¿Peligra el sheriff del gobierno?

Carlos Navarro Antolín | 30 de abril de 2013 a las 5:00


La conocida como Ley Arenas permitió a los alcaldes de la grandes ciudades fichar para su gobierno a personas que no habían formado parte de la lista electoral. Por eso a estos ediles se les denomina dediles, que lo son en toda regla, una suerte de VIPS de la política municipal que se incorporan al sillón al toro pasado de las elecciones. Ni pegan carteles, ni sufren los mítines, ni se molestan en aplaudir cuando el jefe viene de Madrid a pasar revista. ¡Menudos privilegios! Así no extraña que la legión de paniaguados y ninis de los partidos miren a estos personajes con la ceja arqueada. Monteseirín fue el primer alcalde en usar esta potestad cuando colocó a Rosamar Prieto-Castro en Economía e Industria al poco de entrar la ley en vigor. Después nombró dentro de la cuota socialista del pacto de gobierno a Juan Carlos Marset y María Isabel Montaño en distintas etapas para Cultura, y a Ana Gómez para Asuntos Sociales. Para la delegación de Empleo colocó a dedo a Carlos Vázquez, el edil de IU que provocó una gran polémica al formar parte de un piquete violento en una huelga general.
Juan Ignacio Zoido apalabró en 2007 el fichaje como responsable político de la Policía Local de Antonio Bertomeu, comisario de la Policía Nacional que había sido jefe superior en Andalucía y que entonces se hacía cargo ya de la seguridad en Renfe. Pero ya se sabe que Zoido quedó orillado del poder tras aquellas elecciones por la renovación del pacto entre el PSOE e IU. La opción de Bertomeu se perdió. Y en 2011 negoció la entrada de otro curtido comisario de la Policía Nacional, Demetrio Cabello, al que el alcalde ha endosado también los asuntos de tráfico y transportes, con lo que le gusta al sheriff un policía y lo poquito que le apasionan los tejemanejes de Tussam y los carriles de dirección única. A Zoido le corresponden tres ediles no electos en función de la ley de su padrino Arenas, pero sólo ha nombrado a uno, probablemente porque no se entendería que sumara hasta tres más (con sus correspondientes sueldos de entre 50.000 y 60.000 euros anuales) cuando tiene la insólita cantidad de veinte concejales. De hecho ya se le discutió que tuviera que buscar fuera del equipo de concejales electos al delegado de Seguridad y Movilidad, cuando tenía y tiene dentro algunos perfiles tan apropiados para este puesto como Curro Pérez o Ignacio Flores.
En los grandes ayuntamientos se ha seguido esta práctica de meter delegados por la gatera siempre que ha sido posible. Ha habido casos en que determinados profesionales ni siquiera se han querido incorporar a tareas de gobierno ni aun asegurándoles no tener que probar el cáliz de una campaña electoral. Pero este escaso entusiasmo por la política entronca más bien con los bajos sueldos asignados a las concejalías en comparación con los de directivos en la empresa privada. De hecho, Juan Alberto Belloch ha reconocido este fin de semana que quiso fichar a un delegado de Economía para el Ayuntamiento de Zaragoza de acuerdo con la Ley de Grandes Ciudades y que ninguno de los tres profesionales de prestigio con los que contactó aceptó el ofrecimiento. Ahora resulta que el Tribunal Constitucional, ¡diez años después!, considera que la ley del campeón Arenas lesiona el precepto constitucional que dicta que los concejales han de ser elegidos por los ciudadanos, lo que pone en jaque a dediles como el solvente Demetrio Cabello, cuyo perfil de hombre duro y por fortuna ajeno a los códigos de los políticamente correcto se suavizó la pasada Feria por el relato del pavo perdido y encontrado en la glorieta de las Cigarreras. Mira que si el TC nos quita a Cabello, adónde estaré Dios mío la próxima primavera con una Feria sin sheriff, sin pavo y sin esas ruedas de prensa que han sido la sal y la pimienta de la fiesta. A Cabello se le conoce ahora por la frivolidad del relato del pavo, pero sería injusto no reconocer su valor en otras situaciones, como cuando soportó la reacción airada de policías que estaban manifestándose en la Plaza Nueva o su estilo directo al llamar a las cosas por su nombre tras la difusión de la fotografía de los dos incautos agentes exhibiendo el fajo de actas de coches retirados por la grúa: “No son dignos de vestir el uniforme”.

  • UMA

    Esperamos que se marche mas pronto que tarde, ya que su alcalde no va a cumplir dicha stc. Al igual de ligerito que es para hacer declaraciones en contra de los policias locales sin antes dcocumentarse, pero claro el es politico y tiene que quedar bien con los ciudadanos. Pues para hacer las cosas bien, de ejemplo de ello y dimita.

  • Paulino

    Que se vaya ya, este “señor” nunca ha dado la más mínima muestra de respeto por la Policía local. Hasta nunca

  • harto de chuflas

    Para uno que estaba poniendo freno a la chuleria barrio bajera de los policías locales de Sevilla, resulta que lo cesan. Señor Zoido asegurese que el sustituto siga la misma líneas de trabajo, de lo contrario seguiremos la línea continuista de los último gobiernos. Es decir, dejar que cada uno haga lo que quiera en la ciudad. Es más cómodo para el político, pero para eso no le hemos votado. Hay que cambiar esta ciudad, y en matera de tráfico y polciía hay mucho que hacer, sobre todo para una ciudad que vive del turismo. Mejorar la imagen es fundamental.