Sevilla, ciudad del gin tonic

Carlos Navarro Antolín | 3 de junio de 2013 a las 19:11


Hay veces que las notas de prensa las carga el diablo (cojuelo). El diablo se porta mal. Y dicen que portándose mal se lo pasa uno mejor. No falla. Pablo Castilla, que fue gerente de la difunta televisión local a la que todavía no se le ha organizado el funeral debido y que a este paso va a dar pasos de Semana Santa en agosto, nos remite la convocatoria de un acontecimiento que tendrá lugar el 6 de junio en la terraza Puerto de Cuba (libre), con privilegiadas vistas al Guadalquivir. El título es de lo más sugerente: Ginebralia. ¿Y en qué consiste Ginebralia? Lean, lean: “Se trata de una experiencia que reunirá a las marcas líderes en ginebras y tónicas en un escaparate de degustaciones que ofrece tanto al consumidor final como a los profesionales de los sectores de hostelería y distribución, la oportunidad de adquirir conocimientos en las nuevas tendencias y formas de degustar dicho producto”. Y el remate, a modo de media verónica con aromas de bayas de enebro, es lo que sigue: “Este evento nace con intención de continuidad y crecimiento para ofrecer anualmente a la ciudad de Sevilla un punto de encuentro para los ginlovers“. La pena, penita, pena, es que Ginebralia no será inaugurada por Jesús Posada, el presidente del Congreso de los Diputados que más ginlovers reúne desde la instauración de la democracia. La cinta de Ginebralia la cortará Pedro Sánchez Cuerda, el presidente de los hosteleros sevillanos que, por cierto, recibió el domingo en su casa a la señora Cospedal para envidia de una legión. Cospedal no fue a Robles, no. Cospedal fue a la Raza, donde tuvo que ver en primera fila al teniente Landa en un acto de partido puro y duro. ¿Pero este Javier Landa no era independiente? Anda con Landa, anda… Que le está cogiendo el gusto a la gaviota azul. Pío, pío. Digresiones aparte, a Pablo Castilla se le puede quedar chica la terraza cubana con la de tontos del gin tonic que hay en Sevilla, tantos como para montar una cofradía de vísperas a lo pirata, que son las cofradías rebeldes de ahora, las que no pasan por el control de la ventanilla única del Arzobispado y se saltan a la piola el poder establecido en versiones actualizadas de la valiente. Lo de Ginebralia, que suena a empresa abastecedora de agua del litoral onubense, podrían haberlo hecho en Fibes por aquello de poner en valor la herencia. ¿No fue en Fibes la entrega de las medallas (de Argüeso)? ¡Qué bonito suena eso de poner en valor las cosas! Ahora todo se pone en valor. Las hermandades ponen en valor su patrimonio con exposiciones en el Mercantil como el gobierno pone en valor las setas de la Encarnación por sentido de la responsabilidad. El Museo del Prado pone en valor su colección menos conocida con exposiciones temporales como los restauradores del retablo mayor de la Catedral ponen en valor las tablas más alejadas de la vista del público. No hay un día sin puestas en valor como no lo hay sin puestas de sol. Las puestas en valor asedian la economía del lenguaje como indios enfurecidos y vociferantes. Pues vamos a poner en valor el gin tonic. Larga vida a Ginebralia. Sevilla, ciudad del gin tonic. Lo de Ginebralia, en el fondo, es una forma de poner en valor el río. ¿O no, Pablo?

  • Pájaro Locko

    Será este el local donde el DIRECTOR GENERAL DE EMPLEO DE LA JUNTA DE ANDALUCIA atendía los asuntos públicos? Este si que los tomaba subvencionados, aunque los pagase a 15 euros ( con el dinero de nuestros impuestos, claro, y el permiso de sus jefes y chófer…)

  • Joaquín

    Cuando se trata de colocarnos a la cabeza de la última moda tonta e inservible que sale, en eso Sevilla es la campeona por goleada. Aquí hay tontos para alicatar muchos cuartos de baño. Den un paseo y lo comproborán. Que lo disfruten.

  • Enamorada de Andalucía

    Pero qué triste esa envidia que nos tienen a Sevilla y a los sevillanos. Así nos va… Y más triste aun que no tengáis más que noticias nuestras, con lo preciosa que es Cádiz. Un poquito de prensa positiva nos haría mucho bien.

    Una enamorada de Cádiz y su gente

  • niporesas

    con la de tontos del gin tonic que hay en Sevilla, tantos como para montar una cofradía de vísperas a lo pirata…
    Aún así estamos en clamorosa minoría con los tontos de capirote, que montan multitud de cofradías oficiales.

  • cismar

    En esta ciudad lo que hay son tontos. Con o sin gintonic…

  • Marisa

    Y pensar que hace 30 años la gente se reía de mi porque era la única que bebía gin tonic! Ahora que no bebo se pone de moda entre los pijos. Supongo que los “cubalibres” han decaído por aquello de recordar a la izquierda. !Cuánta tontería hay en esta ciudad y toda concentrada en el mismo grupo de personas!

  • Daniel

    más cansado estoy yo de los “listos” que de los tontos

  • Javier

    Cuanta envidia existe hacia los Sevillanos.Yo soy otro tonto de la cofradía del Gintonic.

  • Ertote

    Estos por lo menos se dejan el dinero en los bares, contribuyendo en algo, más harto estoy de los tontos capillitas que lo único que hacen es dar por c… cortando las calles cuando les da la gana.

  • AJJB

    Los gintonic,… última moda que arrasa en España, he aquí un soneto para magnificar dicha bebida, muy en consonancia con el evento en cuestión:

    http://www.desdeelbalcondelosalcores.blogspot.com.es/2012/09/soneto-al-gintonic.html

  • Antonio

    Marisa.¿Que la tontería en esta ciudad está concentrada en los pijos?¿Y qué tendrán que ver los pijos con las cofradías?A cualquier ignorante que confunda ser pijo con ser cofrade,debería pasar por El Cerro,por ejemplo,una cofradía magnífica que hace una labor encomiable y en la que no hay ni un pijo,los hay que se disfrazan de ello,pero pijo pijo,va a ser que no.Marisa para tontería la de la alameda,con viejas de 60 con el pelo verde engañando a los chavales con pantomimas políticas.Éso sí que son tonterías y sí que es dañino

  • paco

    Gran error de base en el artículo y sobre todo en comentarios.

    Los pijos no beben “gintonic en copa balón”. Los pijos son gente muy exquisita y les parece una vulgaridad seguir las modas. Quienes sí se han apuntado a esa bebida de moda, son gente de clase media que intenta imitar -muy malamente- a los pijos.Gente que cree que ser pijo consiste en comprarse una chaquetita estrecha en Scalpers y beber la bebida de moda. Esto explica que esa bebida esté arrasando en Sevilla, ciudad en la que hay muy pocos pijos de verdad, y muchísima clase media imitapijos.