El manto de 1890

Fernando Ollero | 27 de enero de 2011 a las 11:00

antiguo manto

Instantanea del catalogo de la exposición la Semana Santa de ayer, celebrada en el edificio de la antigua audiencia en marzo de 1985.

El manto que hoy traigo al blog tiene una interesante a la par que azarosa historia.

Los bordados de este manto fueron realizados por Joaquin Diaz en 1890 para la imagen de Maria Santisima de la Amargura. Conocido es que el paso de palio de la Amargura sufrio un aparatoso incendio en la plaza de San Francisco(denominada en aquel entonces de la Constitución) el Domingo de Ramos de 1893, 26 de Marzo para mas señas, resultado el manto dañado en su parte superior.

En 1905 la hermandad de la Amargura entrena el manto que posteriormente adquiere la hermandad del Desconsuelo de Jerez de la Frontera. Como parte del pago del mismo se entrega a Juan Manuel Rodríguez Ojeda este de 1890, quien se lo vende a la hermandad del Amor.

En 1938 es adquirido por hermandad de la Sagrada Entrada en Jerusalen y Nuestra Señora del Pasmo de Bollullos Par del Condado.

En la pagina web oficial de esta ultima hermandad se puede encontrar un interesante articulo sobre la historia de este manto, incluida la cronica del Noticiero Sevillano sobre el incendio de 1893.

 

