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Un recuerdo muy vivo

Blas Fernández | 6 de julio de 2014 a las 5:00

argentina_blog
recordando_cover_blogRecordando a Triana.
VV. AA.
Rock. Gong / Meridiana / Warner. CD / 2LP.

Presentado en vivo el pasado 24 de mayo, a horas ciertamente intempestivas, en la XVII edición del festival Territorios Sevilla, Recordando a Triana, disco en homenaje a la celebrada banda hispalense, une a su rendida condición reivindicativa una cualidad no menos reseñable: la de conectar por primera vez en un proyecto conjunto a destacados representantes de las dos escenas pop más activas y fructíferas de Andalucía, dicho sea tanto desde una incontestable perspectiva histórica como centrando la atención en la efervescente actualidad. Esto es, las escenas de Granada y Sevilla.

Santo y seña de aquel rock andaluz con punto de apogeo en la segunda mitad de los 70 –el periodo de sus discos mayores: El patio (1975), Hijos del agobio (1977) y, ya en menor medida, Sombra y luz (1979)–, Triana caló con tanta lentitud como firmeza en el imaginario colectivo de varias generaciones. Aunque no todo fueron parabienes: su indudable filiación progresiva, justo en una época en la que el punk reclamaba de manera urgente el corte de amarras con la grandilocuencia, reportó a la banda durante los 80 un déficit de atención crítica que no comenzaría a corregirse, pasado ya aquel necesario sarampión juvenil, hasta la segunda mitad de los 90, con mención especial al libro de Luis Clemente Triana. La historia (27 Pac, 1997), quizás el primer intento serio de contextualización de los no pocos logros del trío. Aquellas cuitas, huelga decirlo, le importaron un rábano al amplio público del grupo, aunque sí quizás algo más a los músicos que entonces marcaban la pauta –tal vez reacios a mancillar su impronta de modernidad; tal vez, simplemente, ajenos a una sonoridad que percibían vetusta–.

kiko_blogPor ese flanco, precisamente, aparece otro de los grandes valores de Recordando a Triana: la mayoría de sus artífices pertenecen a la generación del indie español de los 90 –muy distante ya del punk pero todavía, en más de un sentido, su heredera– y a ellos corresponde la tarea de suturar la herida y poner las cosas en su sitio. Y su sitio no es el de una a todas luces innecesaria rehabilitación, sino el de la relectura creativa, aunque respetuosa, de dieciséis clásicos de la formación, en su mayor parte procedentes de los dos primeros discos. Que nadie espere pues encontrar aquí recreaciones milimétricas de los originales. Eso queda para las esforzadas bandas tributo.

Armado en torno a un potente y solvente cuarteto base integrado por el baterista Antonio Lomas –del Grupo de Expertos Solynieve; junto al promotor David Pareja, impulsor originario del proyecto– y los integrantes de Maga Miguel Rivera, Javier Vega César Díaz –todos fans confesos de la obra de Jesús de la Rosa, Eduardo Rodríguez Rodway y Juan José Palacios Tele–, en el álbum encontramos además a coetáneos –Kiko Veneno, enorme y personal en su versión de Desnuda la mañana–, veteranos admiradores –Andrés Herrera Pájaro con Del crepúsculo lento nacerá el rocío– y punks de espíritu y raza –Antonio Arias, de Lagartija Nick, haciendo suyos, quizás como ninguno, dos misiles del calibre de Ya está bien y Necesito–. También figuran en el listado voces flamencas, un inevitable guiño al definitorio poso jondo del repertorio que permite, de paso, salir airoso al proyecto ahí donde más difícil lo tenía: en enfrentar con soltura el imponente registro vocal de Jesús de la Rosa. Estrella y Soleá Morente, acompañadas por Juan Habichuela nieto a la guitarra en Sé de un lugar, y las apabullantes apariciones de Niño de Elche –Hijos del agobio– y Argentina, también con Habichuela –Abre la puerta–, resuelven con nota la papeleta. Y en el caso de los dos últimos, la nota es sobresaliente.

