio que comencé poco después. En fin… Rebobinando… Dos décadas atrás…
Blas Fernández | 20 de mayo de 2012 a las 17:46
“Yo es que nunca había visto a Iggy”. De repente, justo cuando el concierto de The Stooges arranca con Raw Power, el mundo, la audiencia de la segunda jornada en el festival Territorios Sevilla, parece dividirse en dos: quienes ya han contemplado en directo en otras ocasiones los bailes de la iguana, junto a sus veteranos compañeros o flanqueado por jóvenes reclutas, y quienes asisten por primera vez a las convulsas evoluciones del mito. Para los segundos, lo señalado de la ocasión se supone tan especial que cualquier otra consideración pasa a segundo plano; entre los primeros, por contra, se abren nuevas divisiones, de la entrega incondicional, los menos, al reparo.
Este cronista se siente en medio. No le vale el sobado argumento “con 65 años a ver quién se sube a un escenario y hace eso”, pero tampoco puede evitar reconocer el valor de semejante actitud aún cuando el Iggy de hoy, el de hace ya mucho tiempo, resulta ser un astuto empresario dispuesto a explotar comercialmente ese mito; el mismo que abomina de EMI, la discográfica que se ha negado a editar su disco de versiones, Après, arguyendo con sorna que quizás “hubieran preferido un disco con punks populares”, pero que no duda en rescatar el añejo y ciertamente glorioso repertorio de sus inicios para, una vez más, hacer caja. En fin, el rock’n’roll y sus contradicciones, bastante más allá de pintoresquismos como la exigencia de limusinas o banda ancha para ver en el camerino la final de la Champions.
¿El concierto? Pues el de siempre –incluida la proverbial invitación a los dancers para subir al escenario–, sólo que en cada ocasión un poco más ralentizado, un tanto más amortiguado y, vaya, acercándose peligrosamente al límite de lo caricaturesco; sólo salvado por la profesión –premio especial para James Williamson, de vuelta a la carretera en primera clase tras jubilarse como alto ejecutivo en la división informática de Sony– y sobre todo por el entusiasmo con el que la numerosísima audiencia –el concierto con más asistentes de todo el festival– recibió cañonazos del calibre de I Wanna Be Your Dog o andanadas tan hirientes como Fun House.
Si hubieran puesto bandera, el público que el sábado acudió en el Monasterio de La Cartuja a la segunda jornada de Territorios la habría desbordado. Lo de Iggy estaba hasta la bola, pero una rápida ronda certificaba que incluso a aquellos a los que tocó bailar con la más fea, caso de los granadinos Lori Meyers, el sevillano Shotta y la charanga balcánica de los 17 Hippies, actuaban frente a audiencias más que respetables.
Y fue una constante casi desde el inicio. Casi: el rapero local Juaninacka encendía a su fiel parroquia en el escenario principal y los jiennenses Guadalupe Plata volvían a sacar ídem del viejo filón del rhythm&blues más arrastrado, pero Marina Gallardo tuvo que conformarse con bastantes menos espectadores. Eso sí, buena parte de quienes pasaban frente al escenario Ron Brugal apostaban por quedarse y comprobar cómo la portuense crece. Había empezado su concierto con The War Inside, esa magnífica canción que avanza un tercer álbum ahora en proceso, y la mera disposición del escenario –tres teclados y dos percusionistas; la guitarra no sonó hasta el tercer tema– avisaba ya de ese componente motorik que diluye anteriores esencias folkies y gana espacio para las atmósferas. Hay que estar muy, pero que muy atentos con ella.
Entre lo más destacado de la noche servidor incluye también a Andrés Herrera Pájaro, en estado de gracia tras su inesperada reaparición con Santa Leone y llevando sus canciones al directo en compañía de una banda impecable e imponente. Suyo, y de sus compañeros, fue el mérito de poner a bailar a quienes abarrotaban el escenario Ron Brugal, cómplices paisanos o foráneos: también se deshace la sospecha de que su singular propuesta, esa que funde en una particular marmita rock’n’roll clásico, spaghetti western y guiños profanos a la música procesional no va a ser entendida más allá de ciertos límites geográficos. Si acaso, no lo será más allá de ciertos círculos melómanos.
Notables, en la medida de la visita fugaz, se mostraron también Mission of Burma –cuando aceleraban, sacudían los cimientos del centenario monasterio–, el veterano Alpha Blondy –versión reggae incluida del Wish You Were Here de Pink Floyd; que Jah me ampare– y unos !!! tan cumplidores en su batidora disco-music que hasta pusieron a dar botes a los fans de Iggy que por allí quedaban.
