Archivos para el tag ‘20 Minutos’

La integración de redacciones llega a España

Julio Alonso | 26 de noviembre de 2006 a las 23:12

Hasta ahora, eso de la integración de redacciones era algo que sólo ocurría en el extranjero. Pero ya está aquí. El primer periódico español en experimentar este proceso será 20 Minutos, según ha anunciado su director, Arsenio Escolar, en estos términos:

“Hace unas horas, les he comunicado oficialmente a los 185 periodistas que trabajan en 20 Minutos un proyecto en el que llevamos trabajando ya varias semanas en la dirección del diario: la unificación gradual de nuestras redacciones de papel y de web, de manera que en un futuro próximo todos nosotros trabajemos en una sola redacción, con una sola plataforma técnica y bajo un solo árbol de dirección. Incluso más: la refundación del concepto periodístico de 20 Minutos, de modo que el fruto del trabajo de la redacción salga publicado en muy distintos soportes técnicos: en papel, en internet, en alertas de sms y otros servicios a móviles, en televisión, en vídeo, en multimedia…”

La idea de refundación esgrimida por Arsenio Escolar, que algunos podrán considerar exagerada, me parece a mí que da en el clavo sobre lo que supone una integración redaccional. Esto es —vista con ojos de redactor—, algo más que tener que adaptarse a nuevas técnicas, a escribir indistintamente para varios soportes, a nuevos horarios de trabajo o, en situaciones extremas, a los consiguientes reajustes de plantilla. Lo cual, sin dejar de ser cierto, aunque con sus matices en cada caso, obvia lo fundamental: el verdadero cambio en las integraciones redaccionales está en una nueva concepción del producto y del papel del periodista.

Que 20 Minutos sea el primer periódico español en acometer la integración de redacciones no es, a mi modo de ver, casual. Es un periódico joven, hecho por jóvenes y cuya condición de gratuito lo coloca ya en línea con las nuevas tendencias; por tanto, con menos lastres para intentarlo. Hay otros que se lo están pensando, según las últimas noticias.

Uno de ellos es La Vanguardia, a cuya cúpula directiva se acaba de incorporar Enric Sierra (precisamente ex director de 20 Minutos en Barcelona) con “la misión de coordinar el papel con el equipo de redacción digital que está y sigue separado”, según cita Juan Varela.

Y otro, el grupo Vocento, al que El Confidencial Digital le atribuye el propósito de convertir la agencia Colpisa en la redacción central de sus periódicos. Todo ello, dentro de la política iniciada desde que Ángel Arnedo, un periodista, sustituyó en la Dirección General a Jesús Fernández Vallejos, un gerente.

El caso es que mientras unos aconsejan prudencia y que la integración de redacciones caiga por su propio peso, otros insisten en que el tren no pasa dos veces. Si no, he aquí lo que se ha escrito últimamente al respecto:

  • ‘The future of newspapers’. La opinión de una veintena de directores de periódicos ingleses sobre el futuro de los diarios (The Independent)
  • ‘The integrated newsroom debate’. Algunas objeciones a los tópicos habituales sobre la integración de redacciones (BizCommunity.com).
  • ‘¿Por qué los periódicos no se salen de la norma?’. Un artículo de Steven Outing en el que responsables y redactores de ediciones digitales norteamericanas hablan de forma sincera sobre los defectos de sus medios (Cuadernos de Periodistas, PDF, 68 KB).
  • ‘NewspaperRx’. Los problemas que están teniendo los periódicos y cómo salir de esa espiral, en 10 recomendaciones de Mark Potts, uno de los fundadores de WashingtonPost.com (Recovering Journalist; resumen en español, en Era digital).

