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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 22)

Blas Fernández | 15 de enero de 2015 a las 5:00

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Arranca esta nueva entrega de El Podcast de La Ventana Pop con The New Basement Tapes, toda una superbanda, y su delicioso ejercicio de recuperación de textos inéditos de Bob Dylan. También desde el ámbito internacional nos llegan los nuevos trabajos de Panda Bear -en la imagen-, el veterano Robert Wyatt y los neoyorquinos TV On The Radio. Ya en casa, revisamos el singular EP de Disco Pantera -otra superbanda, ésta de El Puerto de Santa María- y las sorprendentes propuestas de dos nombre malagueños: Musemesis y Hungry Butterfly. Y desde Sevilla, dos avances de títulos de próxima publicación: Regiones devastadas, tercer álbum de Blacanova, y Hard Pop, debut en largo de BBBang.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

 

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Tracklist

1.-The New Basement Tapes: Nothing to It

2.-The New Basement Tapes: Down on The Bottom

3.-Disco Pantera: Thomson Twins

4.-Panda Bear: Boys Latin

5.-Panda Bear: Butcher Baker Candlestick Maker

6.-Blacanova: La soga

7.-Blacanova: El poder mecánico

8.-Robert Wyatt: Yesterday Man

9.-Robert Wyatt: Frontera

10.-Musemesis: Gekommen Um Zu Bleiben

11.-Musemesis: Grimalkin

12.-Hungry Butterfly: Heart Butterfly Star

13.-BBBang: Be My Lover

14.-TV On The Radio: Trouble

Diálogos de igual a igual

Blas Fernández | 25 de abril de 2012 a las 23:18

Folila. Amadou & Mariam. Becasue / Nonesuch. Folk / Pop / Rock. LP / CD

Cuando Manu Chao produjo en 2006 aquel estupendo álbum titulado Dimanche a Bamako consiguió al menos dos cosas: una, un disco vibrante y sorprendente; dos, hacer visibles a Amadou Bagayoko y Mariam Doumbia, músicos con largo recorrido previo, más allá de ese gueto mercantil ambiguamente denominado world-music –tradúzcase como música para turistas bienintencionados–.

Acostumbrado a burlar esa visión reduccionista que, miope, endosa la etiqueta de exótica a las sonoridades en apariencia ajenas al canon occidental –paradójicamente construido en buena parte gracias a ellas–, Chao, como otros antes y después, sirvió de padrino a la pareja malí para descubrir a otros públicos aquello que África ya lleva décadas originando por sí misma: una música que no por enraizada deja en ningún caso, y para lástima de los defensores de no se sabe bien qué esencias, de dialogar con su tiempo.

Damon Albarn (Blur), otro enamorado de la música africana, recogió el testigo dos años después al producir para Amadou & Mariam el igualmente recomendable Welcome to Mali, un título que, como su antecesor, aunaba con perfecta naturalidad pop y africanismo.

Con tan ilustres precedentes, y se supone que no pocos contactos, Folila nos devuelve ahora al dúo en un nuevo capítulo de premeditada proyección internacional, quizás el más ambicioso, atendiendo al despliegue de músicos y medios, de cuantos Amadou & Mariam han firmado hasta la fecha.

Facturado a caballo entre Nueva York, Bamako y París, Folila (música en bambara) reúne a una considerable nómina de colaboradores que incluye, entre otros, a Tunde Adebimpe y Kip Malone (TV On The Radio), Victor Axelrod (Antibalas), Jake Shears (Scissor Sisters), Amp Fidler, Santigold, el francés Bertrand Cantat (Noir Désir) o el mismísimo Toumani Diabate.

El gozoso resultado es un disco más físico, más orgánico, más musculoso que Dimanche a Bamako o Welcome to Mali, y en el que la única concesión al público del norte –las voces en inglés o francés replicando al bambara dentro de la clásica estructura de llamada y respuesta– puede leerse también como mera consecuencia lógica de la procedencia de los invitados.

El resto, si no música africana de hoy en sentido estricto, es como mínimo lo antes apuntado: puro diálogo de igual a igual, o aun con algo de predominio malí, desarrollado en un incontestable listado de arrolladoras o hermosas canciones, construidas ya sea escarbando en los remotos ancestros del blues –y de eso en Mali saben lo suyo–, disparando andanadas de afrobeat o irresistibles píldoras de pop vitaminado (la prueba del nueve: la británica Ebony Bones dando la réplica a Mariam en la saltarina C’est pas facile pour les aigles).