noni_blogNo obstante, y como ya se ha apuntado, el origen del proyecto y el grueso de participantes procede del ámbito del pop independiente andaluz nacido en los 90, entregado con deleite –también con distinto grado de acierto: la norma en este tipo de recopilaciones– a la tarea. Por partida doble aparecen J, de Los Planetas y el Grupo de Expertos Solynieve –primero con una versión de Recuerdos de una noche y después, acompañado por Manu Ferrón y la malagueña Annie B Sweet, en Quiero contarte; ambas destacables–; Noni y Ale de Lori Meyers –disfrutando, y se nota, con Una noche de amor desesperada y Todo es de color–; y el propio Rivera –que se reserva Diálogo y Una historia–.

Juan Alberto, de Niños Mutantes –clavando Tu frialdad–; Antonio Luque –Sr. Chinarro convertido en Señor Troncoso– y Chencho Fernández junto al jerezano Julio de la Rosa –Luminosa mañana– completan este homenaje pergeñado desde el cariño, la última prueba hasta la fecha de que el recuerdo de Triana sigue muy vivo.

Las fotos que ilustran esta reseña son obra de Iram Martínez y fueron tomadas durante la presentación de Recordando a Triana en Territorios Sevilla. De arriba a abajo, la cantaora Argentina, Kiko Veneno y Noni, de Lori Meyers.

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 7)

Blas Fernández | 17 de abril de 2014 a las 5:00

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Va de reconocimientos: el homenaje a Triana por parte de un amplio plantel de músicos andaluces -con puesta en escena en el próximo festival Territorios Sevilla- y el discolibro De viaje por Los Planetas, dedicado a rastrear y celebrar la primera etapa del grupo granadino, ocupan en esta ocasión el arranque del Podcast de La Ventana Pop, en el que también suenan los nuevos trabajos del Grupo de Expertos Solynieve, Las Buenas Noches, The Milkyway Express, Tigres Leones, Barzin -con conciertos en Huelva y Cádiz-, Mac DeMarco y The War On Drugs.

Como siempre, puede escucharlo en el reproductor bajo estas líneas o en la web de ScannerFM.

scannerfm_logo

Tracklist

1.-Triana: Necesito

2.-Jose Domingo: Hubiera sido lo normal

3.-Odio París: De viaje

4.-Manu Ferrón: El centro del cerebro

5.-Grupo de Expertos Solynieve: Fandangos de la libertad

6.-Grupo de Expertos Solynieve: Sahariana

7.-Las Buenas Noches: Mañana

8.-Las Buenas Noches: La sed

9.-The Milkyway Express: Something’s Wrong

10.-Tigres Leones: España muerde

11.-Barzin: Lazy Summer

12.-Mac DeMarco: Passing Out Pieces

13.-The War On Drugs: Red Eyes

Algunos enlaces…

Presentación de Recordando a Triana.

Entrevista con Jose Domingo a propósito de Almería.

Entrevista con Manu Ferrón a propósito de Colinas bermejas, nuevo EP del Grupo de Expertos Solynieve.

Reseña de Hoy ya es mañana, el nuevo álbum de Las Buenas Noches.

 

 

Territorio trianero

Blas Fernández | 3 de abril de 2014 a las 14:30

El director, de Territorios, en el centro de la imagen, junto a los impulsores de 'Recordando a Triana'.

El director, de Territorios, en el centro de la imagen, junto a los impulsores de ‘Recordando a Triana’.

“Comencé a escuchar vinilos cuando tenía ocho años. El primero fue el el álbum rojo de The Beatles y el segundo El patio de Triana. Así que para mí, haber grabado y ahora tocar estas canciones en directo es algo muy especial”, afirma Javier Vega, bajista del grupo Maga, a propósito de Recordando a Triana, disco colectivo en homenaje a la banda con puesta de largo en directo el próximo sábado 24 de mayo dentro del cartel del festival Territorios Sevilla.

