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“El mercado ha cambiado radicalmente: vuelven las canciones”

Blas Fernández | 16 de octubre de 2015 a las 5:00

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Anunciaron a finales del pasado julio su concierto de este viernes
en la fiesta de apertura de temporada del Teatro Central. Y menos de un mes después, cuando aún no había expirado agosto, las 700 entradas disponibles ya habían volado.

Se entiende tanta expectación: aunque hubo ocasión de ver a algunos de sus integrantes en varios de esos celebrados proyectos paralelos (Grupo de Expertos Solynive, Los Evangelistas…), Los Planetas no pisaban Sevilla desde 2010, cuando figuraron como cabezas de cartel del festival Territorios. “Las entradas para los pocos conciertos que hicimos antes del verano, en Granada, Bilbao, Madrid y Barcelona, también se agotaron muy rápido -dice J al otro lado del teléfono-. Habitualmente actuamos en sitios con más aforo o en festivales con muchísimo público. La movida fue que para tocar en Benicàssim nos exigieron que no lo hiciéramos antes en salas grandes. Pagaron bien, claro, pero con cláusula de exclusividad. Aunque tocar en sitios pequeños mola, eh… Tener al público cerca hace que ésos sean siempre los mejores conciertos, sin duda”.

A lo largo de 22 años de trayectoria, los que distan entre Medusa EP (1993) y las cuatro canciones de Dobles fatigas (2015), la banda granadina se convirtió en bastante más que uno de los escasos grupos supervivientes del indie español de los 90. Su influencia sigue vigente, aunque no guarde relación alguna con ese intrascendente pop con ínfulas que hoy suele usurpar la etiqueta. Bien al contrario, el de Los Planetas es un cancionero hercúleo que, amén de codificar un amplio sector de cierta memoria generacional, se instala por derecho propio en un puesto destacado de la historia del rock español. Eso explica, en buena medida, el interés por el retorno de la banda granadina, aunque J le quite algo de hierro al asunto. “Bueno, supongo que sientes satisfacción por el trabajo bien hecho -concede-. Siempre es agradecido que la gente lo reconozca. El público ha ido creciendo con el tiempo y ahora parece que tenemos más que nunca. Está bien, porque eso le da cierto sentido a lo que haces”.

Pero también cuenta, claro, la prolongada ausencia de la formación sobre los escenarios españoles, sobrevenida tras la gira de presentación de su último álbum hasta la fecha, Una ópera egipcia (2010). En ese periodo nacieron o crecieron las aventuras paralelas antes mencionadas. También otras, como Los Pilotos, el proyecto electrónico de Florent Muñoz y Banin Fraile, un nombre más en esa lista que junta y revuelve a Los Planetas en órbitas dispares. Como si, después de tantos años, se impusiera una desconexión, un replanteamiento o un reposo. “No. Lo que ocurre es que te vas liando con unas cosas y con otras -asegura J-. Hicimos el disco de Los Evangelistas, que fue una propuesta de Antonio Arias, los del Grupo de Expertos Solynieve… Son cosas que van surgiendo. Te metes en esos líos y vas dejando otras cosas de lado. Los Planetas requieren mucha concentración. Es un grupo mucho más… profesional. Mueve a mucha más gente. Y resulta más difícil poner las cosas en orden. Lo del Grupo de Expertos es algo más ligero, no tiene tanta parafernalia, es todo más sencillo”.

En realidad no lo es, sólo que ellos consiguen que lo parezca. En el periodo de oscurecimientos planetario, los Expertos, donde J coincide con otros músicos granadinos tan notables como Manu Ferrón, Víctor Lapido, Antonio Lomas y Miguel López, han facturado un hermoso segundo álbum (El eje de la tierra, 2012) y dos certeros epés (Colinas bermejas en 2014 y Lucro cesante este mismo año) que pulen y prolongan con auténtico brillo -dan buena prueba de ellos los recientes conciertos en el Monkey Week- su querencia por el folk-rock de aires sureños. El de aquí y el de allá. “Claro que hay mucho trabajo, está muy currado. Son músicos muy buenos y lo hacen todo muy bien. Pero quizás sea un rock más… estándar -aventura J-. Los Planetas son algo más complejo y con un sonido más peculiar, más difícil de conseguir”.

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Cuando ya flotaba la sensación de una desbandada sin reunión a corto plazo -apenas media decena de conciertos puntuales a lo largo de 2012 y 2013-, el pasado 2014 Los Planetas parecían emitir de nuevo verdaderas señales de vida con actuaciones en México, Perú, Argentina y España. El mecanismo volvía a ponerse en marcha, aunque el engranaje chirriara y las tensiones hicieran que Éric Jiménez desapareciera de los créditos durante una temporada. “La vida de un grupo es algo complicada, cinco personas entrelazadas… A veces pasan cosa que… -intenta explicar J-. Éric estuvo muy liado con la apertura de su bar en Granada. Nunca teníamos tiempo para juntarnos. Queríamos hacer cosas y no terminábamos de contactar con él, así que decidimos probar con otra gente. De hecho, no toca en Dobles fatigas… Todo se va enredando, así que tienes que encontrar la manera de que todo el mundo coincida en los mismos intereses y le vea a las cosas el mismo sentido”.

Afortunadamente las tensiones se disiparon: aunque no formara parte de la banda original, cuesta imaginarse hoy a Los Planetas sin su pegada. “Bueno, ya sabemos cómo es Éric como batería, un músico excepcional con un estilo muy marcado, con una forma de tocar muy suya, muy difícil de imitar. Nadie va sonar como él -considera J-. Pienso que a veces necesita comprometerse algo más, aunque también creo que ahora tiene un compromiso mayor que en otras épocas”.

