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Anecdota cablera

Fernando Ollero | 5 de noviembre de 2011 a las 9:00

Virgen de las Nieves

Las procesiones de gloria no están exentas de anécdotas más o menos curiosas que en algún caso han echo pasar un mal rato. Este es el caso de la hermandad de las Nieves. Volvía la Virgen en procesión allá por Mayo de 2002 desde la catedral a Santa Maria la Blanca después de presidir el pregón de las glorias, apunto de salir a los jardines de Murillo cuando un obstáculo inesperado hizo palidecer a los presentes y no digamos a los oficiales de la junta de gobierno de esta hermandad. Algo parecido a tu cable negro de grueso calibre atravesaba la calle de lado a lado a una altura que hacia inviable que el paso pudiera seguir el itinerario previsto.

Se pueden imaginar los momentos de tensión que se vivieron y se llegó incluso a plantear tomar alguna calle alternativa, ya que la virgen no pasaba de ninguna forma. Al cabo de un buen rato, debió estar el paso detenido no menos de media hora, uno de los servidores de la procesión se sube a una escalera con el objeto de inspeccionar el supuesto cable. Cual es su sorpresa cuando pudo comprobar que no era un cable sino un tubo coarrugado negro sin más, sin cable ni nada, retirándolo en pocos segundos. Reanudo la procesión su camino sin más sobresaltos y sin incidentes, salvo el lógico retraso en el horario de la entrada en su templo

Anécdota cangrejera

Fernando Ollero | 23 de enero de 2009 a las 20:00

Por si alguien no lo sabe, en este blog entra mucha gente de fuera de nuestra ciudad, comentar que en Sevilla se denomina cangrejeros a una parte del publico que contempla los pasos situándose delante de ellos y andando de espaldas respecto al sentido de la marcha de la cofradía.

En la década de los 90 del pasado siglo la cofradía de la Amargura cambio algunos años el recorrido de vuelta a San Juan de la Palma pasando por las calles Lineros y Puente y Pellón para salir a la Plaza de la Encarnación. En aquel entonces un servidor hacia estación de penitencia como acolito ceriferiario en el paso de misterio de Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes.

La bulla que allí se formaba era tremenda y no era raro ver empujones y momentos de cierta tensión. Cierto Domingo de Ramos, gran bulla y cangrejeros en grandes cantidades de esos que no se quitan ni por equivocación, perdí pie y apunto estuve de caer al suelo con cirial y todo, entre los empujones que estaba recibiendo y la proximidad del paso. La más que oportuna mano de D. Antonio Ortiz Diaz (q.e.p.d) maniguetero delantero del paso de misterio muchos años, agarrándome por el alba y la dalmatica evito males mayores y que fuese literalmente arrollado, quedando todo en un buen susto.