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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 14)

Blas Fernández | 25 de septiembre de 2014 a las 5:00

Antonio Luque, flanqueado por Jordi Gil, Javi Vega y Pablo Cabra. / Foto: Paco Guerrero

Antonio Luque, flanqueado por Jordi Gil, Javi Vega y Pablo Cabra. / Foto: Paco Guerrero

El Podcast de La Ventana Pop abre en esta ocasión con un avance del inminente nuevo disco de Sr. Chinarro, Perspectiva caballera, en el que Antonio Luque vuelve a reunir a una de sus formaciones más celebradas. Lo pone además en circulación con su propio sello, que incluye guiño a las añoradas Vainica Doble. Y algo del espíritu de aquellas parece flotar en Los Caramelos, la misteriosa banda de Charlie Mysterio, que vuelve a la carga tras más de una década de silencio.

Seguimos revisando el cartel del Monkey Week -que incluye a Suomo, Natisú, Pony Bravo, Miraflores y Holy Fuck- y el disco en homenaje a The Church -suenan Midi Puro y José Lanot-. Por último, algunos apuntes de conciertos con Pájaro Jack y Sam Roberts Band.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Sr. Chinarro: Mi sapo

2.-Sr. Chinarro: Famélicos famosos

3.-Vainica Doble: Ay, quién fuera a Hawai

4.-Los Caramelos: Pam Pam!

5.-Los Caramelos: La chica del 600 blanco

6.-Suomo: Suddenly

7.-Natisú: Cuerpo al mar

8.-Pony Bravo: Zambra de Guantánamo

9.-Miraflores: Brand New Tornado

10.-Holy Fuck: Silva & Grimes

11.-Midi Puro: Bel Air

12.-Jose Lanot: Secret Corners

13.-Pájaro Jack: Volveréis a por mí

14.-Sam Roberts Band: The Hands of Love

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 5)

Blas Fernández | 20 de marzo de 2014 a las 5:00

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En esta ocasión, el Podcast de La Ventana Pop repara en curiosidades intemporales como el swing de Très Bien! o la relectura de clásicos de la copla llevada a cabo por Maria Rodès, un terreno que ya había tanteado previamente Pony Bravo. Oso Leone (presentes en una nueva cita veraniega, el Mona Fest de Salobreña), Za!, Unicornibot y el veterano Steve Wynn se suman a nuestra agenda de conciertos en Andalucía. Y todavía nos queda tiempo para revisar los nuevos trabajos de Cherry y Poomse.

Como siempre, puede escuchar el programa en el reproductor situado bajo estas líneas o a través de la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Très Bien!: Let’s Get happy Together

2.-Très Bien!: Did I Remember?

3.-Maria Rodés: El día que nací yo

4.-Maria Rodés: Tres puñales

5.-Pony Bravo: Ninja de fuego

6.-Za!: Mr. Reality

7.-Unicornibot: Liceo mutante

8.-Blusa: Facenda

9.-Oso Leone: Cactus

10.-Cherry: Frío y calor

11.-Cherry: Tiempos de tempestad

12.-Poomse: Empty Sea

13.-The Dream Syndicate: Tell Me When It’s Over

“Trabajar con SGAE es como hacerlo con el Instituto Nóos”

Blas Fernández | 13 de mayo de 2013 a las 5:00

Dos meses después de ser lanzado en internet en descarga libre y gratuita, y tras haber sido presentado en concierto en una veintena de escenarios diferentes, De palmas y cacería, tercer álbum de la banda sevillana de rock Pony Bravo, cuenta los días para su inminente edición física, primero en CD y más tarde en vinilo.

Con fechas previstas, entre otras, en Sevilla (viernes 17 de Mayo en el Festival Territorios) y Barcelona (viernes 24 en el Primavera Sound), Daniel Alonso, integrante del cuarteto junto a Pablo Peña, Darío del Moral y Javier Rivera, habla en esta entrevista del particular modus operandi de la banda, de la peliaguda situación de los derechos de autor y del agitado contexto social actual. También de música, claro.