Para sorpresa casi general, el esperado retorno no se concretó con el proverbial álbum, sino con el mencionado epé Dobles fatigas, publicado, cambio de discográfica mediante, por El Seguell del Primavera, el sello del festival Primavera Sound. “Es lo que hablábamos antes -dice J-. Es más fácil hacer coincidir a cinco personas para grabar cuatro canciones que para grabar diez. Un álbum requiere más tiempo, más organización, es algo más complejo. Un epé es algo sencillo. Y me resulta un formato muy interesante para estos tiempos de avalancha de información y nuevos lanzamientos. Ni siquiera yo tengo tiempo de escuchar todos los discos que me interesan. Creo que últimamente tendemos a coger las dos canciones que más nos gustan de cada disco y a meterlas en una lista de reproducción. Escuchar un LP, que es siempre un concepto más elaborado, es un ejercicio que requiere de mayor concentración”.

Sea por una u otra razón, la falta de un tiempo ocupado en proyectos paralelos o un replanteamiento de estrategia, es exactamente la misma fórmula empleada por el Grupo de Expertos Solynieve, con dos epés lanzados en un periodo de escasos meses. “El mercado ha cambiado radicalmente: vuelven las canciones, que tienen un efecto más rápido. Y en un álbum siempre van a estar más escondidas. Aunque la verdad -reconoce J- es que sólo teníamos seis nuevas, hechas durante los últimos años en ratos sueltos. Cogimos cuatro y decidimos sacar el epé, a ver qué pasaba. Tenemos tres nuevas más que ya están grabadas y ahora estamos mezclando, así que, seguramente, sacaremos otro epé”.

Junto a una rabiosa e inicial descarga -El duendecillo verde: se admiten apuestas sobre el destinatario de semejante bilis-, Dobles fatigas ofrece sendas incursiones en la faceta más lisérgica de Los Planetas -Motores de combustión y Estadística- y ahonda en ese cruce entre psicodelia y flamenco explorado con ahínco desde el monumental La leyenda del espacio (2007). Porque, para alegría de unos y escarnio de otros -incluidos puristas de antiguo y nuevo cuño-, versionan Heroína, la célebre bulería del desparecido cantaor jerezano Juan El Torta, con versos que algunos atribuían a Tabletom y otros, aún más despistados, a Extremoduro. Me estoy quitando / me estoy quitando / Sólo me meto de vez en cuando… “Es que esos versos no están en ningún disco, sino en una grabación antigua del Torta para Televisión Española, que fue de donde los sacamos nosotros”, aclara.

¿Y qué fue lo que les llamó la atención de aquella bulería? ¿Su temática? ¿Le veían a priori una lectura psicodélica? “Hombre, es una canción muy psicodélica. Es exactamente lo mismo que dicen Spaceman 3 en discos como The Perfect Prescription -alude J citando a uno de sus grupos de cabecera-. En serio, tienen letras que son prácticamente idénticas”.

Montgomery, rumbo a Corea

Blas Fernández | 13 de septiembre de 2015 a las 5:00

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Welcome to The Montgomery Experience!
, espectáculo ideado por el músico Miguel Marín junto a las coreógrafas Teresa Navarrete y María Cabeza de Vaca, vivió un sonado estreno en octubre del pasado 2014 como propuesta inaugural del Mes de Danza de Sevilla. Casi un año después, el montaje ha crecido –“Hemos incluido partes nuevas y hemos quitado otras que, con el tiempo, mirando bien el vídeo y hablando Teresa, María y yo, ya no nos encajaban”, apunta Marín– y prepara la presentación de su versión definitiva, el próximo 4 de diciembre en el Teatro Central. Pero antes, el 7 de octubre, se verá en Corea del Sur formando parte del cartel del Performing Arts Market in Seoul (PAMS), una de las ferias más importantes del sector para el mercado asiático.

“Creemos que tenemos bastantes posibilidades de vender el espectáculo –abunda Marín–. Ya hay interés en tener una reunión por parte de promotoras chinas y taiwanesas. No es un montaje de danza contemporánea al uso. Hace poco estuvimos inaugurando el festival Eufònic, en Tarragona, y fue un pelotazo. La gente se puso loquísima y salió a bailar al final. Fue un bolo espectacular, con una energía brutal y el público muy metido en la historia. Por eso creo que es un espectáculo muy vendible: un concierto coreografiado; una banda tocando en directo un repertorio contundente, con gancho, y con bailarines. No es un montaje conceptual para el que necesites estar muy metido en el tema de la danza contemporánea. No. Lo que te está contando te da ganas de bailar”.

