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Beauty club: en cuero

Coco | 25 de febrero de 2009 a las 10:28

Sigo con vuestros correos, que dicho sea de paso, agradeceros que nos sigáis día tras día. En este caso, es de Mar. Mar se ha comprado la falda que aparece en la fotografía pero necesita ideas para ponérsela. No conozco su estilo, así que le dejaré diferentes opciones entre las que elegir.

Las faldas de cuero han sido y son, un must de la temporada. En la que está a punto de entrar también lo serán, así que podrá sacarle mucho partido. Vamos a ver ejemplos:

  1. Con botas estilo motero y calcetines altos. Una blusa de cuello claudine y manga corta para contrarrestar el look duro que aporta la combinación de falda más botas.
  2. Con botines de ante y tacón alto y una camiseta de algodón amplia, colocada de manera asimétrica y un hombro al aire. Si la camiseta tiene algún estampado sobre fondo blanco, mejor.
  3. Con camisa blanca y oxford de cordones y tacón. Sobre la camisa, una blazer con la manga remangada. Y para informalizar el conjunto y que vaya con el estilo de la falda, un foulard estrecho alrededor del cuello.
  4. Con una blusita estampada y bailarinas. Chaqueta de punto con manga francesa.
  5. Con camisa de cuadros grandes, amplia, sobre una camiseta blanca de algodón, de tirantes y botas estilo Dr. Martens.

Cualquiera de estos estilismos son apropiados para la primavera si eliminamos la media tupida.

Ahora dejo en tu mano una tarde de espejo y análisis armaril para saber con qué estilo te quedas. Y disfrutar mucho, mucho de tu falda de cuero.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: meterle unas botas de las de punta afilada y cremallera lateral. Uy, no.

Los zapatos de corte salón si vas con camisas de cuadros o algún estilismo más arriesgado. Sólo válidos si te pones la falda con camisa blanca y chaqueta de punto y si la falda es de corte lápiz.

Si la falda de cuero es de corte lápiz y más larga, ni de broma la lleves siguiendo las opciones de arriba. Tendrás que darle otro aire más elegante con un punto atrevido y sensual.

Abrigo de cuero. Demasiado cuero. Olvídate. Aunque venga el rollo Matrix para la temporada que viene, no te pases con tanto cuerichi.

Leggings de vinilo. Sólo para unas pocas elegidas que se lo puedan permitir por tremendo cuerpo o por un saber llevar importante.

Lo encontrarás en: faldas de cuero en Zara y Topshop. Y si te atreves con las de color y cintura alta, largas y corte lápiz, todavía mejor.

Buen rollito

Coco | 5 de febrero de 2009 a las 18:45

Así empezaba una canción de Amparanoia de años ha. Y buen rollito es lo que tanta falta hace. Que el buen humor y la suerte empiezan por el buenrollitismo con uno mismo. Pero además, hace falta porque el clima tampoco nos da mucho margen a empaparnos de felicidad.

Rodearse de positividad es el primer paso. Como el armario suele ser uno de nuestros grandes monstruos, vamos a intentar domarlo en la medida de lo posible. Veamos una idea para seguir luchando contra el duro invierno y sentirnos a la vez más que guapas.

La propuesta es muy sencilla: una blusa de gasa, de manga francesa y cuello a la caja. Para contrarrestar el frío, puedo llevar un ligero jersey de cuello cisne de manga larga y algodón, muy fino, como los de American Vintage.

Si me lo puedo permitir, la combino con un pantalón de talle alto y para ancha. Tanto vaquero como de color negro. Si soy bajita o muy ancha, me la pongo con un pitillo, pero en este caso, la dejo por fuera, aprovechando su corte holgado. Y en caso de que pueda llevar pantalón de pata ancha y cintura alta pero no sea el modelo que más me favorezca, el truco está en colocarnos una chaqueta de punto fino, larga, para disimular los puntos débiles.

Si soy muy alta, puedo llevar los pantalones con bailarinas o mocasines. Si no es el caso, entonces con tacón alto, preferiblemente ancho.

Para mitigar el frío, las opciones son muy variadas: con bailarina el plumífero es recomendable. Con tacón, un chaquetón de cuadros, por ejemplo. Una gran bufanda alrededor del cuello y sobre los hombros y un maxibolso para que no falte de nada a lo largo del día.