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Pony Bravo, autorí­a responsable

Blas Fernández | 26 de abril de 2008 a las 9:53

Pony Bravo

Foto: Celia Macías

“Intentamos trabajar con un enfoque diferente. En la artesanía de la composición hay mucho cliché en el que puedes caer. Incluso haciendo algo accesible, que en principio no es experimental, ni vanguardia ni nada por el estilo, tienes que comerte la cabeza y buscar”, afirma Daniel Alonso, cantante y teclista de Pony Bravo, la banda que mañana, con un concierto especial, pondrá punto final a la tercera edición del Festival Internacional de Teatro y Artes Escénicas de Sevilla (Fest).

La invitación para clausurar el certamen le llega al grupo -integrado además por Pablo Peña (guitarras), Darío del Moral (bajos y guitarras) y Javier Rivera (batería), los tres procedentes de otra formación local ya desaparecida, Renochild- en el momento idóneo. En activo desde hace poco más de dos años y tras haber puesto en circulación dos maquetas y un CD-single, su primer álbum, Si bajo de espalda no me da miedo (y otras historias), está a punto para ser editado por el sello local Discos Monterrey. Será el punto de partida de un nuevo tramo en el camino, hasta la fecha recorrido con notable polvareda gracias a internet, el boca a boca y los directos. “Creímos que íbamos a ser un grupo denso de los que les gustan a cuatro colegas, pero resulta que todo funciona mejor de lo que pensábamos”, dice Alonso.

Ese pequeño revuelo tiene su explicación: la originalidad, la voz propia que Pony Bravo ha conseguido desarrollar en tan corto espacio de tiempo. Su repertorio mezcla el español y el inglés con la misma naturalidad con que luego cuadra las referencias al kraut-rock, el rock sevillano de los 70 o Radio Futura. “A veces, cuando intentas hacer algo original es precisamente cuando no te sale -avisa-. Pero meterte en el jaleo de montar un grupo, de dar conciertos, no te compensa si no es para hacer lo que te gustaría oír. Además, somos de la generación eMule. Cualquier chaval de 20 años con interés ha escuchado hoy casi toda la historia del rock. Así que lo que nos preguntábamos es ¿por qué no se hacen otras cosas?”.

Esquivar el cliché; crear algo propio sin miedo a reconocer las influencias, ya vengan éstas de la música etíope de los 60 y 70, la electrónica de Kraftwerk o el flamenco. Pony Bravo, la canción, suena a western metafórico -con el pequeño animal escapando de la rueda del feriante y recuperando la libertad-; Lolita difumina perfiles de tango; Trinchera es un ardoroso blues y El guarda forestal, un imprevisible reggae… ¿Se pierde la coherencia? No, y eso también forma parte de la sorpresa. “Si te centras en un subgénero pensando que tienes el sonido lo único que consigues es un soniquete”, comenta.

A diferencia de su música, el discurso de Pony Bravo está aún en construcción. Escuchando a Alonso, cuyas ideas van a menudo más rápido que sus palabras, uno tiene la sensación de que el armazón teórico que sin duda sustenta su trabajo apenas está empezando a levantarse a golpe de escuchas e intuición, pero aún así revela ya una sólida estructura. “Hay un montón de gente que escucha un montón de música, que sabe, y lo que eso nos provoca es la responsabilidad de no hacer más de lo mismo”, insiste.

Escuchando el resultado, su álbum, pocos aventurarían lo accidentado del registro. “Nos lo grabó Raúl Pérez con Nacho García como ayudante técnico. Un tío de Nacho tiene un cortijo en el Palmar de Troya, y nos pareció un sitio perfecto porque tiene dos grandes salas, una de control y otra para tocar -recuerda Alonso divertido-. Teníamos bastante claro qué producción queríamos, sin clichés, sin fórmulas y con tiempo. Decidimos arriesgarnos y probar. Nos gastamos todo lo que teníamos alquilando equipos analógicos. Luego la realidad es que en el cortijo hacía muchísimo calor, olía a cochino, todo estaba lleno de moscas y a las tres semanas llegaron los dueños, que al ver a cuatro tíos en calzonas no tardaron mucho en decirle a Nacho que nos buscáramos otro sitio”.