En efecto, el concepto parece a priori tan sencillo como arrollador: una actuación articulada en torno al álbum It’s Happening de Montgomery –la banda con la que Marín volvió al rock y a su ciudad natal tras largo tiempo centrado en la producción de sutil música electrónica como Árbol– arropada por un cuerpo de baile. Sin embargo, detrás hay trabajo concienzudo y mucha experiencia. Junto a la de los bailarines, la acumulada por Marín en sus numerosas composiciones para coreógrafos europeos. Y el resultado salta tanto a la vista como al oído. “La del PAMS es una convocatoria abierta, pero nosotros no nos presentamos –explica–. Lo hizo la Federación Estatal de Compañías y Empresas de Danza (Feced), que presentó su catálogo de propuestas con espectáculos de toda España. Luego es una comisión del festival la que elige entre las ofertas llegadas de todo el mundo. Vieron los vídeos y nos escogieron. Ya digo que es un espectáculo muy potente, la música en directo tiene un empuje muy fuerte”.

montgomery_n2El tándem integrado por el grupo y la Compañía Teresa Navarrete será la primera presencia andaluza en la feria en sus 25 años de historia, empresa para la que han tenido que recabar apoyo de diversas entidades e instituciones: la Asociación Andaluza de Profesionales de la Danza, el Instituto de Comercio Exterior, de Acción Cultural, Feced… Aún así, “tendremos que poner dinero de nuestro bolsillo. Mover a 12 personas es complicado. Vamos todo el grupo más Bjort Runarsdottir, la chelista que toca conmigo en Árbol; llevamos a nuestros técnicos, Benito Jiménez y Marcos Muniz, que sustituirá a Javi Mora, y el cuerpo de baile: Nando Pérez, María Cabeza de Vaca, Laura Morales y Greta García Jonsson –las Hermanas Gestring–, Silvia Balbín… Teresa no puede venir porque tiene muchos compromisos en el Conservatorio”.

La nueva versión de Welcome to The Montgomery Experience! ha experimentado su proceso de pulido durante una semana de residencia, la última del pasado agosto, en el propio Teatro Central, lo que ha permitido a sus artífices ajustar con precisión el espectáculo al espacio que acogerá el reestreno. “Lo que tenemos planeado va a ser bastante bestia –dice Marín–. Vamos a cambiar parte de la disposición del graderío. El trabajo de Benito en la iluminación también es nuevo. Cuando lo presentamos en el Teatro Alameda, en el Mes de Danza, no dispuso ni de demasiado tiempo ni de demasiados medios. Además, la semana de residencia nos ha ayudado a crear una coreografía más definida. Hay música nueva y mayor interacción entre bailarines y músicos. Teníamos muchas ganas de meternos en eso. Cada vez me interesa más romper esa barrera entre músicos y bailarines: nosotros tocamos aquí y ellos bailan allí… No es que el músico tenga que ser en el espectáculo otro bailarín, pero sí otro intérprete. Eso lo está haciendo muy bien Niño de Elche. Creo que por eso están contando con él en tantas producciones: no sólo es un cantaor, es también un actor”.

¿Se corre el riesgo de que Welcome… termine fagocitando el trabajo de Montgomery como banda? “Creo que lo enriquece –considera–. Es más, igual me equivoco, pero hay gente que está descubriendo al grupo por el espectáculo. Nos ocurrió en Tarragona: había gente del mundillo musical, conocidos, que no tenía ni idea de la existencia de Montgomery; que pensaba que era un grupo creado para el espectáculo, parte de él. Se sorprendían de que hubiéramos sacado un disco. Pues sí: somos un grupo, tocamos en festivales y en lo que sale. Estoy tan vinculado al mundo de la danza que me pasan estas cosas. Ahora mismo estoy haciendo música para tres compañías. Antes me llamaban mucho de Inglaterra, ahora, también, de Eslovaquia, de Hungría… Hace poco estuve en Croacia… Espero que no me encasillen, porque también hago otras cosas. Ahora estoy con la banda sonora de una película de producción mexicana, Vive por mí, de Chema de la Peña. Queremos acabarla antes de final de año”.

Con un puñado de proyectos siempre en la recámara –2016 nos traerá un nuevo disco de Árbol– y una agenda apretada –el 18 de este mes estará en el CAS con Salón Otto, de la Compañía Teresa Navarrete; el 29 en la Feria Internacional de Teatro y Danza de Huesca con T.T.T.T.T.T., de la Compañia Guy Nader y María Campos; el 7 de octubre en Seúl; del 23 al 25 en el Mercat de Les Flors de Barcelona de nuevo con T.T.T.T.T.T., espectáculo que mediados de noviembre viajará el festival Moving Futures de Amsterdam; el 31 de octubre en el Teatro Echegaray de Málaga cerrando la gira de Salón Otto; el 4 de diciembre en Sevilla…– casi se explica la escasa, puntual presencia de Montgomery sobre los escenarios. “Hay temas nuevos hechos para el espectáculo que queremos grabar, pero creo que de momento sitúo a Montgomery como parte del montaje –confiesa–. Y estoy contento con que adquiera ese rol, porque… Verás, hace poco nos llamaron para inaugurar una nueva sala en Sevilla. Nos dijeron: No pagamos, pero os hacemos un vídeo. ¿Un vídeo? Pensé: Me lo das en un un pen o un CD y le digo a mi hija: Toma, es la comida de hoy. Es de risa”.

*Las fotos que ilustran la entrevista son obra de José Toro; los vídeos fueron realizados por Mes de Danza TV

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 34)

Blas Fernández | 10 de septiembre de 2015 a las 5:00

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Retomamos la actividad tras el paréntesis veraniego y abrimos temporada, la tercera ya, con el homenaje que diversos músicos andaluces rendirán este sábado día 12 a Rafael Amador, el que fuera mitad de Pata Negra. Más sobre música en directo… Se acerca la nueva edición del Monkey Week, que en esta ocasión acogerá en sus diversos y numerosos escenarios a formaciones como Niño de Elche, Chencho Fernández, Grupo de Expertos Solynieve, Holögrama -con nuevo inminente trabajo-, Tremolina -que además pasará por el festival El Alternador- y Gentemayor, entre muchas otras. Por otro lado, Los Planetas inaugurarán el nuevo curso en el Teatro Central de Sevilla -las entradas se agotaron hace semanas- y M. Ward y Howe Gelb pasearán su gira conjunta por el Palacio de Viana de Córdoba y el Teatro Quintero de la capital hispalense. No se vaya, aún hay más: Montgomery lleva Welcome to The Montgomery Experience hasta Seúl; Antonio Arias se embarca en una nueva aventura espacial con United Sound of Cosmos y, desde El Puerto de Santa María, M.O.R. pone también rumbo hacia el cielo con su primer álbum.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Pata Negra: Rock del Cayetano

