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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 36)

Blas Fernández | 8 de octubre de 2015 a las 5:00

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En esta ocasión, El Podcast de La Ventana Pop repara en nuevas ediciones de grupos y solistas andaluces -Soleá Morente (ahí arriba, fotografiada por Pepe Villoslada), Holögrama, Le Parody, Tote King, M.O.R., Esplendor, El lobo en tu puerta, Santacruz…-, pero también en la siempre bienvenida reedición de títulos ya conocidos -Chencho Fernández, Furia, Niño de Elche…-. Muchos de ellos, además, pasarán a partir de mañana por la nueva edición del Monkey Week, auténtico festín sonoro para oídos indómitos.

Otras buenas noticias: la editorial granadina Ondas del Espacio se lanza, también, a la publicación de discos y anuncia para 2016 álbum de Éter; Antonio Arias presenta en su ciudad la doble edición en vinilo de Multiversos y, desde Sevilla, The Rosquettes hacen lo propio con Frothy Songs.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Soleá Morente: Todavía

2.-Antonio Arias: Sol de agua

3.-Éter: Cuerpos en órbita

4.-Holögrama: Embrace The Light

5.-Le Parody: Peligroso criminal

6.-Tote King: Robocordones

7.-Chencho Fernández: Radio Fun Club

8.-The Rosquettes: You Run Faster Than a Cow

9.-M.O.R.: Boooooom!!!

10.-Esplendor: Quédate

11.-Furia: Pushloop

12.-El lobo en tu puerta: I Don’t Lie

13.-Santacruz: Cuarenta por ciento

14.-Niño de Elche: Mercados

“Me da igual lo que piensen los puristas”

Blas Fernández | 28 de septiembre de 2015 a las 5:00

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Aunque entre uno y otro figuren un álbum junto a su hermano Shotta (Héroe, 2012) y una sabrosa colección de descartes (El tratamiento regio, 2013), el rapero sevillano Tote King ha tardado cinco años en transitar el camino desde El lado oscuro de Gandhi hasta 78, el nuevo disco que Octubre, subsello de Sony, ponía en circulación el pasado viernes. A lo largo de todo ese tiempo han cambiado muchas cosas en el panorama del hip-hop. La más llamativa, quizás, haya sido la arrolladora irrupción del trap, ese rap con tratamiento electrónico en el que priman los subgraves abisales, las melodías sintetizadas y las voces tuneadas. No lo elude, aunque Tote, gran aficionado al baloncesto, siempre ha jugado bien a la contra.

-Abre uno el CD de 78 y lo primero que se encuentra es una cita del Libro del desasosiego de Fernando Pessoa, un párrafo que arranca “Si escribo lo que siento es porque así disminuyo la fiebre de sentir”. ¿Identificación? ¿Declaración de principios?

-Es identificación. Pessoa es otro de los descubrimientos que le debo a [Enrique] Vila-Matas, mi mentor literario durante los últimos siete u ocho años. Leo todo lo que recomienda. Para mí es un autor de referencia que llena sus textos de referencias a otros libros y películas.

-¿Ha llegado a conocer a Vila-Matas?

-Llevo mucho tiempo intentándolo. Un día me avisó mi madre de que iba a estar en Sevilla, en un encuentro digital en un periódico. En El tratamiento regio hay una canción en la que lo cito, lo nombro varias veces en el estribillo. Alguien se lo comentó y parece que la escuchó, porque en el encuentro le preguntaron por ella y contestó que sí, que la conocía. “Me fascina y la escucho siempre que quiero animarme a escribir”, dijo. Eso lo tengo guardado como un tesoro. Quiero conocerlo aunque sólo sea para que me diga qué tengo que leer durante los próximos diez años de mi vida.