Tras un rosario de estancias en casas de amigos y estudios de grabación, Si bajo de espalda no me da miedo (y otras historias) es ya hoy una gozosa realidad, acaso de las más notables que ha dado el rock sevillano en los últimos años.

“La decisión de optar por una licencia Creative Commons es totalmente ideológica; práctica, aún no lo sabemos”, comenta Daniel Alonso sobre la postura adoptada por Pony Bravo a la hora de editar su primer álbum, disponible en CD con un llamativo diseño obra de él mismo -amén de músico diseñador gráfico-, próximamente también en una edición limitada en vinilo y, en breve, en descarga copyleft a través de la web de la banda. Quien se decida a comprar el CD se encontrará con un precio ajustado, 10 euros en sus conciertos y 12 en las tiendas. “Muchos grupos apoyan públicamente a Creative Commons, pero luego registran sus obras en SGAE -apunta-. Si no conseguimos que un grupo con licencias CC funcione comercialmente aplicando nuevos modelos de negocio lo único que vamos a hacer es llenar entrevistas hablando de lo guays que somos, en lugar de hablar sobre música, que sería más interesante”. Alonso se muestra convencido de la necesidad de romper la rueda, “de acabar con lo que en la práctica es un monopolio de la SGAE, que a través de un control férreo y duro influye a la hora de cambiar las leyes y hasta consigue que tengas que pagarles aunque no estés con ellos. Toda la industria está cambiando y lo único claro es que hay nuevas posibilidades”, añade.

Pony Bravo y Monterrey DJ’s actúan mañana a las 20:30 en el Centro de la Artes de Sevilla (c/Torneo). Invitaciones desde una hora antes en el mismo espacio. Aforo limitado.

Hasta aquí la entrevista publicada hoy en Diario de Sevilla. A continuación, las notas que por cuestión de espacio se han quedado fuera.

Pony Bravo B

Foto: Celia Macías

“Yo empecé un poco como todo el mundo, componiendo con la guitarra. Después de un par de años comencé a hacer música para la compañía de danza Mota. Empezamos a montar piezas de quince minutos. Yo hacía la música y Juan las coreografías y la dirección del proyecto. Era electrónica con voces y un componente folk. Podía parecerse a Four Tet, pero mucho peor, claro. Y además, yo tenía ganas de trabajar en el rock. Había ahí unas influencias clásicas, de los 70, que pedían instrumentos. Estuve casi un año buscando músicos y pensando en ponerme a tocar solo por bares, pero justo cuando iba a empezar a hacerlo, Renochild, con los que ya había trabajado en cuestiones de diseño, se ofrecieron a ayudarme a montar las canciones. Grabamos una maqueta, empezamos a ensayar, Darío estaba libre… A los dos meses ya tenía claro lo que quería hacer, y ellos querían lo mismo. Así que decidimos montar el grupo en serio. Eso fue hace un par de años y medio”.

“Si no es para hacer algo distinto, no montamos el grupo. Hay músicos que lo son de oficio y tienen esa perspectiva, pero la mía es otra, desde fuera. Pablo, Darío y Javi tienen el oficio, mientras que yo vengo de las artes plásticas, del diseño. Empecé a tratar la composición como si fuera un cartel. Toco el piano y la guitarra lo justo para poder componer. Si hago arreglos, los toco como puedo y se los doy a Darío o a Pablo y ellos lo sacan”.

“Uno de los huecos que no se han llenado es el del rock andaluz, que no del flamenco-rock. El flamenco ha seguido su evolución mezclándose con el jazz y con otras músicas. Pero nosotros no podemos acceder a trabajar con eso porque no sabemos tocar ni jazz ni flamenco. Lo que sí podemos hacer es rock andaluz, trabajar con una iconografía y fusionarla con lo que hemos mamado desde chicos, la cultura anglosajona. Para nosotros es igual de natural escuchar a Triana que ver una película de Jim Jarmusch”.

