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Beauty club: Las mejores cabezas

Coco | 22 de febrero de 2009 a las 20:41

Natalia de Valencia se va de boda en octubre. Hace unas semanas nos lo contaba por mail además de preguntar sobre la manera de lucir un tocado y las ocasiones ideales para ello.

Para ilustrar la respuesta a la pregunta de Natalia echaré mano de la nueva colección de tocados de El Jardín de Lulaila. Son mi devoción total y absoluta y no podría dejar de elegirlos al hablar de la versatilidad del complemento más de moda en este momento.

Tradicionalmente, los tocados solían llevarse en las ceremonias de día (al igual que los sombreros) ya que servían para protegernos la cabeza del sol (ya que son INADMISIBLES las gafas de sol). Han estado presentes a lo largo de toda la historia y su lenguaje no verbal era de lo más potente, ya que poseían toda la información necesaria para saber de quién se trataba aquélla que los portaba.

Hoy en día su uso está más que en auge. Se han convertido en el complemento de moda. Como consecuencia, se ha suavizado el rigor de su uso y con ello los podemos en cualquier ocasión, siempre y cuando elijamos el adecuado, que servirá para resaltarnos sobre el resto de la gente y especializar nuestro estilismo. Veamos condiciones y recomendaciones de uso.

Bodas: lo habitual es llevarlo en bodas de mediodía. Si es así, podremos elegir uno grande y exagerado, siempre con vestidos cortos (salvo en el caso de madrinas de boda). También podremos llevarlo en bodas de noche. Si lo llevamos en una boda de tarde-noche, el tocado será algo más pequeño, con vestido corto. El tocado podrá llevar pedrería, lentejuelas, etc. para compensar la sencillez del tamaño.

Fiestas: si nos invitan a una inauguración o una fiesta de noche, un tocado de tamaño pequeño-medio y rico en materiales es una elección segura. Además, la solución perfecta a un estilismo sobrio, ya que la combinación tocado + vestido negro cocktail es un gran acierto. Si la fiesta es de mediodía, nos podemos decantar por uno de pluma alta y materiales dorados, por ejemplo, con un traje de chaqueta sobrio (no se te ocurra mezclar tejidos muy ricos y estampados con un tocado exagerado. En la mesura está la clave de la elegancia).

- Verano e invierno: No tenemos por qué llevarlo sólo en verano ni sólo en invierno. Elige colores más oscuros para éste último y los más claros y coloristas para el primero.

Cotidianamente: para un día a día, para una tarde de paseo o para una cena con amigos los tocados también tienen cabida. Decántate por una diadema o por uno elaborado en fieltro de colores que te aporten un punto original desde la informalidad.

¿Cómo hacer para elegir el adecuado que nos vaya a cada una?

Lo primero y más importante es seleccionar el que nos vaya a resultar cómodo. Si nos ponemos un tocado no nos lo podremos quitar hasta llegar a casa (salvo en las bodas, ya que podremos retirarlos una vez que termine el banquete y empiece la fiesta) así que es mejor no experimentar hasta estar seguras, porque la incomodidad de nuestra cabeza se traducirá en el resto de nuestros gestos y nos amargará el momento. También tenemos que encontrar el adecuado a nuestros rasgos. No todos los tocados quedan bien en todo el mundo.

Si es la primera vez que llevamos uno, lo recomendable es decantarse por uno pequeño o una diadema. Personalmente, prefiero un tocado a una diadema. Una vez que nos empecemos a sentir cómodos con el tocado pequeño, entonces podremos arriesgar más con otros más atrevidos.

En ocasiones me han comentado que disfrutarían luciendo un tocado en una boda, pero que al tratarse de una boda en el norte no se atraven por si podría resultar demasiado osado. En absoluto. Siempre y cuando nos sintamos cómodas y elijamos el que va con la ceremonia (dejando a los más pequeños para las bodas de tarde-noche), el efecto será el adecuado: estaremos guapas, elegantes y sofisticadas.

En realidad no existen limitaciones. Simplemente las relacionadas con el sentido común, como con cualquier otro complemento. Y a saber llevarlo: se aprende. Para eso están las piezas más pequeñas.

