Archivos para el tag ‘Pony Bravo’

Galopa el pony

Blas Fernández | 24 de marzo de 2008 a las 12:00

Pony Bravo

Por una u otra razón he acabado perdiéndome sus directos más recientes, lo cual, me temo, no ha hecho más que acrecentar mi curiosidad por su anunciado primer álbum, disponible, se supone, en breve a través de Discos Monterrey.

Con integrantes supervivientes de una formación anterior, Renochild, y en activo desde hace un par de años, la de los sevillanos Pony Bravo me resulta hoy una de las propuestas más atractivas surgidas en Andalucía en los últimos años. ¿Por qué? Porque a diferencia de los mencionados Renochild -notables en su capacidad para presentar canciones de brillante acabado, pero irremediablemente afectadas por la rémora de la excesiva identificación con sus referentes inmediatos-, Pony Bravo parece haber superado con creces las inevitables y necesarias etapas de aprendizaje para acabar encontrando eso tan difícil que solemos llamar voz propia.

Eso no significa que no reconozcan sus deudas e influencias -tampoco se cortan a la hora de reseñarlas: Can, Nina Simone, Serge Gainsbourg, The Doors, Son House, Bob Dylan, Van Morrison, Al Green, Pere Ubu, Talking Heads, Nick Cave, The Residents, Morente, El Beni de Cádiz, Radio Futura, Yo La Tengo, Kraftwerk, citan entre tantos otros-, sino que han entrado de lleno en esa fase, a la que no todos los músicos llegan, en la que el proceso de destilación produce algo genuinamente propio a partir de esencias ya conocidas.

Uno de los propósitos confesos de Pony Bravo -Daniel Alonso (voz y teclados), Darío del Moral (bajo y guitarra), Pablo Peña (bajo y guitarra), y Javier Rivera (batería)- es “intentar mezclar experimentación, investigación, humor y ritmo en canciones de rock, teniendo muy presente el rock andaluz que se hizo en Sevilla en los 70″, señas de identidad reflejadas con tino en su epé El miedo a nada, publicado en edición limitada y regalado con la entrada en una de sus últimas actuaciones.

cartel acartel b

Si unimos a eso un gusto puntillista y una probada voluntad de escapar de lo obvio para explorar arreglos y texturas imprevisibles -no es extraño en este sentido que nombren a Julio de la Rosa como otro de sus allegados-, una potente imagen gráfica -responsabilidad, como gran parte de las canciones, del propio Alonso- y una activa utilización de la red como fuente de recursos y conexiones, entenderemos fácilmente por qué Pony Bravo está levantando tanta polvareda en su galopada. Al menos, a mí me acrecienta y justifica la curiosidad frente a su primer álbum, Si me bajo de espaldas no me da miedo.

“Esta ciudad siempre ha dado músicos que borran las fronteras entre los supuestos sentires tradicionales y la urgencia de la música que les toca hacer en su tiempo”, me decía recientemente Pedro G. Romero a propósito de otros interesantes iconoclastas, Orthodox. Definitivamente pienso que Pony Bravo va en esa dirección.