“Todo aquello del rock andaluz parece que se corta a finales de los 70. La propuestas rock que han salido desde entonces, y hay cosas buenas, por supuesto, las aproximaciones de Sr. Chinarro, de Los Planetas, buscan el envoltorio estético, el hecho de que suene a fusión, y se genera una moda folclórica, localista, pero hacerlo de verdad es más difícil. Tienes que controlar tu género, que es el rock anglosajón, y fusionarlo a todos los niveles”.

“Para entrar en el flamenco desde el rock hay que viajar primero por la canción andaluza, por la copla, por Radio Futura, por Sr. Chinarro. Creo que a nivel local es un camino”.

“Para mí Triana es el único que, siendo un grupo de rock sin especial maestría técnica, desarrolla una autoría, una narrativa, una iconografía”.

“Que el rock sea un arte popular es muy importante para nosotros. ¿Qué es lo que pasa con el arte contemporáneo? ¿Que se enteran cuatro?”.

“Nos gustaría picar un poco de todo, hacer algo accesible. En sus comienzos Radio Futura decía que quería hacer pop-art, música de vanguardia que llegara a los 40 Principales. Nosotros no queremos llegar tan lejos, lo que sí sabemos es es que no queremos caer ni en lo fácil ni en la experimentación por la experimentación”.

“Nunca me gustó mucho la copla. Cuando era más joven lo que me gustaba era Radiohead y un montón de grupos mainstream, Pearl Jam y todo eso, y por entonces la copla no era para mí más que un vestigio de la posguerra. Pero ya con Pony Bravo, gracias a amigos que escuchan muy distintos tipos de música, descubrimos que en la copla hay cosas increíbles”.

“Con la excusa de Intervenciones en Jueves, en el Deshomenaje a Estrellita Castro, preparamos dos canciones y flipamos. Se pueden hacer montones de cosas. El folclore andaluz es tan rico en matices… Es como cuando vas al mercado y compras buena comida. Con nada que hagas tienes montones de matices”.

“Hemos montado La falsa moneda en la versión de Imperio Argentina y La niña de fuego basada en la de Caracol, la que cantaba Lola Flores”.

“La decisión de optar por una licencia Creative Commons es totalmente ideológica; práctica, no se sabe. Toda la industria está cambiando y lo único claro es que hay nuevas posibilidades. Las sociedades de gestión de derechos plantean hoy en España una situación muy parecida a aquella cuando Telefónica era la única compañía que te daba ese servicio. Una situación de monopolio. Luego se abrió el mercado, y aunque sigue habiendo problemas en ese sector al menos hay competitividad. Con las entidades de gestión de derechos pasa algo similar. Tendemos a la autogestión, y en vez de contratar a los abogados de la SGAE contratamos a los nuestros”.

“Creo que se puede trabajar con Creative Commons. La mayoría de las pequeñas independientes lo que quieren es sacar discos y cubrir gastos. La poca rentabilidad que tiene un grupo independiente al menos será para nosotros y no para los intermediarios”.

“Después del cortijo empezó un mes y pico de tour por casa de amigos. En la del pintor Manuel León, en Villanueva del Ariscal; en la de Pablo, grabando durante dos semanas cosas que faltaban; y finalmente en el estudio de Raúl, haciendo las mezclas”.

“Hoy en día es barato grabar, todo el mundo tiene un portátil; es más barato promocionarte, a través de MySpace; y somos parte de una generación con oficios o aficiones creativas: fotografía, vídeo, diseño… Así que resulta que ahora es más fácil que haya grupos. Y mientras que es habitual que la gente esté desmotivada en aspectos políticos o morales, la música sigue manteniendo un vínculo misterioso, sigue siendo un valor importante. Pero no creo que haya una escena sevillana. Hay muchos grupos que apenas se relacionan entre ellos, que no trabajan juntos, que no desarrollan canales de difusión de su trabajo. Y una escena es la interrelación de trabajos”.