Servidor se quedó con las ganas de ver a The Bug y repetir con Buraka Som Sistema, acompañando atronadores durante el camino de vuelta.
Blas Fernández | 11 de enero de 2011 a las 8:27
Ganadora el pasado mes de octubre, junto al grupo sevillano Tannhäuser, del Circuito Joven de Pop Rock de Andalucía, la banda granadina Pájaro Jack alterna su condición de sorprendente revelación -un par de epés autoeditados bajo licencia Creative Commons cimentan su incipiente y bien ganada fama de artesanos del folk-rock proclives a la canción redonda- con una naturalidad ajena a las poses, tics y vicios tan afines a la escena pop.
“Había poco tiempo para el disco: un día para grabar y otro para mezclar, y la verdad es que no quedamos muy satisfechos. Como íbamos tan limitados me pidieron que hiciera una canción solo con la guitarra. Y, la verdad, es que no se me ocurrió otra cosa. Soy monitor en un grupo scout y…”, recuerda Jaime Beltrán, veintimuypocos, cantante, guitarrista y compositor de la formación, de la inesperada versión de Anikuni incluida en el álbum compartido con Tannhäuser, parte de un premio que justifica su razón de ser con una pequeña gira de conciertos por los teatros dependientes de la Consejería de Cultura en Granada, Sevilla y Málaga.
Cabe otro cover -una adaptación al español del Crosswinds del Fleet Foxes J. Tillman-, pero manda la pareja de cortes propios que el ahora trío ya había registrado con anterioridad, Esa sensación y Las luces, deliciosos y directos ejercicios de gramática pop con inequívoco acento folkie, irresistibles y definitivamente adictivos.
“Es raro -apunta Beltrán-. Creo que al principio lo que más me interesaba eran los cantantes en solitario, Nick Drake, Leonard Cohen… Cuando empezamos con Pájaro Jack nos gustaban mucho grupos como Wilco, pero ese gusto fue luego derivando hacia los 60 y 70, el folk británico y norteamericano… Es curioso, porque después nos enteramos de que había una nueva ola folk. Y nos dijimos: vaya, justo ahora”.
Lo sorprendente no es tanto que se enterasen sobre la marcha de qué corrientes resultan hoy simpáticas en tan proceloso escenario, sino que cada uno de sus aún cortos pasos fuera tan firme, tan inapelable. Beltrán dio forma al grupo junto a su amigo Fran hace poco más de un año. Se conocieron en un curso para técnicos de sonido y decidieron poner en práctica lo aprendido grabando el epé Las luces en la casa del primero. Cinco cortes; casi cinco dianas en las que comenzaba a perfilarse el gusto por las armonias a varias voces sustentadas sobre guitarras entrelazadas y hasta algún que otro banjo. “Las grabamos sin haber tocado nunca en directo como Pájaro Jack y sin tener aún idea de hacerlo. Pero cuando las escucharon los amigos, nos animaron”, dice Jaime.
Con Fran ya fuera de la formación y una vez reclutados los marios -Mario Rodríguez (bajo) y Mario Fernández (batería); apoyados en el directo por Arturo Muñoz (guitarra y voz) y Daniel Guirado (teclados y voz)-, Pájaro Jack se metía el pasado año en el estudio motrileño de Paul Grau -Lagartija Nick, Lori Meyers- para registrar un segundo epé, En los días de calor. Cinco dianas de cinco disparos. “Las cinco canciones del primer epé son prácticamente nuestras cinco primeras canciones. En el segundo son, simplemente, las siguientes. Y las nuevas que vamos haciendo en directo son las que van saliendo -explica modesto Beltrán interpelado por su puntería-. Creo que se debe al filtro previo. Si la idea de la canción nos convence seguimos trabajando en ella; si no, no. Le desechamos pronto”.
Sin contrato discográfico, el grupo hizo lo lógico: editar ambos trabajos bajo una licencia Creative Commons. “Se trataba simplemente de grabar las canciones y registrarlas a nuestro nombre, pero pensando siempre en la descarga gratuita, en que las pueda escuchar quien quiera hacerlo. Cuanto más gente, mejor -afirma-. Lo más importante para nosotros ahora es tener conciertos. Si alguna discográfica se interesa y creemos que tenemos suficientes canciones buenas, pues haremos un disco. Y si ningún sello se interesa pero tenemos las canciones, nos volveremos a autoeditar”.
Pájaro Jack y Tannhäuser, con Sr Chinarro en acústico como invitado especial, actúan hoy en el Teatro Alhambra de Granada, mañana en el Teatro Central de Sevilla y el próximo jueves en el Teatro Cánovas de Málaga.