2.-Niño de Elche: Estrategias de distracción

3.-Chencho Fernández: Este matrimonio no casa

4.-Grupo de Expertos Solynieve: No te olvidaré

5.-Holögrama: Sweet Breaking Dawn

6.-Tremolina: Remember We Are Strong

7.-Los Planetas: El duendecillo verde

8.-M. Ward: Watch The Show

9.-United Sound of Cosmos: Villafranca/Cebreros/New Norcia/Malargüe (también brilla la materia)

10.-Montgomery: You Know That Kind of Girl

11.-M.O.R.: Starship #9

12.-Gentemayor: …and Tato went for his brutal yellow cream

Un folk alternativo

Blas Fernández | 14 de abril de 2014 a las 5:00

Foto: Esperanza Moreno

Foto: Esperanza Moreno

lbn_cover_blogHoy ya es mañana. Las Buenas Noches. Autoedición con licencia CC. Folk / Pop. DD / CD / LP.

Como tantas otras cosas sorprendentes, Aventuras domésticas (2008), el primer álbum de la banda sevillana Las Buenas Noches, aparentaba surgir desde la nada. Sin embargo, tras aquel fascinante tratado de folk imaginario –sonoridades de aquí y de más allá confluyendo en un lugar no por ensoñado menos real– se revelaba el flujo de un trabajo en ajustada sintonía por parte de sus cinco integrantes.

Amigos con ocupaciones profesionales ligadas al ámbito de la creación –algunos ya entonces tan conocidos y reconocidos como el dibujante Miguel Brieva y el videoartista Daniel Cuberta–, los miembros del grupo, lo supimos luego, apenas se citaban una decena de veces al año para ir tramando ensayos, contados conciertos y futuros movimientos, todo ello sin mayor ni menor ambición confesa que la de crear su música y compartirla libremente con quien quisiera escucharla.

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El mundo Gira

Blas Fernández | 6 de diciembre de 2012 a las 8:46

The Seer. Swans. Young God Records. Rock. 3LP / 2CD.

Brevemente reseñado ya, a la vuelta del pasado verano, en La Ventana Pop, The Seer llega al final de este agónico 2012 mostrando su vitola de álbum destacado del año con la misma violencia y acorde ferocidad que gasta el desafiante bicho de su portada, presto a enseñar sus afilados colmillos como inequívoca señal de advertencia al oyente aventurado.

“Es la culminación de cada álbum anterior de Swans, así como de cualquier otra música que yo haya hecho, en la que haya participado o haya imaginado”, apunta Michael Gira en unas notas introductorias al disco, cuyo proceso de gestación, al menos en un sentido metafórico, se habría dilatado pues tres décadas. Son las que distan entre el nacimiento de la abrasiva formación neoyorquina en plena eclosión post-punk -con Gira, claro como inamovible pivote entorno al cual gira tan singular discurso- y esta definitiva constatación de que su retorno en 2010 con My Father Will Guide Me Up a Rope to the Sky, tres lustros después de aparcar a los cisnes para firmar un reguero de discos con su propio nombre, nada tiene en común con esas a menudo sospechosas reapariciones al calor de tal o cual reivindicación entusiasta del pasado reciente.

Ni Gira permaneció inactivo ni My Father… (tampoco su secuela en directo, We Rose from Your Bed with the Sun in Our Head) supuso el habitual pretexto para retomar la carretera y hacer algo de caja, objetivo siempre legítimo, pero tantas veces también decepcionante. Al contrario, aquel álbum, con sus ocho cortes pletóricos de electricidad señalando el imponente estado de forma del veterano músico, bien pudiera ser leído hoy como un tanteo, un examen de las posibilidades de estos remozados y muy numerosos Swans, que convierten el escenario -y no a la inversa- en el laboratorio donde se ensayan muchas de las ideas que luego se registran en el estudio.

Desarrolladas “orgánicamente” por el grupo “en los ensayos y en la gira”, abunda Gira en torno a canciones como la homónima The Seer, 93 Ave. B Blues, Avatar o The Apostate, las once piezas del álbum crecen en consonancia con la ambición de su artífice por conseguir, más allá de un disco, una experiencia de inmersión sensorial completa. Lo consigue, si el oyente se presta al apabullante experimento, desde irrefutables presupuestos rock -la vanguardia de ayer suena hoy irremediablemente clásica, aunque sigue haciendo sangre-, buscando en la expansión de los tiempos el perfecto aliado que obliga al sujeto a aislarse del entorno y enfrentarse cara a cara con lo que suena -ya se ha resaltado en múltiples ocasiones que el corte que da título al disco supera los 32 minutos-.

También quedaría en mera anécdota la solícita colaboración de nombres tan atractivos para el melómano como los de Alan Sparhawk y Mimi Parker, de Low, Ben Frost, Karen O -la hermosa Song for a Warrior- o la mismísima Jarboe -inefable compañera de subidones y fatigas del propio Gira- si no fuera porque tan significativa lista, por sí misma, da buena cuenta de hasta qué punto la semilla de Swans arraigó en el vasto paisaje del rock contemporáneo y otras parcelas adyacentes.

