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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 76)

Blas Fernández | 14 de septiembre de 2017 a las 5:00

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Finiquitado (para desgracia de todos) el paréntesis veraniego, El Podcast de La Ventana Pop hace suyo el lema Arriba los corazones y estrena temporada con un programa en el que caben avances de discos por editar (por ejemplo, El alma dormida de José Ignacio Lapido, ahí arriba con su banda en pleno proceso de grabación), deja constancia de ediciones recientes y recomienda algunos directos inminentes. Recuperemos ese otro lema: ¡Suba el volumen!

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-José Ignacio Lapido: ¡Cuidado!

2.-Ricardo Lezón: Arena y romero

3.-David Cordero & dot tape dot: Noviales

4.-Hi Corea!: Space Waltz

5.-Surfin’ Bichos: Fuerte

6.-Guadalupe Plata: Qué he sacado con quererte

7.-Manu Ferrón: Dos telediarios

8.-Kiko Veneno: La catástrofe mayor

9.-Is Bliss: Into a Dream

10.-Amphetamine Discharge: Boo’ya Moon

11.-Amphetamine Discharge: Trouble in Heaven

12.-Esplendor: Te has ido

13.-Esplendor: Volver

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 18)

Blas Fernández | 20 de noviembre de 2014 a las 5:00

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Arranca esta nueva entrega de El Podcast de La Ventana Pop con los gaditanos Homeless, a punto de poner en circulación su primer álbum, La ciencia lo sabe. Nuevos y flamantes son tambien los discos de los sevillanos Lost Twin (The Mist) y Montgomery (It’s Happening), al igual que el del gaditano afincado en Granada Holögrama (Waves). Felicitamos a Music Komite, ganadores del Villa de Bilbao en la categoría de electrónica, y, cómo no, hablamos de conciertos, lo que nos da pie para escuchar a los desaparecidos Surfin’ Bichos, Burrito Panza, Santa Cruz, Kiko Veneno & Martín Buscaglia, Chencho Fernández, Royal Mail y Éter.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Homeless: Como las sombras

2.-Surfin’ Bichos: Vive el peligro

3.-Burrito Panza: El paciente tranquilo

4.-Montgomery: You Love Bolero

5.-Montgomery: She is Running

6.-Music Komite: I War You

7.-Lost Twin: Acuario de plantas

8.-Lost Twin: The Tides

9.-Holögrama: In Your Head

10.-Santa Cruz: El milagro

11.-Kiko Veneno & Martín Buscaglia: Cuando

12.-Chencho Fernández: Este matrimonio no casa

13.-Royal Mail: Royal Game

14.-Éter: Quebrantahuesos

Un concierto descacharrado

Blas Fernández | 6 de octubre de 2013 a las 5:00

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Pieza fundamental en Surfin’ Bichos, una de aquellas escasas y memorables bandas bisagra que abrieron camino a la explosión indie de los 90, Joaquín Pascual desplegó definitivamente sus alas en Mercromina. Y lejos de demostrar lo ya indudable –que el talento del celebrado cuarteto no residía sólo en la privilegiada y visible cabeza de Fernando Alfaro, volcado a partir de entonces en Chucho y en su trayectoria en solitario–, la nueva formación exploró otros timbres y texturas, cercanos en no pocas ocasiones al rock experimental, y dejó muestras de la talla de Pascual como compositor en un reguero de fantásticos discos: cinco largos en un periodo de diez años, de Acrobacia (1995) a Desde la montaña más alta del mundo (2005).

Vendrían después proyectos como Travolta y Tórtel y, finalmente, sus discos con nombre propio, El ritmo de los acontecimientos (2010) y La frontera (2012), eficaces testimonios de la ebullición de un cerebro dedicado a la música a tiempo completo: amén de intérprete y compositor en activo, Pascual ejerce la docencia como profesor de piano en su Albacete natal.

Tras una trayectoria tan amplia y asentada, y en la que los textos de las canciones aparecían tan a menudo como parte sustancial de su propuesta, lo que quizás no esperábamos era algo como La frontera scores, un álbum de música exclusivamente instrumental publicado el pasado mes de mayo y con estreno en directo el próximo 16 de noviembre en la fiesta de clausura del Sevilla Festival de Cine Europeo.