Ahí le dejo el clip de Wily kataso (con Adebimpe y Malone)

‘We are’ (algo de optimismo, que falta hace)

Blas Fernández | 10 de enero de 2012 a las 21:54

We are

We are the dawn’s electric rise
A gathering of consciousness creating
We are an overwhelming tide
Of heat and light and sound to break the chain

Time to take the keys back to our kingdom
It is time to move the rules to fairer ground
Equality and justice so the masses can breathe free again
The workers and the players have to take this world and turn it all around

We are the dawn’s electric rise
A gallery of consciousness creating
We are an overwhelming tide
Of reason and rights endowed to change the game

And to those who think that nothing ever happens
When peaceful forces speak the truth to power
Watch the water carving through the mountain’s heart of stone
How simple winds increase until they topple every tower

And we love to see you
Stepping up across the lands
And we love to be with you
As you make your righteous stand

And we love to hear you
Shouting out your desires
And we love to cheer you
As you join the expanding choir

We are the dawn’s electric rise
A galaxy of consciousness creating
We are an overwhelming tide
The heat and light and sound they can’t contain

New Party System propone este himno para el movimiento Occupy Wall Street y por extensión, como muestran las imágenes, para todos aquellos que, entre tantas otras cuestiones, se niegan a vender el estado del bienestar a precio de saldo. Está claro que Milton Friedman no va revolverse en su tumba y que sus discípulos están en otros asuntos -esos que aparecen al comienzo del clip dirigido por Toni Comas-, lo cual no impide que la canción -escrita por David First (The Notekillers) e interpretada entre otros por Kyp Malone (TV On The Radio)- insufle ánimo a nuestros corazones (y en especial al de mi compañera Tamara Velázquez: va por ti).

Tienen la noticia en Pitchfork

11 de 2011

Blas Fernández | 30 de diciembre de 2011 a las 9:26

Ah, las listas… Parecen tan devaluadas que este año que termina apenas encuentro ninguna que no contenga una especie de disculpa previa del tipo sólo se trata de una elección personal. Me temo que resulta ya una acotación tan inevitable como las lógicas y previsibles divergencias entre los potenciales lectores.

La evidente dificultad, si no imposibilidad, de condensar en un escueto índice lo mejor de la producción del año crece ante una oferta tan inabarcable como definitivamente accesible. Ese tsunami, además, arrolla a su paso cualquier parcelación estilística o autolimitación genérica. Esto es, los practicantes del monocultivo sonoro están en su perfecto derecho, pero se pierden, otra vez, buena parte de la asombrosa cosecha.

¿Lo mejor? No, La Ventana Pop huyó hace tiempo de ese empeño, así que lo que sigue es sólo una propuesta, a modo de recordatorio, de algunos de esos discos de 2011 que se antojan inagotables en sus escuchas. Propuesta, ni que decir tiene, que aspira a verse enriquecida con su participación.


Kaputt.
Destroyer


James Blake.
James Blake


Let England Shake.
PJ Harvey


Space is Only Noise.
Nicolas Jaar


Ravedeath, 1972.
Tim Hecker


Smoke Ring for My Halo.
Kurt Vile


Presidente.
Sr. Chinarro


Days.
Real Estate


Nine Types of Light
. TV on The Radio


CoCo Beware.
Caveman


The English Riviera.
Metronomy

Esa dulce agitación

Blas Fernández | 22 de diciembre de 2011 a las 8:27

Coco Beware. Caveman. Magic Man! / ORG Music. Rock. LP / CD

TV On The Radio –por supuesto–, Grizzly Bear, Yeasayer, The Shins, Arcade Fire, Animal Collective, Talking Heads… Los referentes, algunos obvios y otros más sutiles, se amontonan en la sorprendida atención del oyente durante la gozosa escucha de CoCo Beware, el largo relativo –poco más de media hora– que de golpe y porrazo pone a Caveman en un punto destacado del abigarrado mapa de Brooklyn. Y todo ello sin que el desfile de influencias reste crédito o un ápice de emoción a aquello que suena por los altavoces. Al contrario: es esa cara alquimia que consigue evocar sin llegar a identificar plenamente; ésa que concentra esencias reconocibles en un nuevo y embriagante destilado, la que sacude el entusiasmo y convierte el disco del quinteto neoyorquino en uno de los más descatados debuts del año que expira.

Con los Dirty Projectors de Bitte Orca comparte Caveman el gusto por las guitarras de inspiración africanista y las percusiones de corte tribal –ya vengan éstas de África o de la propia América–; con Fleet Foxes, entre tantos otros nombres de las últimas hornadas del indie rock norteamericano, la inclinación por las melodías angelicales a varias voces, siempre comandadas por la de Matthew Iwanusa, guitarrista y cantante principal.