Swans presenta The Seer el próximo domingo 9 en el Teatro Central de Sevilla (única fecha en Andalucía) a las 21:00. Entradas a 18 euros en venta anticipada y a 22 euros en taquilla.

Aquí le dejo un clip en directo (en versión corta) de The Apostate

http://vimeo.com/45729481

Tindersticks, para abrir boca

Blas Fernández | 23 de octubre de 2012 a las 7:09

Tindersticks, durante un concierto en Málaga en 2009. / Foto: Victoriano Moreno

La última visita de Tindersticks a Sevilla, en 2010 dentro de la programación del festival Territorios, hizo recordar a los espectadores más veteranos otro concierto local de la banda británica en condiciones bastantes más ventajosas. Fue aquél con el que en 1998 se inauguró el ciclo Pop-Rock en el Central, responsable de tantas y tan buenas actuaciones a lo largo de estos tres lustros en el teatro de la Isla de La Cartuja.

En efecto, la música de Tindersticks brilla más en las distancias cortas y los espacios cerrados, y si en aquella ocasión el grupo llegaba tras encadenar, bandas sonoras y directos al margen, tres discos memorables –el homónimo Tindersticks (1993), Tindersticks II (1995) y Curtains (1997), los responsables directos de su inmediata proyección como uno de los nombres señalados en la escena del rock independiente de la década–, no es menos cierto que ahora, después de superar un largo parón discográfico, sobrevivir a notables cambios en la formación –la salida de Dickon Hinchliffe, puntal de la banda, tras Waiting For The Moon (2003)– y dejar momentáneamente atrás los intentos en solitario –el inconfundible vocalista Stuart Staples aprovechó el lapsus para publicar dos recomendables álbumes bajo nombre propio, Lucky Dog Recordings 03-04 (2005) y Leaving Songs (2006)–, el grupo vuelve a presentar un aspecto inmejorable certificado tras otra triada de títulos algo más que notables.

Este inesperado reprise tomó forma con The Hungry Saw (2008), continuó un par de años después con el estupendo Falling Down a Mountain y se cierra, hasta el momento, con The Something Rain, publicado a comienzos del año en curso. Staples (voz y guitarra), David Boulter (teclados), Neil Fraser (guitarra), Dan McKinna (bajo y teclados) y Earl Havin (batería) siguen manejando como pocos las claves de una propuesta emparentada con cierta corriente, telúrica y subterránea, que recorre la historia del pop –con Scott Walker como santo patrón– y que fía sus bazas a la tensión y a la emoción. Para demostrarlo en vivo, y como ya adelantó este blog a finales del pasado mes de mayo, vuelven esta misma noche al Teatro Central, que con su concierto celebra, además, el inicio de la nueva temporada.

Tindersticks. Hoy a las 21:00 en el Teatro Central. Entradas a 25 euros en taquilla. En venta anticipada, a 22 euros.

La misa sónica de Los Evangelistas

Blas Fernández | 1 de octubre de 2012 a las 7:13

Foto: Juan Carlos Muñoz

Los Evangelistas. XVII Bienal de Flamenco de Sevilla. Formación: Antonio Arias (bajo, guitarra y voz); J (guitarra y voz); Florén (guitarra); Éric Jiménez (batería); J. Machuca (teclados); Carmen Linares y Soleá Morente (voces invitadas). Lugar: Teatro Central. Fecha: sábado 29. Aforo: algo más de media entrada.

1997: Carmen Linares actúa en el festival granadino Espárrago Rock; entre los damnificados de tan gloriosa colisión, una nutrida de legión de melómanos rock se deja tentar, una vez más, por esas sonoridades que permanecen ocultas e incrustadas en lo más hondo de su subconsciente. 1998: Enrique Morente, también en el Espárrago, sube al escenario con Lagartija Nick y muestra cómo de bien, cómo de sentido y hercúleo, suena ya el directo de Omega. La legión se multiplica.

Estos dos hechos puntuales se incardinan en una larga oración que juega lo suyo con las subordinadas: en lo referente a Lagartija Nick, se inicia con los tímidos contactos entre banda y cantaor para dar forma a una colaboración cuya revolucionaria naturaleza aún tardaríamos en descubrir; en lo referente a Morente, es un jalón más en esa incansable necesidad de satisfacer su curiosidad por tantas otras músicas al margen del flamenco, por dialogar y descubrir qué pasaría si…; en lo que respecta a la ocasional pero reiterada relación entre flamenco y rock, se revela como un capítulo nuevo: Omega, y lo que vendrá (incluido el descubrimiento de una nueva devoción que servirá a J para reinventar a Los Planetas en La leyenda del espacio), ha pasado página y destapa una dirección inédita, una lectura flamenca desde el rock contemporáneo que esquiva con acierto los tics convertidos en clichés.

Foto: Juan Carlos Muñoz

Flamenco y rock… Sólo quienes desconocen esta compleja cronología pueden todavía incomodarse, incluso después de otros acercamientos vistos en anteriores ediciones del festival, con la presencia de Los Evangelistas en la programación de la Bienal de Flamenco; sólo ellos pueden pensar que la evocación de Morente es en realidad un mero pretexto para buscar un bolo más.

Homenaje a Enrique Morente, editado a comienzos de este año, es fruto de la admiración y convierte el legado del cantaor en un rompehielos que sigue abriendo vía al feliz hallazgo. “El flamenco es tan potente que acaba haciendo de ti una persona mucho más purista de lo que pensabas” , confiesa Antonio Arias. “Él [Morente] se vestía de moderno para hacernos fundamentalistas; gente, a la que por cierto, odiaba”, reflexiona J. Ahí queda eso, para futuras disquisiciones en torno a esta historia.