Huir de las frases hechas, un compromiso de ’20 Minutos’

Julio Alonso | 25 de noviembre de 2006 a las 20:35

Los redactores de Deportes de 20 Minutos se han puesto de acuerdo para suprimir de su vocabulario una treintena de frases hechas, probablemente brillantes en su día, pero que a fuerza de usarlas han perdido toda originalidad y no son sino muestra de una gran pobreza de lenguaje, lo cual es grave en una profesión cuya primordial herramienta es la palabra. Lo cuenta Arsenio Escolar, director del periódico, en su blog (ver también los comentarios de los lectores, algunos de los cuales hacen importantes aportaciones).

La idea debería de cundir por otras Redacciones, y no sólo en las de Deportes, aunque éstas sean las más propensas a la frase hecha.

La principal preocupación a la hora de redactar debe ser que lo escrito resulte comprensible, nunca el puro lucimiento personal. Las reglas de oro para ello son: orden, claridad, brevedad y precisión de lenguaje. Los siguientes consejos, que tomo de George Orwell, ayudan a conseguir este objetivo:

  • Emplear vocablos o expresiones comunes, pero no vulgares.
  • No recurrir a términos rebuscados, sean de otra lengua, de una jerga, muy eruditos, hoy en desuso o excesivamente técnicos. Cuando no quede otro remedio, al menos ha de tenerse la precaución de explicar su significado.
  • No usar la voz pasiva cuando valga con la voz activa.
  • Preferir las palabras cortas a las largas, y los verbos simples a los verbos compuestos.
  • No escribir de lo que uno mismo ignora o no domina. Si éste fuera el caso, lo mejor es documentarse previamente. La claridad de un texto depende en gran medida de la claridad de ideas de su autor.
  • Huir de todo lo que resulte superfluo o sea redundante.

Se impone dialogar más con los lectores

Julio Alonso | 6 de agosto de 2006 a las 0:35

En los viejos manuales, cuando se definían las funciones del director de un periódico, se decía que una de sus principales tareas era escribir el editorial. De hecho, algunos no hacían otra cosa (yo he llegado a conocer a uno de ellos). Pero los tiempos han cambiado bastante desde entonces y hoy lo que se impone es menos sermón y más conversación.

Una de las últimas en iniciar un contacto regular con sus lectores ha sido la editora de Washingtonpost Newsweek Interactive, Caroline Little. No porque ande sobrada de tiempo (es también consejera delegada de la compañía), sino porque lo considera algo importante, y así lo dejó escrito en la primera de sus intervenciones en Post.blog.

La acogida ha sido buena: a la hora de publicar yo esta entrada, la nota de Caroline Little —en la red desde el 22 de marzo— ha suscitado 340 comentarios. No todos sobre el mismo asunto, es cierto; no todos dirigidos a la editora, pues los participantes han intercambiado opiniones entre sí, y de un número de personas inferior, ya que algunas han intervenido en más de una ocasión. Aun así, no hay editorial, ni carta al o del director, que aguante tanto en el tiempo ni que alcance un número de respuestas equiparable. Tampoco puede compararse el carácter unidireccional de los editoriales y de las cartas con la interactividad propia del soporte digital, ni la infinita cabida que ofrece éste con las limitaciones de espacio que impone el papel. Por eso crece por días el número de blogs mantenidos por responsables redaccionales, y de ahí que marque una tendencia.

Los hay de muchas clases:

  • Tipo ‘estrella invitada’, como Talk to the Newsroom, el espacio de The New York Times (el último en intervenir, Gerald Marzorati, responsable del magacín dominical).
  • Divulgativos, como es el caso de Editors’ blog, de The Guardian, en donde Murray Armstrong y Richard Adams se alternan para explicar a los lectores algo de los tratado en el consejo de redacción matinal.
  • Bidireccionales; es decir, dirigidos a la Redacción pero abiertos al público, tales como The editors, de la BBC, también con varios firmantes. En este caso, con su agregado de normas de estilo, y de modo muy especial sobre pronunciación de nombres propios (‘How to say…’), generalmente a cargo de Lena Oulasson.
  • Personales; en este supuesto, casi siempre a cargo de los propios directores de la publicación. Entre ellos, el español Arsenio Escolar (20 Minutos) o el norteamericano John Robinson (News & Record). No por casualidad, un periódico gratuito, primero del país por su difusión, y un diario local sesquicentenario cuyo objetivo es “hacer un periódico de internet con una edición impresa, en vez de un periódico antiguo que vuelca luego su contenido en línea”.