De complementos, el collar será el fundamental.

Y si el sol no sale, que seamos nosotras quienes lo pongamos en nuestro cielo.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: Botas de goma o estilo amazona con pantalones anchos. Si no puedo meterlos dentro de ellas, mejor me las olvido.

Si te pones bailarinas, llevar los calcetines rotillos y cutrecillos, con todas sus pelotillas y carreras. No, por favor.

Descuidar el cabello. Vale que con el mal tiempo es terrible mantenerlo a raya, pero hay recursos como als boinas y sombreros para la calle, o cintas anchas para sujetarlo.

Bisutería plasticosa perteneciente al género de la charcutería fina que diría Marujita Díaz. Si no puedo comprar piezas buenas, que al menos lo parezcan.

Lo encontrarás en: la blusa es de Zara. El estilismo de la derecha, de Filippa K.

Beauty club: a vueltas con el vestido EDITO

Coco | 2 de febrero de 2009 a las 23:54

Esta maravilla de vestido gris es una duda que me envía Bea de PQ me lo Merezco! Bea es la artífice de maravillosos collares, pulseras y otros accesorios de lo más original, hechos a partir de materiales de lo más inverosímil y con un resultado sorprendente por lo elegante, exclusivo y versátil de la pieza. Además, es una mujer con gran estilo y una elegancia abrumadora.

Este vestido de Bimba&Lola la tiene algo desconcertada. Sucede que quiere ponérselo para algo más que para ir arreglada. Teniendo en cuenta su estilo clásico y sobrio, veamos cómo podría ponérselo. Tres opciones:

  1. Para un día a día, de lo más cotidiano: Bea me dice que tiene unas bailarinas estilo merceditas, también de Bimba&Lola, en gris con la puntera negra. Su duda es que no quede demasiado soso. Le diría que bajo el vestido se pusiese una camiseta de algodón y escote barco en color blanco o crudo, de manga francesa. Las medias tupidas negras y las bailarinas. Si se atreve, que pruebe con medias de color (por ejemplo, añil) que pueden ser del mismo tono que la camiseta. Sobre el conjunto, una gruesa chaqueta de punto (o fina, y sobre ésta un abrigo de corte capa) y un foulard estrechito, de punto, colocado alrededor del cuello de manera asimétrica.
  2. Para un paseo o de tiendas: con unas botas planas de piel, negras, de caña alta. Un cinturón colocado en la cintura y el vestido algo ablusonado en la misma, para que los bolsillos queden a la altura de la cadera. Bolso maxi, al codo, enorme pañuelo de seda sin enroscar, plegado en pico, y un sombrero.
  3. Para una noche de ópera, teatro o cena: un taconazo del mismo tono que la media: como un zapato de ante negro con media tupida negra. Una estola de piel al cuello y un abrigo de abotonadura delantera. Un bolsito muy discreto y listo.

Para estilos más atrevidos, podríamos probar con dos opciones más:

  1. Combinar el vestido con botas moteras. Las de Filippa K o Comptoir des Cotonniers son opciones maravillosas. Lo socializamos absolutamente con este recurso.
  2. O ponerlo con un botín y un pañuelo colorista en la cabeza.

EDITO: se me había escapado una opción maravillosa para las lluvias torrenciales que nos asolan. Con media tupida, calcetín bajo rodilla, botas Hunter y un plumífero no va a haber fenómeno temporal que pueda con nosotras. Y además, lo socializamos.

De lo que sí estoy segura es que con estos consejos o sin ellos, Bea estará absolutamente maravillosa con él.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: medias dibujadas. No me parecen apropiadas con el corte y el tejido.

Botas de cowboy o de las blanditas rollo vaquero emulando a Coyote Dax. Tampoco es lo suyo.

Zapatos corte salón de tacón medio y así estilo recatadito y sencillín. Es que no, tampoco.

Collares, foulard, cinturones y todo a la vez además de los bolsillos y los pliegues del vestido. Si haces esto, entonces aprovecha para meterte en una cajita y ponerte un lacito de regalo.

Accesorios y complementos leopardiles. El estilo fiera en libertad es de lo más Raquel Mosquera que hay, y para ello no tengo palabras.