Hay fuego en el Sur

Blas Fernández | 9 de marzo de 2013 a las 5:00

Foto: Celia Macías

De palmas y cacería. Pony Bravo. Descarga digital (CD y LP en breve). El Rancho Casa de Discos.

Conviene, de partida, reparar al menos en un par de consideraciones extramusicales al enfrentarse a De palmas y cacería, tercer y muy esperado disco de la banda sevillana Pony Bravo, lanzado esta semana vía web en descarga libre y gratuita, con edición en CD para antes de final de mes y, siguiendo el proceso habitual, también con futura versión en vinilo.
 Ambas consideraciones, claro, hacen referencia al modus operandi de la formación, una apuesta desde sus comienzos por el uso de licencias Creative Commons, que permiten esa distribución en línea sin trabas, y que en el caso que nos ocupa adquiere tanto una dimensión política como ética.

Ambas desmontan tópicos interesados respecto a la viabilidad del envite, ésos que atendiendo a premisas difícilmente objetivables afirman sin despeinarse que sólo grupos o solistas con una carrera previa tradicional, y asentada presencia mediática, pueden permitirse semejantes aventuras -falso: ya se ha dicho que el Pony ha cabalgado siempre por libre- y que sólo grupos o solistas que “no interesan a nadie” se prestan a “regalar su música en lugar de cobrarla” -falso otra vez: del interés por Pony Bravo no dan sólo cuenta su abultada agenda de conciertos o su paso por los festivales más relevantes del país, también el hecho de que el mero anuncio por Twitter de la disponibilidad del disco bastará el pasado martes para colapsar el portal desde el que podía descargarse-.

Resulta una obviedad, pero parece inevitable volver a recordar que, pese a los lamentos de nostálgicos y asalariados -e incluso de nostálgicos asalariados-, las licencias Creative Commons son sólo una opción, tan respetable y útil como cualquier otra, y que por sí mismas no hacen mejores ni peores los trabajos que amparan. Sin embargo, sí que potencian en origen -por la vía tradicional cuesta otro tanto de sangre, sudor y lágrimas- un ámbito de libertad de actuación plena para aquellos que, conscientes del esfuerzo añadido que acarrea, deciden asumir el control absoluto de su obra. Pero que nadie se engañe: eso no garantiza nada; lo que hace a un grupo es la conexión con su público. Y, ya se dijo hace años, Pony Bravo lo tiene.

Foto: Celia Macías

Al frente de un sello discográfico ad hoc, El Rancho Casa de Discos, que desde hace tiempo se permite ya realizar otras recomendables grabaciones de terceros, y con esos dos álbumes anteriores cimentando una trayectoria tan atípica como deslumbrante -Si bajo de espaldas no me da miedo (y otras historias) (2008) y Un gramo de fe (2010), Pony Bravo estrena 2013 con un álbum quizás menos sorprendente que sus antecesores -ahora sabemos qué podemos esperar dentro de unos márgenes razonables-, pero más directo en su inmediatez, en su evidente ilación con la actualidad circundante, tratada aquí con la distancia terapéutica de un humor cáustico -vía de trabajo confesa- que levanta muros de resistencia contra la tormenta de caspa que nos azota.

Quizás por eso, una canción como Turista ven a Sevilla no pueda ser entendida en su plenitud sino desde el contexto de una ciudad en estado de permanente tensión entre concepciones antagónicas de su propia existencia, claudicantes entre sí por mera cuestión de civilizada convivencia; una ciudad que ondea la cuestionable y efímera enseña de su tematización, abonada a los vía crucis y las santas enzurbaranadas, engalanadas con miles y miles de euros públicos, mientras disfruta con saña del enésimo ciclo de destrucción de su tejido cultural, ése que tanta laboriosidad costó poner en pie.