-Usted fue de los primeros raperos españoles en utilizar una banda para sus directos. Sin embargo, por aquella época comentaba que no veía claro cómo trasladar eso al estudio de grabación. Y ahora, en 78, casi la mitad de los temas están grabados con músicos…

-Llevo mucho tiempo con el sueño de conseguir algo entre el rock y el rap. Y cuando digo rock, es rock, no indie-rock. Creo que ése es uno de los motivos por los que he tardado tanto en hacer este disco. La primera idea era hacerlo entero con banda. Le di muchas vueltas y estuve buscando gente. Pero es dificilísimo. Cuando estás maquetando las canciones, a la segunda o la tercera, te das cuenta de que los elementos son siempre los mismos: guitarra, batería, bajo y teclados. Puedes decir, “venga, quiero unos vientos”. Pero en el rock los vientos se meten como arreglos al final. Y yo los quiero ya. Cuando un productor de rap me manda un beat, ya viene arreglado, hecho casi al 90% tal cual va a quedar luego en el disco. Eso me da un subidón a la hora de escribir. Pero con la banda el subidón me duraba un tema o dos. Luego todo me sonaba igual. Lo que cambiaba era el ritmo: más rápido, más lento… Así que empecé a pensar que no era la mejor manera de hacerlo. Para que empieces a notar sensaciones diferentes entre tema y tema, la banda no puede ser guitarra, bajo, batería y teclados. Tiene que ser eso, los vientos… ¡Casi una orquesta! Y estar al servicio de la canción todos los días. No teníamos presupuesto para trabajar así. Es imposible. Aún estando en Sony, sólo era viable si prescindíamos de otras cosas que no quería dejar fuera. Así que decidimos quedarnos con lo que más nos gustaba de lo que habíamos hecho con la banda y utilizarlo como arreglos con los que luego trabajaron los productores.

-Es curioso, porque hubo un momento en el que parecía que el rap tiraba por ahí, y sin embargo el uso de banda real cotiza hoy a la baja…

-Totalmente. A menos que le des una estética de rap-metal a lo Rage Against The Machine… El problema es que luego se ha demostrado que como ellos no hay nadie. Fueron los mejores. Tocaban tan bien que aunque utilizaran siempre los mismos instrumentos conseguían que el disco no sonara igual. Ahora hay un tío en Washington que me interesa mucho, Wale, que tiene ya tres o cuatro discos y un sonido muy especial. Trabaja con un productor, Tone Price, muy metido en lo que llaman el DC Sound, el soul de la zona, con mucha percusión y vientos. Samplean y arreglan con vientos y con piano. Ese tipo de instrumentales es brutal. Pero bueno, Wale hizo un par de discos así y al tercero se metió en la moda del trap.

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-También usted tantea ese terreno en un par de cortes de este disco…

-Me gusta el trap, pero quería jugar a la contra. Sabía que si en lugar de dos temas me hacía medio disco de trap iba a resultar demasiado previsible. Así que pensé, “ahora que está todo el mundo con la electrónica, vamos a echarle valor y hacer un disco con banda”. No se pudo del todo, pero bueno, al menos la mitad.

-¿Ve el trap como una moda?

-No sé si será algo pasajero. Yo soy de los que admiran a Pxxr Gvng. Creo que son valientes y eso mola. Lo que ocurre es que somos muy cerrados, incluso muy racistas. Por ejemplo, me sorprenden las cosas que todavía hoy se siguen diciendo del reguetón. Al margen de lo que dure el trap, apoyo la iniciativa: ha conseguido que tengamos la sensación de que todo lo demás suena a vieja escuela.

-Las colaboraciones son moneda común en el rap, pero en 78 tira de músicos de otros géneros, como Andreas Lutz, de O’funk’illo, El Canijo de Jerez…

-Con este disco me he quitado algunas espinitas que tenía clavadas. Andreas es colega mío desde hace mucho tiempo y siempre ha estado ahí, entre el rap y el metal, y nunca habíamos hecho nada. Pero no sólo conmigo, tampoco con otra gente del rap sevillano. No sé por qué pasan estas cosas. También me ha ocurrido con Narco, por ejemplo. Me dije que en este disco no le iba a tener miedo a nada. No tengo 20 años, me da igual lo que piensen los puristas del rap, ya está bien.

-¿Y qué me cuenta de El Canijo en El premio pa ti?

-Es tremendo. Nos conocimos en el festival Alrumbo y estuvimos hablando, bebiendo y cantando canciones de Extremoduro. Esa energía y actitud que tiene es la que me mola: nada de postureo, nada de cara sería; todo el día alegría, todo el día con la guitarra. Tuve claro que tenía que trabajar con él. Hay gente que ya había probado a mezclar rap y flamenco, Sólo Los Solo, Haze, Payo Malo… Es la música de la tierra y ni las sampleamos ni la trabajamos mucho.