Lo encontrarás en: el vestido es de Bimba&Lola.

Reforzando lazos

Coco | 31 de enero de 2009 a las 10:49

A los amigos hay que cuidarlos. Así que por mucho trabajo que haya (que eso espero, que tal y como están las cosas se está convirtiendo en una fortuna ir a trabajar cada día) o por mucho que nos apriete la crisis, siempre es importante encontrar un huequito para tomarse algo con la gente a la que queremos. Y como estamos a sábado, qué mejor momento.

Para un sábado de cena, tapas, cine o lo que surja; podemos optar por un estilismo cómodo, que nos permita pasar el frío justo y necesario y que no desentone en caso de que empecemos con un cine pero acabemos liderando la noche. La mejor opción, sin duda, es de nuevo un vestido túnica con bolsillos laterales. Veamos cómo podemos lucirlo:

  1. La primera opción es la cándida. Aprovechamos el corte sencillo del vestido y lo potenciamos. Para ello, le metemos unas medias tupidas que contrasten. Por ejemplo, si el vestido es azul tinta, que sean rojas o mostaza. Si es verde, pues berenjena. Si es morado o de sus gamas, entonces verdes, mostaza o naranja. Los zapatos tienen que cerrar el conjunto, así que serán con pulsera y tacón, o sandalia de madera de inspiración charleston. El color tiene que armonizar con el conjunto, pero no uniformizarlo. Es decir, no ha de ser ni del color de la media ni del vestido. Los colores cuero son los más adecuados. Un bolso pequeño, de doble asa y al codo. Y si tengo manguitos de piel, es una buena ocasión para utilizarlos.
  2. La segunda opción es la atrevida. Si el rollo inocencia se te quedó en aquel ayer, entonces es mejor que tires de esta propuesta. Dale al vestido un sentido completamente opuesto. Para ello, medias tupidas con botín de tobillo, muy alto, y peep toe. Ponte sobre el vestido una americana esmoquin y píntate las uñas de algún color oscuro. Y si quieres darle un aire más 80’s, ponte unas medias de las llamadas “de cristal”, es decir, de 40 den (incluso de 20 den) en color negro.

Ahora sólo queda elegir el plan. Que a fin de cuentas, es lo que menos importa, siempre y cuando la compañía sea perfecta.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: si te decantas por medias de colores contrapuestos al vestido, ponerte zapatos acharalodos, con brillos variados y serpientes disecadas. Ya es suficiente con la fiesta del colorín.

En ninguno de los casos, los zapatos/botines/botas de punta con remaches, cremalleras, tacones de aguja y demás ornamentaciones más propias de Pamela Anderson que de una señorita.

Medias transparentes ni de rejilla. Ya no digo las razones…

Descuidar tu ropa interior. Por muy opacas que sean las medias, estos vestidos tan aireaditos pueden dar sorpresas. Así que no hagas la Britney Spears de la noche y ponte unas braguitas en condiciones.

En el primer caso, ponerte un abrigo a lo loco. Es un estilismo muy cuidado en el todo tiene que ir acorde. Así que busca un abrigo tres cuartos, de abotonadura delantera, botones grandes y corte baby doll. No te vayas a poner el de color camel, largo, con cinturón.

Lo encontrarás en: el vestido es de Maje para H.A.N.D. El look de la derecha, de Orla Kiely. Podéis encontrar sus colecciones en Hameväki.

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Beauty club: una de front-row

Coco | 29 de enero de 2009 a las 19:39

Sentaita, una lectora habitual, nos plantea una duda. Pronto disfrutará en primera persona de la Semana de la Moda de Valencia. Por este motivo, se dirige a nosotros buscando un poco de inspiración.

Tenía diferentes opciones y puntos de partida. Además, nos dice que su fuerte son las piernas, así que los vestidos ganan puntos. De entre los que nos envía, me decanto personalmente por éste de color berenjena de Comptoir des Cotonniers.

Para decidirnos por el estilismo que aplicar a este vestido, tenemos que tener en cuenta que el desfile será al mediodía, lo que significa que podremos ir arregladas pero manteniendo un punto de cotidianeidad.

