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“Ha sido la primera vez que no he tenido que pedir dinero prestado para grabar un disco”

Blas Fernández | 1 de diciembre de 2017 a las 5:00

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Tras Maniobra de resurrección, la exitosa gira de reunión protagonizada el año pasado por 091, el granadino José Ignacio Lapido volvió a su carrera en solitario. A finales del pasado mes de octubre, abonado desde hace tiempo a la autoedición a través de su propio sello, Pentatonia Records, puso en circulación su octavo álbum, El alma dormida. Esta noche lo presenta en Sevilla y mañana sábado en su ciudad.

-¿Le costó superar la resaca tras Maniobra de resurrección?

-No. Realmente no me costó nada, porque era algo previsto. La duración de la gira era de un año y yo ya tenía proyectado previamente mi nuevo disco. No listo al cien por cien, pero sí bastante avanzado. Sabía que cuando terminara tenía que ponerme manos a la obra para grabarlo y editarlo. Lo de la gira fue algo asombroso en todos los aspectos, y ahora toca volver al mundo real. Pero, bueno, tenía ganas de volver con mi banda y tocar los nuevos temas.

-¿Cree que todo ese revuelo con la reunión de 091 tendrá un efecto positivo sobre su carrera en solitario?

-Es una incógnita. Empezamos la gira de El alma dormida hace nada en Murcia y todavía está por ver. Lo de los seguidores es un poco misterioso. Por ejemplo, nadie imaginaba que salieran tantos de 091 por todos los sitios por los que fuimos tocando, seguidores que no existían cuando nos separamos en el 96. Pero espero que sí. Ha habido gente que por edad no pudo seguir a 091 en su momento y que probablemente ni siquiera sabía que yo tengo una carrera en solitario.

-¿Cómo de esbozado estaba El alma dormida durante Maniobra de resurrección?

-La mayoría de las canciones estaban compuestas ya antes de la gira. De hecho, mi idea era haber grabado el disco en 2015 para editarlo en 2016, pero como surgió lo de Maniobra lo pospuse todo. Luego me dio tiempo de componer algunas canciones más y de repensar todo lo que había hecho, de digerirlo.

-Se lo pregunto porque tengo la sensación de que hay canciones en El alma dormida, como Nuestro trabajo y Lo que llega y se nos va, que remiten a la sonoridad de los últimos discos de 091. ¿La reunión le recargó las pilas?

-Musicalmente no creo que haya influido, pero quizás sí en otros aspectos, los metafísicos, los anímicos. Compositivamente yo tengo ya mi estilo. Son muchos años componiendo canciones. Pero la gira ayudó en muchos aspectos. Incluso en el financiero: ha sido la primera vez que no he tenido que pedir dinero prestado para grabar un disco. Pero el 80 por ciento de las canciones ya estaban compuestas. Quizás Lo que llega y se nos va, que compuse durante la gira, pero que más que influida por la reunión de 091 lo está por la muerte de mi madre. En otros discos míos también hay canciones así, más eléctricas. En la composición no vas un día por aquí y otro por allá, es un proceso largo, evolutivo. En un caso como el mío, de larguísima trayectoria, nunca me he movido por vaivenes de ningún tipo. Son procesos en los que vas madurando, viendo que quedó mejor en tu anterior trabajo y qué quedó peor.

-A diferencia discos anteriores, en éste ha compartido la producción con músicos de su grupo…

-Esa idea también fue previa a la gira. Pensé que sería bueno implicar a parte de la banda, en concreto a Raúl Bernal y a Víctor Sánchez, en la producción. Ellos son compositores y tienen sus propios proyectos, saben lo que es hacer canciones y trabajar en un disco, y pensé que sería bueno que se involucrarán. Yo componía las canciones, se las mandaba en una grabación muy rudimentaria, sólo con la voz y un mínimo acompañamiento, y les pedía que las trabajasen como si fueran suyas. “Si fuera tuya, ¿cómo la vestirías?”. Porque una canción se puede vestir de mil maneras. Si teníamos tres ideas distintas de esa canción, habiéndolas trabajado cada uno por separado, las poníamos en común. Se trataba un poco de sorprendernos los unos a los otros. Me pareció que era una forma distinta de trabajar, de no asumir yo, como siempre, las labores de producción en solitario. Y creo que eso ha enriquecido las canciones, esa multiplicidad de visiones, junto con el apoyo de Pablo Sánchez como técnico de sonido, que también participó en la producción. A veces haces una canción y en el momento en que la tienes en mente ya piensas que esta batería va a ir así y aquí va a entrar un riff de guitarra, y te enrocas en eso y no abres la cabeza a otras posibilidades. Por eso quería que cada uno las trabajara por separado, para que uno no siguiera la senda que había marcado el otro y poder decir “Vaya, esto no se me había ocurrido a mí”.

