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Manuales de estilo abiertos al público

Julio Alonso | 12 de julio de 2007 a las 16:52

A finales de los años 70 el libro de estilo del Times de Londres era un documento de régimen interno y supersecreto. Lo era hasta el punto de que cuando visité por aquellas fechas la Redacción del periódico y me interesé por él, lo único que conseguí de los colegas que me atendieron durante la gira es que me dejarían echarle un vistazo. Pero ni eso. Me fui sin haberlo visto.

Cuento esto para subrayar las diferencias de ayer a hoy. Ahora The Times style and usage guide no sólo está abierto al público, sino que puede consultarse vía internet. Si se mira la URL, se alberga en el apartado ‘Tools and services’, un detalle que explica mucho.

Que yo sepa, los siguientes medios y organizaciones tienen también colgadas en la Red sus normas de estilo:

¿Hay alguien que conozca algún otro caso?

Gannett se abre a los llamados medios sociales

Julio Alonso | 3 de abril de 2007 a las 19:38

Nuevo paso, inteligente, de Gannett Co., la empresa periodística más importante de Estados Unidos por su número de lectores: los redactores de sus 90 periódicos —locales en su mayoría, a excepción de USA Today—, los reporteros de sus 23 emisoras de televisión y sus numerosos columnistas han recibido instrucciones para abrirse a la participación ciudadana y rastrear sistemáticamente blogs, foros y chats en busca de ideas y de fuentes de información. Lo cuenta Rick Miller en PR Week (vía: Roy Greenslade).

Está claro que no todo ese material es aprovechable, y que en blogs, foros y chats prima la opinión sobre la información. Lo mismo ocurre con muchas de las fuentes a las que se suele acudir en el periodismo tradicional. Con estas diferencias a favor del digital: el volumen y la diversidad. En cualesquiera de los casos, para eso precisamente está el periodismo profesional, para filtrar, contrastar, editar y analizar todo ese potencial informativo.

Recordemos, sólo a título de ejemplo, el escándalo del timo de los sellos protagonizado por Fórum Filatélico y Afinsa. Las preguntas que entonces se hizo Juan Varela: “¿Dónde estaba la información y el análisis sobre estas empresas y su fiabilidad y futuro? ¿Cuál es la función del periodismo económico y cómo trabajan sus reporteros?”. Y la respuesta de uno de sus lectores, tras recordarle que desde finales de 2003 a principios de 2005 la conveniencia de invertir en las citadas empresas fue ampliamente discutida en un foro de El País: “¿A nadie le llamó la atención? ¿Algún periodista económico llegó a asomarse en algún momento y tomó nota? ¿O simplemente aquellas aportaciones fueron consideradas y desechadas como ‘meras ocurrencias de Internet’?”.

Volviendo a Gannett, su presidente y consejero delegado, Craig Dubow, anunciaba en noviembre pasado un nuevo concepto de organización redaccional: el centro de información, concebido como “una manera de recopilar y de diseminar las noticias y la información a través de todas las plataformas, 24/7″ (las 24 horas del día, los 7 días de la semana). De él decía: “Nos permitirá recopilar las noticias y la información muy locales que los clientes desean, y distribuirlas cuándo, dónde y cómo nuestros clientes quieren verlas”.

Actualización. Jeff Jarvis, director del programa de periodismo interactivo en la City University of New York y uno de los blogueros de mayor prestigio, opina lo mismo que Dubow. “Periodistas y ciudadanos han de trabajar en red” (en portugués), ha dicho en el 8º Simposio Internacional de Periodismo Online que se está celebrando en Austin (Tejas).

En la imagen de Timothy Hursley, la sede de Gannett y de su buque insignia, USA Today, en McLean (Virginia).

Cambios continuos en ‘The New York Times’

Julio Alonso | 26 de septiembre de 2006 a las 14:41

La New York Times Company sigue dando señales de cambio, de estar tomando medidas de cara al futuro.