Sentaita nos propone la posibilidad de llevar el vestido con el fajín de Fun&Basics. Yo lo dejo a su opción personal. Veamos cómo combinarlo:

El vestido en sí tiene unos detalles de volantes en el bajo que le dan un cierto punto naïf que podemos aprovechar y resaltar. Por ejemplo, con unas medias de algodón hasta la rodilla, en color gris marengo, con zapato o bien salón con tacón cuadrado o con pulsera. Sobre el vestido, una chaqueta de punto fino, larga, también gris. Si no llevo fajín, puedo optar por collares largos, o por un tocado pequeño o una diadema. Incluso, por un gran broche. Algún pequeño detalle que marque la diferencia.

Sobre todo el conjunto, un abrigo tres cuartos y un bolso pequeño, de mano. En Dayaday hay opciones muy baratitas y fantásticas.

Así de sencillo. Y si a todo esto le añado naturalidad, el éxito está asegurado.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: ir de moderni. Es un desfile, pero no se trata de comprar un millar de revistas y copiar looks sin ton ni son. Ya hay una Agyness. La naturalidad es la clave. Si no te sientes bien en tu piel, harás realmente el ridículo.

Sobrecargarte de abalorios varios. La clave está en un elemento que resalte, que brille sobre los demás. En meter originalidad en pequeñas dosis: como unos calcetines altos, un tocado o unos espectaculares collares.

Las nocturnidades. Vestirte como si fueras al Baile de la Rosa. Eso no. Es al mediodía, así que te puedes vestir como un día más, pero arregladita, claro.

El chandalismo. Es decir, que vayas cutremente vestida, con el cabello sucio, mal maquillada y todo eso. Pues no. Que vayas de una manera cotidiana es una cosa, y que vayas hecha una cochina, pues otra.

Sin prisa

Auro y Coco | 20 de enero de 2009 a las 22:14

Pasear es muy sano y además está muy buen de precio. Vamos, que es gratis. Así que es una buena opción para una tarde muerta o para un fin de semana ahora que poco a poco irá llegando el buen tiempo. Si nos planteamos una tarde de ojeamiento de escaparates, de terraceo o de paseo lento y meditabundo perdidas por la ciudad, lo fundamental será ir cómodas. Veamos una propuesta para pasar una tarde tranquila, sin objetivo fijo.

Si queremos ir cómodas, el tándem vaqueros + deportivas es el que triunfa. Recomiendo decantarse por un vaquero de pata ancha con las siempre presentes All Stars (o alguna propuesta similar a las que presenta El Ganso, si ya estamos hartas de las consabidas Converse). Con una camisa de cuello romántico y manga larga, en color crudo. Sobre ella, una chaqueta de tweed. Si elijo un pantalón de cintura alta, la chaqueta ha de ser corta. Si el pantalón tiene el tiro bajo, entonces corte chaquetón.

Los complementos serán fundamentales, y podrán ser un borsalino (muy coquetos los de Bimba&Lola), unos guantes midi, un pañuelo amplio y un bolso midi, de doble asa.

Y la cabeza llena de pensamientos para poder pasear y pasear y pensar y pensar. Que dedicarle un poquito de tiempo al interior de uno mismo nunca viene mal.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: palestinas. Su época dorada ha pasado al olvido. Otro asunto es que nos solidaricemos con el país homónimo y la luzcamos como protesta.

Tacones. Pasear + tacones es bastante inviable. Porque aunque estemos acostumbradas a caminar entaconadas, a nuestra espalda no le viene nada bien.

Bolso bandolera. No lo veo con este tipo de chaquetas tan cortas.

Deportivas sí, pero ponerte las Yumas es otro rollo. No vas a clase de aerobic. Bueno, a no ser que te apetezca pasear dando saltitos.

Cutrelook compuesto de apañeitors. Que no hayas quedado para salir a cenar o que no tengas que ir a trabajar o simplemente que sea algo que vayas a hacer tú sola sin compañía ni nadie que vea lo que luces no significa que tengas que ir hecha un cromito. Genio y figura: esencial.

Lo encontrarás en: la chaqueta de la izquierda es de Define Romance. El look de la derecha, una propuesta de Purificación García.