En cualesquiera de los casos, una tendencia a seguir.

Imagen tomada de The Guardian (autor, Dan Chung, fotógrafo estrella del periódico con blog propio).

La tecnología agudiza las diferencias entre lectores pasivos y proactivos

Julio Alonso | 2 de abril de 2006 a las 23:29

Alejandro Piscitelli, gerente general del portal educativo del Estado argentino, Educ.ar, y a quien se presenta en Clarin.com como “uno de los tipos que saben”, es de la siguiente opinión:

“Para la mayoría de la gente el consumo de medios es tan sólo leer, hojear, alguna vez marcar o señalar, y a otra cosa. (…) La mayoría de la gente no quiere opinar, no quiere escribir, no quiere publicar y probablemente tampoco quiera pensar, salvo en casos acotados, y les deja el trabajo a los otros. En este contexto imaginar una apropiación masiva y sistemática de las herramientas de la Web 2.0 por parte de los lectores de siempre es un error de apreciación notable.”

Por su parte, Jeff Mignon, consejero delegado y director creativo de 5W Mignon Media, ha escrito en su blog Media Café (en francés):

“Elección, atomización y gratuidad son, sin duda alguna, algunas de las claves de la revolución Internet. Unas realidades que ponen totalmente en causa el business model de la prensa escrita… y también el de la televisión. Todo esto no es nuevo. ¿Nos dirigimos, por tanto, hacia un servicio de medios a la carta, hacia un sistema de micropago basado en el consumo de un servicio?”

Estas dos notas, más los comentarios que cada una de ellas ha suscitado, cuya lectura recomiendo, me permiten las siguientes observaciones:

  • El hecho, real, de que abunden los lectores que prefieren que se lo den todo hecho beneficia a la prensa impresa, efectivamente, pero no tanto a los periódicos tradicionales como a los gratuitos.
  • La ley del mínimo esfuerzo, de no complicarse la vida, no es de ahora. Lo normal ha sido que los periódicos populares tengan más lectores que los llamados quality papers; más Bild Zeitung que Frankfurter Allgemeine Zeitung (Alemania), o más The Sun que The Guardian (Reino Unido). Salvo en los países mediterráneos, con hábitos de lectura menos arraigados, donde nunca triunfó la prensa popular y de ahí que cabeceras como Expresso (Portugal), El País (España) o Corriere della Sera (Italia) se tengan por las más ‘sesudas’ y, al mismo tiempo, por las de mayor número de ejemplares vendidos. (Francia es caso aparte, a caballo entre estos dos modelos: el principal periódico es Le Monde, diario sui géneris incluso por su condición de vespertino, pero el de mayor circulación es Ouest-France, un regional.)
  • Si la costumbre de comprar el diario —el que sea, que suele ser ‘el de toda la vida, el que siempre se compró en casa’— pesa tanto como parece deducirse de lo anterior, el bajo índice de lectura de periódicos entre los jóvenes no es un buen presagio.
  • Tampoco otra costumbre igualmente arraigada entre los jóvenes: la de lo gratuito. Con casi tres millones de ejemplares repartidos a diario en España por Qué!, 20 Minutos y Metro Directo, según PRNoticias, nuestros periódicos se enfrentan a un difícil y costoso reto: el de la calidad. Lo cual compromete por igual a las empresas, obligadas a inversiones extra, y a las redacciones, forzadas a extremar la imaginación y sacudirse el polvo del ‘siempre se ha hecho así’.
  • La complejidad de las herramientas informáticas, o su mero desconocimiento, restringe considerablemente el acceso pleno a los nuevos medios. ¡Qué duda cabe! Siempre existirán desfases de esta naturaleza. Sin embargo, nunca se podrá comparar la masificación de los medios impresos, ni siquiera en sus mejores momentos, con la que ofrecen los nuevos; la masificación de la era digital, pese a las limitaciones mencionadas, con la de la era Gutenberg. Basta ver lo extendido que está entre la población adulta el manejo de programas como Word o Power Point, y comparar estas habilidades elementales con las posibilidades de edición existentes hace poco más de un cuarto de siglo: nulas, pues estaban prácticamente reservadas a los profesionales de la imprenta. No digamos nada si se comparan con las demostradas por la población juvenil. El salto es abismal.
  • Finalmente, la posibilidades de participación, el sírvase usted mismo e incluso el cambio de tono en los nuevos medios (del sermón a la conversación) alteran sustancialmente el panorama. Puede que el uso de agregadores, o suscripción a través de hilos RSS, nunca pase de ser algo minoritario, propio de superusuarios. Aun así, las simples búsquedas en Internet —convertidas ya en la segunda actividad de los internautas norteamericanos, después del correo electrónico— supone un cambio sustancial en el consumo de medios.

