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Flaco favor

Fernando Ollero | 28 de octubre de 2014 a las 10:38

Esta época del año es realmente curiosa. Parte del personal, yo el primero, anda enredado debatiendo si jalogüin, jalogüin no. Vemos como ya se está poniendo el alumbrado para la campaña de Navidad en los centros comerciales, y en las estanterías de los supermercados ya podemos encontrar polvorones. Como no podía ser de otra forma en nuestra ciudad apenas hemos cambiado las chanclas por los zapatos. Cofradieramente hablando nuestras hermandades ya han alcanzado velocidad de crucero en cuanto a cultos y actos varios, y no pocas bandas, especialmente las cristeras andarán ya preparando los estrenos y novedades cara a grabaciones discográficas y los conciertos en honor a Santa Cecilia.

Sobre estas últimas, nuestras queridas bandas hay cosas que llaman la atención. Una es que vuelven a afirmar que no pueden hacer nada sobre el desbocado fenómeno que fans que las rodea y jalea, no solo en los conciertos y certámenes, sino en las procesiones. Para un servidor está claro que si las direcciones de las bandas de cornetas y tambores y agrupaciones musicales no hacen nada al respecto, llegará el día en que serán las propias hermandades las que tendrán que tomar cartas en el asunto. Conocido es que hace varias décadas ya hubo recortes en instrumentación y repertorios sugeridos, o impuestos según se mire, desde el consejo de cofradías.

Con todo, parte del problema parece estar más dentro de las propias bandas que fuera de ellas. No hay más que ver lo que comentan algunos componentes en las redes sociales, tanto sobre las marchitas wappas, como del trabajo de sus compañeros de otras bandas. Eso de los piques viene de lejos, pero el tono que están tomando algunas cosas que se pueden leer por ahí está pasando de castaño a oscuro.

No sé si seré un bicho raro, pero las cuitas internas de las bandas me traen al fresco. Me interesa más el nivel que mantienen muchas de ellas, y las marchas de nuevo cuño que aportan cosas interesantes, que las hay; cansa tener que huir de esos comentarios tipo sálvame de luxe, compartidos hasta la saciedad por internet.

Al final como sucede en demasiadas ocasiones en nuestras hermandades, las bandas tienen al enemigo en casa.

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