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Del yate al Alcázar

Carlos Navarro Antolín | 24 de abril de 2012 a las 5:00

El multimillonario Ricardo Salinas Pliego está en Sevilla desde el sábado. No ha llegado en el AVE, sino en su yate Azteca, que está atracado en el muelle de las Delicias. Este barquito de nada menos que 72 metros de eslora fue el símbolo de poder de Paco el Pocero, aquel constructor venido a menos cuando estalló la burbuja inmobiliaria (dicen ahora, por cierto, que la que está próxima a estallar es la burbuja morada, y a ver a quién le colocamos entonces el barco decadente y a la deriva de la Semana Santa). Salinas compró el yate por cerca de 60 millones de euros. Tal vez El Pocero fue feliz ese día, porque aseguran que los barcos sólo dan dos días de felicidad: cuando se compran y cuando se venden. El caso es que Salinas llegó, atracó y cenó con el alcalde. Se vieron la noche del domingo en La Isla, la marisquería del Arenal a la que le ha venido de perlas la reapertura del hotel Alfonso XIII para captar esos escasos clientes de cigalas y gambas que son como las de peina y mantilla: qué poquitos van quedando.

Zoido y Salinas no estuvieron solos a la vera del Postigo, pero tampoco se sentaron muchos a la mesa de tan selecta reunión. Cuentan que el alcalde se reunió con Salinas a petición de un grupo de empresarios a título particular, al margen de la oficialidad del organigrama de la patronal andaluza. Quizás por eso siempre repiten en la Plaza Nueva aquello de que “existen empresarios y empresas más allá de las instituciones”. El caso es que los dos protagonistas compartieron velada con empresarios mexicanos y españoles. Estaban un socio de Amancio Ortega, Juan Pedro y Álvaro Domecq, Ramón Ybarra, el empresario de la Monumental de México, Herrerías y Rafael Peralta, entre algunos otros. Ydel gobierno local, el superconcejal Serrano. Salinas tiene medios de comunicación, equipos de fútbol, empresas de transporte, varias fundaciones y un largo etcétera de firmas bajo su control. Zoido tiene un Ayuntamiento que estrena plan de ajuste y, por cierto, una televisión local que heredó en la ruina y que ahora se encuentra en fase de disolución. Cuentan que Salinas habló con el alcalde de futuras inversiones en la ciudad, pero nadie quiere especificar detalles. Tras la cena hubo mudanza al yate, donde aguardaba una gran fiesta abierta a muchos más invitados, pero sin fotógrafos del corazón, pese a que algunos reporteros gráficos iban especialmente recomendados y se quedaron en tierra. Zoido y Serrano fueron los primeros en abandonar el barco, dicho sin segundas. Si no hay canapés en la caseta municipal, no es lo más recomendable subirse a este yate más tiempo del que aconseja la cortesía exigible.

Ayer, a la mañana siguiente, Zoido y Salinas se citaron de nuevo. En esta ocasión en el Real Alcázar, porque el empresario expresó su deseo de conocer el principal monumento civil de la ciudad. ¿Desayuno con diamantes? Por el momento, sólo se trata de hacer de anfritrión. En una Feria carente de visitantes ilustres desde los tiempos del blanco y negro, el yate Azteca se presenta como el principal atractivo externo. Y el viejo Alcázar sigue ayudando a cortejar al que viene de fuera.

  • lerele

    Pocholo y Borja Mari fíjate… Se fueron a esquiar…

  • Lucirelpalmito

    Yo creo que ese hombre no va a invertir un carajo. Lo que quiere es pasearse por Europa para lucir el palmito. Aquí si no saca el taco de billetes directamente no me creo na. Que saque el taco