Pero allá donde el disco desvela un glorioso equilibrio entre mimo y talento, entre laboriosa dedicación y habilidad creativa para llevar a terreno propio las enseñanzas recibidas, el directo revela patentes desequilibrios. Fuera de toda duda el cancionero elegido -no todo grabado o, en ocasiones, como en Ciudad sin sueño, extraído de Omega-, estas apropiaciones y reconversiones morentianas, o al menos así fue en el Central, sufren sus altibajos. Las interpretadas por Antonio Arias mantienen por lo general el tipo; las cantadas por J -letrista certero e inmisericorde, pero vocalista limitado más allá del universo propio y reconocible generado por Los Planetas; y ése es un mérito incontestable- pierden algo respecto a su registro fonográfico. Señalando lo obvio, se puede decir que Antonio entra afinado y con presencia, mientras que J lo hace tanteando el tono adecuado para sólo a partir de ahí crecerse.

¿Problemas en los monitores? No lo sé. Quizás: pese a lo limpio del sonido durante todo el concierto, servidor echó en falta más volumen y más peso en las guitarras, responsables de la particular textura de estas adaptaciones y pieza fundamental en una ambiciosa estructura sólidamente asentada sobre la fiera batería de Éric Jiménez y el bajo preciso y preciosista de Arias. Aun así, con sus defectos, la anunciada misa sónica en recuerdo del maestro contenta a los creyentes y, como cabe esperar, los llena de gozo. Por contra, me temo, los incrédulos seguirán ejerciendo como tales.

Donde probablemente unos y otros coincidan sea en la fascinación frente a Carmen Linares, quien ya en los bises borda Delante de mi madre con la misma hondura, sentimiento y dignidad que ha enseñoreado su larga carrera. Por su parte, Soleá Morente, pura hambre de escenario todavía en busca de identidad  propia, se entrega con pasión junto a Arias en Yo poeta decadente -qué texto, Dios, qué texto…- y pone la misma voluntad en La estrella.

Viniéndose arriba con cada canción, con cada minuto, el fin de fiesta es justo eso, celebración de lo vivido con Donde pones el alma: todos sobre el escenario evidenciando que, en efecto, han hecho justo eso.

Foto: Juan Carlos Muñoz

Tindersticks vuelve al Central

Blas Fernández | 28 de mayo de 2012 a las 11:40

Si la pasada semana saltaba la estupenda noticia del concierto de Los Evangelistas, el próximo 29 de septiembre en el Teatro Central, dentro de la programación de la Bienal de Flamenco -una de las contadas ocasiones, hasta la fecha, de escuchar en directo su imponente Homenaje a Enrique Morente-, ésta se inicia con el anuncio de otra cita de interés en el mismo escenario para poco menos de un mes después: Tindersticks volverá al escenario de la Isla de la Cartuja el martes 23 de octubre.

Se da la circunstancia de que la banda británica, liderada por Stuart Staples, fue hace ahora catorce años el plato fuerte de la primera edición del Pop-Rock en el Central, el ciclo que durante todo este tiempo ha ido proponiendo en Sevilla conciertos que, al menos en origen, hubieran tenido difícil encaje en un cartel de iniciativa privada. La situación, es evidente, ha cambiado mucho, hasta el punto en que hoy en día buena parte de los conciertos de rock que el Central ofrece  son fruto de la colaboración entre dicho espacio escénico y promotoras privadas. Una inesperada consecuencia de la crisis, y sus así argumentados recortes en los presupuestos culturales, que sacaron a Pop-Rock en el Central de su tradicional corralito al final de la temporada para expandir su radio de acción durante todo el año. La actuación de Tindersticks, además, se llevará a cabo en plena celebración del vigésimo aniversario del teatro, lo cual aporta un plus simbólico a esta nueva cita.

También Tindersticks ha cambiado, desde luego. En 1998 la banda de Nottingham había encadenado tres discos fenomenales -Tindersticks (1993), Tindersticks II (1995) y Curtains (1997)-, amén de iniciar una fructífera colaboración en forma de bandas sonoras con la cineasta gala Claire Denis, que con sobrados argumentos la convirtió en uno de los nombres imprescindibles de la escena idependiente de la época.

Con obvios referentes en la obra de Scott Walker, también en Leonard Cohen y en Lee Hazlewood, entre tantos otros, Tindersticks proponía un denso, elegante y a menudo hipnótico repertorio en el que la singular voz de Staples, grave y premeditadamente temblorosa, porfiaba el protagonismo a los esplendorosos arreglos del violinista Dickon Hinchcliffe. Así los vimos por aquí en aquella ocasión, en el que podría ser considerado el momento más dulce de su primera etapa.

Luego llegaron más discos notables -Simple Pleasure (1999), Can Our Love (2001) y Waiting for the Moon (2003)-, pero también señales de agotamiento: Stuart Staples iniciaba carrera en solitario bajo su propio nombre (hasta ahora coronada con dos títulos) y Tindersticks parecía pasar a la historia.

Sin embargo, cinco años después, tres de los componente originales de la formación -Staples, el teclista David Boulter y el guitarrista y vibrafonista Neil Fraser- retomaban la actividad con un álbum, The Hungry Saw (2008), que los mostraba de nuevo en plena forma. En 2010, el año de la publicación del no menos recomendable Falling Down a Mountain, volvimos a tenerlos en Sevilla como parte de la programación de Territorios Sevilla, aunque el de festival al aire libre no sea precisamente el formato que mejor se ajusta a su propuesta.

