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El PIS y otros

Rodolfo Serrano | 3 de mayo de 2011 a las 7:55

En un pueblo de Madrid se ha creado el Partido Irreverente Surrealista, más conocido por sus siglas PIS. Y han presentado su propio manifiesto que, la verdad, no tiene desperdicio. Entre otras cosas, admite que sus candidatos en un 98% no son trigo limpio.
De antemano, avisa de que sus promesas serán incumplidas automáticamente y que su primera medida será enviar al paro a los políticos elegidos, incluyendo, naturalmente, a sus candidatos.
Medidas ambas, si bien se considera, que no dehjan de tener su aquel. Veamos, en el primer caso, cualquier partido podría presumir de incumplir las promesas electorales, la diferencia es que el PIS lo advierte de antemano.
La segunda promesa no lo admitirá ningún partido. Pero no me digan que no tiene, bien pensado, su parte de razón.
No me parece a mí que vayan a ganar las elecciones ni siquiera en su propia familia. Pero no deja de ser divertido que haya un grupo de amigos que decidan mostrar buen humor en algo tan difícil como es ahora disponerse a votar.
Los del PIS ni siquiera piden el voto. Y no engañan a nadie. Pero lo cierto es que recogen, en definitiva, el desencanto de muchos votantes que creen que las elecciones sirven para poco o muy poco. y eso es lo preocupante.
Estoy seguro de que muchas de las aseveraciones que se recogen en su manifiesto pueden ser suscritas por miles de ciudadanos. ¿Quién no piensa en el fondo que el 98% de los candidatos de cualquier partido no es trigo limpio?
Cuando las encuestas dan por ganador absoluto a Camps en Valencia, a pesar de sus problemas con la Justicia, lo del PIS es tan cierto como la misa de doce.
En otro pueblo se presenta el Partido Democracia Directa, del Amor, la Sonrisa y el Método Científico (PUEDES). Digo yo que, en este caso, lo del Método Científico, tras el Amor y la Sonrisa, no será por el método Ogino.
Pero, no.La verdad es que en este caso es bastante más serio en sus reivindicaciones que, incluyen, el que seamos amorosos unos con otros. Lo que no está nada mal y, si por mí fuera, apoyaría su creación en cualquier localidad española.
Y como éste, muchos más. Hay, sin duda, no ya un desencanto, sino unaa deseperación que los votantes no saben como expresar.
Deberían tomar nota los que se llaman partidos serios. Digo yo.

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