Lipasam, el primer gran reto de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 6 de febrero de 2013 a las 16:15


La talla del gobernante se mide en las dificultades. Darle al botón del alumbrao de la Feria, visitar las verbenas de los barrios, dedicar las mañanas de Semana Santa a cumplir con las cofradías del día, recibir a jeques árabes en la Feria, coronar a los reyes magos o presentar los carteles de las fiestas de primavera lo hace casi cualquier alcalde. No digamos recoger ovaciones en una procesión de Corpus. Poner la ciudad a punto en tiempo récord para la final de la Copa Davis, cepillarse el Plan de Tráfico o reiventar la Navidad son tres ejemplos de acciones de gobierno que suscitan distintas opiniones entre el exceso de elogio y la cicatería en el reconocimiento, que de todo hay. El fuego cruzado de críticas y reconocimientos entra dentro de la batalla cotidiana en la que zigzaguea todo gobernante. La lidia del toro tobillero de la huelga de Lipasam es la primera gran prueba a la que se somete Juan Ignacio Zoido como alcalde cuando aún no lleva ni dos años de gobierno. Primero, porque tiene que poner coto a los privilegios concedidos por anteriores ejecutivos locales que vendieron muy cara la paz social a costa de las arcas públicas, repartiendo caramelos como orondos monarcas de Oriente. Segundo, porque está en juego la imagen de una ciudad cuya economía descansa cada vez más en el sector terciario, en una urbe en la que las cafeterías se subrrogan en los contratos de alquiler de las sucursales bancarias. Tercero, porque el tema tiene un indudable eco nacional en los telediarios, lo que genera daños colaterales como la suspensión de las reservas hoteleras. Cuarto, porque Zoido vive esta huelga en un momento de extrema debilidad para las siglas de su partido. Sevilla apesta a basura y el PP desprende un olor fétido a corrupción. Quinto, porque buena parte de la bancada le exige al alcalde que aguante el pulso a los sindicatos porque nadie ha disfrutado nunca de 20 concejales y porque los 90.000 parados de Sevilla, sus respectivos familiares y allegados, no perdonan esta vez los pluses y ventajas que disfruta una plantilla a la que simplemente se planteaba de inicio una rebaja del 5% en el coste de personal que ha terminado por quedarse en un 3,6%. Cabría pensar en la reacción sindical en caso de presentación de un ERE como ocurrió en Jerez. Sexto, porque cualquier cesión a los sindicatos de la empresa municipal de limpieza acarrearía una oleada de reivindicaciones en otros colectivos municipales al muy ibérico estilo del qué hay de lo mío. Y séptimo porque ahora se encuentra con un comité marcado por un evidente déficit de representatividad cuyo máximo dirigente califica de muy interesante un preacuerdo que la asamblea de trabajadores tumba a los pocos minutos a golpe de gritos sin necesidad de votaciones.
El recurso a una empresa privada para efectuar las tareas de limpieza generará nuevos problemas, pues obligaría a reforzar la seguridad de esos trabajadores en una ciudad en la que los policías locales van con mascarillas en señal de protesta (ni siquiera hacen excepciones aun tratándose de actos de homenaje a víctimas de ETA) y en una ciudad también que ha amanecido con carteles anónimos que alertan de la suspensión del vía crucis del día 17 por imposibilidad de garantizar la seguridad. La oposición se ha tirado a su particular monte de las pancartas buscando el orégano imposible y los ciudadanos bastante tienen con apretarse las fosas nasales en cada esquina y rezar para que siga el frío, siempre más limpio que el calor.
El toro de Lipasam, como dicen los taurinos, es de puerta grande o de enfermería. El morlaco está pasado de báscula y tiene los pitones escobillados, nunca mejor dicho. La plaza está a rebosar de público expectante. El festejo es televisado. Y aún quedan dos Corpus y muchas procesiones. Ahora es cuando se exige dar la talla.

  • papelei

    Zoido se juega ser digno o indigno del apoyo que le dimos. Se supone que un político debe representar el interés del pueblo y el interés es claramente que se acaben los privilegios de unos tiranos. Zoido tinen todo para privatizar Lipassam: mayoría absoluta, el desprecio absoluto de los sevillanos por los “tarbajadores” de Lipassam y unas cuentas insostenibles.
    Penoso por parte del periodista asumir sin más que una empresa privada implicaría violencia por parte de los trabajadores contra otros trabajadores, y más aún asumir y aceptar que la policia no hiciese nada. Esto es Sevilla, barrenderos que no barren y policias locales que no ayudan. Los primeros se privatizan y a los segundos se expulsa uno a uno a los que nos cumplan con su deber. Nos tiene a la inmensa mayoría detrás en estos temas, suya es la obligación de hacerlo o renunciar

  • Clarito

    La estupidez humana debe tener límites. Ahora resulta que el enemigo es el pueblo. Basta ya, esto sí que huele a basura.

  • Sevillano

    Ya existe alguna empresa con sueldos bastantes pequeños los que han reducido los sueldos del personal e incluso han podido tener despidos, si todos hicieramos lo mismo… Por lo demás, todas las empresas públicas tienen una bolsa de empleo absolutamente transparente?? y accesible??, en la que todos tuvieramos acceso a ellas??, para poder trabajar… ya que es dinero público el que las mantiene? o no es asi??… Alguien sabe como podemos acceder a estas?, como?, donde?, y que meritos han reunido los actuales empleados para trabajar en ellas?. Saludos.

  • harto de chantaje

    Coincido plenamente con PEPEIEI, NINGUNA CESIÓN a los sindicatos, ELIMINACIÓN DE PRIVILEGIOS que nos cuestan dinero a todos los sevillanos , PRIVATIZACIÓN de empresas y servicios municipales deficitarios, al que no cumpla su trabajo A LA CALLE. SR ZOIDO, para eso le hemos votado. Los sindicalista y los enchufados de gobiernos anteriores no le han votado a usted, no se deje engañar. Le hemos votado para que limpie el ayuntamiento y sus cuentas, NO para subirnos los impuestos sin compensación. Si no es capaz de cumplir con sus compromisos VAYASE.