Esa visión sarcástica, a menudo demoledora, es la que salta del ámbito local al nacional -la no menos punzante Eurovegas- o al internacional -Cheney, literalmente “un cowboy de mierda que todo lo puede”- señalando no tanto la extrañeza frente a las miserias cotidianas como frente a la fatalista facilidad conque parecemos dispuestos a tragárnoslas y digerirlas. No hay maniqueísmo en canciones como El político neoliberal, sino, como ya se apuntó el día del estreno de su hilarante vídeo, puro ácido audiovisual, inteligente y corrosiva apropiación del imaginario popular como herramienta de identificación entre pares. Pero esa apropiación, además, no se reduce al cuerpo textual; escarba en su inconsciente cuando es necesario y halla las pepitas de oro de su inspiración musical en un terreno que Pony Bravo comenzó a abonar pronto: el de un folclore que nos empapa de manera mucho más sutil que consciente.

Más allá de los referentes setenteros -el krautrock, obviamente-; ochenteros -Talking Heads y Devo, cada vez más presentes- o derivados de un despertar a la fiesta en plena eclosión del ánimo raver, todos ellos representados, juntos o por separado, en un listado de cortes más enjundioso que aquello que la escucha ocasional revela, son esas justas absorciones del folclore, tamizadas con estilo y compás congénito, las que perfilan los momentos presumiblemente incombustibles de De palmas y cacería: la guitarra flamenca de Niño de Elche en la mencionada Turista ven a Sevilla o, mejor aún, la deliciosa adaptación de la letra popular en Guajira de Hawaii, desarmante reinterpretación de la tradición, con un Daniel Alonso pletórico y melismático, que sigue avivando la llama de un fuego vivaz y brillante.

Ramón Gómez de la Serna y ‘El político neoliberal’

Blas Fernández | 27 de febrero de 2013 a las 12:08

http://vimeo.com/60601830

Engominado, juerguista y farlopero. De caza en África o de fiesta en el Caribe, recibiendo sobres dorados o departiendo con soltura en Davos. Así es El político neoliberal que Pony Bravo extrae del reciente imaginario popular, oportuno protagonista de la canción y del videoclip que avanzan la inminente edición del tercer álbum de la banda sevillana, De palmas y cacería.

Producido de nuevo por Raúl Pérez en los Estudios La Mina, y masterizado por John Golden en Golden Mastering (Ventura, California), las nueve canciones de De palmas y cacería estarán disponibles bajo una licencia Creative Commons para su descarga libre gratuita en los primeros días del próximo mes de marzo -más tarde llegará la edición física de pago, en CD y LP-. De momento, El político neoliberal puede descargarse ya a través del souncloud del sello discográfico El Rancho.

Con canciones como Turista ven a Sevilla -con pasajes de guitarra flamenca absolutamente fascinantes- o Eurovegas -adelantada por el cuarteto en varias actuaciones en directo-, De palmas y cacería apunta a priori un paso adelante más en el crecimiento como músicos de Daniel Alonso, Pablo Peña, Darío del Moral y Javier Rivera, al tiempo que confirma la capacidad del primero como letrista para llevar al oyente allá donde quiere con el sugerente trazado de unas pocas líneas de texto.

El político neoliberal refuerza esa sensación gracias al videoclip realizado por el propio Alonso, con Juan Luis Matilla, de la compañía de danza Soy Una Mopa, en el papel de profesional de la corrupción. El clip, un collage en movimiento equivalente a las delirantes imágenes fijas que el Alonso cartelista ha convertido en santo y seña de Pony Bravo, tira de archivo y propone guiños con auténtica carga de profundidad, como ese homenaje velado a Ramón Gómez de la Serna -amigos, el mangoneo, la idiocia y el seguidismo ciego no son fenómenos nuevos- mediante el uso de imágenes de El orador, sarcástico y brillante monólogo rodado por Feliciano Vítores en 1928.

