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El Silencio Blanco: los detalles

Fernando Ollero | 16 de marzo de 2009 a las 21:00

Fotografía procedente del archivo de David Benitez (Barcáiztegui), al que nunca sabre agradecer lo suficiente los detalles que tiene con un servidor. La cruz de guía de la Amargura en Campana el Domingo de Ramos de 1948.

Comentaba hace unos días un periodista en su espacio de opinión que la hermandad de la Amargura es muy especial con sus cosas, y no le falta razón. Dejando a un lado el tema del repertorio musical escogido para la estación de penitencia, que da mucho que hablar en los medios en los últimos años, hay otras cosas que hay que tener en cuenta sobre lo que muchos conocen como el Silencio Blanco.

De entrada, la estación de penitencia de la Amargura a principios del siglo XX sobre todo en la parte final del recorrido de vuelta a San Juan de la Palma podría ser cualquier cosa menos ejemplar, algún día entraré en detalles. Esto cambio a raíz de un cabildo general celebrado en 1911 donde a iniciativa de José Prados Vera, mayordomo de la hermandad en aquel entonces, se decide acabar con determinadas situaciones y se marcan unas pautas de comportamiento del cuerpo de nazarenos durante la estación de penitencia (que ya existían, pero no se aplicaban) que hacen que sea  en lo sucesivo ejemplar.

Hay que tener muy en cuenta que otros muchos aspectos fueron adoptados con el tiempo. En 1911 se suprimen definitivamente los antifaces morados en el cortejo de la Virgen y en 1912 adopta la cofradía la encomienda con la cruz de San Juan sobre fondo rojo y 1919 se acuerda que solo realicen la estación de penitencia los mayores de 16 años, limitación que después se bajaría, actualmente pueden realizar la estación de penitencia los mayores de 12 de edad. En las reglas de 1941 aparecen referencias a que los nazarenos no pueden llevar pañuelos de color en el cinturón, así como cualquier tipo de alhaja, puños, etc.

Temas que hoy en día vemos como normales en la cofradía de la Amargura también se fueron incorporando poco a poco. Conocido es que en 1919 vio la luz la marcha Amarguras. Hasta los años 40 del pasado siglo no se escucharon las marchas del maestro Escamez acompañando al paso de misterio, de la mano de la banda de la Policía Armada.

Otra de las cosas que no es muy conocida es que el cabildo general de 1910 que he mencionado antes, si se celebrase hoy en dia seria probablemente calificado como poco menos que un pucherazo y correrían ríos de tinta al respecto. En su momento la decisión no estuvo exenta de cierta polémica en el seno de la hermandad.

No es una cofradía de negro, lleva cornetas y tambores en el misterio y banda de música en el palio, pero con el orden y compostura debidos, no es una cofradía de barrio, es simplemente la cofradía de la Amargura, ni mas ni menos.

  • No cogé ventaja, ¡miarma!

    >Sería bueno que entrases en esos detalles difíciles de principios de soglo, nos hace falta conocimiento a los cofrades actuales.Quizá sean hoy las Hermandades que mejor procesionan algunas de las que hace, relativamente, pocos años no eran para nada edificante: Amargura, Calvario, Despojado, etc.Por otra parte: la rigidez necesaria para adoptar ciertas medidas no requieren tanto de votos a favor como de verdadera necesidad de tomarlas y aplicarlas.Saludos, felicidades por como sois en la Amargura.

  • Marulino de Italica

    >Tu lo has dicho Fernando: no somos de barrio… pero tampoco somos “de negro”… aunque muchos se empeñen en convertirnos en lo que no somos. Por mi parte siempre me mostré orgulloso de encontrarme ahí: entre dos aguas. Creo que precisamente este es uno de los detalles que hacen única a nuestra Hermandad.A ver si se enteran aquellos que piensan que somos una especie de “Calvario”, o la hermana pequeña del “Silencio” o que en vez de ir a la Catedral vamos al París-Dakar.

  • La verdad esta ahi fuera

    >Hay que cuidar los detalles y aunque en ocasiones se traspaso el limite, o al menos se intento, para aproximarnos mas a las de negro, y en otras hubo cosas que no salieron tan bien como debieran, hay que luchar por ser lo que somos: la cofradia de la Amargura.