Todas estas evidencias llevan a las siguientes previsiones de futuro:

  • Crecimiento de los periódicos gratuitos, el medio más cómodo para los que prefieren que se lo den todo hecho. Y si es sin rascarse el bolsillo, pues tanto mejor.
  • Periódicos impresos híperlocales, abiertos a la participación ciudadana, en los que primará el análisis y el reportaje frente a la información útil (los servicios), la pequeña publicidad (anuncios clasificados) o las noticias de última hora, más propias de sus websites.
  • Viabilidad de periódicos de alta calidad, ya impresos o ‘imprimibles’ (mediante PDF o a través del llamado papel electrónico), de periodicidad no diaria (quizá semanal; por ejemplo, los domingos), de pequeño tamaño (tabloide como mucho, si no en el estándar A4, como ya ha pronosticado Mario García) y con precios muy superiores a los actuales.
  • Usuarios lo suficientemente duchos en la navegación a través de internet, o de otros medios digitales, capaces de seleccionan personalmente la información que necesitan, escogiéndola de muy diversas fuentes, y dispuestos a pagar por ella, bien por suscripción fija o mediante micropagos puntuales.
  • Piscitelli y Mignon tienen razón, cada cual desde el ángulo elegido; es más, no creo que su concepción global del futuro difiera mucho. Se han limitado a retratar dos situaciones extremas del mercado —lector pasivo pero raro comprador frente a lector exigente y comprador habitual—, las cuales requieren también respuestas diferentes. Las empresas periodísticas y los periodistas harán bien en tomar nota de tales diferencias.

El director dialoga con sus lectores

Julio Alonso | 8 de septiembre de 2005 a las 21:49

Pilar López, nueva responsable de los webs del Grupo Joly, escribe:

“Arsenio Escolar ya tiene blog.

“¿Y de qué habla? De su trabajo como director de 20 Minutos entre otras cosas.

“¿Y para qué sirve? Pues para hacer marca y para vender su periódico (nuevo marketing)…, pero también para contar las interioridades de su trabajo…”

Otros directores que utilizan el formato blog con el mismo fin: Rob Irvine, de Liverpool Daily Post, en el Reino Unido; Ken Paulman, o algún miembro del staff de Spokesman-Review (Spokane, Washington), y John Robinson, de News & Record (Carolina del Norte), en Estados Unidos. En España, sólo Arsenio Escolar en la prensa escrita o, como recuerda Juan Varela, Lluís Foix, de LaVanguardia.es, y Vicent Partal, de Vilaweb, entre los digitales.

Añadido. El sábado, día 10, se unía a la lista el Editors’ blog, creado por The Guardian coincidiendo con su paso a formato berlinés.