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No es un tipo cualquiera

Blas Fernández | 20 de mayo de 2008 a las 23:25

Tote King

Foto: José Ángel García

Manuel González, alias Tote King, marca diferencias. Con Música para enfermos (2004), dejó claro que su lírica se apartaba de los patrones más trillados del rap español buscando la voz propia. Si ya entonces no resultó aventurado incluirlo en un hipotético triángulo dorado del género -completado por Sólo Los Solo, y sus ramificaciones, y Mala Rodríguez-, con Un tipo cualquiera (2006) superó cualquier expectativa textual y musical echando mano del rock para nutrir el sampler. Ahora ha ido más lejos, montando una banda de acompañamiento que incluye a ilustres del rock independiente sevillano: el versátil músico y productor Jordi Gil (batería), el guitarrista Israel Diezma (guitarra) y el bajista de Maga, Javier Vega, todos ellos a su vez miembros del actual grupo de Sr. Chinarro. Tras haber girado ya por varias ciudades andaluzas, Tote presentará su proyecto el próximo viernes 23, a las 21:30, en la sala Microlibre de Sevilla (Herramientas 35, Polígono Navisa) y el sábado 24, a las 22:00, en la sala Industrial Copera de Granada.

-¿Qué te ha llevado a montar una banda?

-Llevaba ya tiempo detrás de esa idea. Crecí con el rock y es música que siempre he seguido escuchando. Con el tiempo me he hecho fan de grupos como The Roots y he visto conciertos de gente como Common, Erikah Badu, Mos Def… Son raperos que me gustan y que han mezclado el rap con instrumentos. Así que era algo que veía venir. Lo que me faltaba era encontrar a la gente apropiada.

-¿Y cómo fue?

-Conocí a Javier Vega, que es de mi barrio. Estaba paseando a su hijo al lado de mi casa. Habíamos coincidido en otras ocasiones, en bolos. Incluso él había ido a verme en directo alguna vez. Me dijo: cuando tengas ganas de hacerlo con músicos dame un toque. Y lo hice. No había escuchado a Sr. Chinarro, pero inmediatamente me dieron muy buena sensación como personas. Lo más increíble fue cuando apareció Israel, al que no conocía: cuando llegó al local de ensayo resultó ser un tío con el que había ido al Instituo Velázquez. Eso ya fue perfecto. Es gente increíble, tocan muy bien y el rollo que tenemos es estupendo. Además, son muy abiertos y están aprediendo mucho de hip hop, igual que yo, gracias a ellos, estoy descubriendo muchos grupos nuevos.

-¿Por qué guitarra, bajo y batería cuando en las experiencias de rap con instrumentos reales suelen incluirse metales y teclados?

-El teclado quizás sería otro instrumento que vendría bien, porque le da mucha vida al hip hop y los propios productores de rap lo usan mucho para componer. Los metales, por otro lado, es que quedan bien en cualquier sitio. Pero opté por el trío porque es lo más básico para empezar. Y además, porque me gusta esa formación clásica de rock’n’roll. Mi idea era que en caso de que quedáramos contentos nos plantearíamos otras cosas. Y la verdad es que está yendo muy bien, así que si sigue así quizás me plantee incluir más instrumentos en la gira del año que viene.

-¿Cómo ha reaccionado el público de rap ante este cambio?

-Muy bien. Hemos hecho siete conciertos, ocho con el festival Viña Rock, y la reacción del público ha sido estupenda. Lo han flipado.

-Pero creo que tu DJ habitual, DJ Uni, prefirió cambiar de aires…

-Bueno, no nos separamos por ese motivo. Es cierto que el rock no le interesa demasiado y me lo dejó claro. Pero no ha habido ningún problema en ese sentido. Él se ha ido con mi hermano Shotta y seguimos siendo buenos amigos, como siempre. Conmigo viene ahora DJ Randy, que era el DJ del grupo en el que empecé, La Alta Escuela. No hacíamos nada juntos desde el 98, pero recuperamos el contacto, volvimos a vernos y surgió la idea.

-¿Y has observado algún incremento de público no estrictamente rap en tus últimos conciertos?

