De la fuente de Pérez Villalta a la mudanza de las farolas

Carlos Navarro Antolín | 8 de noviembre de 2012 a las 5:00


Con las farolas llegó la primera polémica de un mandato que ni había comenzado. Zoido era entonces el alcalde electo. Nada más. A cuarenta y ocho horas del cierre de las urnas, se le ocurrió decir lo que mucha gente piensa: las farolas-duchas y los bancos de Ikea son un horror en las plazas del casco antiguo. Desde entonces ha enterrado varios proyectos del gobierno de PSOE e IU (el Plan Centro, el botellódromo, la oficina de la bici, Sevilla Global y está por ver qué ocurre con la televisión) y ha culminado y se ha beneficiado de otros que estaban en marcha (la terminación de Fibes o la conversión de la nave del barranco en un mercado gourmet). Lo de sustituir las farolas de estilo NH encaja perfectamente en la política de infantería a la que se abona Zoido a falta de dinero. Es la traducción en el gobierno de aquella micropolítica a la que se consagró en los años de la dura oposición. Barrenderos y policías, farolas y bancos, barrios y velás. En la caja danzan las arañas mientras el gobierno tiene que sacar de la chistera los conejos de cada día. No hay perras para redecorar la casa, pero se mueven los muebles. La fuente de la Encarnación, tan vieja como bella, se muda a la Contratación. Y en el álbum de los años de las vacas gordas queda aquel proyecto de fuente que hizo Pérez Villalta para este enclave de acuerdo con el Ayuntamiento de Monteseirín y la Cámara de Comercio. Se titulaba La fuente de la nave del deseo. Y se quedó en eso: un deseo de mármol, bronce y cristal. Murió en el papel. No hay un duro para megalomanías, sólo para farolas. Monteseirín acabó con el edificio de Moneo en el Prado. Zoido muda las farolas-ducha. El gobierno del PP es como los presupuestos socialistas de la Junta: de resistencia.

  • Manuel Cruz

    La imagen de las grandes ciudades son el reflejo de su historia. La apertura a nuevos lenguajes artísticos provoca siempre perplejidad, sobre todo por la ausencia de criterio para valorar entre lo bueno y lo malo. Todo el mundo sabe que coche es mejor que otro, o que piso, o que bolso…, pero no que cuadro, que farola o que fuente. Eso es lo que nos han enseñado: a saber de coches, de pisos y de bolsos.

    La cultura y sus expresiones artísticas tienen como todo sus criterios valorativos por encima del me gusta o no me gusta, que los hacen buenas o malas obras.

  • Ilustrado

    Se le olvida a usted otros grandes hitos del actual gobierno municipal: la prestigiada Operación talento, el trianoazulejo que pende de la nada, la turborrotulación nazareno-eclesiástica del Centro (ciao Viriato, ciao Terceros), los chuflas magos de la promoción turística de la ciudad, la constricción horaria de las bibliotecas municipales, la obstaculación del Caixaforum, etc., etc.

  • Ilustrado

    Léase obstaculización, donde la prisa redactó “obstaculación”…

  • Bernardo Gómez

    Hoy visitaba la fábrica de artillería con alguien del ayuntamiento que me decía que el edificio necesita obras urgentes por valor de 120.000 euros, y que el ayuntamiento no tenía ese dinero y por tanto no se puede hacer nada.

    Después he leído la noticia de la sustitución de farolas que funcionan por otras que molan más…

    ¿qué prefiere la ciudad, cambiar farolas o perder por ruina el edificio más importante de su patrimonio industrial?

    Efectivamente el de Zoido es un ayuntamiento de resistencia: se resiste a enterarse de cuáles son las prioridades.