Recientemente, el pasado mes de febrero, la banda ponía en circulación su noveno álbum en estudio, The Something Rain, otro disco que persevera en las claves manejadas por el grupo a lo largo de toda su trayectoria -intensidad y lirismo a partes iguales, picando del rock y del jazz, apuntando maneras propias del pop de cámara- y que será el que presenten sobre las tablas del Central.

Ahí le dejo el clip de Medicine

…y el de A Night So Still, ambas canciones de The Something Rain.

Boronía recuerda a Enrique Morente

Blas Fernández | 15 de mayo de 2012 a las 7:25

Gabriel Núñez Hervás, en una imagen reciente tomada en Córdoba. / José Martínez

El próximo jueves 24 de mayo el Teatro Central de Sevilla acoge la presentación de los dos números especiales que la revista Boronía ha dedicado a la figura del desaparecido Enrique Morente, nombre capital en la música española de las últimas décadas, artífice en buena medida de la acepción contemporánea del flamenco y puente siempre abierto entre este género y otros lenguajes sonoros. De su acercamiento al rock, o del acercamiento de ciertos rockeros a su magisterio, dejan gozosa prueba obras como el monumental Omega; de su herencia entre estos últimos, discos como La leyenda del espacio de Los Planetas o el inspirado y sentido tributo rendido a su obra por éstos y por sus viejos y leales amigos de Lagartija Nick, el Homenaje a Enrique Morente de Los Evangelistas.

El primer Libro de Morente, publicado en el verano de 2011, compiló un largo listado de recuerdos e impresiones evocados por allegados, compañeros y seguidores -entre otros, Pedro G. Romero, Diego A. Manrique, Gerardo Núñez, Jesús Arias, Ignacio Julià, José Ignacio Lapido, Balbino Gutiérres, Alberto Manzano, José Sánchez-Montes y Javier Liñán- con un resultado tan inesperado como deslumbrante: de la profunda conmoción causada por el cercano fallecimiento del cantaor brotaba una emoción que, en sucesivas lecturas, se revelaba como una fuente de información de primer orden.

Similar estructura guarda el Libro de Morente II, aparecido el pasado mes de febrero, que al plantel de firmas invitadas -esta vez, también entre otros, Aurora Carbonell, Santiago Auserón, Daniel Alonso, José Luis Ortiz Nuevo, Joaquín Pérez Azaustre, Lee Ranaldo y Guillermo Z. del Águila- suma densas y reveladoras entrevistas con Soleá Morente, Israel Galván, Los Evangelistas, Pepe Habichuela y el propio Morente.

Al frente de este proyecto editorial se encuentra el cordobés Gabriel Nuñez Hervás, activista fanzineroso en los últimos años 80, promotor discográfico, organizador de conciertos -él fue el responsable de la aparición de Los Evangelistas en La Noche Blanca del Flamenco de Córdoba en junio de 2011- y rendido admirador del cantaor. Para la presentación en Sevilla, la última tras sendos actos en Madrid y Córdoba, Núñez Hervás ha configurado un cartel en el que no sólo destaca la presencia del guitarrista Pepe Habichuela, fiel escudero de Enrique Morente, sino también la de la mitad de Los Evangelistas: Antonio Arias y Éric Jimémez, que realizarán un breve set acústico en lo que se antoja una ocasión única. De todo ellos, y de más, habla el hombre tras Boronía.

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Sorpresas con Pony Bravo

Blas Fernández | 4 de mayo de 2012 a las 7:09

Pony con pony. / Foto: Celia Macías

“Pues sí: va a haber invitados, músicos de aquí con los que estamos trabajando. Pero queremos mantener la sorpresa”, dice Daniel Alonso, teclista y cantante de Pony Bravo, guardando el suspense respecto a su concierto de esta noche en el Teatro Central. La banda sevillana -completada por Darío del Moral, Javier Rivera y Pablo Peña- ofrece una actuación encuadrada dentro de los actos de celebración del vigésimo aniversario del espacio escénico de la Isla de la Cartuja, una ocasión que el cuarteto aprovechará para presentar, junto al repertorio formado por los temas de sus dos discos, algunas nuevas canciones. “Habrá sorpresas y canciones nuevas -avisa Alonso-. El Central es un sitio que te permite hacer cosas diferentes a las que harías en un escenario normal. Y además, es que nos hace ilusión presentar los temas nuevos en Sevilla”.

La mayoría de esas canciones inéditas, las que conformarán el tercer álbum del grupo tras Si bajo de espalda no me da miedo y otras historias (2008) y Un gramo de fe (2010), permanecen aún en fase embrionaria, en pleno proceso de construcción. “Llevamos ya unos meses trabajando en el nuevo disco. Estamos en esa etapa de investigación previa y de mucho local de ensayo. Aún no hay fecha para grabar, pero sí que tenemos pensado entrar en agosto con Raúl en el estudio. Serán grabaciones que nos servirán como calentamiento para ver qué tipo de producción vamos a darle a las canciones. Creo que mientras más tiempo inviertas en trabajar con la persona que te va a grabar, más interesante será luego el resultado”, dice Alonso en referencia a Raúl Pérez, responsable tras la mesa mezcla de los Estudios La Mina de los dos discos del grupo (y de buena parte de lo mejor salido de la escena independiente sevillana durante los últimos años).