-Sí, pero eso lo vengo notando desde el último disco. Hay mucho alternativo y hasta padres con sus hijos… Hay más variedad [risas].

-Supongo que en el concierto del viernes escucharemos temas nuevos…

-Sí, en esta serie de conciertos, que es como una minigira de transición entre el disco Un tipo cualquiera, que hemos presentado ya en todos sitios, y el nuevo, que quiero que esté listo para Navidad, hacemos canciones nuevas. Ya tengo diez listas y de ésas hago tres en directo.

-¿Contarás en el nuevo disco con instrumentistas?

-No. Lo intentamos, pero ésa es una movida que requiere más tiempo. El directo es otra cosa. Los musicos llegan, se aprenden el tema y lo tocan. Y en algunos casos lo mejoran. Pero cuando se trata de hacer instrumentales para rapear, eso requiere más tiempo. El último disco lo hice sólo con Hozone, pero esta vez estoy trabajando con varios productores, casi todos de fuera. MySpace es un invento, estoy haciendo contactos increíbles. Cinco canciones me las ha hecho un tío de Australia, M-Phazes, unas bases increíbles. Conoces gente por ahí fuera que tiene un sonido distinto y que cobra lo mismo que un productor de aquí, pero con otro toque. No sé qué es, el clima, el sitio, la música, los aparatos, la manera de trabajar… Y se nota. Así que estoy recolectando la música de la gente que he conocido por internet y que me gusta, y que a su vez les mola lo que yo hago, y estamos haciendo buenos tratos.

ATENCIÓN, REGALO DE ENTRADAS: El diario Granada Hoy regalará hoy miércoles entradas para el concierto en Granada a los veinte primeros lectores que se presenten en la redacción con el correspondiente cupón para tal fin que incluye su ejemplar.

En La Ventana Pop disponemos desde este momento de otras veinte entradas para el concierto de Sevilla. El mecanismo es simple: primero, debes dejar un comentario a esta entrada, no hace falta escribir una tesis, respondiendo a la pregunta “¿Qué opinas del uso de instrumentos reales en el rap?” (sólo se admitirá un comentario por cada dirección IP); segundo, debes enviar un correo a bfernandez@grupojoly.com (enlace directo al final de esta página en contacto) especificando tu nombre, apellidos y DNI. Los autores de los veinte primeros comentarios serán los ganadores de las entradas, que podrán retirar en la taquilla de la sala Microlibre el viernes, antes del concierto, y previa presentación del DNI.

Y para completar la entrada, ahí les dejo el vídeo de Mentiras

Marchando una de ‘videotapas’ variadas

Blas Fernández | 13 de mayo de 2008 a las 10:17

Videotapas

Entre otras muchas aventuras, Sergio Silva fue, junto a Mae Molina, el director de Minutos musicales con Sr. Chinarro (2004), aquel documental maldito sobre Antonio Luque que apenas pudo verse, que yo sepa, en el CCCB de Barcelona, el Teatro Central de Sevilla y alguna pantalla más. Pese a las negociaciones con distintas discográficas -Acuarela primero y Mushroom Pillow después-, la anunciada edición en DVD de aquella estupenda película, que revisaba la trayectoria del grupo desde sus primeros pasos a través de múltiples entrevistas-entre otros, con un servidor- y sacaba a la luz un buen puñado de imágenes inéditas, nunca llegó a producirse. Incluso parece que el propio Luque prefirió dejar el proyecto aparcado, haciendo borrón y cuenta nueva con cierta parte de su pasado. Incomprensiblemente, la película no ha llegado nunca a la red, aunque no me cabe duda de que tarde o temprano lo hará.

Sergio, mientras tanto, ha seguido implicado en el audiovisual a través de diferentes proyectos. El último de ellos se llama Videotapas, y pretende, a la manera de los parisinos Concerts a emporter de La Blogotheque o las londinenses Black Cab Sessions, ubicar a músicos residentes en Barcelona o de paso por allí en distintos puntos de la ciudad para ofrecer interpretaciones acústicas de sus canciones, que quedan registradas en vídeo y a disposición del espectador. Se trata tanto, explica Sergio, de “compartir la música de las bandas que nos gustan y contribuir a difundir sus propuestas” como de “promover la música en directo y de paso, muy modestamente, reivindicar la calle como espacio de encuentro, creación y libertad”.