-Otro guiño aflamencado: usan un sample de Las Grecas en Robocordones, uno de los temas del disco producidos por DJ Rune, todo un descubrimiento.

-Es un superdotado. Es el DJ de mi hermano Shotta, un tío muy tímido que va a su bola, por eso estamos ahí apretándole para que se tire a la piscina. Lo hace todo y lo hace muy bien. Con los platos es una bestia. Pero es que luego se puso a producir instrumentales y en dos años hace cosas que cuando las escucho digo “pero si esto es brutal”. Le pedí hace tiempo a Griffi que me hiciera algo de ese rollo, quería recuperar ese punto que él tenía de la época de Sólo Los Solo, pero está en otra onda. Así que se lo pedí a Rune. Y lo consiguió. Es muy, muy bueno.

*Las fotos que ilustran esta entrevista son obra de María Mancipe.

Chinarro contra el mundo

Blas Fernández | 15 de marzo de 2012 a las 7:27

¡Menos samba! Sr. Chinarro. Mushroom Pillow. Pop / Rock. 2LP / CD

En una reciente e interesante entrevista para El País, el controvertido teórico de la escritura de guiones Robert McKee apuntaba que el de Tony Soprano era un personaje más complejo que el mismo Hamlet. Al fin y al cabo, la obra de Shakespeare sólo dura cuatro horas, mientras que la serie de David Chase alcanzó seis temporadas (la última, casi doble). Según McKee, ello propiciaría una mayor posibilidad de desvelar y exponer las contradicciones del entrañable cabronazo de Tony; contradicciones que, a la postre, lo definen y visten, haciéndolo más atractivo y cercano al espectador.

Trece discos -¿van trece, no?- dan mucho juego en ese sentido, sobre todo cuando el artífice de los mismos es persona proclive a la sentencia categórica, a la máxima, ora espontánea ora reflexiva, amplificada en progresión creciente, justo en la misma medida en que sus trabajos encuentran entre públicos más amplios el merecido acomodo a quien ondea talento y constancia.

Permítame esta figura sin duda fácil, pero descriptiva: hablo de ese Antonio Luque que se declara tecnófobo -Todos los inventos fueron y son militares / Desde la catapulta al internet / Ya lo sabes (La plaga)-, pero que tira de iPhone y envía a sus músicos las maquetas de sus canciones mediante correo electrónico para que vayan adelantando el trabajo; o de ese otro que hace poco se decía harto de la monserga africana, justo cuando Vampire Weekend recuperaba aquel impulso africanista de los 80, y ahora introduce en el amplio catálogo de palos populares de su nuevo y brillante álbum, ¡Menos samba!, algún que otro corte cuyas guitarras bien pudieran haber salido de Soweto hace treinta años -La curva de la felicidad, por ejemplo-.

Antonio Luque, fotografiado por Luis Díaz.

Ignoro si Sr. Chinarro resulta más cercano cuanto más contradictorio; ignoro si su obra se independiza del personaje, alcanzando una autonomía que la hace interpretable por cada cual al margen del mayor o menor conocimiento del mismo; ignoro hacia dónde conduce eso, pero sospecho -lo sospecho hace tiempo- que asistimos encantados a un nuevo capítulo en el proceso de consagración de quien, hoy por hoy, puede ser considerado uno de los mejores letristas en activo del rock en español. Y algo más, claro, porque si el Luque escritor crece, el Luque músico tampoco se conforma.

Grabado en Valencia con una dilatada nómina de músicos hasta ahora ajenos -entre ellos, el bajista y productor Marc Greenwood y el guitarrista Pau Roca, ambos de La Habitación Roja-, a ¡Menos samba! le sienta bien el cambio de aires tras tres títulos, los que sucedieron a El fuego amigo (2005), registrados con los mismos instrumentistas, los componentes de Maga -ocupados según Luque, sevillano exiliado en Málaga, en sus propios asuntos-.