“En realidad siempre he hecho piezas instrumentales, con Mercromina, con Travolta, en mis discos en solitario… –recuerda Pascual–. Pero como siempre me ha gustado tanto escribir letras y cantar, de alguna manera lo dejaba de lado. Quizás nunca lo había visto como algo con la suficiente entidad en mi trayectoria como músico para sacar un disco completo, sólo para hacer cosas aisladas”.

Entre esas cosas aisladas se cuentan también bandas sonoras para cortos y otros atractivos experimentos, como la creación de música ad hoc con la filmografía de David Lynch en mente. “En el Festival de Cine de Albacete comenzaron allá por 2007 una actividad llamada Laboratorio de Creación –explica Pascual–. Un músico nacional cogía la filmografía de un director que le gustase, o incluso una película concreta, y componía una nueva banda sonora. Luego eso se hacía en directo proyectando imágenes de esa película o de esa filmografía con la nueva música tocada en vivo. A mí me lo ofrecieron el primer año, y lo hice con Lynch. A partir de ahí vinieron Christina Rosenvinge, Nacho Vegas, Fernando Alfaro, Triángulo de Amor Bizarro… Este año, teniendo en cuenta que se cumple el XV aniversario del festival, me pidieron que recuperara el montaje con Lynch. Y así lo vamos a hacer, el próximo viernes 25″.

Más cine (y más escalones hacia La frontera scores). Pedro Vizcaíno, capo del sello Grabaciones en el Mar, ultima su debut en largo como cineasta. ¿Adivina a quién le pidió la banda sonora? “Pedro me pidió la música para su largo, un rollo así a los Jess Franco, setentero y vampiresco, y la hice –cuenta Pascual–. Me fui a grabar con Paco Loco al Puerto de Santa María y le enseñé cosas escritas años atrás que le gustaron mucho. Y empezó a animarme para hacer un disco completo. Así que, en realidad, todo vino por ahí”.

La frontera scores –editado sólo como descarga digital y con una tirada limitada en vinilo– contiene una decena de cortes de aires diversos, del western al recuerdo del maestro Rota pasando por el kitsch, en efecto, más vampiresco. Sólo cinco temas se idearon para la película de Vizcaíno. El resto sale del baúl de los recuerdos –”He ido guardando un montón de piezas instrumentales durante estos años”, dice Pascual– o se ha compuesto para la ocasión. Todos, unos y otros, se grabaron a caballo entre Albacete y El Puerto a cargo de una abultada nómina de músicos, casi una veintena. Justo los que dan forma a esa Orquesta Descacharrada que firma el álbum junto a Pascual.

“Cuando por fin lo terminamos empecé a darle vueltas a la idea de presentarlo en directo, pero no quería conciertos al uso –comenta–. Pensé que estaría bien hacerlo con un montaje audiovisual, dando sentido a la función para la que había creado esas canciones: acompañar a imágenes”. En principio, confiesa, la intención pasaba por “enviarle el disco a gente de cine concreta, gente cercana que hace cortos o que ya está en los largos, como es el caso de Vizcaíno. Pero luego le di la vuelta: me pareció más divertido abrirlo a todo el mundo, que participara quien quisiera hacerlo”.

Mediante una convocatoria lanzada desde un blog creado para la ocasión, Pascual ha ido recibiendo piezas visuales diversas –”Hay de todo, pero está guay, porque es un poco disparatado, descacharrado, como el propio disco”, bromea– que luego ha dejado en manos del colectivo Dori & Grey, “una gente de Castellón que ya me había hecho algunos vídeos y que, a partir de los brutos, está montando la película de 35 minutos que acompañará al concierto”.

La selección –que puede verse en el blog antes mencionado, de donde salen los clips que ilustran esta entrevista– merece la pena y pone el acento sobre lo obvio, no por ello menos llamativo. “Me han sorprendido muchísimo las diferentes versiones de una misma canción, la visión tan distinta que puede tener de tu música una u otra gente. Hay que quien la ve con naves espaciales y otros saliendo medio desnudos en un bosque con una lanza. Ha habido un gran feedback con la que gente que nos ha enviado sus piezas, así que la experiencia me ha parecido estupenda”.

Como director de la Orquesta Descacharrada, Joaquín Pascual distingue entre esta aventura cinematográfica y sus discos en solitario –”Es algo especial, por eso la tirada en vinilo es limitada, para gente que te sigue desde hace tiempo o tiene un interés específico en este tipo de música, o incluso para gente que bucea, se lo encuentra y decide comprarlo”, afirma–, una especificidad que también traslada a la puesta en escena del álbum. “Hemos tenido claro desde el principio que serán pocos conciertos, pero bonitos, cuatro o cinco entre noviembre y febrero y, de manera preferente, en festivales de cine. Hacer algo así en una sala no tendría mucho sentido”, considera.