  • A finales de agosto incorporaba a Andrew DeVigal como editor multimedia del New York Times, con la misión de coordinar la producción los documentos sonoros, infográficos y fotográficos de la Redacción digital. DeVigal tiene un amplio currículum como periodista, profesor y experto tecnológico.
  • Una semana después se conocía el fichaje de Michael Rogers, que procede de Newsweek.com y la división de nuevos medios de la Washington Post Co., como futurist-in-residence, un puesto insólito, creado para él, desde el que dirigirá la unidad de investigación y desarrollo encargada de generar ideas para la expansión multimedia.
  • Y simultáneamente, un importante retoque tipográfico en el diseño del New York Times para diferenciar la información de la opinión; a partir de ahora los textos opinativos se compondrán en bandera. La medida es consecuencia del trabajo de un comité redaccional cuya misión es reforzar la credibilidad del periódico, objetivo de una campaña de publicidad en paralelo. (Más información sobre estas dos últimas medidas en Editor and Publisher, New York Observer e Innonvations in Newspapers.

Hace 30 años, Reinhard Gäde, autor de la maqueta inicial de El País, ya se preocupó por diferenciar la información de la opinión, y de ahí que reservara los tipos cursivos para los titulares de esta última.

Volviendo al New York Times, quedan pendientes aún dos importantes cambios: la fusión de las dos redacciones, papel y digital, prevista para la próxima primavera, y la reducción del tamaño del periódico, que perderá en abril de 2008 unos tres centímeros de ancho.

Los periódicos tienen que cambiar en profundidad; tienen que ser reinventados, y hay que espabilar. ¿Queda todavía alguien que opine lo contrario?

Actualización (27.9.2006) I Want Media ha publicado una extensa entrevista con Michael Rogers, el recién nombrado futurist-in-residence del New York Times. De ella hay un buen resumen en The Editors Weblog.

Aumenta el número de experimentos en la prensa

Julio Alonso | 1 de mayo de 2006 a las 21:34

No están los tiempos para despreciar lectores y hacen bien los periódicos en experimentar cualquier fórmula para acrecentar su audiencia. Prueba de ello es la variedad de iniciativas puestas en práctica en estos últimos días, entre las que destaco las siguientes:

The Manchester Evening News, uno de los más importantes periódicos regionales del Reino Unido, vespertino, con 138 años de existencia, comenzará mañana, lunes, a distribuir gratuitamente en el centro de la ciudad 50.000 ejemplares, lo que representa casi la mitad de la circulación media alcanzada el año pasado (128.400 ejemplares).

La empresa editora, Guardian Media Group, distribuye gratuitamente desde noviembre de 2004 una versión condensada del periódico, titulada MEN Lite, que ahora suspenderá, pero que parece haberle inclinado hacia el mundo del gratuito; de momento, al menos, del semigratuito. Fuentes: Hold the Front Page y The Guardian (previo registro gratuito).

The Independent, periódico innovador desde su nacimiento, hace 20 años, y primero de los quality británicos que optó por un fomato más reducido (en este caso el tabloide, también llamado compact para distinguirlo de los populares de igual tamaño), acaba de lanzar un suplemento de 24 páginas, denominado Extra, con el que pretende ofrecer a diario “lo mejor del periodismo y la fotografía”.

Este lanzamiento hace pensar a John Burke, del Editors Weblog, que The Independent esté tanteando también el mundo del gratuito.

The Christian Science Monitor, un reputado periódico que desde 1908 publica en Boston la Iglesia de la Ciencia Cristiana, acaba de rediseñar su web en lo que para muchos es un último intento de supervivencia. El periódico, uno de los primeros en poner sus textos en la web (1996), en lanzar una edición en PDF (2001) o en valerse de la tecnología RSS, está perdiendo lectores a pasos agigantados; según el Boston Herald, un 19% entre 2003 y 2005.

Desde hace un año se viene diciendo que en un futuro no muy lejano el periódico acabará por renunciar a la edición imprensa y fortalecerse en su versión digital, ahora remozada.

The Herald, periódico escocés, ofrece desde el 24 de abril una versión digital de su edición impresa, totalmente configurable e interactiva, que incluye alimentaciones RSS, herramientas de ampliación, índice desplazable, búsqueda de texto, enlaces a los anuncios, direcciones de internet y de correo electrónico, un archivo de 30 días y traducción a 11 idiomas; es interesante echarle un ojo. El servicio, que promete audio y vídeo para más adelante, es gratuito durante tres días y, según dice Journalism.co.uk, cuesta menos que la suscripción anual a la edición impresa.

Dos diarios financieros, el francés Les Echos y el belga De Tijd (ver también mi nota del 4 de febrero) están experimentado igualmente con soportes conocidos como papel electrónico desde hace unas semanas, según informa International Herald Tribune.