Sorpresas con Pony Bravo

Blas Fernández | 4 de mayo de 2012 a las 7:09

Pony con pony. / Foto: Celia Macías

“Pues sí: va a haber invitados, músicos de aquí con los que estamos trabajando. Pero queremos mantener la sorpresa”, dice Daniel Alonso, teclista y cantante de Pony Bravo, guardando el suspense respecto a su concierto de esta noche en el Teatro Central. La banda sevillana -completada por Darío del Moral, Javier Rivera y Pablo Peña- ofrece una actuación encuadrada dentro de los actos de celebración del vigésimo aniversario del espacio escénico de la Isla de la Cartuja, una ocasión que el cuarteto aprovechará para presentar, junto al repertorio formado por los temas de sus dos discos, algunas nuevas canciones. “Habrá sorpresas y canciones nuevas -avisa Alonso-. El Central es un sitio que te permite hacer cosas diferentes a las que harías en un escenario normal. Y además, es que nos hace ilusión presentar los temas nuevos en Sevilla”.

La mayoría de esas canciones inéditas, las que conformarán el tercer álbum del grupo tras Si bajo de espalda no me da miedo y otras historias (2008) y Un gramo de fe (2010), permanecen aún en fase embrionaria, en pleno proceso de construcción. “Llevamos ya unos meses trabajando en el nuevo disco. Estamos en esa etapa de investigación previa y de mucho local de ensayo. Aún no hay fecha para grabar, pero sí que tenemos pensado entrar en agosto con Raúl en el estudio. Serán grabaciones que nos servirán como calentamiento para ver qué tipo de producción vamos a darle a las canciones. Creo que mientras más tiempo inviertas en trabajar con la persona que te va a grabar, más interesante será luego el resultado”, dice Alonso en referencia a Raúl Pérez, responsable tras la mesa mezcla de los Estudios La Mina de los dos discos del grupo (y de buena parte de lo mejor salido de la escena independiente sevillana durante los últimos años).

¿Se atreve Alonso a adelantar cómo será ese nuevo trabajo? Parece difícil, todavía. “Con cada disco hemos intentado avanzar un poco en nuestro lenguaje, pero ése es un proceso misterioso y a veces incluso caótico -reconoce-. Antes de cada nuevo demo o de cada ensayo hablamos mucho al respecto, para ponernos de acuerdo entre nosotros y definir una línea. Pero siempre hay un elemento incontrolable en todo eso, en el salto que uno pueda dar, hacia atrás o hacia adelante, que no siempre se acierta”.

“La filosofía de Pony Bravo siempre ha estado basada en la investigación de la música popular, algo que puede sonar un poco pedante, pero que es así -añade Alonso-. En ese sentido será, supongo, un disco continuista, porque uno no puede escapar de cómo le salen las cosas, pero también habrá aspectos nuevos, espero. Ése es al menos el intento”.

La continuidad se concretaría, explica el músico, en esa ya bien conocida vocación exploratoria de “la cultura andaluza, de su iconografía, del flamenco; también en nuestro gusto por el krautrock o por el reggae“. ¿La novedad? “Las nuevas influencias a la hora de componer -comenta-. A mí cada vez me gusta más Jonathan Richman, o Dub Narcotic, que a todos nos atrae por cómo tratan el dub. Y seguimos escuchando muchas cosas de Can, de Talking Heads. O grupos como Devo, que cada vez nos interesan más por su humor, porque también estamos intentando integrar corrientes de humor que se han trabajado en el rock anglosajón, engarzarlas en una tradición local”.

Como prueba de lo último, valga el encendido elogio dedicado recientemente por Alonso a No me pises que llevo chanclas en el periódico El Diagonal. “Por un lado, el humor parece más necesario que nunca, pero por el otro convivimos con un componente de dureza que te hace muy difícil hablar de economía o de política como podrías hacerlo hace un par de años -abunda-. Todo está más cerca. Quizás por eso sea más interesante, quizás por eso estamos intentando no huir de ciertas temáticas porque sean más complejas o nos den miedo. Siempre es más fácil escribir de las anécdotas cotidianas, pero si no corres algo de riesgo el proyecto no merece la pena. De todos modos,  no puedes olvidarte del marco, que es un grupo de rock. Y uno accede a veces a la música rock buscando un cierto tipo de felicidad… Si lo conviertes en un documental o en algo muy serio, puede perder su fuerza”.