-El trabajo de una banda de toda la vida…

-Exactamente. Hay que tener en cuenta que con Víctor y con Raúl vengo tocando desde 2005, si no antes, así que son 12 años trabajando juntos. Ya era hora de que intervinieran de esta manera en un disco.

-Y además ha recuperado a Jacinto Ríos, antiguo compañero en 091…

-Sí, entró a última hora en la grabación del disco, porque nuestro anterior bajista tuvo que irse del país por motivos laborales, justo cuando íbamos a empezar los ensayos para la grabación. Así que lo llamamos a él, que aceptó encantado. Y yo, encantado de que aceptara, claro. Se puso incluso un poco nervioso, porque decía que hacía 20 años que no entraba en un estudio de grabación, pero, bah, eso es como montar en bicicleta, no se olvida.

-El alma dormida… ¿Por qué la referencia a Jorge Manrique?

-Pues porque algunas de las canciones del álbum comparten temática con su poema clásico, que habla sobre la fugacidad del tiempo, sobre a dónde han ido a parar los seres queridos. Algunas de mis canciones también hablan de eso y, pensando en las circunstancias del fallecimiento de mi madre el año pasado, se me ocurrió tomar prestadas las primeras palabras del verso de Manrique.

-Cuando los dinosaurios / Dominaban la Tierra / Bikinis de piel de bisonte / Surgían de playas desiertas / Bandas de rockers en moto / En Altamira y Atapuerca / Volcanes y tiranosaurios / Así empezó la fiesta… Hay una cierta mirada nostálgica en canciones como Dinosaurios… ¿Se considera una persona nostálgica?

-Depende de lo que hablemos. Musicalmente es más que posible. Pero esa canción surgió un poco como broma, hablando de aquellas películas de finales de los 60 y principios de los 70 donde aparecían dinosaurios junto a hombres primitivos. Tenía su gracia ver a Raquel Welch perseguida por un Tiranosaurio Rex. Y a partir de esa broma introduje en la letra otros elementos, como los religiosos y los musicales. Quizás puedan tener esa connotación nostálgica, como cuando canto eso de “sonaban los Troggs en la radio…”. ¡The Troggs, uno de mis grupos preferidos! Ahora sería impensable que un grupo así sonara en la radio o que Jimi Hendrix fuera número uno. Ése es el tipo de nostalgia que puedo sentir, pero, por otra parte, no soy yo de los que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor.

-Los letreros luminosos que hay en medio del desierto / Anuncian que el futuro abre puertas al amanecer / Creo que perdí las gafas para ver el lado bueno / El vaso medio lleno y el oasis donde quiera que esté… ¿El tono de ¡Cuidado! es de pesimismo o de prevención?

-El escepticismo siempre sobrevuela mis canciones y, en este caso, digamos que es una llamada de alerta. Hubo un momento, sobre todo a partir del cambio de milenio, en el que el futuro parecía brillante y prometedor, pero tampoco el futuro es ya lo que era. Parecía que las nuevas tecnologías nos iban a liberar, pero tengo mis dudas sobre si acaso no nos esclavizan de una manera más sutil y no nos hacen más libres, sino que nos ponen bajo la lupa de grandes corporaciones sin que realmente nos demos cuenta.

-No sólo eso: lidiamos a diario con polémicas en las redes que parecen preocupar a muchísima gente, pero que realidad sólo afectan a porcentajes mínimos de la población…

-De todo eso nos estamos empezando a dar cuenta ahora con la posverdad. Ahí hay un peligro real de que se tomen por ciertas cosas que no lo son y que no sabes ni de dónde vienen. Hay intoxicadores a nivel mundial sobre mil y un asuntos. Ése es el peligro al que nos enfrentamos. Y ante eso es bueno mantener un estado de alerta continuo y ser cauteloso a la hora de asumir verdades que puede que no lo sean.

José Ignacio Lapido actúa esta noche a las 22:00 en la Sala Custom de Sevilla (Metalurgia, 25; entradas a 15 euros en venta anticipada y 19 euros en taquilla) y mañana sábado en la Sala El Tren de Granada (Carretera de Málaga, 136, nave 7; mismos precios). Su gira volverá a tierras andaluza ya en marzo de 2018 con paradas en Córdoba (Sala Hangar, día 16) y Málaga (Sala Trinchera, día 17).