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De grandes cenas

Auro y Coco | 16 de diciembre de 2008 a las 11:57

No seguiremos la frase. No vaya a ser. Pero sí es cierto que este mes es el de las cenas varias. Y la mayor de ellas por importancia y por significado, es la de Nochebuena. Aunque es habitual que se celebre en familia, en casa, también es muy común arreglarse en un día tan especial. Incluso que tras la cena vengan amigos a casa para continuar la velada. Por si se diese el caso de una cena de Nochebuena elegante, veamos algunas opciones que pueden servir además para cualquier otra situación que requiera un estilismo cuidado.

El look que elijamos ha de adaptarse, como siempre, a nuestro estilo y edad. Según lo dicho:

  1. Si nuestro estilo informal y nuestra edad hasta +/- 30 años, la primera de las fotografías será nuestra elección. Un vestido de seda, liso o estampado, en algún color sobrio o de llamativos tonos (geniales también Manoush y American Retro). Con una media tupida negra… o no. Caben también las medias opacas de colores muy vivos. En cuanto al zapato, puedo elegir entre una bailarina con pulserita, de ante como el S35 de Hazel; o un taconazo de infarto (de tacón ancho, mejor). En el pelo una diadema nos puede dar un toque simpático. O una horquilla de noche.
  2. Si somos más sofisticadas y nuestra edad hasta +/- 40 años, la segunda de las fotos es la que mejor nos sentará. Un vestido de organza o de seda. En blanco, por ejemplo, ya que en muy contadas ocasiones invernales podremos lucir este color. Fundamental elegir un vestido de corte original. También válido el largo, de satén, con lazada al cuello y manga larga de Dolores Promesas. Siempre media tupida y un taconazo. Si me apetece, puedo permitirme un botín al tobillo o unos oxford con tacón. Pulseras abundantes y si me favorecen, grandes pendientes.
  3. Si somos más sobrias y nuestra edad hasta +/- 60 años, la tercera será la ideal. Un conjunto tendencia que no arriesga y que puede llevar cualquier mujer independientemente de la edad que tenga. Top en guipur (la manga francesa es altamente favorecedora) y falda. En negro y tostados. Si mis piernas son delgadas y torneadas, una media tupida. Si no, puedo llevar una media negra de 20 den. Zapato corte salón de tacón fino para las clásicas y con plataforma delantera para las más atrevidas. En cuanto a complementos, un buen anillo (las sortijas Ninfa y Agua de Luna de Vasari…) con unos pendientes a juego, será ideal.

En cuanto al cabello y al maquillaje… será Auro quien nos sorprenda con sus propuestas. Y así de divinas, a disfrutar de la cena, de la noche y sobre todo, de la compañía. Que estas fiestas son preferentemente para ello.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: botas. Si vas elegante, vas elegante. Y no vale la disculpa de que hará mucho frío porque estarás a cubierto.

Por muy estupenda que estés y muchos retoques que te hayas hecho, haz caso de tu edad. Se puede ser sumamente elegante (con esa serenidad bella, magnífica, que dan los años) siempre y cuando sea una consciente de la edad que tiene. Evita las sisas si tus brazos te delatan y no te minifaldices. Ana Obregón tiene un cuerpo de cero grasa pero a ninguna nos gustaría ir como ella… ¿o sí?

La bata de guatiné, los rulos o cenar en pijama. Vale que lo más probable es que no nos acabemos vistiendo estupendamente bien, pero también es cierto que podemos poner un poquito de nuestra parte para estar divinas. Seguro que nuestro armario está lleno de recursos que contribuyen a que sea una cena aún más especial. Es fundamental aprender que la ocasión de ponerse guapa la define una misma, que no tiene que venir impuesta de fuera. Aunque estemos en casa, podemos estar maravillosas.

Tacones de hiperaguja. A no ser que odiemos nuestro suelo de madera.

Lentejuelas, tercipelos o brillismos exagerados. Es Nochebuena, no Fin de Año.

Lo encontrarás en: el primer vestido es de Day. Los otros dos, de Proenza Schouler.

A mediodía… ¡alegría!

Auro y Coco | 15 de diciembre de 2008 a las 19:20

Si las cenas de Navidad son terriblemente complicadas por aquéllo de los estilismos, las comidas lo son aún más. Principalmente porque nos obligan a salir ya arregladas desde la mañana. Por ello es fundamental elegir un look apropiado para la mañana laborable, cómodo y a la vez que mantenga un cierto punto diferente adecuado a la celebración de mediodía.