Ellos, parece, las mantienen intactas. Desde su asalto a la escena nacional hace ahora cuatro años, un desembarco reforzado en su inmediatez y propagación por el uso de licencencias Creative Commons y la consiguiente libre descarga de sus trabajos, el grupo sevillano no para. A sus numerosos conciertos dentro y fuera del país suman la banda paralela Fiera -con un álbum, Déjese llevar, publicado en 2010 y otro también en proceso de creación- y la labor efectuada desde su propio sello discográfico y agencia de management, El Rancho Casa de Discos. “Son proyectos como los que llevamos a cabo con la compañía Mopa, con Mansilla y Los Espías, con Lumineón… Y son colaboraciones muy distintas, componer la música para una pieza coreográfica , hacer un vídeo o tareas de comunicación y prensa. Es puro intercambio: hay que aprovechar las capacidades de cada uno para sacarlo todo adelante”, afirma.

Entre esos proyectos también se cuenta la composición de la banda sonora de Carmina o revienta, el debut como director del actor Paco León, estrenada en el reciente Festival de Cine Español de Málaga y galardonada con el premio del público en su sección oficial. “Conocíamos la trayectoria de Paco León desde sus tiempos como bailarín de danza contemporánea -recuerda Alonso-. En la productora de la película estaban buscando un enfoque tradicionalista de la cultura andaluza, pero dándole a los personajes una mirada contemporánea, alejada de los localismos. Paco, de hecho, nos comentó que por ese motivo no quería utilizar flamenco en la banda sonora. Así que la conexión fue rápida, porque nosotros intentamos hacer algo parecido, y desde el principio lo vimos claro”.

Daniel dice que la película, como al resto de integrantes de Pony Bravo, le ha “gustado muchísimo”, pero descarta la publicación autónoma de la banda sonora. “No, porque no se trataba de hacer canciones. Ése no era el enfoque -explica-. Era algo más… Invisible. Se trataba hacer instrumentales en apoyo a las escenas, a su servicio. Así que no tenemos intención de editarlo como algo aparte, porque nos gusta así, integrada en la propia película. No tiene sentido verlo de otro modo”.

Pony Bravo actúa esta noche a las 22:00 en el Teatro Central. Las entradas cuestan 15 euros en taquilla y 12 euros en venta anticipada.

Aviso: en La Ventana Pop disponemos de dos entradas dobles para el concierto de esta noche y de dos copias en vinilo de Si bajo de espalda no me da miedo y otras historias. Se llevarán ambos lotes (dos entradas más disco) los dos primeros comentarios a esta entrada en el blog que contesten correctamente a esta sencilla pregunta: ¿en qué grupo anterior a Pony Bravo militaron Pablo Peña, Darío del Moral y Javier Rivera?

Recuerde que tras enviar el comentario tiene que mandar a su vez un correo con su nombre completo y DNI a bfernandez@grupojoly.com

Los agraciados podrán recoger sus entradas en la taquilla del Teatro Central antes del del concierto. Los discos deberán recogerse en la redacción de Diario de Sevilla (c/Rioja 14-16) de lunes a jueves de 10:00 a 13:00 y de 16:30 a 18:30. Suerte.

La rave de Dios

Blas Fernández | 28 de febrero de 2012 a las 17:51

Pony Bravo en el Festival Keroxen’11 de Tenerife haciendo La rave de Dios. El vídeo es de David Pareja.

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Como en casa en ningún sitio

Blas Fernández | 31 de diciembre de 2011 a las 11:56

Desde Granada, la plataforma Mi Living Room, puesta en pie por Raúl Molino y Fernando Cienfuegos, viene ofreciéndonos una interesante serie de miniconciertos domésticos centrados en su mayoría, aunque no en exclusiva, en grupos de la ciudad.

Por ella han pasado ya, entre otros, Chinyi, Guadalupe Plata, Elastic Band y Napoleón Solo. Para próximas fechas se anuncia, también entre otras, una actuación de Pony Bravo.