Como buena parte de esa escena, Caveman también participa del inacabable ritual de invocación de espíritus del pasado –queda claro, igual que en el caso de Animal Collective, desde dónde llegan esas aludidas melodías, ¿no?–, pero sus resultados, filtrados por la óptica del presente, por sus modos y formas, debieran bastar para cerrar la boca a los cíclicos agoreros del todo está inventado ya –bastaría, claro, si tuvieran abiertos los oídos–.

http://vimeo.com/28809215

Desterrado de la fórmula aquel componente rarista que antaño parecía antojarse imprescindible, CoCo Beware –extraño guiño a la estrella de la lucha libre Koko B. Ware; vaya usted a saber el motivo– se despliega accesible y directo incluso al oyente situado más allá del impenitente círculo de rastreadores. Atención pues, porque canciones como Decide o My Time –las únicas que se permiten pisar algo el acelerador, con resultados conmovedores, en un terreno por lo general abonado a la atmósfera y el medio tiempo–; A Country’s King Of Dreams o Great LifeGreat life to live / Great life to live / It’s all you have to give / It’s all you have to give… Poco texto más requiere– bien pudieran pasar por ser el sonoro aviso de una gran aventura aún por contar. Mientras el tiempo lo decide, nos queda la dulce agitación ante el descubrimiento de un disco maravilloso.

http://vimeo.com/32613189

Peajes pagados con gusto

Blas Fernández | 5 de mayo de 2011 a las 7:11

Nine Types of Light. TV On The Radio. Interscope. Rock. LP / CD

Al escuchar hoy Nine Types of Light, cuarto álbum oficial de TV On The Radio, resulta imposible abstraerse de la noticia de la muerte de su bajista, Gerard Smith, fallecido el pasado 20 de abril, apenas una semana después del lanzamiento del disco, a los 34 años de edad. El luctuoso hecho y sus futuras consecuencias condicionan la inmediata percepción del nuevo trabajo, sobre todo al tener en cuenta el papel jugado por el hasta ahora quinteto en la explosión sonora vivida en Brooklyn durante los últimos años y el largo recorrido de su onda expansiva en el panorama musical internacional.

¿Cómo encajará el grupo en su trayectoria tan duro golpe, sabiendo ya de las aventuras por cuenta propia de miembros tan destacados como David Andrew Sitek, con Maximum Balloon, o Kyp Malone, con Rain Machine? Veremos… Leer el resto del artículo »

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Otros viajes de ida y vuelta

Blas Fernández | 20 de julio de 2009 a las 10:03

MYSTERY. BLK JKS. Secretly Canadian. Rock / Afro-Pop. EP / CD

Cuestión de tiempo: como ocurrió en los 80, tras vampirizar el legado africano, dicho con la mejor intención, la escena indie norteamericana se atreve a explorar de primera mano aquello que hoy, en un permanente viaje de ida y vuelta, se fragua en aquel continente. Con Diplo como descubridor oficial, BLK JKS, procedentes de Johannesburgo, nos llegan ahora en este epé, anticipo de LP a la vuelta del verano, servido por Secretly Canadian: cuatro cortes perfectamente encuadrables en un hipotético cruce entre Vampire Weekend, TV On The Radio y Animal Collective. El pedigrí rítmico africano, imbatible, no oculta sin embargo la incógnita: ¿es antecedente o reflejo de lo que ocurre en Brooklyn? Es más, ¿importa?

Ahí les dejo el clip de Lakeside

http://www.youtube.com/watch?v=8oUI02eK3SM

Aquí, el epé completo en Spotify.

Una mutación inesperada

Blas Fernández | 9 de abril de 2009 a las 11:01

IT’S BLITZ! Yeah Yeah Yeahs. Interscope. Pop. CD

Las rápidas sacudidas guitarreras con regusto post-punk han desaparecido casi por completo –sólo casi: en Dull Life las retoman electrizando el aire y dejando un estribillo arrebatado en el que la afilada voz de Karen O corta como una navaja de barbero–, y en su lugar se instala tanto otro tipo de agitación –la irresistible Zero, sencillo de adelanto y canción de apertura, se mira sin reparos en el espejo del revival 80’s, facción synth-pop contundente con posibilidades en el mainstream– como en medios tiempos donde una hasta ahora inédita intensidad gana posiciones –baladones, sí, como Skeletons o Runaway–. ¿Qué ha ocurrido con los neoyorquinos? ¿Cuál es el motivo de este cambio? Y sobre todo, ¿salen ganando con esta inesperada mutación?

Sin desmerecer el impacto de sus dos álbumes previos, sobre todo del primero, Fever to Tell (2003), It’s Blitz! juega la carta de la sorpresa esquivando estancamientos y callejones sin salida, y lo hace dejando guiar la jugada a un auténtico tahúr: David Andrew Sitek.