¿Se atreve Alonso a adelantar cómo será ese nuevo trabajo? Parece difícil, todavía. “Con cada disco hemos intentado avanzar un poco en nuestro lenguaje, pero ése es un proceso misterioso y a veces incluso caótico -reconoce-. Antes de cada nuevo demo o de cada ensayo hablamos mucho al respecto, para ponernos de acuerdo entre nosotros y definir una línea. Pero siempre hay un elemento incontrolable en todo eso, en el salto que uno pueda dar, hacia atrás o hacia adelante, que no siempre se acierta”.

“La filosofía de Pony Bravo siempre ha estado basada en la investigación de la música popular, algo que puede sonar un poco pedante, pero que es así -añade Alonso-. En ese sentido será, supongo, un disco continuista, porque uno no puede escapar de cómo le salen las cosas, pero también habrá aspectos nuevos, espero. Ése es al menos el intento”.

La continuidad se concretaría, explica el músico, en esa ya bien conocida vocación exploratoria de “la cultura andaluza, de su iconografía, del flamenco; también en nuestro gusto por el krautrock o por el reggae“. ¿La novedad? “Las nuevas influencias a la hora de componer -comenta-. A mí cada vez me gusta más Jonathan Richman, o Dub Narcotic, que a todos nos atrae por cómo tratan el dub. Y seguimos escuchando muchas cosas de Can, de Talking Heads. O grupos como Devo, que cada vez nos interesan más por su humor, porque también estamos intentando integrar corrientes de humor que se han trabajado en el rock anglosajón, engarzarlas en una tradición local”.

Como prueba de lo último, valga el encendido elogio dedicado recientemente por Alonso a No me pises que llevo chanclas en el periódico El Diagonal. “Por un lado, el humor parece más necesario que nunca, pero por el otro convivimos con un componente de dureza que te hace muy difícil hablar de economía o de política como podrías hacerlo hace un par de años -abunda-. Todo está más cerca. Quizás por eso sea más interesante, quizás por eso estamos intentando no huir de ciertas temáticas porque sean más complejas o nos den miedo. Siempre es más fácil escribir de las anécdotas cotidianas, pero si no corres algo de riesgo el proyecto no merece la pena. De todos modos,  no puedes olvidarte del marco, que es un grupo de rock. Y uno accede a veces a la música rock buscando un cierto tipo de felicidad… Si lo conviertes en un documental o en algo muy serio, puede perder su fuerza”.

Ellos, parece, las mantienen intactas. Desde su asalto a la escena nacional hace ahora cuatro años, un desembarco reforzado en su inmediatez y propagación por el uso de licencencias Creative Commons y la consiguiente libre descarga de sus trabajos, el grupo sevillano no para. A sus numerosos conciertos dentro y fuera del país suman la banda paralela Fiera -con un álbum, Déjese llevar, publicado en 2010 y otro también en proceso de creación- y la labor efectuada desde su propio sello discográfico y agencia de management, El Rancho Casa de Discos. “Son proyectos como los que llevamos a cabo con la compañía Mopa, con Mansilla y Los Espías, con Lumineón… Y son colaboraciones muy distintas, componer la música para una pieza coreográfica , hacer un vídeo o tareas de comunicación y prensa. Es puro intercambio: hay que aprovechar las capacidades de cada uno para sacarlo todo adelante”, afirma.

Entre esos proyectos también se cuenta la composición de la banda sonora de Carmina o revienta, el debut como director del actor Paco León, estrenada en el reciente Festival de Cine Español de Málaga y galardonada con el premio del público en su sección oficial. “Conocíamos la trayectoria de Paco León desde sus tiempos como bailarín de danza contemporánea -recuerda Alonso-. En la productora de la película estaban buscando un enfoque tradicionalista de la cultura andaluza, pero dándole a los personajes una mirada contemporánea, alejada de los localismos. Paco, de hecho, nos comentó que por ese motivo no quería utilizar flamenco en la banda sonora. Así que la conexión fue rápida, porque nosotros intentamos hacer algo parecido, y desde el principio lo vimos claro”.

Daniel dice que la película, como al resto de integrantes de Pony Bravo, le ha “gustado muchísimo”, pero descarta la publicación autónoma de la banda sonora. “No, porque no se trataba de hacer canciones. Ése no era el enfoque -explica-. Era algo más… Invisible. Se trataba hacer instrumentales en apoyo a las escenas, a su servicio. Así que no tenemos intención de editarlo como algo aparte, porque nos gusta así, integrada en la propia película. No tiene sentido verlo de otro modo”.

Pony Bravo actúa esta noche a las 22:00 en el Teatro Central. Las entradas cuestan 15 euros en taquilla y 12 euros en venta anticipada.

Aviso: en La Ventana Pop disponemos de dos entradas dobles para el concierto de esta noche y de dos copias en vinilo de Si bajo de espalda no me da miedo y otras historias. Se llevarán ambos lotes (dos entradas más disco) los dos primeros comentarios a esta entrada en el blog que contesten correctamente a esta sencilla pregunta: ¿en qué grupo anterior a Pony Bravo militaron Pablo Peña, Darío del Moral y Javier Rivera?

Recuerde que tras enviar el comentario tiene que mandar a su vez un correo con su nombre completo y DNI a bfernandez@grupojoly.com

Los agraciados podrán recoger sus entradas en la taquilla del Teatro Central antes del del concierto. Los discos deberán recogerse en la redacción de Diario de Sevilla (c/Rioja 14-16) de lunes a jueves de 10:00 a 13:00 y de 16:30 a 18:30. Suerte.