La paleta armónica se agranda -despuntan aquí espléndidos arreglos de viento, conmovedores coros de timbres añejos (La alcazaba) que remiten a… ¿Vainica Doble?-, pero la llama se mantiene: es la misma de El mundo según (2006), Ronroneando (2008) y Presidente (2011); la del Luque iluminado frente al que aparentaba oscuro, hermético, durante la larga etapa en el sello Acuarela. Vale la pena apuntarlo, entre otras razones, porque los detractores de su última producción harían bien en saltarse esta nueva entrega y ahorrarse así el disgusto, la inversión de tiempo y el dinero -al menos, en el caso de los coleccionistas que hacen obviamente rentable para Mushroom Pillow la primorosa versión en vinilo doble, diseñada e ilustrada por José Pablo García, con CD de regalo-.

Pero esa continuidad no sólo se concreta, que también, en el espíritu de los textos -en ocasiones sarcásticos, hirientes, un permanente y hasta furioso ajuste de cuentas, más o menos justificado, con compatriotas, vecinos, ex parejas, políticos o compañeros de clase, como en Las habichuelas, que es al pop lo que el Ahora vivo de esto de Tote King fue al rap: Me duele por Isabel / La que ahora es periodista / Y cuenta lo que le dictan / Porque no quiere engrosar la lista / La del la cola del Inem / Allí sí que no iría conmigo / ¿Sabes qué te digo? / Que también a ésa le den-. También lo hace en el uso recurrente de esos antes aludidos palos populares, cánones asentados hasta el límite de lo clásico, una práctica habitual en su etapa clara que aquí evita el delirio con un naturalismo pasmoso. Y es que, atento, en ¡Menos samba! caben sevillanas (La plaga), rock’n’roll (La ley de Murphy), rancheras (Las habichuelas) y pachangas caribeñas (La iguana Mari).

A ellas se suman -diecinueve cortes dan para mucho-, un buen surtido de medios tiempos -la memoria genética del Chinarro que fue: Brasilia, Medio pollo, Jaleo real…-, bienhumorados y vitaminados (o hasta envenenados) aspirantes a sencillo perfecto -Tu elixir, Todo acerca del cariño, La curva de la felicidad, Dinero (Otra vez no), La aseguradora…- y una bien traída versión de un viejo tema del Aviador Dro, La arenga de los sindicatos futuristas, que ejemplifica en sí misma el carácter político -cuando carácter político es equivalente a cabreo- que subyace en todo el álbum. Un gran álbum, otra vez.

Ahí le dejo el clip de una versión acústica de La ley de Murphy grabada para la web portuguesa Videoteca Bodyspace

Shotta, rap sin miedo

Blas Fernández | 20 de octubre de 2011 a las 7:20

“En realidad –dice Ignacio González Rodríguez, más conocido por Shotta–, por un lado estaban Sólo Los Solo y por el otro el resto”. En realidad, la pregunta aludía a la idea de un rap español a dos velocidades, la que marcaban los autores de Retorno al principio y otros ilustres francotiradores –entre ellos, Tote King, Mala Rodríguez, La Puta Opepé o los nunca suficientemente reconocidos Hippaly– y la de los demás, aparentemente abonados a senderos más transitados y hasta colapsados.

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Integeekstas

Blas Fernández | 14 de octubre de 2010 a las 19:19

Si piensa que los melómanos somos unos freaks, bajará a la cruda realidad a poco que preste atención a los geeks (es broma: me consta que por aquí pasan muchos que podríamos considerar ambas cosas). El asunto viene a cuento de la divertida polémica que tienen montada en alt1040 a propósito de la canción Redes sociales y de las declaraciones que Tote King hizo a este blog y a los diario del Grupo Joly en la entrevista “Yo le debo cosas a internet, pero no a las redes sociales”. Lo mejor está en los comentarios, donde no faltan sensatos defensores del rapero. No se lo pierdan.

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“Yo le debo cosas a internet, pero no a las redes sociales”

Blas Fernández | 11 de octubre de 2010 a las 11:39

Tote, durante un concierto en la Feria de Málaga. / Foto: Paco Maese

Tote, durante un concierto en la Feria de Málaga. / Foto: Paco Maese

Tote King está de vuelta. Dos años después del homónimo T.O.T.E., el rapero sevillano publica hoy El lado oscuro de Gandhi -su cuarto álbum, el quinto contando aquel debut junto a su hermano Shotta-, un título con 17 cortes y la colaboración de diversos productores, nacionales e internacionales, que revalida su condición de outsider, junto a unos pocos nombres más, en el panorama del rap español. Un disco contundente, que alterna el eco electro con las descargas rockistas, y que, pese al uso, no deja mella en el afilado discurso del escritor. Un álbum, además, en el que Tote se reencuentra al cien por cien con su viejo amigo Randy, compañero de aventuras en los tiempos de La Alta Escuela, nombre seminal en la escena del rap hispalense. Leer el resto del artículo »

