El páramo de la Plaza Nueva

Carlos Navarro Antolín | 12 de mayo de 2011 a las 9:12

Ay, qué triste está la mañana en la Plaza Nueva sin los concejales en El Portón. El Ayuntamiento es un páramo, un lienzo titulado Legión de brazos caídos, una tropa callada, rumiante y a la espera. Estos días tienen mucho de paz de los cementerios. Faltarían los cipreses y el canto del ruiseñor. Si la expresión del Estado es el vacío, ¿cuál será la del desgobierno? Pues tal vez la de un tal Fran Fernández enredando todo lo que se puede enredar para aliviar su cabreo. O quizás las telarañas de las arcas de la Televisión Local bailando una canción de Georgie Dann. O el enésimo teletipo de una concejal imputada a la que parece que alguien se la ha jugado. O las maquiavélicas intenciones de algunos compañeros (y compañeras) que están deseando que la derecha acceda al poder para clavarle la daga al compañero. O el que no para de meter papeles en la trituradora. Sí, la expresión del desgobierno bien puede ser esta Plaza Nueva en manos de los ordenanzas en los días de una campaña electoral donde poco ha tardado en aparecer la estrategia del miedo a los viejecitos puesta en marcha por un PSOE que no se reconoce a sí mismo: “¡Zoido os quitará los talleres!” Un dóberman en versión local, famélico y de ladrido ronco.

Los concejales han abandonado los despachos. Dicen que están movilizando al electorado. A algunos les entran los nervios a última hora, como a los malos alumnos. Se acerca para colmo el denominado Día de la Ciudad, cuya conmemoración ahora a nadie le importa. El 30 de mayo tiene este año mucho de la celebración copera del Madrid. Póngame un descafeinado sin azúcar.

Nadie pregunta por el momento qué hay de lo mío porque te pueden responder “espera primero a que se aclare lo mío”. Al páramo sólo lo agita el seísmo con epicentro en Lorca. Gimnasiva pasiva, le llaman.

Los comentarios están cerrados.