Videotapas acaba de echar a andar y ya cuenta con clips de Árbol, Lonely Drifter Karen y First Aid Kit. No dejen de visitarlos.

Pony Bravo, autorí­a responsable

Blas Fernández | 26 de abril de 2008 a las 9:53

Pony Bravo

Foto: Celia Macías

“Intentamos trabajar con un enfoque diferente. En la artesanía de la composición hay mucho cliché en el que puedes caer. Incluso haciendo algo accesible, que en principio no es experimental, ni vanguardia ni nada por el estilo, tienes que comerte la cabeza y buscar”, afirma Daniel Alonso, cantante y teclista de Pony Bravo, la banda que mañana, con un concierto especial, pondrá punto final a la tercera edición del Festival Internacional de Teatro y Artes Escénicas de Sevilla (Fest).

La invitación para clausurar el certamen le llega al grupo -integrado además por Pablo Peña (guitarras), Darío del Moral (bajos y guitarras) y Javier Rivera (batería), los tres procedentes de otra formación local ya desaparecida, Renochild- en el momento idóneo. En activo desde hace poco más de dos años y tras haber puesto en circulación dos maquetas y un CD-single, su primer álbum, Si bajo de espalda no me da miedo (y otras historias), está a punto para ser editado por el sello local Discos Monterrey. Será el punto de partida de un nuevo tramo en el camino, hasta la fecha recorrido con notable polvareda gracias a internet, el boca a boca y los directos. “Creímos que íbamos a ser un grupo denso de los que les gustan a cuatro colegas, pero resulta que todo funciona mejor de lo que pensábamos”, dice Alonso.

Ese pequeño revuelo tiene su explicación: la originalidad, la voz propia que Pony Bravo ha conseguido desarrollar en tan corto espacio de tiempo. Su repertorio mezcla el español y el inglés con la misma naturalidad con que luego cuadra las referencias al kraut-rock, el rock sevillano de los 70 o Radio Futura. “A veces, cuando intentas hacer algo original es precisamente cuando no te sale -avisa-. Pero meterte en el jaleo de montar un grupo, de dar conciertos, no te compensa si no es para hacer lo que te gustaría oír. Además, somos de la generación eMule. Cualquier chaval de 20 años con interés ha escuchado hoy casi toda la historia del rock. Así que lo que nos preguntábamos es ¿por qué no se hacen otras cosas?”.

Esquivar el cliché; crear algo propio sin miedo a reconocer las influencias, ya vengan éstas de la música etíope de los 60 y 70, la electrónica de Kraftwerk o el flamenco. Pony Bravo, la canción, suena a western metafórico -con el pequeño animal escapando de la rueda del feriante y recuperando la libertad-; Lolita difumina perfiles de tango; Trinchera es un ardoroso blues y El guarda forestal, un imprevisible reggae… ¿Se pierde la coherencia? No, y eso también forma parte de la sorpresa. “Si te centras en un subgénero pensando que tienes el sonido lo único que consigues es un soniquete”, comenta.

A diferencia de su música, el discurso de Pony Bravo está aún en construcción. Escuchando a Alonso, cuyas ideas van a menudo más rápido que sus palabras, uno tiene la sensación de que el armazón teórico que sin duda sustenta su trabajo apenas está empezando a levantarse a golpe de escuchas e intuición, pero aún así revela ya una sólida estructura. “Hay un montón de gente que escucha un montón de música, que sabe, y lo que eso nos provoca es la responsabilidad de no hacer más de lo mismo”, insiste.