Hablamos de una joya del bordado, cuyo interés trasciende del ámbito artístico por atesorar una curiosa y trepidante historia llena de interesantes sucesos que trataremos de exponer.
Fue bordado en 1890 para la Virgen de la Amargura, de la Cofradía sevillana de San Juan de la Palma, en oro sobre terciopelo negro, según las maneras imperantes en la época, en estilo romántico-clásico. El bordado sigue un dibujo asimétrico, con grandes hojas de acanto y cardina, que cubren toda la superficie del manto, rematándose éste con un encaje dorado por todo su perímetro. Su costo alcanzó la nada despreciable cifra para la época de 3500 duros.
De su autor, D. Joaquín Díaz se conocen pocos datos. Sabemos que tuvo un taller en las inmediaciones de la Plaza del Salvador, que a la vez comerciaba con objetos de orfebrería para las Hermandades, con las que tenía relación por su oficio, y por encontrarse inscrito como hermano, tal vez por la proximidad de su lugar de trabajo, en la Archicofradía Sacramental de Pasión.
El estreno del manto tiene lugar en la tarde del Domingo de Ramos de 1890, y tres años más tarde, el paso de palio de la Virgen de la Amargura se incendia al pasar por la Plaza de San Francisco, llamada entonces “de la Constitución”; serían las 7:30 de la tarde, del Domingo de Ramos, 26 de Marzo de 1893. El suceso fue uno de los más luctuosos de la Semana Santa sevillana del Siglo XIX, y tuvo eco en los medios de comunicación de la época. Así nos lo muestra el Noticiero Sevillano, publicando una crónica del dicho suceso el 27 de Marzo del mismo año. Transcribimos la noticia:
“El techo del paso de palio tenía un gran hueco que comunicaba el espacio que cierra el manto de la Virgen. Los cargadores que llevaban a cuestas el paso habían colocado una vela sobre un travesaño de madera que hay en el referido hueco, en vez de alumbrarse con un farol como tenía ordenado la Hermandad. El calor de la bujía recalentó la peana de la Virgen y el forro de seda del manto con acumulación de humos. Al pasar la Virgen por los palcos de la Plaza de la Constitución, el humo comenzó a salir por la cintura y la peana de la Imagen, confundiéndose con el incienso de los acólitos. Después la seda del manto comenzó a arder y comunicó el fuego a los gases acumulados bajo las andas, produciendo una llamarada rápida e intensa que llegó al palio. El público presenciaba aterrado el fuego, que se propagó al manto de terciopelo bordado. Al instante algunos cargadores que habían arriado el paso y nazarenos y de entre estos el hermano D. Ricardo Moreno se subieron sobre el paso despojando a la Virgen del manto, y arrojándose sobre el incendio desalojaron la delantera del paso. El Hermano Mayor D. José de Velasco y Angulo dispuso con carácter inmediato con varios nazarenos un círculo que rodeó el palio, y arrojó parte de la candelería y flores, y le fue arrancada la saya a Nuestra Señora. La Virgen fue cubierta con una túnica blanca de un nazareno y se le colocó cobre sus hombros el manto de ordinario de Nuestra Señora de la Merced, de la Cofradía de Pasión, que cofrades de ésta habían trasladado con gran urgencia desde la vecina Plaza del Salvador. El manto fue colocado en la Comandancia de Municipales del Ayuntamiento. Las gentes al correr la noticia corrían desde la Feria a la Plaza a los gritos de ¡Qué lástima!, ¡Qué desgracia!. Sobre las 8:30 de la tarde el paso apagado y en silencio volvió a San Juan de la Palma, mientras la multitud se apretaba en la plaza impresionada con honda pena por el suceso acaecido. El pueblo peregrinó aquella noche en masa a la Iglesia de San Juan, en la que no se escuchaban más que frases de dolor. Nuestra Señora de la Amargura aun estaba sobre las andas, lo mismo que el San Juan. Cubríala el manto de Nuestra Señora de la Merced, sin corona, y no se le veía más que el rostro y el cabello, que aunque ennegrecidos, había respetado el fuego. El incendio había quemado la parte superior del manto, pero milagrosamente se había salvado la mayor parte del mismo”.
La siguiente noticia que tenemos del manto nos viene a través de un conocido personaje de aquella época, D. Juan Manuel Rodríguez Ojeda, nombre mítico del bordado sevillano y de la Semana Santa, quien compra el manto y arregla los desperfectos ocasionados por el fuego. Juan Manuel vende el manto en 1905 para la Virgen del Socorro de la Hermandad del Amor, Cofradía que vuelve a salir tras un periodo de cuarenta años sin realizar Estación de Penitencia.
En 1929, con motivo de la Exposición Iberoamericana celebrada en Sevilla, y con motivo de la Exposición Mariana que tuvo como sede la Iglesia del Salvador, la Hermandad del Amor, a quien se había invitado a participar exponiendo sus pasos, pasa el manto a terciopelo azul, adquiriendo el aspecto actual. Fue reestrenado por la Virgen del Socorro el Domingo de Ramos, veintitrés de Marzo de dicho año de 1929.
Es en 1938, cuando la Hermandad del Amor se encontraba en un proceso de reforma de sus pasos procesionales, decide vender el manto. Éste es adquirido para nuestra Hermandad por su antiguo Hermano Mayor D. Liborio Acosta Carrera, quién tiene conocimiento de su venta a través de un comerciante de objetos religiosos llamado D. Licinio Mediavilla. Para adaptar el manto al nuevo paso, de dimensiones bastante inferiores, se reduce el perímetro del mismo, elaborándose el actual Simpecado Concepcionista de la Hermandad con las piezas extraídas. Como anécdota diremos que al manto le fue quitado el encaje que lo rodeaba, sustituyéndolo por otro de tipo industrial y de inferior calidad que el manto. Desde este momento pasa a formar parte del ajuar procesional de la Virgen del Pasmo, luciéndolo todas las Madrugadas de Viernes Santo.
La Santísima Virgen es retratada con su manto en 1946, por los pintores de cerámica de la Fábrica Mensaque Rodríguez, en el azulejo de veinticinco piezas que decora la fachada principal de la Capilla de Jesús. En ese retablo cerámico, nuestra Titular aparece también con una saya bordada en oro, anónima del XVII, que desapareció de manera extraña y fue recuperada posteriormente, envuelta en unas telas en nuestra Capilla, restaurándose y pasándose sus bordados a un nuevo terciopelo, esta vez en color burdeos, en 1990.
Anteriormente, en 1980, la Caja San Fernando organizó la magnífica exposición “La Semana Santa del Ayer”, que tuvo lugar en la sede de la antigua Audiencia de Sevilla. La muestra recogía enseres de valor que pertenecieron a las Cofradías sevillanas, y que por distintos motivos habían desaparecido de sus ajuares procesionales. Allí figuró nuestro manto, bajo el palio que estrenó la Virgen del Socorro en 1929, realizado por Hijos de Miguel Olmo. Un completísimo catálogo, del que nuestra Hermandad conserva un ejemplar, fue editado con tal motivo. En su portada aparece una curiosa instantánea de la Esperanza Macarena, bajo su antiguo y poco conocido palio de cresterías. El catálogo se ilustra con las correspondientes fotografías y reseñas de cuantos enseres fueron expuestos y, como anécdota, nuestro manto aparece anunciado como propiedad de “la Hermandad del Santísimo Cristo del Amor y Nuestra Señora de la Soledad, de Bollullos par del Condado”. Como observamos, estos datos ofrecidos por la organización fueron totalmente erróneos.

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