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Producto de temporada

Fernando Ollero | 30 de mayo de 2016 a las 11:17

Frutas de temporada

Quienes me conocen, los fatigas y jartibles sin remedio, es probable que el titulo les suene. No es la primera vez, ni será la última, que comparo a las cofradías con un producto de temporada. Como tampoco será la primera vez que hablo de tiempos pasados, en los que era habitual que muchos productos frescos, especialmente frutas y hortalizas no estuviesen al alcance de la mano todo el año.

Da la impresión que nuestro sobre saturado calendario atufa todo el año a cofradías sin capirotes, marginando el concepto de hermandad que tiene más sentido. No me imagino un Domingo de Ramos en mayo, ni un Viernes Santo en octubre. Una de las cosas que si se ha perdido, tal vez para siempre son los tiempos, las esperas. Eso tan intangible que es el sentido de la medida. Somos niños pequeños a los que su madre les advierte una y otra vez que no comamos tantas chuches, por una parte por que después no probamos el almuerzo, de otro porque nos termina doliendo la tripa del atracón. Nosotros erre que erre, travistiendo todo el calendario en un espejismo de capirotes que ya no están, invocando una semana que dura eso, una semana.

En uno de los descubrimientos de esta temporada que ya terminó, casi no queda ya ni el descuento, el libro De bandas y repertorios. La música procesional en Sevilla desde el siglo XIX de José Manuel Castroviejo podemos ver como en tiempos pasados la información cofradiera en los medios de comunicación era muy abundante, produciéndose un vacío informativo, por así decirlo, entre los años 40 y 70 del pasado siglo. Los excesos que hoy sufrimos ya los padecieron nuestros abuelos. Queda en el aire la cuestión de si intentar rellenar las calles de Semana Santa todo el año es algo nuevo, o antaño tenían más claros los conceptos.

Mientras se acerca la hora de vivir una nueva Cuaresma, nosotros seguiremos abusando de esos sucedáneos, que como sucede en muchos bares producen una sed que no se sacia con nada.

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