Escuchando el resultado, su álbum, pocos aventurarían lo accidentado del registro. “Nos lo grabó Raúl Pérez con Nacho García como ayudante técnico. Un tío de Nacho tiene un cortijo en el Palmar de Troya, y nos pareció un sitio perfecto porque tiene dos grandes salas, una de control y otra para tocar -recuerda Alonso divertido-. Teníamos bastante claro qué producción queríamos, sin clichés, sin fórmulas y con tiempo. Decidimos arriesgarnos y probar. Nos gastamos todo lo que teníamos alquilando equipos analógicos. Luego la realidad es que en el cortijo hacía muchísimo calor, olía a cochino, todo estaba lleno de moscas y a las tres semanas llegaron los dueños, que al ver a cuatro tíos en calzonas no tardaron mucho en decirle a Nacho que nos buscáramos otro sitio”.

Tras un rosario de estancias en casas de amigos y estudios de grabación, Si bajo de espalda no me da miedo (y otras historias) es ya hoy una gozosa realidad, acaso de las más notables que ha dado el rock sevillano en los últimos años.

“La decisión de optar por una licencia Creative Commons es totalmente ideológica; práctica, aún no lo sabemos”, comenta Daniel Alonso sobre la postura adoptada por Pony Bravo a la hora de editar su primer álbum, disponible en CD con un llamativo diseño obra de él mismo -amén de músico diseñador gráfico-, próximamente también en una edición limitada en vinilo y, en breve, en descarga copyleft a través de la web de la banda. Quien se decida a comprar el CD se encontrará con un precio ajustado, 10 euros en sus conciertos y 12 en las tiendas. “Muchos grupos apoyan públicamente a Creative Commons, pero luego registran sus obras en SGAE -apunta-. Si no conseguimos que un grupo con licencias CC funcione comercialmente aplicando nuevos modelos de negocio lo único que vamos a hacer es llenar entrevistas hablando de lo guays que somos, en lugar de hablar sobre música, que sería más interesante”. Alonso se muestra convencido de la necesidad de romper la rueda, “de acabar con lo que en la práctica es un monopolio de la SGAE, que a través de un control férreo y duro influye a la hora de cambiar las leyes y hasta consigue que tengas que pagarles aunque no estés con ellos. Toda la industria está cambiando y lo único claro es que hay nuevas posibilidades”, añade.

Pony Bravo y Monterrey DJ’s actúan mañana a las 20:30 en el Centro de la Artes de Sevilla (c/Torneo). Invitaciones desde una hora antes en el mismo espacio. Aforo limitado.

Hasta aquí la entrevista publicada hoy en Diario de Sevilla. A continuación, las notas que por cuestión de espacio se han quedado fuera.

Pony Bravo B

Foto: Celia Macías

“Yo empecé un poco como todo el mundo, componiendo con la guitarra. Después de un par de años comencé a hacer música para la compañía de danza Mota. Empezamos a montar piezas de quince minutos. Yo hacía la música y Juan las coreografías y la dirección del proyecto. Era electrónica con voces y un componente folk. Podía parecerse a Four Tet, pero mucho peor, claro. Y además, yo tenía ganas de trabajar en el rock. Había ahí unas influencias clásicas, de los 70, que pedían instrumentos. Estuve casi un año buscando músicos y pensando en ponerme a tocar solo por bares, pero justo cuando iba a empezar a hacerlo, Renochild, con los que ya había trabajado en cuestiones de diseño, se ofrecieron a ayudarme a montar las canciones. Grabamos una maqueta, empezamos a ensayar, Darío estaba libre… A los dos meses ya tenía claro lo que quería hacer, y ellos querían lo mismo. Así que decidimos montar el grupo en serio. Eso fue hace un par de años y medio”.

“Si no es para hacer algo distinto, no montamos el grupo. Hay músicos que lo son de oficio y tienen esa perspectiva, pero la mía es otra, desde fuera. Pablo, Darío y Javi tienen el oficio, mientras que yo vengo de las artes plásticas, del diseño. Empecé a tratar la composición como si fuera un cartel. Toco el piano y la guitarra lo justo para poder componer. Si hago arreglos, los toco como puedo y se los doy a Darío o a Pablo y ellos lo sacan”.