También cambia, por razones evidentes, la paleta instrumental. “Lo que vais a escuchar en Sevilla va a ser una versión más de escenario, más rock. Vamos a eliminar cosas y a potenciar otras que en el disco no están tan adelante. La sección de cuerda, evidentemente, no está. Potenciamos mucho los sonidos de órganos y sintetizadores. Es más orgánico que el disco, y por ese lado está guay, aunque se pierdan detalles, cuerdas, vibráfonos, percusiones… Así que será una versión diferente, pero muy chula”.

“Casi desaparezco de verdad”

Blas Fernández | 15 de julio de 2010 a las 11:34

Fernando Alfaro, en una imagen promocional de 'Carnevisión'.

Fernando Alfaro, en una imagen promocional de 'Carnevisión'.

Al frente de Surfin’ Bichos firmó algunos de los discos más brillantes y, a la larga, influyentes del rock español de los 90. Luego siguió cultivando su sórdida veta lírica como Chucho y, ya con una nueva banda, Los Alienistas, nos regaló en 2006 un álbum, Carnevisión, tras el que parecía llegar el silencio. Pero no: estaba cantado que Fernando Alfaro reaparecería tarde o temprano.

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Los años de la luna en cáncer

Blas Fernández | 1 de mayo de 2008 a las 13:47

Cancer Moon

Josetxo Anitua (izquierda) y Jon Zamarripa (derecha).

Como desgraciadamente ya apunté en otra entrada de este blog, el pasado martes 22 de abril falleció en Bilbao a los 43 años de edad Josetxo Anitua, quien fuera cantante, letrista y compositor de Cancer Moon, una de las bandas más apasionantes, también injustamente semiolvidadas, del rock español de los 90. Con tres álbumes publicados en un periodo de cuatro años -Hunted by The Snake (1990), Flock, Colibri, Oil (1992) y Moor Room (1994), amén de varios temas dispersos en distintos recopilatorios-, el grupo, integrado en primera instancia por Anitua, el implacable guitarrista Jon Zamarripa y el hoy también desaparecido baterista Jesús Suinaga, supuso una especie de bisagra entre el eco ya remoto y desgastado de la sacudida pop que vivió España en los 80 y la por entonces todavía balbuceante eclosión indie, en primera instancia hinchada gracias a una crítica más entusiasmada por la posibilidad de cambio que vislumbraba que por los resultados reales de sus protegidos, quienes, contados con los dedos dos manos, aún tardarían tiempo en ofrecer discos con auténtica enjundia.

Situados en tierra de nadie, un terreno apenas compartido entonces por nombres como The Pantano Boas, Los Bichos y los Surfin’ Bichos, los integrantes de Cancer Moon, pronto reducidos al núcleo Anitua-Zamarripa junto a músicos de apoyo, experimentaron un desmoralizante rosario de idas y venidas por distintas discográficas -una por cada álbum-.

Ese detalle, sin embargo, apenas dejó mella en sus trabajos, imponentes colecciones de rock indómito oteando siempre las posibilidades experimentales del ruido eléctrico, aunque sí legó, por contra, un posterior efecto nocivo para la historia del rock de este país: ninguno de aquellos sellos, unos fruto de la despistada ambición comercial y otros del sincero ardor del fan, existe hoy en día; el resultado, puede imaginarse, es que toda la discografía oficial de Cancer Moon está descatalogada y que aquellos títulos emblemáticos sólo pueden adquirirse, con suerte, en tiendas de segunda mano, ferias de coleccionistas o recurriendo al bendito p2p.

Ello explica en buena medida el porqué del desconocimiento que aún en 2008 persiste respecto a una banda de semejante calibre y de tan decisiva influencia entre las generaciones de músicos y aficionados que la sucedieron, generaciones a las que debe resultarles difícil sospechar, a no ser que recurran a las hemerotecas, el impacto que en su momento provocó a los melómanos rock españoles la publicación de Hunted by The Snake.

Hunted by The Snake
Hunted by The Snake

Polar Records. 1990. LP / CD.