The New York Times ha llegado a un acuerdo para desarrollar un programa, denominado Times Reader, que permitirá a sus lectores descargarse una versión electrónica del periódico y visualizarla en un soporte portable. Al anunciar este acuerdo, el patrón del Times, Arthur Sulzberger jr., repitió su famosa frase: “Somos agnósticos respecto a la plataforma, hemos de seguir a los lectores hasta donde ellos quieran estar”.

El País, por último, ha lanzado lo que de un modo un tanto rimbombante llama “el primer periódico gratuito actualizado permanentemente”. Lo que no deja de ser un paquete cerrado de noticias, con sus variantes (Suscriptores, General, Internacional, España, Economía); actualizado en el momento de recogerlo y sin duda obsoleto a la hora de leerlo; en un formato más o menos amigable y manejable, sí; gratuito, también, pero a la larga costoso si se le añaden los gastos de la impresora, y desde luego sin las ventajas de interactividad o de participación que puedan ofrecer los experimentos en e-paper. De hecho, algunos comentarios que conozco no le son muy favorables: Arsenio Escolar, Raphaël Benoît, Jeff Mignon (estos dos últimos en francés) o Daniela Bertocchi (en portugués).

En tan amplia variedad de iniciativas, unas de ellas son circunstanciales, las que no buscan más que aumentar la tirada o una alternativa al papel, lo cual es muy legítimo; otras, de mayor recorrido, son las que, sin menosprecio de la edición impresa, se preparan para un nuevo tipo de lector, o si se quiere de lectura. La que va desde los tiempos de nuestros abuelos, cuando el periódico se leía en el casino, en un ejemplar entablillado por el lomo, de uso colectivo y por cierto gratuito, y cuya lectura alimentaba luego la conversación en las tertulias, a la generación de nuestros hijos, acostumbrados ya a una forma de adquirir conocimiento —esto es, de leer— en la que se dan a la par la lectura en sí, los frecuentes saltos a otras fuentes secundarias enlazadas a la principal, el envío a los más allegados de esa información recién asimilada, y en definitiva, la conversación: todo al mismo tiempo, pues ahí está la diferencia.

En la imagen, Tom Bodkin, subdirector y jefe de Diseño del New York Times, con la tableta gráfica en la que mostró un avance de Times Reader. (Foto Elaine Thompson, AP.)

La tecnología agudiza las diferencias entre lectores pasivos y proactivos

Julio Alonso | 2 de abril de 2006 a las 23:29

Alejandro Piscitelli, gerente general del portal educativo del Estado argentino, Educ.ar, y a quien se presenta en Clarin.com como “uno de los tipos que saben”, es de la siguiente opinión:

“Para la mayoría de la gente el consumo de medios es tan sólo leer, hojear, alguna vez marcar o señalar, y a otra cosa. (…) La mayoría de la gente no quiere opinar, no quiere escribir, no quiere publicar y probablemente tampoco quiera pensar, salvo en casos acotados, y les deja el trabajo a los otros. En este contexto imaginar una apropiación masiva y sistemática de las herramientas de la Web 2.0 por parte de los lectores de siempre es un error de apreciación notable.”

Por su parte, Jeff Mignon, consejero delegado y director creativo de 5W Mignon Media, ha escrito en su blog Media Café (en francés):

“Elección, atomización y gratuidad son, sin duda alguna, algunas de las claves de la revolución Internet. Unas realidades que ponen totalmente en causa el business model de la prensa escrita… y también el de la televisión. Todo esto no es nuevo. ¿Nos dirigimos, por tanto, hacia un servicio de medios a la carta, hacia un sistema de micropago basado en el consumo de un servicio?”

Estas dos notas, más los comentarios que cada una de ellas ha suscitado, cuya lectura recomiendo, me permiten las siguientes observaciones:

  • El hecho, real, de que abunden los lectores que prefieren que se lo den todo hecho beneficia a la prensa impresa, efectivamente, pero no tanto a los periódicos tradicionales como a los gratuitos.
  • La ley del mínimo esfuerzo, de no complicarse la vida, no es de ahora. Lo normal ha sido que los periódicos populares tengan más lectores que los llamados quality papers; más Bild Zeitung que Frankfurter Allgemeine Zeitung (Alemania), o más The Sun que The Guardian (Reino Unido). Salvo en los países mediterráneos, con hábitos de lectura menos arraigados, donde nunca triunfó la prensa popular y de ahí que cabeceras como Expresso (Portugal), El País (España) o Corriere della Sera (Italia) se tengan por las más ‘sesudas’ y, al mismo tiempo, por las de mayor número de ejemplares vendidos. (Francia es caso aparte, a caballo entre estos dos modelos: el principal periódico es Le Monde, diario sui géneris incluso por su condición de vespertino, pero el de mayor circulación es Ouest-France, un regional.)
  • Si la costumbre de comprar el diario —el que sea, que suele ser ‘el de toda la vida, el que siempre se compró en casa’— pesa tanto como parece deducirse de lo anterior, el bajo índice de lectura de periódicos entre los jóvenes no es un buen presagio.
  • Tampoco otra costumbre igualmente arraigada entre los jóvenes: la de lo gratuito. Con casi tres millones de ejemplares repartidos a diario en España por Qué!, 20 Minutos y Metro Directo, según PRNoticias, nuestros periódicos se enfrentan a un difícil y costoso reto: el de la calidad. Lo cual compromete por igual a las empresas, obligadas a inversiones extra, y a las redacciones, forzadas a extremar la imaginación y sacudirse el polvo del ‘siempre se ha hecho así’.
  • La complejidad de las herramientas informáticas, o su mero desconocimiento, restringe considerablemente el acceso pleno a los nuevos medios. ¡Qué duda cabe! Siempre existirán desfases de esta naturaleza. Sin embargo, nunca se podrá comparar la masificación de los medios impresos, ni siquiera en sus mejores momentos, con la que ofrecen los nuevos; la masificación de la era digital, pese a las limitaciones mencionadas, con la de la era Gutenberg. Basta ver lo extendido que está entre la población adulta el manejo de programas como Word o Power Point, y comparar estas habilidades elementales con las posibilidades de edición existentes hace poco más de un cuarto de siglo: nulas, pues estaban prácticamente reservadas a los profesionales de la imprenta. No digamos nada si se comparan con las demostradas por la población juvenil. El salto es abismal.
  • Finalmente, la posibilidades de participación, el sírvase usted mismo e incluso el cambio de tono en los nuevos medios (del sermón a la conversación) alteran sustancialmente el panorama. Puede que el uso de agregadores, o suscripción a través de hilos RSS, nunca pase de ser algo minoritario, propio de superusuarios. Aun así, las simples búsquedas en Internet —convertidas ya en la segunda actividad de los internautas norteamericanos, después del correo electrónico— supone un cambio sustancial en el consumo de medios.

Todas estas evidencias llevan a las siguientes previsiones de futuro:

  • Crecimiento de los periódicos gratuitos, el medio más cómodo para los que prefieren que se lo den todo hecho. Y si es sin rascarse el bolsillo, pues tanto mejor.
  • Periódicos impresos híperlocales, abiertos a la participación ciudadana, en los que primará el análisis y el reportaje frente a la información útil (los servicios), la pequeña publicidad (anuncios clasificados) o las noticias de última hora, más propias de sus websites.
  • Viabilidad de periódicos de alta calidad, ya impresos o ‘imprimibles’ (mediante PDF o a través del llamado papel electrónico), de periodicidad no diaria (quizá semanal; por ejemplo, los domingos), de pequeño tamaño (tabloide como mucho, si no en el estándar A4, como ya ha pronosticado Mario García) y con precios muy superiores a los actuales.
  • Usuarios lo suficientemente duchos en la navegación a través de internet, o de otros medios digitales, capaces de seleccionan personalmente la información que necesitan, escogiéndola de muy diversas fuentes, y dispuestos a pagar por ella, bien por suscripción fija o mediante micropagos puntuales.
  • Piscitelli y Mignon tienen razón, cada cual desde el ángulo elegido; es más, no creo que su concepción global del futuro difiera mucho. Se han limitado a retratar dos situaciones extremas del mercado —lector pasivo pero raro comprador frente a lector exigente y comprador habitual—, las cuales requieren también respuestas diferentes. Las empresas periodísticas y los periodistas harán bien en tomar nota de tales diferencias.

‘Le Monde’ se somete al mayor cambio de su historia

Julio Alonso | 7 de noviembre de 2005 a las 1:59

Le Monde comparece hoy ante sus lectores completamente remozado. El cambio no es sólo de diseño; no es sólo de confección, sino fundamentalmente de concepción. Y lo han inspirado estos tres principios: jerarquía, proximidad, accesibilidad.

