Sentimiento contradictorio

Elena G. Antón | 9 de febrero de 2011 a las 13:17

Sé que esto es un concurso y que, como tal, se debería venir medianamente preparado. Y no contradigo a quienes dicen que hay que respetar al público trayendo cosas de una calidad razonable, y que no se puede ir al Falla a hacer el mamarracho. Sé lo que es sufrir en primera persona escuchar casi dos centenares de agrupaciones de las que el 75% no están a la altura. Pero, por otro lado, sigo teniendo el sentimiento contradictorio que ya tenía desde el primer año.

Porque cuando dejo de escuchar el repertorio infame de la agrupación mala de turno, y miro a la cara de sus componentes, no puedo dejar de ver, más allá de meros concursantes, a las personas. Y me entra penita. Porque en el fondo sé que son personas con ilusión, personas que, en mayor o menor medida, han estado preparando lo que cantan. Con mejor o peor tino. Que son personas que, no se sabe muy bien con qué criterio, confían en lo que traen.

Ya lo dije en su día, la culpa es más del planteamiento del Concurso, por dejar que se presente cualquier cosa y no hacer una criba previa. Ahí nos arriesgamos a oir cosas tan malas como la chirigota que cerró la sesión de ayer, ‘Los que se empapan en Carnaval‘ (y lo que nos quedará por delante). Es verdad que hay grupos que mejor se hubieran quedado en casa, pero tampoco veo bien hacer sangre. Aunque sólo sea por eso, por las personas que hay debajo de esos tipos chungos.

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