Una guitarra distorsionada y ululante nos daba la bienvenida en Ramblin’; luego, el contundente redoble de Suinaga y la voz de Anitua (Oh ramblin’ / Yes I do / Oh ramblin’ / That’s for truth / I could eat you like a ham) restallando en los oídos. “Perdón, ¿dices que son de aquí?”. La pregunta resultaba inevitable, pues hasta ese momento ningún disco español provocaba la duda de manera tan incontestable. Hunted by The Snake (Haunted, según el lomo de la edición en vinilo) no sólo soportaba las comparaciones foráneas, sino que le hablaba de tú a tú a sus coetáneos europeos y norteamericanos marcando el punto de fuga del rock underground contemporáneo español.

Pero Ramblin’ apenas es el principo. El muro de guitarras levantado por el maestro Zamarripa en Tell Me The Secret; las fieras espirales de (Feedback) The Iron Need, el puñetazo seco de Cruella Devil… Todo en Hunted by The Snake, una venenosa y adictiva mezcla de noise-rock, garage-rock y pop psicodélico que ya flirtea con la vocación experimental de sus creadores, va creciendo ante los incrédulos oídos del espectador hasta el lacerante bucle final de Voice of The Sax (bucle sin fin real en la edición en vinilo; en el formato CD se añadió como coda una versión de Iggy Pop, I Need Somebody).

La producción de Jaime Gonzalo, codirector de Ruta 66, fue en su momento denostada por el grupo, aunque contemplada en la distancia quizás resulte que aquella polémica respondiera más a la extraña situación de Cancer Moon en Polar Records, división de pruebas rock de un sello especializado en megamixes, que al trabajo de Gonzalo, que aguanta sin perder empuje el paso de los años.

Flock, Colibri, Oil
Flock, Colibri, Oil

Munster Records. 1992. LP / CD.

Tras resolver no pocos problemas contractuales, Anitua y Zamarripa, ya sin Suinaga y flanqueados por músicos de apoyo, recalan en la entonces pujante independiente Munster Records con la esperanza, vana, de recibir un trato mejor. Apenas cuentan con cuatro días, entre el 16 y el 19 de abril, para registrar su segundo álbum en un estudio de Burdeos. Y pese a todo, Flock, Colibri, Oil vuelve a desplegar una fascinante colección de canciones en la que, junto a las andanadas tan propias de Cancer Moon -de las que ya avisa el primer corte del disco, Solution (Mooncycle)-, gana peso ese componente ensayístico siempre presente en sus trabajos. Indians, registrada en un cuatro pistas casero, White Sky, Ink o Folks dan fe de ello. La edición en CD incluyó dos temas extras, ambos versiones, Human Jukebox, de The Scientists, y Girl#, de Suicide.

Moor Room
Moor Room

Radiation Records. 1994. LP / CD.

Instalados en Radiation Records, Anitua y Zamarripa parecen por fin disponer del tiempo y la calma suficiente para afrontar una grabación sin demasiadas presiones. Moor Room, mejor disco nacional del año para la revista Rock de Lux, tiende a considerarse su álbum más equilibrado, quizás por condensar en su docena de canciones todas las vertientes exploradas por el dúo en las entregas previas desde una perspectiva más madura y con mayor oficio. Todo está en él, la entrega de Josetxo al agarrarse al micro y dejarse el alma en unas melodías de oscuro atractivo y la imaginación de Jon tejiendo capas y capas de guitarras de las que sobresalen en los momentos precisos arrolladores riffs; la rabia -Girls Hangin’ Round, Sweet, Sweet Cake, Lie, Stupid Pumpgirl, In a Hurry- y la dulzura -I’m Head Down, Caster, Blue Sky y la impresionante Stone of Head-, la desazón -Daniel Boone, Wolf of Cool- y el toque marciano -Risin’-.

Y después de Moor Room, el silencio, o casi. Anitua, DJ residente en uno de los locales más conocidos de Bilbao, el Kafe Antzokia, siguió vinculado a la música tanto a través de variadas colaboraciones -entre otras con Le Mans y Single, además de un álbum de versiones junto a Atom Rhumba- como de proyectos propios -Josetxo Grieta-. Con su muerte el rock español pierde a uno de los personajes más notables e inquietos, amén de afables, de su historia. Otra pregunta inevitable. ¿Se le ocurrirá ahora a alguien reeditar los discos de Cancer Moon?

Una última sugerencia. Para profundizar en la historia de la banda resulta sumamente recomendable, por no decir indispensable, visitar esta web.