La maqueta (ver galería) es obra de los escoceses Ally Palmer y Terry Watson, autores también del rediseño del español Cinco Días, luego premiado por la Society for News Design.

El periódico, ligeramente reducido de tamaño pero con un cuerpo de letra aumentado en un 13%, apostando al fin por la fotografía y la infografía, se presenta en un solo cuadernillo estructurado en estas tres partes o ‘tiempos de lectura':

  • ‘Actualité, el espacio para la noticia palpitante, cuya principal novedad es la aparición de una sección hasta ahora inédita en el periódico, la de Opinión como tal, y la reordenación de las restantes. Primero Internacional, como siempre, e inmediatamente después, por tratarse de asuntos que afectan a la comunidad internacional, Ciencias y Medio Ambiente. Luego Europa, y a continuación Francia.
  • ‘Décryptages’ (reflexiones), la zona más arrevistada, muy gráfica, reservada al gran reportaje, las encuestas y el tratamiento de los temas en profundidad. Según ha explicado el artífice del cambio, Eric Fottorino (ver perfil biográfico en Libération), “la primera parte del nuevo Le Monde se hará en el microondas, mientras que la segunda se cocerá lentamente al horno”.
  • ‘Rendez-vous’ (encuentro), la tercera parte, se dedica al periodismo de servicios: Cultura y Espectáculos, más consumo, viajes, tendencias, ocio, etc.

Otras innovaciones son la reserva de la tercera página para el acontecimiento del día, la contextualización de las noticias mediante despieces recuadrados y la vuelta de un índice a la última página.

Todos estos cambios ponen fin a dos años especialmente difíciles para Le Monde, marcados por los siguientes hechos:

  • La aparición del libro panfletario La face cachée du ‘Monde’, que, bajo el subtítulo ‘Del contrapoder al abuso del poder’, escribieron en 2003 Pierre Péan y Philippe Cohen (más detalles sobre el affaire en L’Express).
  • La caída constante de las ventas, estimada para este año por la OJD en el 3,94%. No obstante, es el diario nacional de mayor difusión total (Francia y extranjero), con 324.000 ejemplares de media diaria.
  • 12 millones de euros de pérdidas de explotación, que se espera compensar en parte con bajas voluntarias negociadas con el 20% de la plantilla del periódico y de su imprenta.
  • Las disensiones internas que llevaron en noviembre de 2004 a un cambio en la dirección del diario y, finalmente, a primeros de septiembre pasado, a la salida del grupo de Edwy Plenel, el director sustituido.
  • Los 65 millones de euros aportados con la entrada de nuevos accionistas: el grupo francés Lagardère (17%), PRISA, la editora de El País (cerca de un 15%), y el diario turinés La Stampa (3%).

La campaña de lanzamiento, concebida por la agencia Young et Rubicam, ha costado cuatro millones de euros.

Fuentes: Libération, El País, Imédias y mi nota del 25 de enero.

En la imagen, uno de los carteles de la campaña de lanzamiento, basada en la contraposición de anagramas. En este caso, ‘foin’ (heno) frente a ‘info’ (información).

A Google y Yahoo! parece tentarles el periodismo

Julio Alonso | 12 de septiembre de 2005 a las 23:42

El viernes pasado el rumor de que Google compraba la agencia Reuters provocó en la Bolsa londinense situaciones de histeria, según The Guardian. Hoy la noticia —recogida por The New York Times es que Kevin Sites, un conocido corresponsal de guerra norteamericano, ha fichado por Yahoo!

Sites, de 42 años, un veterano de Kosovo, Afganistán e Iraq que ha trabajado como productor y corresponsal para las cadenas de televisión NBC y CNN, es famoso desde que el 13 de noviembre pasado filmó cómo un marine asesinaba a sangre fría a un insurgente herido y desarmado en el interior de una mezquita de Faluya. (Información y vídeo, en El País, sólo para suscriptores.)

El compromiso del periodista con Yahoo! News es mantener un sitio web creado especialmente para él, denominado Kevin Sites in the Hot Zone, en el que volcará toda la información que recoja en sus viajes por 36 países hoy en guerra. Concretamente, una crónica diaria de 600 a 800 palabras, un reportaje fotográfico de 5 a 10 imágenes, aparte de varias grabaciones en audio y vídeo de frecuencia semanal o quincenal. Se prevé también que mantenga cierto diálogo con los lectores. Todo esto será a partir del próximo día 26.