Veamos cómo acertar para una de las maravillosas y siempre apetecibles comidas de empresa.

Si el código de vestimenta laboral lo permite (si vamos de traje, no habrá demasiado problema), podremos optar por una blusa en algódón, de algún corte original. Puede tener la manga francesa y cuellos o botones diferentes a lo habitual. Al ser algodón resultará cómoda, y al tener algún corte original, será diferente. La combinaremos con un pantalón negro, bien pitillo bien de corte masculino (según estilo). Si elegimos un pitillo, lo pondremos con unas bailarinas. Maravillosas las de color morado de Paul&Joe Sisters o el modelo Edy de Castañer. Si nos decantamos por el pantalón masculino, la opción de un botín dandy como el de Robert Clergerie de charol o el modelo Iréne, de Repetto.

El abrigo puede ser un corte capa, estilo Proenza Schouler. El bolso, una bandolera small de Massimo Dutti con trenza en la solapa. Y no me olvidaré de los complementos: una pulsera estilo semanario y un maxi anillo. O unos pendientes grandes.

De este modo puedo estar cómoda y disfrutar de ambas situaciones tan diametralmente opuestas. Ya que aunque se trate de una comida y haya tenido que estar toda la mañana trabajando, no tengo porque perder mi aura divina.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: minifaldas, vestidos ultraapretados y demás modelitos hechos para discotecas varias. Que a lo largo de la mañana también hay que trabajar.

Tejidos y acabados de fiesta. El lentejuelismo para cenas y noches. Pero no para negociar presupuestos.

Tampoco caigas en el chandalismo pordiosero. Por mucho que se trate de una comida después del trabajo no tenemos por qué perder la compostura. Hay que arreglarse, aunque sea por un día.

Disfrazarse. Sé fiel a tu estilo. De este modo, nadie hablará de ti por dar el cante, te sentirás cómoda y lucirás mejor.

Sandalias y tacones imposibles. A no ser que los lleves habitualmente a trabajar.

Las uñas ultralargas y si encima son de pegote, peor. Ésas, ni para comida de navidad ni para nunca! qué horror…

Lo encontrarás en: la blusa con cremallera delantera y tablitas es de Define Romance. El semanario, de Massimo Dutti.

Piscolabis.doc

Auro y Coco | 9 de diciembre de 2008 a las 13:45

Seguimos con la Navidad, que no ha hecho más que empezar. A partir de esta semana comenzarán a proliferar las cenas y comidas varias de las llamadas “de empresa” que son aquéllas en las que compartimos espacio exterior con jefe y compañeros y en las que se suele ver el plumero de más de uno. La semana pasada ya analizamos cómo vestirse en caso de cena con tintes oficiales. Hoy nos centraremos en la cena de empresa común, la que nos toca a todos.

Para elegir el estilismo apropiado primero tendremos que analizar de qué tipo de cena se tratará. Esto es muy sencillo: sólo hay que echar un vistazo al tipo de empresa en el que trabajamos. Si la empresa es grande y acuden todos los empleados (no se fracciona por departamentos) entonces se tratará de una cena seria; pero si nuestro ambiente de trabajo por lo general es distendido, sin código de vestimenta (o aunque lo hubiese, sólo acude nuestro departamento en plan informal para “conocerse” un poco más) entonces podremos permitirnos looks menos serios. Sea uno u otro plan, vamos a ver diferentes opciones:

  1. Si la cena es informal, podemos optar por una falda combinada con un top. Las opciones son varias y dependerán de nuestro estilo y cuerpo. Puede ser una falda lápiz de cintura alta con una blusa de manga corta y gran lazada al cuello o una falda plaid o abullonada con un top baby doll de manga corta o francesa. En total look gris será lo último (con medias y zapatos también grises). En el caso de la falda lápiz, el zapato puede ser un oxford con tacón o unos stilettos. En el de la falda plaid, unos peep toe de ante en el mismo tono que la media.
  2. Si la cena es más formal, podemos optar por el siempre triunfante vestido corte Audrey, entallado, escote a la caja combinado con unos zapatos originales que le aporten color, y con un abrigo de excelente calidad. Si lo quieres de colores, Paul&Joe Sisters los tiene maravillosos. Pero no hay ninguna regla que nos prohíba ir de pantalones o incluso sin tacones, siempre y cuando los complementos y el peinado sean los adecuados.
    Algo tan sencillo como unos pantalones pitillo y un top negro combinados con acierto con una magnífica chaqueta de corte original y un recogido elegante para ser la reina de la cena sin quebraderos de cabeza. Y con bailarinas joya, el cierre será perfecto.
  3. Sea como sea la cena, si lo que tenemos es un vestido corte túnica nos valdrá para todo. Si la cena es formal, lo ceñimos con un cinturón como los de Malababa y lo combinamos con un zapato salón de plataforma delantera (magníficos en Zara), además de un abrigo sin solapas como los de Masscob. Si la cena es informal, pues con botín tobillero, de ante negro (también en Zara), un foulard fino, estrecho, extralargo, con varias vueltas al cuello y un abrigo capa de punto (y sí, en Zara magníficos).

Como siempre, Auro recomienda para estos casos un maquillaje muy discreto, sea o no formal la cena. Y el cabello, si es formal, mejor recogido. En cualquier caso, siempre trabajado y en armonía con el estilismo elegido, ya que lo potenciará y lo complementará de manera idónea. Tampoco te olvides de llevar tus manos arregladas.

Antes de salir mírate al espejo. Siéntete cómoda tal y como vas vestida, ya que en el fondo, es un acto de trabajo y no valen los disfraces. Tus sentidos han de estar alerta, que de las cenas, siempre salen cosas interesantes.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: huelga decirlo pero… emborracharte y montar la conga agarrando a tu jefe de la corbata. Por favor, escenas más propias de Airbag que de tu cena de empresa mejor para un guión de cine solamente.

Botas. Aunque la cena sea informal evita las botas que ya se pasan de informales y rozan lo cotidiano.

Minifaldas, escotes, lycras ceñidas, wonderbrases, labios rojos… a no ser que tu cena de empresa sea de pretty women, claro.

El bolsaco. Ni tampoco la cartera de mano de la boda de no sé quien. Una cartera de mano en piel, plana, sin adornos excesivos ni demasiados brillantes puede valer estupendamente bien. Y si además tiene una tira para que la puedas colgar de tu muñeca, resultará más cómoda para irte de copas posteriores.

Leggins, y menos si son de vinilo o lúrex. Definitivamente no es el momento.

Zapatos sucios o gastados. Los zapatos dicen mucho de una persona, no lo olvides.

Joyas excesivas y además de charcutería fina como diría la gran Marujita Díaz. Si no se pueden llevar joyas buenas, pues no se llevan. La mejor opción sin duda es optar por detalles de gran estilo y calidad como los collares de PQmelomerezco!.

Lo encontrarás en: el primer y el segundo estilismos son de Day. El tercero, de Malene Birger. El último, de Rützou

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De oficialis

Auro y Coco | 3 de diciembre de 2008 a las 13:37

Sabéis que si tenéis dudas de estilo podéis escribirnos un correo electrónico a nuestro Beauty Club y nos encargaremos de intentar ayudaros en las dudas que os puedan surgir. Isabel inaugura esta sección desde muy muy lejos. Nos cuenta su situación (una cena oficial, de trabajo, en el Ritz) y nos envía una fotografía para que veamos cuáles son sus puntos fuertes.

No existe ningún código de vestimenta que se refleje en la invitación. Lo que sí queda patente es que no es una cena de gala. Para casos como éste, el peligroso mix informal+trabajo con cena en un sitio elegante, elegiremos estilismos que no sean demasiado regargados ni festivos y que a pesar de tener como destino una cena, podrían funcionar igualmente bien en un acto de día. Recomendamos huir del negro (ya que no se trata de un acto de gala) para no caer en un formalismo excesivo. Y si nos decantamos por este color, podemos informalizarlo a través de unas medias de encaje (si la fisonomía lo permite, claro), por ejemplo.

