Zoido, el prestatario

Carlos Navarro Antolín | 23 de mayo de 2011 a las 1:33

No se pueden sacar 20 concejales en Sevilla, empresa jamás conseguida por nadie, sin que te voten muchísimos de los otros. Los resultados demuestran que la estrategia de pedir los votos prestados ha sido todo un acierto. Como lo fue aquello de anunciar que si no gobernaba, se retiraría de la vida municipal. Una suerte de ahora o nunca, de puerta grande o de enfrenería. Al igual que lo de recurrir al notario. Los socialistas se llevaron días hablando del fedatario en lugar de invertir el tiempo en otros objetivos más provechosos. La relación de maniobras astutamente puestas en práctica ha sido larga. Sería cicatero atribuir todo el mérito de un resultado de ensueño al contexto de una crisis innegable. Veinte concejales no son únicamente consecuencia de la economía. Ha habido un trabajo bien hecho por quienes han ejercido la oposición como si de un sacerdocio se tratara: veinticuatro horas de dedicación exclusiva. El PP le ha pegado a los socialistas una cornada de libro, donde más duele, con una doble trayectoria (Sevilla y los barrios) que interesa a un partido al que no reconoce nadie (el PSOE). Un buen ejemplo de esto último lo tuvimos sorpresivamente ayer, cuando el secretario general de Bellavista anunció su presentación a la Secretaría Provincial del partido el mismo día y a la misma hora en que su partido se estaba desangrando en Este, Alcosa, Torreblanca, la Macarena… Lugares donde residen obreros, que le han prestado su voto a un alcalde de centro-derecha. A la crisis y al trabajo perseverante del equipo de Zoido hay que sumar los errores de manual de la candidatura de Juan Espadas, un buen candidato que ha resultado amortizado y que ni muchos menos tiene toda la culpa de la debacle. El PSOE se ha entretenido demasiado en cantar los goles del rival, subrayar torpemente sus propios fallos, eclipsar más de lo debido a su candidato, no tener claro quiénes deben ir a un debate secundario, perder el tiempo en denuncias absurdas ante la junta electoral, defender que había un empate la víspera de la publicación en un medio afín de una encuesta demoledora, etcétera. Cuando no eran errores, eran señales claras de que algo no funcionaba bien en el interior. Con este panorama, el PP no ha tenido más que levantar el pie del acelerador, dejar hacer y ni siquiera ha tenido que airear los trapos sucios hábilmente recogidos de algunos de los miembros de la candidatura socialista.

  • navarro

    Yo creo que los partidos políticos deberían empezar a acostumbrarse a que TODOS los votos son prestados, ya que pertenecen a los ciudadanos. Esta es la prueba del nueve de una democracia madura. Y aquí, afortunadamente, parece que a trancas y barrancas vamos madurando, y cada vez hay más electores conscientes de que los votos les pertenecen a ellos, y a nadie más. Aunque algunos políticos se empeñen en seguir queriendo manejar a “los suyos” como menores de edad.