Banksy, más allá del grafiti

Paco Cerrejón | 13 de julio de 2009 a las 15:36

No hace demasiado tiempo, Random House publico un libro donde recogía parte de las creaciones del artista multidisciplinar conocido como Banksy. Para mucho un grafitero, aunque si bien es cierto que el grafiti es parte esencial y mayoritaria de su obra, lo cierto es que es un artista que igual te dibuja un cómic, que monta una instalación o, por supuesto, se pinta un grafiti.

Lo primero que uno descubre cuando contempla su obra es, además de la calidad académica, la claridad y coherencia de su discurso, tanto artístico, como ideológico, sin importar el medio en el  que escoja expresarse. Banksy sabe dibujar y componer pero sobre todo sabe comunicar y tiene cosas que decir. Es decir, es capaz de crear obras de propuestas radicales pero que son digeribles y comprensibles a poco que uno se detenga unos segundos en ellas. Sabe mantener un discurso artístico propio y original sin caer en la endogamia plástica y de contenidos en la que viven los gurús del arte de vanguardia.

Su arte es callejero, es decir, está pensado y realizado para que la gente lo vea y lo entienda. Banksy no selecciona su público, no lo busca. En su obra se produce un encuentro fortuito entre el viandante y la obra, nadie espera encontrar a la vuelta de la esquina una imagen que le haga pensar, que le proponga algo que no sea comprar.

Pero aún así, ha sido de ir más allá, sobre todo gracias a la vigencia y contundencia de su discurso. Sus propuestas producen el mismo impacto, transmiten igual ya sea en una pared de cualquier calle, en el muro que separa Gaza de Israel, en la Tate Gallery, en su web o en papel impreso., y lo mismo se puede decir sobre el soporte, da igual que sea un grafiti, un cuadro, una instalación o un cómic, el  mensaje, la idea, permanece ahí, clara, tajante, desafiante.

Su discurso tiene como eje la subversión de la imagen contemporánea. Frente a la avalancha de imágenes y discursos comerciales y vacios, Banksy propone juegos, donde mezcla imágenes dispares (la monalisa con un bazooka), sitúa esas mezclas en la calle, en escalones, en monumentos, en cualquier sitio donde se produzca por un lado la comunicación, es decir donde se vea sin dificultad y por otro donde se remarque esa descontextualización visual (el falso agujero en el muro de Israel que deja ver una falsa playa paradisiaca al otro lado). Y junto a esa intención subversiva (que en momento me recuerda a Miguel Brieva) está la denuncia del control que  se trata de ejercer (su series sobre las cámaras de seguridad son un magnífico ejemplo de esto mismo), la crítica a la concepción del arte como sagrado (ahí están sus acciones en distintos museos, siempre sin permiso), la defensa de la ecología, la crítica al militarismo, etc.

Banksy es un magnífico ejemplo de artista completo, en el que lo que importa es el mensaje, no el medio, en el que las bases del actual arte son desechadas en tanto en cuanto sirven más a una concepción mercantilista que a la comunicación. Un autor sin prejuicios.

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  • pilar oshire

    Jo, Paco, me encanta. Desde luego, cada vez va a más este blog, me sorprende y me llama la atención. Muchas gracias por estar ahí.

  • Paco Cerrejón

    Me vas a sacar los colores…
    Mil gracias

  • Fram Ramírez

    De acuerdo en casi todo, sólo una puntualización, amigo mío. En sentido estricto, no es grafitti la técnica de Banksy, sino Stencil. Se trata de una técnica basada en la reducción de la imagen a 2 colores como mínimo, preferentemente blanco y negro, y que precisa de una serie de plantillas para aplicar cada color.

    http://www.stencilrevolution.com/

    Un abrazo, Paco.

  • Paco Cerrejón

    No soy especialista, pero aunque es cierto en que la mayoría de las obras callejeras de Banksy son Stencil, creo que algunas si son grafitis, aunque ya digo no soy tan especialista.
    Otro abrazo para ti Fram, nos vemos la semana que viene en el curso de San Roque