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A hombros de las hermanas de la Cruz

Fernando Ollero | 15 de mayo de 2013 a las 14:28

Amargura

Foto cortesía de Eugenio Borrego Páez.

Tal día como hoy hace una década.

En la primavera de 2003, cuando se estaban ultimando los preparativos para la canonización de Santa Ángela de la Cruz, en San Juan de la Palma se pensó hacer algo especial para la ocasión. Dicho y hecho, el 5 de mayo de 2003, al día siguiente de la canonización de Madre Angelita, la hermandad de la Amargura aprobaba en cabildo general extraordinario el traslado de la imagen de María Santísima de la Amargura al convento de las hermanas de la Cruz.

El jueves 15 de mayo se verificó el citado traslado, sobre unas andas cedidas por la hoy cofradía de penitencia de Pino Montano, con una gran aglomeración de fieles. Dado el número de solicitudes de hermanos para formar parte del cortejo, y portar las andas, la junta de gobierno estableció que se atendiesen las solicitudes por riguroso orden de antigüedad de hermano, y que sólo se pudiese participar en la ida o en la vuelta, pero no en ambos.

Como anécdota comentar que aquel día la Policía Local no se presento para cortar el tráfico rodado, pese a haberse solicitado previamente al Ayuntamiento, teniendo que asumir la tarea varios hermanos de la Amargura; minutos después se presentó una patrulla de la Policía Nacional que se hizo cargo de la situación.

Estaba previsto que sólo el cortejo que acompañaba a la Virgen de la Amargura entrase en el convento, no ocurriendo así dada la bulla que rodeaba las pequeñas andas.

El viernes 16 de mayo, a las 19:00 horas, se celebró la Eucaristía en la iglesia del convento. Las andas de la Virgen de la Amargura estaban situadas junto a la urna donde esta el cuerpo incorrupto de Santa Ángela de la Cruz.

Para la vuelta del convento a San Juan de la Palma la Madre General de las hermanas de la Cruz, para evitar problemas, autorizó a que los presentes pudiesen acceder al patio del convento, teniendo la oportunidad así de vivir momentos inolvidables, como el rezo de las monjas, y la salida de la Virgen de la Amargura de la iglesia del convento a los sones de su marcha, interpretada para la ocasión por las propias hermanas de la Cruz, al órgano, violines, y hasta una caja.

Para la historia quedaron muchos recuerdos, y fotografías, una de ellas es la que acompaña estas líneas, María Santísima de la Amargura a hombros de las hermanas de la Cruz.

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