Siempre son otros

Fernando Ollero | 6 de abril de 2015 a las 9:00

Vamos a dejar de lado, al menos de momento, las estampidas vividas durante la Madrugá de este año, para intentar centrar la atención en nuestro comportamiento durante la Semana Santa recién finalizada.

Un vistazo superficial a la masa que devora cofradías, a la misma velocidad que come pipas, nos puede llevar a la conclusión que algunos de los males que acosan a nuestras cofradías en la calle son producto de foráneos que no saben de esto, canis que lo mismo podrían estar de botellón en un polígono industrial que grabando las evoluciones de tal o cual banda tocando marchitas taco wapas, de aquellos que simplemente van donde va Vicente, o peor aún que hemos convertido la Semana Santa en un producto de consumo masivo.  Creo que esto son verdades a medias.

Tendemos a echar la culpa a los demás, nosotros nos comportamos de forma cívica y ejemplar- risas en off-no nos hace falta hacer el más mínimo examen de conciencia. Sin ver que bebiendo cubatas mientras pasa una cofradía cualquiera se puede observar todo tipo de personas, unos muy cofrades, y otros a los que las cofradías les traen al pairo. Dando empujones sin ton ni son podemos ver a autodenominados rancios. He escuchado chascarrillos sobre los palos para selfies, y otros inventos, cuando en realidad a construir el bosque de móviles que rodean a muchos pasos en la calle contribuimos todos. Se larga fiesta de los abonados de la carrera oficial, cuando en realidad cualquier calle tras el paso de una cofradía queda convertida en un estercolero.

Aquí resulta que las sillitas de los chinos las utilizan los demás, los que no conocen el callejero,  los que no tienen ni idea de esto, cuando en realidad, como en tantas otras cosas se puede ver de todo.

Se habla de decadencia, pero a muy pocos he leído, o escuchado, comentar que la decadencia va de la mano de la falta de educación que muestra cada vez más gente. Y no solo es cuestión de los más jóvenes, por que los hay ya entraditos en años a los que da pavor ver llegar. ¿Usted sufre la mala educación en su día a día? En Semana Santa ocurre lo mismo.

A veces parecemos nuevos.  Desgraciadamente  no es nada nuevo que las cofradías sufran los desmanes de hordas faltas del más mínimo civismo, pero cabe recordar que en tiempos las hubo que se las ingeniaron para no pasar por tal, o cual enclave. El inmovilismo no conduce a ninguna parte, y aunque parezca mentira se pueden hacer cosas. No dejemos que el CECOP tenga que dar otro puñetazo en la mesa. Ya sufrimos vallas y aforamientos, como para que nos dejemos comer más terreno.

  • Rocío

    Fernando qué te voy a contar. Nos hemos encontrado estos días y nada podríamos decir que no hayamos visto y/o vivido. No se puede sentar cátedra de nada pero mucho menos ir de adoctrinadores y rancios por la vida y luego ver lo que se ve.
    Siempre lo he dicho, hace falta autocrítica y empezar por uno mismo. Sin ella esto irá de mal en peor.