“Otro enfoque, confuso hasta para nosotros, es el de intentar cubrir todas las gamas que tenemos en el día. Hay veces que me apetece escuchar a M. Ward, con sus canciones clásicas y bien tocadas, y puedo tenerlo de fondo mientras trabajo, cosa que no puedo hacer con Captain Beefheart o Pere Ubu. Sunset es una canción con toque retro y cinematográfico; Pony Bravo son escenas. Algunos componentes de nuestra música funcionan muy bien a nivel popular, pero quizás marcan una estética que no es la que queríamos”.

Mala baba, buen pop

Blas Fernández | 25 de abril de 2008 a las 9:46

Portada Punsetes

Los Punsetes. Los Punsetes. Gramaciones Grabofónicas. Pop / Rock. LP / CD / Descarga directa copyleft.

Foto Punsetes

“Los Punsetes son cinco. Viven en Madrid. Aman al Punset”. Busco en la web de Los Punsetes, de donde hace una semanas me bajé su homónimo álbum de debut, más datos sobre esta sorprendente banda, que finalmente llegó a mis oídos gracias a las recomendaciones de varios amigos madrileños y a los encendidos elogios recogidos a lo largo de la blogosfera.

Así me entero de que Los Punsetes, claro está, tienen nombres -Ariadna (voz), Chema (batería), Gonzalo (bajo), Jorge (guitarra) y Anntona (guitarra)- y de que con anterioridad habían hecho circular un par de maquetas y un sencillo en vinilo en el que ya se encontraba Accidentes, una de las canciones más inquietantes que recuerdo haber escuchado en los últimos años -Tú eres de los que miran en los accidentes / te gusta ver el cuerpo descompuesto de la gente / Por un instante lo que ves te hace consciente / y el sudor se te resbala suave y lento por la frente-, con su aire levemente aflamencado desbordado a última hora por unas guitarras que arañan.

Los Punsetes suenan ochentistas sin serlo. No citan a Parálisis Permanente en su impecable lista de influencias de MySpace -los únicos españoles que aparecen son Derribos Arias, Sr. Chinarro y Triana-, y sin embargo no recuerdo ahora mismo a otro grupo nacional que haya hecho del nihilismo su fuente de inspiración de una manera tan lúcida y bienhumorada (ese último detalle quizás sea el que más los distancia de la banda de Eduardo Benavente).

También hay algún corte que podría evocar a Los Nikis (Dos policias), aunque lo suyo es definitivamente más negro, negro como el futuro, negro ataúd, y no obstante tan rabiosamente vital…

Tengo un fondo de armario suficiente / para vestir cada día diferente / Tengo un trato discreto con la gente / no discuto y le sigo la corriente / Tengo encerrado un animal salvaje / si me lo cuidas me voy de viaje. Dos minutos condensan en Fondo de armario el espíritu de Autosufiencia, sólo que, quizás, filtrado desde otra óptica, una muy propia de 2008.

Y es que las letras de Los Punsetes son tan brillantes que uno corre el riesgo de ocupar el espacio comentándolas o, simplemente, reproduciéndolas. Pero en la suma de elementos que construyen el todo de una canción hay, obviamente, más. Su música bebe sin contemplaciones de la década antes mencionada, los 80 -también apuntan entre sus favoritos a The Church, Wire, Beat Happening, Joy Division, Television Personalities, The Chills, The Wedding Present, The Fall, The Triffids, Julian Cope…-, pero dista del mero revival tanto como de esa pose tan indie de estar redescubriendo el mundo. Su música, tan de los 80, a veces tan aparentemente deslavazada -Lo natural es desconfiar / Lo natural es que salga mal / Lo natural es la entropía / A lo mejor no
lo sabías-
, es el vehículo idóneo de una rabia indolente, pero tan contundente como un mazazo.

Ahí les dejó un vídeo de Accidentes, registrado en vivo, deduzco, en el madrileño Ochoymedio Club.