Vale la pena pasarse por allí y echar un vistazo. Y para muestra, el botón de Pájaro Jack, cuyo primer álbum debe de estar ya a la vuelta de la esquina.

http://vimeo.com/34036565

‘Macarena’, de ‘Las minas de pan duro’ a la lista de Billboard

Blas Fernández | 6 de abril de 2011 a las 13:15

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El festival de cultura digital Zemos98 ha presentado hoy uno de los proyectos más hilarantes y reivindicativos de su XIII edición, que se celebra hasta el próximo sábado en diversos espacios de Sevilla. Se trata del álbum Macarena, versiones domésticas desde el procomún, en el que grupos como Pony Bravo y Manos de Topo, entre otros, reversionan el Macarena de Los del Río, “la última canción de la era pre-internet, cuando todavía se compraban discos”, bromea Pedro Jiménez, del colectivo organizador.

La pregunta inevitable es, claro, ¿qué lleva a grupos como los mencionados, junto a Espaldamaceta, Mursego, Tarántula + Tu madre y Fluzo, caracterizados por su defensa del copyleft, las licencias Creative Commons y la libre circulación de contenidos digitales en internet, a versionar una canción emblema de la explotación industrial de la música?

La respuesta es simple: justamente eso. Eso, y el inequívoco origen popular de la melodía que Los del Río utilizaron para facturar su millonario superventas, presente en 1996 en el hot 100 de Billboard durante 32 semanas consecutivas gracias a la remezcla hecha en su día por Fangoria.

Macarena es un caso ejemplar de apropiación indebida de la cultura popular por parte de la industria del entretenimiento”, dice Daniel Granados, del sello barcelonés Producciones Doradas, también partícipe del proyecto. Su idea, como la de Daniel Alonso, del grupo Pony Bravo, a su vez autor de la portada del disco, es revertir al ámbito de lo popular aquello que salió de él, pero que dejó por el camino millones de euros de beneficio.

El origen del proyecto se remonta a 2002, cuando el activista cultural Pedro G. Romero, con sólidos vínculos con el ámbito del flamenco, publicó un artículo en la revista Archipiélago en el que ya se apuntaba el origen de la melodía de Macarena: la marcha militar Semper fidelis, del célebre compositor norteamericano John Philip Sousa. Ésta habría llegado a los territorios de Rota y Morón por obra y gracia de las bases del ejército estadounidense, pasando al acervo popular con una letra infantil que la rebautizaba como Las minas de panduro. Luego se convertiría en una de las canciones habituales del repertorio de la Organización Juvenil Española (la OJE, ¿recuerdan?) y ya en 1975 sería registrada por el grupo Desmadre’75 como Una pena, Micaela en la cara B del sencillo Saca el güisqui cheli.

Romero detalla la cronología de los acontecimientos en el interesante texto que fundamenta el proyecto de Zemos98, cuyo objetivo no es otro que dejar en evidencia la endeblez de los pilares sobre los que sustenta la poderosa industria del copyright. “Los del Río siempre han defendido que se les ocurrió la idea de la canción tras conocer en Venezuela a una bailarina andaluza llamada Magdalena. No ponemos en duda que son los autores de la magnífica letra, pero…”, dice Pedro Jiménez.

Por si quedan dudas, Macarena, versiones desde el procomún se abre con el grupo infantil Los Chiquillos del Barrio interpretando Las minas de pan duro. A partir de ahí se suceden las reversiones de los grupos citados, mucho más sustanciosas en el plano musical de lo que el carácter jocoso del disco podría hacer sospecha a priori: Pony Bravo samplea entrevistas concedidas por Los del Río para construir un collage delirante; Mursego crea una letra en euskera y Fluzo narra en gallego, y a ritmo de rap, la procelosa historia de la melodía, número uno también en litigiosidad: Fangoria, que firmó su remezcla como The Bayside Boys, demandó a la pareja sevillana por impago de royalties y acabó ganando el juicio.