“Uno de los huecos que no se han llenado es el del rock andaluz, que no del flamenco-rock. El flamenco ha seguido su evolución mezclándose con el jazz y con otras músicas. Pero nosotros no podemos acceder a trabajar con eso porque no sabemos tocar ni jazz ni flamenco. Lo que sí podemos hacer es rock andaluz, trabajar con una iconografía y fusionarla con lo que hemos mamado desde chicos, la cultura anglosajona. Para nosotros es igual de natural escuchar a Triana que ver una película de Jim Jarmusch”.

“Todo aquello del rock andaluz parece que se corta a finales de los 70. La propuestas rock que han salido desde entonces, y hay cosas buenas, por supuesto, las aproximaciones de Sr. Chinarro, de Los Planetas, buscan el envoltorio estético, el hecho de que suene a fusión, y se genera una moda folclórica, localista, pero hacerlo de verdad es más difícil. Tienes que controlar tu género, que es el rock anglosajón, y fusionarlo a todos los niveles”.

“Para entrar en el flamenco desde el rock hay que viajar primero por la canción andaluza, por la copla, por Radio Futura, por Sr. Chinarro. Creo que a nivel local es un camino”.

“Para mí Triana es el único que, siendo un grupo de rock sin especial maestría técnica, desarrolla una autoría, una narrativa, una iconografía”.

“Que el rock sea un arte popular es muy importante para nosotros. ¿Qué es lo que pasa con el arte contemporáneo? ¿Que se enteran cuatro?”.

“Nos gustaría picar un poco de todo, hacer algo accesible. En sus comienzos Radio Futura decía que quería hacer pop-art, música de vanguardia que llegara a los 40 Principales. Nosotros no queremos llegar tan lejos, lo que sí sabemos es es que no queremos caer ni en lo fácil ni en la experimentación por la experimentación”.

“Nunca me gustó mucho la copla. Cuando era más joven lo que me gustaba era Radiohead y un montón de grupos mainstream, Pearl Jam y todo eso, y por entonces la copla no era para mí más que un vestigio de la posguerra. Pero ya con Pony Bravo, gracias a amigos que escuchan muy distintos tipos de música, descubrimos que en la copla hay cosas increíbles”.

“Con la excusa de Intervenciones en Jueves, en el Deshomenaje a Estrellita Castro, preparamos dos canciones y flipamos. Se pueden hacer montones de cosas. El folclore andaluz es tan rico en matices… Es como cuando vas al mercado y compras buena comida. Con nada que hagas tienes montones de matices”.

“Hemos montado La falsa moneda en la versión de Imperio Argentina y La niña de fuego basada en la de Caracol, la que cantaba Lola Flores”.

“La decisión de optar por una licencia Creative Commons es totalmente ideológica; práctica, no se sabe. Toda la industria está cambiando y lo único claro es que hay nuevas posibilidades. Las sociedades de gestión de derechos plantean hoy en España una situación muy parecida a aquella cuando Telefónica era la única compañía que te daba ese servicio. Una situación de monopolio. Luego se abrió el mercado, y aunque sigue habiendo problemas en ese sector al menos hay competitividad. Con las entidades de gestión de derechos pasa algo similar. Tendemos a la autogestión, y en vez de contratar a los abogados de la SGAE contratamos a los nuestros”.

“Creo que se puede trabajar con Creative Commons. La mayoría de las pequeñas independientes lo que quieren es sacar discos y cubrir gastos. La poca rentabilidad que tiene un grupo independiente al menos será para nosotros y no para los intermediarios”.

“Después del cortijo empezó un mes y pico de tour por casa de amigos. En la del pintor Manuel León, en Villanueva del Ariscal; en la de Pablo, grabando durante dos semanas cosas que faltaban; y finalmente en el estudio de Raúl, haciendo las mezclas”.

“Hoy en día es barato grabar, todo el mundo tiene un portátil; es más barato promocionarte, a través de MySpace; y somos parte de una generación con oficios o aficiones creativas: fotografía, vídeo, diseño… Así que resulta que ahora es más fácil que haya grupos. Y mientras que es habitual que la gente esté desmotivada en aspectos políticos o morales, la música sigue manteniendo un vínculo misterioso, sigue siendo un valor importante. Pero no creo que haya una escena sevillana. Hay muchos grupos que apenas se relacionan entre ellos, que no trabajan juntos, que no desarrollan canales de difusión de su trabajo. Y una escena es la interrelación de trabajos”.

