Cuando pasa la Amargura

Fernando Ollero | 12 de marzo de 2016 a las 9:00

Mi modesta colaboración en el anuario de mi hermandad de la Amargura

amargura.org

Cliché de Ramón Almela. El palio de la Amargura entre 1894 y 1900

Una de las mejores fuentes de información para conocer cómo eran hace un siglo los pasos de nuestras cofradías son las postales de Francisco y Ramón Almela. Esta que vemos es una de las menos conocidas, el paso de palio de María Santísima de la Amargura visto por detrás. Al contemplarla hay que tener en cuenta algo que puede chocarnos hoy en día: ver en aquella época a un fotógrafo era todo un acontecimiento.

Fechable entre 1894, y 1900. Dos detalles nos dan la pista: las corbatas, que junto a la crestería, fueron añadidas en la restauración del palio tras el incendio de 1893. Por otro lado el mantolín que viste la imagen de San Juan Evangelista, también estrenado en 1894. Hasta entonces siguiendo el gusto de la época vestía capa corta. La banda de música que solía contratar la hermandad por aquellos años era la de Camas.

En ocasiones cuando vemos una foto antigua podemos tener la impresión que los enseres que vemos se han perdido. En este caso no es así; muchas de las piezas que componían aquel paso de palio se conservan. Veamos. El manto, obra de Joaquín Díaz, forma parte del ajuar de María Santísima del Pasmo de la localidad de Bollullos par del Condado. Adquirido por Rodríguez Ojeda en 1905 como parte del pago del nuevo manto realizado en su taller para la Virgen de la Amargura, y vendido posteriormente a la hermandad del Amor. Los varales, fueron comprados por la hermandad de San Esteban en 1929, aunque muy retocados los podemos ver cada martes santo. Los respiraderos de aquel paso, realizados por Cristóbal Ortega en 1893, fueron vendidos a la hermandad de la Hiniesta en 1915, hasta 1966 se usaron como tales, pudiéndose ver en la actualidad en algunos de los altares que monta la cofradía de San Julián para sus cultos de reglas.

El techo de palio lo conserva la hermandad, y se utilizó como dosel en el septenario a la titular de nuestra hermandad en 1999. Los bordados de las bambalinas tienen una curiosa historia. En 1901 Rodríguez Ojeda los reutiliza para el efímero palio de los bullones, que no gusto y fue sustituido al año siguiente por el palio azul, vendido en 1926 a la hermandad de los Judíos de Jerez de la Frontera. El propio Rodríguez Ojeda como solía hacer en ocasiones para abaratar algunos encargos retoca y estiliza las bambalinas del palio de los bullones para la hermandad de los Negritos. En 1915 le da un giro al diseño, añadiendo nuevos bordados. La hermandad de la Palma de Cádiz lo compra en 1963.

Varias generaciones de amarguristas hemos visto a la imagen de San Juan Evangelista vestir el mantolín que aparece en la fotografía de diario. Actualmente lo podemos ver en el pasillo que va de la iglesia al salón multiusos de nuestra casa hermandad.
Cuando se acerquen al altar donde recibe culto la imagen de Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes, fíjense en los candeleros que lo alumbran, son las marías de la candelería que se utilizaba por aquellos años.

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