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La otra penitencia

Fernando Ollero | 9 de abril de 2015 a las 9:00

coche-resucitado

No podía faltar en este balance de la Semana Santa.

Conductor esperando en la Cuesta del Rosario a que pase el palio de la Virgen de la Aurora.

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Desde mi objetivo

Fernando Ollero | 8 de abril de 2015 a las 9:00

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Siempre son otros

Fernando Ollero | 6 de abril de 2015 a las 9:00

Vamos a dejar de lado, al menos de momento, las estampidas vividas durante la Madrugá de este año, para intentar centrar la atención en nuestro comportamiento durante la Semana Santa recién finalizada.

Un vistazo superficial a la masa que devora cofradías, a la misma velocidad que come pipas, nos puede llevar a la conclusión que algunos de los males que acosan a nuestras cofradías en la calle son producto de foráneos que no saben de esto, canis que lo mismo podrían estar de botellón en un polígono industrial que grabando las evoluciones de tal o cual banda tocando marchitas taco wapas, de aquellos que simplemente van donde va Vicente, o peor aún que hemos convertido la Semana Santa en un producto de consumo masivo.  Creo que esto son verdades a medias.

Tendemos a echar la culpa a los demás, nosotros nos comportamos de forma cívica y ejemplar- risas en off-no nos hace falta hacer el más mínimo examen de conciencia. Sin ver que bebiendo cubatas mientras pasa una cofradía cualquiera se puede observar todo tipo de personas, unos muy cofrades, y otros a los que las cofradías les traen al pairo. Dando empujones sin ton ni son podemos ver a autodenominados rancios. He escuchado chascarrillos sobre los palos para selfies, y otros inventos, cuando en realidad a construir el bosque de móviles que rodean a muchos pasos en la calle contribuimos todos. Se larga fiesta de los abonados de la carrera oficial, cuando en realidad cualquier calle tras el paso de una cofradía queda convertida en un estercolero.

Aquí resulta que las sillitas de los chinos las utilizan los demás, los que no conocen el callejero,  los que no tienen ni idea de esto, cuando en realidad, como en tantas otras cosas se puede ver de todo.

Se habla de decadencia, pero a muy pocos he leído, o escuchado, comentar que la decadencia va de la mano de la falta de educación que muestra cada vez más gente. Y no solo es cuestión de los más jóvenes, por que los hay ya entraditos en años a los que da pavor ver llegar. ¿Usted sufre la mala educación en su día a día? En Semana Santa ocurre lo mismo.

A veces parecemos nuevos.  Desgraciadamente  no es nada nuevo que las cofradías sufran los desmanes de hordas faltas del más mínimo civismo, pero cabe recordar que en tiempos las hubo que se las ingeniaron para no pasar por tal, o cual enclave. El inmovilismo no conduce a ninguna parte, y aunque parezca mentira se pueden hacer cosas. No dejemos que el CECOP tenga que dar otro puñetazo en la mesa. Ya sufrimos vallas y aforamientos, como para que nos dejemos comer más terreno.

Y sin embargo te quiero

Fernando Ollero | 4 de abril de 2015 a las 9:00

cruz de guia los javieres

Tenía pensado escribir un articulo como este para publicarlo el próximo lunes, pero las cosas del directo repasando una lluvia de entradas en Twitter, entre otras cosas, he cambiado de idea. Hay muchos aspectos en nuestra Semana Santa que deberían volver a ser como eran hace no demasiado tiempo, lo que no quita que nuestras cofradías en más ocasiones de las que pensamos sobrepasen lo sublime.

Una de las personas que me enseño a ver cofradías, a fijarme en los detalles, que lleno mi corazón de pasión por la Semana Santa es mi madre. Nacida fuera de Sevilla,  en muchas ocasiones presume de ello a pesar de llevar viviendo en nuestra ciudad varias décadas, y sentir en primera persona nuestras costumbres y tradiciones. Cuidado los sevillanos, somos así, terminamos por mirar por encima del hombro a quien no ha nacido en nuestra tierra y se atreve a opinar sobre nuestras cosas.

Casualidades de la vida, este año otra persona nacida fuera de Sevilla, sin pretenderlo, me ha dado una gran lección sobre nuestra Semana Santa, e indirectamente me recordó uno de los motivos por el cual desde hace 31 años acudo al mismo sitio, y casi a la misma hora, cada Domingo de Ramos, haga calor o este diluviando.

En ocasiones hay que dar un par de pasos atrás, ver las cosas con algo de perspectiva, abrir nuestros ojos y oídos, preparar nuestro olfato, dejar a un lado manidos clichés, olvidar cosas que damos por supuestas, y sentir todo lo que está pasando por delante de nuestras narices.

Ojalá fuese un bendito ignorante de lo que se cuece en la trastienda de nuestras cofradías. Ojalá pudiese olvidar todo aquello que sé sobre la tramoya de la semana más grande, y pudiese dedicarme solo a disfrutar de lo que más me apasiona, dejando a un lado los puntos negros.

Muchas veces cuesta encontrar la belleza del momento bajo esa gruesa capa de moho que nos empeñamos en esparcir sobre lo más hermoso. No aplicamos el más mínimo sentido del humor ante determinados inventos, solo nos dedicamos a hacer chistes malos, y alguna broma pesada. Ojo esto no significa que tengamos que ser conformistas, ni que debamos permanecer pasivos ante determinadas situaciones grotescas, de las que somos todos responsables, por acción u omisión. No quita que haya cosas que nos gusten más, y otras simplemente no haya por donde cogerlas.

No crean que he dejado de ser un crítico de nuestras cofradías, ni significa que en el futuro no vuelva a temer la tentación de salir corriendo rumbo a cualquier parte en cuanto asome el primer nazareno por nuestras calles. Más al contrario, el lema de este blog siempre fue “reflexiones en voz alta sobre nuestras hermandades y cofradías” . Simplemente me han recordado lo que es sentirse perdidamente enamorado de nuestra particular forma de vivir la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

En breve, balance de la Semana Santa 2015.