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Todo Tote (hasta la fecha)

Blas Fernández | 21 de enero de 2010 a las 11:17

Tote King, durante un concierto en Málaga. Foto: Paco Maese

Tote King, durante un concierto en Málaga. Foto: Paco Maese

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La caja. Tote King. BOA. Rap. 4 CD + DVD

Desde que dejara aquella formación seminal que fue La Alta Escuela para debutar con el maxi Duermen y prolongar luego, junto a su hermano Shotta en el contundente Tu madre es una foca (2002), la exploración de ideas entonces inéditas en el rap español de la época, Manuel González, Tote King, ha protagonizado un vertiginoso ascenso en el panorama del hip-hop en español que hoy lo sitúa, sin contemplaciones ni dudas, en un punto y aparte si acaso compartido con dos o tres nombres más.

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Tote lo pone difí­cil

Blas Fernández | 10 de diciembre de 2008 a las 10:28

Foto: José Ángel García

T.O.T.E. ToteKing. BOA. Rap. CD

Si en su anterior y celebrada entrega, Un tipo cualquiera (2006), ToteKing optó por trabajar con un solo productor, Big Hozone, en su nuevo y tercer álbum, como ya anunció en su día desde este blog, vuelve a la táctica de desplegar un amplio catálogo de bien escogidas colaboraciones tanto de dentro como, atención, fuera del país (en ocasiones, como él mismo comentó, rastreadas a través de MySpace).

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Boom!

Blas Fernández | 6 de noviembre de 2008 a las 18:49

[myspace]http://vids.myspace.com/index.cfm?fuseaction=vids.individual&videoid=45583792[/myspace]

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No es un tipo cualquiera

Blas Fernández | 20 de mayo de 2008 a las 23:25

Tote King

Foto: José Ángel García

Manuel González, alias Tote King, marca diferencias. Con Música para enfermos (2004), dejó claro que su lírica se apartaba de los patrones más trillados del rap español buscando la voz propia. Si ya entonces no resultó aventurado incluirlo en un hipotético triángulo dorado del género -completado por Sólo Los Solo, y sus ramificaciones, y Mala Rodríguez-, con Un tipo cualquiera (2006) superó cualquier expectativa textual y musical echando mano del rock para nutrir el sampler. Ahora ha ido más lejos, montando una banda de acompañamiento que incluye a ilustres del rock independiente sevillano: el versátil músico y productor Jordi Gil (batería), el guitarrista Israel Diezma (guitarra) y el bajista de Maga, Javier Vega, todos ellos a su vez miembros del actual grupo de Sr. Chinarro. Tras haber girado ya por varias ciudades andaluzas, Tote presentará su proyecto el próximo viernes 23, a las 21:30, en la sala Microlibre de Sevilla (Herramientas 35, Polígono Navisa) y el sábado 24, a las 22:00, en la sala Industrial Copera de Granada.

-¿Qué te ha llevado a montar una banda?

-Llevaba ya tiempo detrás de esa idea. Crecí con el rock y es música que siempre he seguido escuchando. Con el tiempo me he hecho fan de grupos como The Roots y he visto conciertos de gente como Common, Erikah Badu, Mos Def… Son raperos que me gustan y que han mezclado el rap con instrumentos. Así que era algo que veía venir. Lo que me faltaba era encontrar a la gente apropiada.

-¿Y cómo fue?

-Conocí a Javier Vega, que es de mi barrio. Estaba paseando a su hijo al lado de mi casa. Habíamos coincidido en otras ocasiones, en bolos. Incluso él había ido a verme en directo alguna vez. Me dijo: cuando tengas ganas de hacerlo con músicos dame un toque. Y lo hice. No había escuchado a Sr. Chinarro, pero inmediatamente me dieron muy buena sensación como personas. Lo más increíble fue cuando apareció Israel, al que no conocía: cuando llegó al local de ensayo resultó ser un tío con el que había ido al Instituo Velázquez. Eso ya fue perfecto. Es gente increíble, tocan muy bien y el rollo que tenemos es estupendo. Además, son muy abiertos y están aprediendo mucho de hip hop, igual que yo, gracias a ellos, estoy descubriendo muchos grupos nuevos.