Seguid tan guapas.

De grandes cenas

Auro y Coco | 16 de diciembre de 2008 a las 11:57

No seguiremos la frase. No vaya a ser. Pero sí es cierto que este mes es el de las cenas varias. Y la mayor de ellas por importancia y por significado, es la de Nochebuena. Aunque es habitual que se celebre en familia, en casa, también es muy común arreglarse en un día tan especial. Incluso que tras la cena vengan amigos a casa para continuar la velada. Por si se diese el caso de una cena de Nochebuena elegante, veamos algunas opciones que pueden servir además para cualquier otra situación que requiera un estilismo cuidado.

El look que elijamos ha de adaptarse, como siempre, a nuestro estilo y edad. Según lo dicho:

  1. Si nuestro estilo informal y nuestra edad hasta +/- 30 años, la primera de las fotografías será nuestra elección. Un vestido de seda, liso o estampado, en algún color sobrio o de llamativos tonos (geniales también Manoush y American Retro). Con una media tupida negra… o no. Caben también las medias opacas de colores muy vivos. En cuanto al zapato, puedo elegir entre una bailarina con pulserita, de ante como el S35 de Hazel; o un taconazo de infarto (de tacón ancho, mejor). En el pelo una diadema nos puede dar un toque simpático. O una horquilla de noche.
  2. Si somos más sofisticadas y nuestra edad hasta +/- 40 años, la segunda de las fotos es la que mejor nos sentará. Un vestido de organza o de seda. En blanco, por ejemplo, ya que en muy contadas ocasiones invernales podremos lucir este color. Fundamental elegir un vestido de corte original. También válido el largo, de satén, con lazada al cuello y manga larga de Dolores Promesas. Siempre media tupida y un taconazo. Si me apetece, puedo permitirme un botín al tobillo o unos oxford con tacón. Pulseras abundantes y si me favorecen, grandes pendientes.
  3. Si somos más sobrias y nuestra edad hasta +/- 60 años, la tercera será la ideal. Un conjunto tendencia que no arriesga y que puede llevar cualquier mujer independientemente de la edad que tenga. Top en guipur (la manga francesa es altamente favorecedora) y falda. En negro y tostados. Si mis piernas son delgadas y torneadas, una media tupida. Si no, puedo llevar una media negra de 20 den. Zapato corte salón de tacón fino para las clásicas y con plataforma delantera para las más atrevidas. En cuanto a complementos, un buen anillo (las sortijas Ninfa y Agua de Luna de Vasari…) con unos pendientes a juego, será ideal.

En cuanto al cabello y al maquillaje… será Auro quien nos sorprenda con sus propuestas. Y así de divinas, a disfrutar de la cena, de la noche y sobre todo, de la compañía. Que estas fiestas son preferentemente para ello.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: botas. Si vas elegante, vas elegante. Y no vale la disculpa de que hará mucho frío porque estarás a cubierto.

Por muy estupenda que estés y muchos retoques que te hayas hecho, haz caso de tu edad. Se puede ser sumamente elegante (con esa serenidad bella, magnífica, que dan los años) siempre y cuando sea una consciente de la edad que tiene. Evita las sisas si tus brazos te delatan y no te minifaldices. Ana Obregón tiene un cuerpo de cero grasa pero a ninguna nos gustaría ir como ella… ¿o sí?

La bata de guatiné, los rulos o cenar en pijama. Vale que lo más probable es que no nos acabemos vistiendo estupendamente bien, pero también es cierto que podemos poner un poquito de nuestra parte para estar divinas. Seguro que nuestro armario está lleno de recursos que contribuyen a que sea una cena aún más especial. Es fundamental aprender que la ocasión de ponerse guapa la define una misma, que no tiene que venir impuesta de fuera. Aunque estemos en casa, podemos estar maravillosas.

Tacones de hiperaguja. A no ser que odiemos nuestro suelo de madera.

Lentejuelas, tercipelos o brillismos exagerados. Es Nochebuena, no Fin de Año.

Lo encontrarás en: el primer vestido es de Day. Los otros dos, de Proenza Schouler.