El hombre de TV On The Radio coge los mandos de la producción e inyecta no sólo tecnología, sino incluso algunos de esos aires de funk marciano que sustentan Dear Science –el equivalente más obvio aquí podría ser Dragon Queen, con el propio Tunde Adebimpe metiendo unos coros muy en segundo plano–. ¿Es Sitek el responsable del cambio o se limita a atender las peticiones del trío? Lo primero, sin duda, parece más plausible, aunque también resulta evidente que la dulzura dream-pop de un corte como Hysteric debía de estar presente ya desde el momento mismo de su composición, al margen del ornamento que el productor proponga.

Pese a alguna pista anodina, lo llamativo del álbum pasa otra vez por provocar el pasmo. Primero porque tanto la mencionada Zero como su gemela Heads Will Roll predisponen a un disco hecho para la pista de baile, pero luego resulta que casi hay más medios tiempos que andanadas; segundo porque en el balance final vuelve a sorprender la cantidad de esplendidas canciones condensadas en el listado, deudoras, sí –Shame and Fortune: Siouxsie and The Banshees–, pero brillantes.

Ahí les dejo el clip de Zero

Un plan maestro

Blas Fernández | 25 de septiembre de 2008 a las 15:56

DEAR SCIENCE. TV On The Radio. 4AD. Rock. CD / LP

Dear Science va a provocar discordia. Esto es, con casi toda seguridad no va a concitar el aplauso unánime que convirtió a Return to Cookie Mountain (2006) en el título infalible de cualquier lista (medianamente) seria de los discos de rock más destacados de aquel año. Sin embargo, en cierto modo, Dear Science es a Return… lo que Return… fue a Desperate Youth, Blood Thirsty Babes (2004), un paso adelante en la definición del abigarrado universo estético de la banda de Brooklyn, un compendio sonoro cimentado en la portentosa voz de Tunde Adebimpe, el talento como músico y productor de David Andrew Sitek, la experimentación, el post-punk, el jazz, el soul, el funk…, pero construido siguiendo un plan que se antoja cada vez más depurado en su intención de accesibilidad.

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Un capricho, correcto

Blas Fernández | 22 de mayo de 2008 a las 10:45

Anywhere

Anywhere I Lay My Head

Scarlett Johansson. Rhino. Pop. LP / CD

Scarlett

Menuda le está cayendo a Scarlett Johansson a cuenta de Anywhere I Lay My Head, el anunciado disco de versiones de Tom Waits, su debut como cantante si descontamos aquella sorpresiva y comentada aparición en vivo junto a The Jesus and Mary Chain en el Coachella Music Festival o su versión del clásico Summertime en aquel otro título colectivo de covers, Unexpected Dreams: Songs from the Stars.

A la Johansson, con excepciones, la están vistiendo de limpio tanto en el papel impreso como en el virtual, acaso porque resulta imperdonable ser tan condenadamente sensual, tener éxito en el cine y, encima, permitirse el capricho de profanar el repertorio de una vaca sagrada como Waits. Poco importa si éste le ha dado sus bendiciones -él sabrá por qué- o si la responsabilidad de llevar a cabo el proyecto recae en un tipo del talento de Dave Andrew Sitek, músico, productor y autor junto a TV On The Radio de dos de los mejores discos que servidor ha escuchado en los últimos años.

Nada de esto importa, insisto. Parece que, de hecho, no hace falta ni escuchar el álbum con una cierta atención para concluir que no puede ser otra cosa sino un bodrio. ¿Y es así? Pues no. Scarlett Johansson dista tanto de ser una gran cantante como este trabajo de ser considerado un gran disco, pero de ahí a tratarlo con una inquina que parece más producto de consideraciones y prejuicios extramusicales que de sus verdaderos defectos o carencias musicales dista también un trecho que, en justicia, no debería ser saltado con tanta ligereza.

¿Qué molesta más? ¿Que la Johansson cante o que cante a Waits? ¿Estaría pasando lo mismo si en lugar de una sola canción propia, Song for Jo -firmada a medias con Sitek-, hubiera escrito las 11 que contiene el álbum? Sospecho que no. Quizás entonces se estaría hablando de un trabajo musical ciertamente impecable al que el productor ha sabido dar un tono, y no soy el primero que lo apunta, cercano a ese dream-pop de corte melodramático que durante tanto tiempo caracterizó al sello 4AD, y por el que la voz de la actriz pasea con relativa solvencia y, en ocasiones, indudable convencimiento. Pero como el capricho de la niña consentida pasa por versionar a Waits y hacerlo en el auténtico sentido del término, reconstruyendo las canciones con ropajes armónicos muy diferentes a los originales y dotando así al álbum de una agradecida coherencia estilística, pues entonces lo que toca -lo que toca al sector purista o reticente-, es destriparlo.

Para los demás queda un disco correcto y disfrutable, en el que, por cierto, la aparición de David Bowie, gracias a su amistad con TV On The Radio -coros en dos temas-, resulta tan anecdótica como simpática.