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El Museo

Paco Cerrejón | 14 de diciembre de 2009 a las 13:19

Hace unos días se anunció que el Museo del cómic auspiciado por la Generalitat catalana iba a instalarse finalmente en Badalona. Visto lo cual el proyecto adquiere visos de realidad.

Vaya por delante que me parece una iniciativa necesaria y esperada. Desde aquí mi felicitación por este primer paso a los promotores del proyecto.

Pero resulta cuando menos extraño que un anuncio como este, tan necesario para el sector, lejos de crear entusiasmo, provoque polémica (incluso dentro de algunos de los promotores del proyecto) e incluso indiferencia.

En su momento comenté que no me parecían acertados dos de los planteamientos de base del proyecto. Primero el ser un museo, ya que la historieta en nuestro país necesita de un espacio de concepto más amplio, necesita un centro que desarrolle estrategias que vayan más allá de la mera exposición, documentación y catalogación (para catalogación no se necesita un espacio físico, como está demostrando el trabajo de Manuel Barrero y su equipo de colaboradores en Tebeosfera). Se necesita un centro de promoción y difusión, que realice una labor de recuperación y restauración patrimonial, tanto del material original como del impreso y al mismo tiempo realice una política de puesta en valor de esos materiales, no ya sólo a través de exposiciones, sino también de publicaciones, tanto en papel como en la web. Debe además ser un foco, debe irradiar, produciendo exposiciones itinerantes. El actual mapa de eventos en torno a la historieta en nuestro país facilitaría enormemente esa labor. Debería también trabajar la formación, tanto de nivel creativo como de investigación. Debería, en resumen, tener una vocación amplia, aspirar a ser un eje dinamizador cultural de todo el sector, ser un centro de referencia (pero no de palabra, sino de concepto y de proyecto).

Lo que conozco del proyecto no camina en esta dirección. Museográficamente se centra en el aspecto expositivo y en el patrimonial (esto último con una visión muy limitada a mí entender). La nota de la Generalitat dice textualmente “la misión del museo del cómic será preservar, investigar y difundir el legado de los dibujantes catalanes desde el siglo XIX hasta la actualidad”. Uno de los impulsores del proyecto, el director del Salón del Cómic de Barcelona, Carles Santamaría, casi corrige la nota al declarar “para ser un centro de referencia internacional, el museo no puede renunciar a tener en su colección permanente los grandes tesoros del cómic mundial, sean de Estados Unidos, Europa o Japón… es que sea un centro abierto a todos para que el cómic acabe siendo parte de nuestro patrimonio”. Lo que incide en lo dicho anteriormente. La colección permanente debe ser una de las columnas del espacio, pero por lo que se puede ver del proyecto, parece la única columna, hasta el tema patrimonial parece dirigirse exclusivamente hacia la ampliación de esa futura colección permanente. Además y aunque sea una cuestión meramente formal, el cómic ya es parte de nuestro patrimonio, otra cosa es que no esté puesto en valor. En definitiva, creo que el proyecto nace cojo y con una concepción que se puede calificar de antigua, superada hace años por las actuales líneas de trabajo en museografía y gestión cultural en general y por las líneas de centros de referencia internacionales en torno al cómic ya creados, en particular.

El segundo punto con el que me mostraba en desacuerdo era la definición territorial del museo, catalán por un lado e internacional por otro. Las citas del párrafo anterior son casi contradictorias y se percibe distintas visiones entre la Generalitat y los impulsores del proyecto. Coincido con Santamaría en la necesidad de incluir en el proyecto una visión internacional del cómic, pero pasar de lo catalán a lo internacional sin solución de continuidad tiene un difícil encaje. ¿Tendrían cabida los originales de Carlos Giménez, autor nacido y afincado en Madrid, de su serie Los profesionales, en la que narra la vida de los autores de cómics españoles en la Barcelona de los 60? ¿Dónde encajarían los originales de Carlos Pacheco, dibujados en San Roque, publicados en los Estados Unidos y reeditados en español por una editorial catalana? Sinceramente creo todo tendría cabida sin ningún problema, es más, me parecería totalmente acertado que el museo o centro dedicara un espacio privilegiado al cómic catalán, pero hace falta una definición de contenidos más concreta, tratando de ser inclusivos. Para definir los contenidos hay que partir de un análisis del sector, un análisis que puede incluir una faceta territorial sin el más mínimo problema. El cómic catalán está  intrínsecamente unido al del resto de comunidades autónomas, es indisociable, es totalmente imposible crear fronteras estilísticas estables y definidas en la historieta. ¿Las páginas que Santiago Sequeiros, un autor nacido en Argentina y criado en Sevilla, dibujó durante su estancia de varios años en Barcelona podrían incluirse en el museo? ¿Y las que ha dibujado en Sevilla o Madrid? ¿Las de Juan Giménez, autor argentino, afincado en Sitges y publicado en Francia? Creo sinceramente que se ahorrarían muchos problemas de cara a definir el proyecto museográfico y patrimonial si se aplicara un criterio inclusivo. A día de hoy es imposible limitar territorialmente cualquier producción cultural, es un sinsentido que limitaría gravemente un proyecto tan necesario para la historieta, sea española, catalana, andaluza, madrileña, argentina o francesa.

Dicho todo esto, con ánimo constructivo, creo que la creación del museo es una buena noticia, hay tiempo para limar el proyecto, para adaptarlo, ajustarlo y concretarlo. El primer paso, el más necesario ya está dado, ahora hay que seguir caminando, haciéndolo en la dirección que más beneficie a la historieta.

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  • Paco Martos

    Hola Paco, acertada opinión ante la evidencia, ya que se trata del Museu del Còmic y no del Museo del Cómic. Como opina Navarro en su blog Viñetas, es una gran noticia para la hasta hoy comunidad autonóma española de Cataluña (Catalunya o Catalonha), quizá mañana Nación catalana.

  • Paco Cerrejón

    Hola Paco
    Yo me niego a hacerles la jugada, me niego a interpretar el tema del Museo en clave nacionalista. Sé que la tiene y que es la Generalitat, la consejería de cultura (de ERC) la que más interés tiene en limitar sus contenido a lo exclusivamente catalán, lastrando así todo el proyecto. Pero prefiero quedarme en lo museográfico y en lo estrictamente historietístico.
    Además, si finalmente el Museo sale con ese sesgo los primeros perjudicados van a ser los propios catalanes (especialmente sus autores), quienes van a perder una oportunidad única para tener otro gran centro cultural y van a sufrir como se derrochan los impuestos a mayor gloria de ideas hoy ya caducas.