Vamos con Isabel. Isabel es un chica de estatura media (alrededor del 1,65 m.), de pelo castaño y piel clara. No le gusta enseñar las piernas. Esta temporada está de suerte porque los vestidos largos se han saltado todos los límites protocolarios y están presentes en todos los eventos. Le propondríamos un vestido largo, en algún tejido brocado. Para minimizar puntos débiles, con el corte imperio y el escote en V o cuadrado. Pero escotado. Y con escaso tirante. Quedaría estupendo con una pequeña lazadita bajo el pecho. Al no ser demasiado alta, es recomendable que los bajos del vestido no lleven ningún tipo de fruncido. Y si lo llevan, pues que sea en la parte trasera del mismo. La otra opción pasa por un vestido corto, en azul tinta, en alguna seda de raso (algún tejido rico), liso, con escote en V y las mangas japonesas muy amplias, cayendo hasta los codos como si fuesen alas. Lo combinamos con un abriguito recto, más rico en detalles. Medias y zapatos en el mismo tono (que pueden ser perfectamente el negro) para estilizar las piernas.

En cuanto a los complementos la cartera de mano que iría con estos dos estilismos es pequeña: estilo cajita o con boquilla. Los zapatos, de gran tacón y con plataforma delantera para ganar altura. Si los vestidos elegidos fueran lisos, apostaríamos por zapatos originales, pero al ser vestido y abrigo rico en detalles, el zapato será liso. Y si tiene detalles, que hayan sido elaborados en el mismo material que el resto del zapato. El ante es muy agradecido para simular piernas más bonitas. Pendientes discretos y algún gran anillo.

Si nos vamos al cabello y al maquillaje, Auro nos recomienda que para actos oficiales el cabello vaya siempre recogido si tenemos melena y nos favorece. A Isabel le gustan los moños italianos y a Auro le parece una magnífica idea. Siempre y cuando no vaya nada prendido en el cabello. Simplemente el recogido bien elaborado: sin adornos. El maquillaje en estos casos siempre ha de ser suave: colores tierra, beig. Los labios sí pueden ir algo más marcados de color.

Como siempre os digo, lo más importante en una situación como ésta en la que recibimos una invitación en un país que no es el nuestro, con costumbres muy diferentes, para actos a los que no solemos acudir (porque es el primero) lo mejor siempre es quedarse en un punto intermedio de prudencia. Prendas no demasiado arriesgadas, prendas bellas de buenos materiales y excelentes cortes que siempre nos van a dejar quedar bien. Y si nos ponemos delante del espejo y nos vemos espléndidas, entonces nada podrá ir mal.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: colores como los fucsias, verdes asesinos o amarillos chillones. Que es una cena oficial, y por muy informal que sea nadie puso en la invitación que se trataba de una oda a la movida y al acid house. Y si además tu piel es blanquita y tu pelo castaño, ya ni de lejos te acerques a estos colores…

Ponerte el vestido con un casco de moto. Creo que esto ya no hacía falta decirlo…

Pendientorros con vestidos muy estampados. Sólo tienen sentido si el vestido es liso y muy sencillo.

El primero de los vestidos con una cartera de mano maxi. Ni de broma. Rollo campesina con barra de pan en mano, no por favor. Si acaso, con el abrigo de la segunda fotografía.

Recordad lo que dice Auro y no se os ocurra aparecer con melenas en movimiento o maquillajes fumée. No es lo más recomendable en absoluto. La clave está en la elegancia, ya no es cuestión ni siquiera de saber llevar, porque entra en juego el saber estar y el protocolo.

Botas. Bien que a María Palacios se le haya ocurrido meterlas en su vestido de boda (es su boda y ella con su boda hace lo que quiera) pero en temas de trabajo, a nadie le apetece que hablen de una al día siguiente por tres razones: por ser la borracha de la fiesta, por ser malhablada o por ir vestida de manera provocativa. Y las botas de mosquetero, botines o demás del gremio entran en el grupo.

Nada que pertenzca al grupo de las minifaldas, los wonderbrases, los escotazos, las medias de rejilla, o las medias transparentes.

El bolso de todos los días. No te lleves la maleta de cena, por favor.

Guantes al codo. Al no ser de gala, olvídate del rollo Gilda.

Ir mal vestida, descoordinada, mal maquillada o peinada. Vale que lo fundamental en un evento laboral es la educación, la discreción y la inteligencia, pero os puedo asegurar que estas cualidades se verán más y lucirán mejor si además las acompañamos de la elegancia. Y si no, acordaos de la pobre de Bea la fea…

Lo encontrarás en: ambos estilismos son de Josep Font.