-¿Por qué guitarra, bajo y batería cuando en las experiencias de rap con instrumentos reales suelen incluirse metales y teclados?

-El teclado quizás sería otro instrumento que vendría bien, porque le da mucha vida al hip hop y los propios productores de rap lo usan mucho para componer. Los metales, por otro lado, es que quedan bien en cualquier sitio. Pero opté por el trío porque es lo más básico para empezar. Y además, porque me gusta esa formación clásica de rock’n’roll. Mi idea era que en caso de que quedáramos contentos nos plantearíamos otras cosas. Y la verdad es que está yendo muy bien, así que si sigue así quizás me plantee incluir más instrumentos en la gira del año que viene.

-¿Cómo ha reaccionado el público de rap ante este cambio?

-Muy bien. Hemos hecho siete conciertos, ocho con el festival Viña Rock, y la reacción del público ha sido estupenda. Lo han flipado.

-Pero creo que tu DJ habitual, DJ Uni, prefirió cambiar de aires…

-Bueno, no nos separamos por ese motivo. Es cierto que el rock no le interesa demasiado y me lo dejó claro. Pero no ha habido ningún problema en ese sentido. Él se ha ido con mi hermano Shotta y seguimos siendo buenos amigos, como siempre. Conmigo viene ahora DJ Randy, que era el DJ del grupo en el que empecé, La Alta Escuela. No hacíamos nada juntos desde el 98, pero recuperamos el contacto, volvimos a vernos y surgió la idea.

-¿Y has observado algún incremento de público no estrictamente rap en tus últimos conciertos?

-Sí, pero eso lo vengo notando desde el último disco. Hay mucho alternativo y hasta padres con sus hijos… Hay más variedad [risas].

-Supongo que en el concierto del viernes escucharemos temas nuevos…

-Sí, en esta serie de conciertos, que es como una minigira de transición entre el disco Un tipo cualquiera, que hemos presentado ya en todos sitios, y el nuevo, que quiero que esté listo para Navidad, hacemos canciones nuevas. Ya tengo diez listas y de ésas hago tres en directo.

-¿Contarás en el nuevo disco con instrumentistas?

-No. Lo intentamos, pero ésa es una movida que requiere más tiempo. El directo es otra cosa. Los musicos llegan, se aprenden el tema y lo tocan. Y en algunos casos lo mejoran. Pero cuando se trata de hacer instrumentales para rapear, eso requiere más tiempo. El último disco lo hice sólo con Hozone, pero esta vez estoy trabajando con varios productores, casi todos de fuera. MySpace es un invento, estoy haciendo contactos increíbles. Cinco canciones me las ha hecho un tío de Australia, M-Phazes, unas bases increíbles. Conoces gente por ahí fuera que tiene un sonido distinto y que cobra lo mismo que un productor de aquí, pero con otro toque. No sé qué es, el clima, el sitio, la música, los aparatos, la manera de trabajar… Y se nota. Así que estoy recolectando la música de la gente que he conocido por internet y que me gusta, y que a su vez les mola lo que yo hago, y estamos haciendo buenos tratos.

ATENCIÓN, REGALO DE ENTRADAS: El diario Granada Hoy regalará hoy miércoles entradas para el concierto en Granada a los veinte primeros lectores que se presenten en la redacción con el correspondiente cupón para tal fin que incluye su ejemplar.

En La Ventana Pop disponemos desde este momento de otras veinte entradas para el concierto de Sevilla. El mecanismo es simple: primero, debes dejar un comentario a esta entrada, no hace falta escribir una tesis, respondiendo a la pregunta “¿Qué opinas del uso de instrumentos reales en el rap?” (sólo se admitirá un comentario por cada dirección IP); segundo, debes enviar un correo a bfernandez@grupojoly.com (enlace directo al final de esta página en contacto) especificando tu nombre, apellidos y DNI. Los autores de los veinte primeros comentarios serán los ganadores de las entradas, que podrán retirar en la taquilla de la sala Microlibre el viernes, antes del concierto, y previa presentación del DNI.

Y para completar la entrada, ahí les dejo el vídeo de Mentiras