Kevin Sites mantuvo ya un blog mientras trabajaba en Iraq para la CNN, hace dos años, pero tuvo que clausurarlo a instancias de la empresa. El New York Times lo describe como un periodista que se siente cómodo trabajando con las nuevas tecnologías e Internet. Según ha declarado al periódico, porque le permiten informar de manera no rutinaria. Su equipo incluye un ordenador Power Book de Apple, una cámara digital Canon, tres pequeñas videocámaras, un teléfono vía satélite y una mochila con ropa ligera impregnada de repelente a los insectos, un saco de dormir y una serie
de adminículos que, según el periódico neoyorquino, “harían avergonzarse a James Bond”.

El artífice de todo este montaje parece ser Lloyd Braun, un antiguo ejecutivo de la cadena ABC a quien Yahoo! ha confiado la expansión del grupo en Santa Mónica —cerca de Hollywood, y para entendernos, cerca de la industria de entretenimiento—.

Según ha declarado Braun al New York Times, el lanzamiento del website de Kevin Sites (le va hasta el apellido) no significa que Yahoo! pretenda crear una “gran compañía de noticias”. Sólo se trata, argumenta, de elaborar contenidos que complementen a las informaciones que ya facilitan otros proveedores. La lectura que yo hago es esta otra: o sea, cubrir el hueco que, tras la irrupción de medios de información al instante, parecía quedar reservado a la prensa impresa.

La tecnología RSS revoluciona internet

Julio Alonso | 11 de abril de 2005 a las 21:41

Conviene ir familiarizándose con las siglas inglesas RSS (de Really Simple Syndication), cuya traducción más común es ‘sindicación verdaderamente sencilla’. La tecnología a la que dan nombre supone un salto sustancial en el empleo de internet, todavía no suficientemente conocido ni valorado y apenas explotado.

En esencia, una RSS no es sino un formato para la distribución automática de contenidos en virtud del cual tanto el website o el weblog que alberga la información como el potencial suscriptor establecen las condiciones y vías para acceder a ella: por palabras clave, por categorías, sólo el titular, con un resumen del artículo o con el texto completo. Permite también fijar con qué periodicidad se ha de generar una nueva búsqueda: unas horas, un día, una semana, un mes. (Para una explicación más detallada y completa, véase la Wikipedia. Y como ejemplos de servicios basados en RSS, Yahoo!, Associated Press, Reuters, El País o Le Monde.)

La primera gran virtud de las fuentes RSS es acortar los tiempos de búsqueda en la Red, poder examinar nuestros ‘favoritos’ sin necesidad de ir abriéndolos uno a uno —a veces para nada—, lo cual no es chica ventaja. Esto, en el caso del usuario de a pie. A los websites o weblogs les permite llegar hasta cualquier lector interesado en sus contenidos, dondequiera que esté; es decir, multiplicar la audiencia.

Es la punta del iceberg, explican los entendidos. “La creciente popularidad de la RSS entre consumidores ávidos de información está teniendo un impacto directo en las estrategias de los editores para aumentar la audiencia y hacer negocio en la Red”, comenta Susan Mernit en The Digital Edge, el sitio especializado en nuevos medios de la Newspaper Association of America. Y añade Wired News: “Los agregadores de noticias en línea como Google News son una bendición y una maldición para la industria de prensa”.

Así lo ha entendido rápidamente el mundo de la publicidad que, como detalle, cuenta ya con dos programas específicos para la gestión de anuncios en fuentes RSS: BrightAds RSS y FeedDirect RSS Ads. La compra de Topix.net por parte de los tres gigantes de la prensa local norteamericana —ya comentada aquí apunta en esa misma dirección; al fin y al cabo, Topix.net es un agregador de información especializado en noticias locales.

El último grito en RSS, sin embargo, procede del mundo editorial y es obra de Blogrunner: los weblogs virtuales. Esto es, la posibilidad de suscribirse a un servicio que añade al artículo pedido los comentarios que éste ha suscitado. Por ejemplo, acceder a las noticias más importantes del New York Times, con sus correspondientes anotaciones, en paquetes de los 2, 7, 30 o 90 últimos días, o por autores.

P. D. Si quisieras instalarte en el ordenador de casa un lector RSS, estos dos artículos te pueden ayudar: RSS for journalist y Miles de titulares en una sola ventana, un poco antiguo pero en castellano.