“Otro enfoque, confuso hasta para nosotros, es el de intentar cubrir todas las gamas que tenemos en el día. Hay veces que me apetece escuchar a M. Ward, con sus canciones clásicas y bien tocadas, y puedo tenerlo de fondo mientras trabajo, cosa que no puedo hacer con Captain Beefheart o Pere Ubu. Sunset es una canción con toque retro y cinematográfico; Pony Bravo son escenas. Algunos componentes de nuestra música funcionan muy bien a nivel popular, pero quizás marcan una estética que no es la que queríamos”.

Mala baba, buen pop

Blas Fernández | 25 de abril de 2008 a las 9:46

Portada Punsetes

Los Punsetes. Los Punsetes. Gramaciones Grabofónicas. Pop / Rock. LP / CD / Descarga directa copyleft.

Foto Punsetes

“Los Punsetes son cinco. Viven en Madrid. Aman al Punset”. Busco en la web de Los Punsetes, de donde hace una semanas me bajé su homónimo álbum de debut, más datos sobre esta sorprendente banda, que finalmente llegó a mis oídos gracias a las recomendaciones de varios amigos madrileños y a los encendidos elogios recogidos a lo largo de la blogosfera.

Así me entero de que Los Punsetes, claro está, tienen nombres -Ariadna (voz), Chema (batería), Gonzalo (bajo), Jorge (guitarra) y Anntona (guitarra)- y de que con anterioridad habían hecho circular un par de maquetas y un sencillo en vinilo en el que ya se encontraba Accidentes, una de las canciones más inquietantes que recuerdo haber escuchado en los últimos años -Tú eres de los que miran en los accidentes / te gusta ver el cuerpo descompuesto de la gente / Por un instante lo que ves te hace consciente / y el sudor se te resbala suave y lento por la frente-, con su aire levemente aflamencado desbordado a última hora por unas guitarras que arañan.

Los Punsetes suenan ochentistas sin serlo. No citan a Parálisis Permanente en su impecable lista de influencias de MySpace -los únicos españoles que aparecen son Derribos Arias, Sr. Chinarro y Triana-, y sin embargo no recuerdo ahora mismo a otro grupo nacional que haya hecho del nihilismo su fuente de inspiración de una manera tan lúcida y bienhumorada (ese último detalle quizás sea el que más los distancia de la banda de Eduardo Benavente).

También hay algún corte que podría evocar a Los Nikis (Dos policias), aunque lo suyo es definitivamente más negro, negro como el futuro, negro ataúd, y no obstante tan rabiosamente vital…

Tengo un fondo de armario suficiente / para vestir cada día diferente / Tengo un trato discreto con la gente / no discuto y le sigo la corriente / Tengo encerrado un animal salvaje / si me lo cuidas me voy de viaje. Dos minutos condensan en Fondo de armario el espíritu de Autosufiencia, sólo que, quizás, filtrado desde otra óptica, una muy propia de 2008.

Y es que las letras de Los Punsetes son tan brillantes que uno corre el riesgo de ocupar el espacio comentándolas o, simplemente, reproduciéndolas. Pero en la suma de elementos que construyen el todo de una canción hay, obviamente, más. Su música bebe sin contemplaciones de la década antes mencionada, los 80 -también apuntan entre sus favoritos a The Church, Wire, Beat Happening, Joy Division, Television Personalities, The Chills, The Wedding Present, The Fall, The Triffids, Julian Cope…-, pero dista del mero revival tanto como de esa pose tan indie de estar redescubriendo el mundo. Su música, tan de los 80, a veces tan aparentemente deslavazada -Lo natural es desconfiar / Lo natural es que salga mal / Lo natural es la entropía / A lo mejor no
lo sabías-
, es el vehículo idóneo de una rabia indolente, pero tan contundente como un mazazo.

Ahí les dejó un vídeo de Accidentes, registrado en vivo, deduzco, en el madrileño Ochoymedio Club.