No tuvieron tanta suerte el artista flamenco Manuel Sóler y el músico e ingeniero de sonido Jesús Bola, presentes en la grabación original del tema, registrado en 1993, partícipes también, según Romero, de la gestación de aquel pelotazo comercial. Demandaron, pero su recurso fue desestimado. ¿Teme Zemos98 algún requerimiento judicial? “Si tenemos problemas legales le daremos sentido absoluto a este proyecto”, dice Jiménez. “Es un trabajo hecho con cariño y humor, sin querer ofender a nadie, pero también como una defensa de la cultura popular”, tercia Alonso, quien no oculta un divertido aire de revancha al recordar “las veces que de chico tuve que escuchar aquella canción”.

En cualquier caso, cada uno de los grupos participantes cede su interpretación al dominio público y el álbum es de descarga gratuita. No habrá pues lucro ni en la futura edición en vinilo, financiada mediante las reservas que el público realice a través la página del festival.

Fe, ponys y gramos de surrealismo

Blas Fernández | 18 de noviembre de 2010 a las 8:26

Foto: Celia Macías

Foto: Celia Macías

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Un gramo de fe. Pony Bravo. El Rancho. Rock. Descarga Creative Commons

Rodadas en vivo durante meses en los escenarios más variopintos, las trece canciones del nuevo álbum de Pony Bravo parecen haber experimentado un singular proceso de destilación destinado a conseguir un resultado final, si no perfecto, al menos estrictamente ajustado a las notables pretensiones artísticas del cuarteto sevillano, para muchos, y sin lugar a dudas, una de las más llamativas, consistentes y contundentes propuestas de la escena del rock nacional de los últimos años.

Así, donde antes imperó la sorpresa -pese a las maquetas y a un CD-single de adelanto, Si bajo de espaldas no me da miedo (y otras historias), su primer álbum, lo fue en una proporción mayúscula-, ahora, en este deslumbrante Un gramo de fe, se impone la constatación de estar frente a un organismo vivo y en crecimiento, capaz de afrontar la siempre difícil papeleta de la segunda entrega -sobre todo, cuando ha venido precedida un considerable aplauso- con las ideas claras y la inspiración intacta.

Un gramo de fe hace pues suyo aquel viejo lema académico, hoy en aparente desuso, de limpia, fija y da esplendor para cincelar en binario -el primer formato disponible es la descarga digital libre y gratuita; en breve llegarán una versión en vinilo y otra en CD- las delirantes perspectivas de la cotidianeidad surgidas de la imaginación visual -no sólo reducida a su brillante faceta como diseñador gráfico- de Daniel Alonso, flanqueado otra vez en perfecto equilibrio por la vocación experimental de Darío del Moral, Javier Rivera y Pablo Peña -inclinación que servidor piensa se desboca en Fiera, el proyecto paralelo del cuarteto, pero que en Pony queda al servicio de una narración alucinada, donde los flashes de lucidez bastan para insinuar de manera sutil el discurso, escapando siempre de la obviedad, el trazo grueso y los lugares comunes: pruebe a escuchar Super-broker y dígame luego si cabe apuntar más con menos respecto al caos económico que marca, y marcará, nuestro día-.

La sorpresa, al menos para quienes hayan seguido en vivo la evolución de estas canciones, queda entonces encuadrada en el ejercicio de descubrimiento de la metamorfosis, en el esplendor aportado por colaboradores afines -Za! y Fran Torres- y en la prueba de depuración que hace aparecer (o desaparecer) éste o aquel otro matiz -la potente caja de ritmos que marcaba el compás final de La rave de Dios se ha esfumado; el grupo descubrió en algún punto de la Europa del Este que la había olvidado en el local de ensayo y atacó el tema en directo sin ella; funcionó y prescindió-.

Huelga decir que para la oreja virgen Un gramo de fe funciona a otro nivel, menos puntillista pero, por fortuna, igualmente agradecido; que su mezcla de costumbrismo, surrealismo -Ninja de fuego se me antoja un hallazgo lingüístico a la altura de la pipa de René Magritte; si acaso ya me disculpan luego el entusiasmo- y músicas que asimilan sin complejos su bastardía logra justo el efecto deseado: llevar la escucha hacia un universo propio, el universo Pony. Pocos, creo, pueden lograr algo semejante.

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