El colegio que ya no existe

Carlos Navarro Antolín | 11 de junio de 2014 a las 20:19

san diego
Estudié en un colegio que ya no existe. Tenía nombre de santo sin cofradía: San Diego. Cerró hace varios años. Su esquela se publicó un buen día en las páginas de un boletín oficial entre los anuncios de la Consejería de Educación, que es como si no se hubiera publicado, como un funeral en agosto, cuando la muerte pasa de puntillas y se hace más patente el frío de la soledad de los muertos. Cerró sin gorigori ni plañideras, fiel a su carácter de colegio ‘sin’. Sin patio, sin instalaciones, sin aire acondicionado, sin cafetería propia, sin ordenadores, sin curas, sin uniforme de diario. Y, por supuesto, sin normas en las que el maestro tuviera que justificar un suspenso con un rosario de pruebas orales y escritas. Pero con lo más importante, quizás lo único importante: profesores, ventiladores para el verano y hasta la posibilidad de hacer un periódico que se editaba en el tablón de anuncios con las crónicas de los partidos de la liga interna. La gran mayoría de los niños pedían ser delanteros, aunque siempre estaba el grupo de los raritos que querían los puestos de portero o árbitro y hasta había uno que se inventó el puesto de cronista de la liga. Las clases se repartían entre dos edificios separados por una calle con rótulo dedicado al doctor González Gramaje, por donde de vez en cuando pasaban coches. Los balonazos de los recreos eran en la vía pública. Los más pequeños tenían derecho a zona de naranjos, impracticable los días de lluvia. Los mayores, a zona asfaltada con acceso a un bar que tampoco existe ya, con la melodía del comecocos de la máquina recreativa y donde se vendían tostadas untadas con esa mantequilla que hoy suena a las zonas acústicamente saturadas de los vecinos indignados: ZAS. La gimnasia se impartía en el actual parque público Federico García Lorca, que entonces era un descampado, adonde acudíamos con camiseta roja y pantalón azul cruzando la calle Villegas y Marmolejo. A cincuenta metros estaban dos de los grandes colegios de Nervión, las Salesianas y las Carmelitas, cuyas infraestructuras nos convertían en los vecinos de Villabajo. En el San Diego se aprendían esos valores que no caducan y cuya transmisión depende muy poco de la cuantía de los presupuestos públicos para Educación. Las persianas eran verdes y se estropeaban los días pares y los impares. Las tizas eran de las que soltaban polvo y los pupitres estaban debidamente pintarrejeados y con las esquinas astilladas. Donde estuvo el colegio hoy tiene su sede una asociación para la tercera edad y una consultoría profesional. No queda rastro de las aulas, ni de la recoleta sala de profesores, que en realidad era una dependencia multiusos donde lo mismo se recibía a los padres que se guardaban los balones de fútbol y se apilaban exámenes corregidos con lápiz rojo. No se oyen ya los campanazos del muy capillita don José Calzado para ordenar silencio, ni la señorita María Ángeles Conejo, vanguardista a la hora de transmitir en las aulas la importancia de la vertebración andaluza, insiste a sus pupilos en la necesidad de tener cultura (“Teniendo cultura es como no os tomarán el pelo en la vida, ni siquiera cuando compréis el pan”), ni la señorita Josefina saca el peluche de Simon para enseñar inglés, ni don Francisco Gutiérrez, con su elegancia a lo Arturo Fernández, está enseñando las matemáticas de cuarto de EGB y a punto de mandar sacar los libros de lectura. Ni cae el agua de las fuentes de pitorros oxidados, ni nadie mete chicles en la cerradura, ni es festivo el día de San Carlos en honor del director. No hay murales infantiles que anuncian la Semana Santa, ni concurso de cultura cofradiera, ni misa en los vecinos redentoristas por los días de Navidad con voces de coro infantil, ni entrega de diplomas a las mejores calificaciones, ni colacaos en termos ni bollería del círculo rojo a la salida, ni el paso de la cruz de mayo promovida por la asociación de padres. A los profesores se les hablaba de don y se les trataba de usted, una distancia de respeto, nunca de una altivez que impidiera un trato de afecto y admiración. Los hijos de los que allí estudiaron no pueden hacerlo hoy allí. Porque el colegio ya no existe. Es como si un día llega Derribos Pavón y echa abajo la casa donde te criaron. Un día pasas por allí y ya no hay casa. Un día cualquiera pasas por allí y ya no hay colegio. Sólo están los naranjos en hilera guardando la memoria de la cofradía infantil que correteó entre ellos. Aún parece sonar el eco de la cantinela de los apellidos al pasar la lista de la promoción de hace veinticinco años: Aguilar Barrena, Leal Morán, Lecaroz Muñoz, Cuiñas Casado, Figueroa Vázquez, García Acevedo, Martínez Sanabria, Moya Puch, Muñoz Domínguez, Narváez Peña, Navarro Antolín, Salas Cañaveral, Zea Rodríguez… Y cuando llueve sigue habiendo charcos. Se forma el fango. Y las botas de otros niños del barrio se embadurnan de tierra mojada.

  • Eva Garcia

    Precioso artículo Carlos. A medida que iba leyendo me ibas transportando a aquella época. Todos los que estudiamos y crecimos entre esas paredes creo que nos sentimos orgullosisimos de ello. Y tú me has hecho revivirlo como si fuera ayer. Gracias.

  • antonio amarillo

    Precioso artículo . estudié alli hasta septimo y guardo grandes recuerdos de De Don José Sicardo(q.e.p.d), quien hasta su muerte fue como de mi familia, de Don Francisco, Doña Maria Angeles…a todos debo mis principios. Y por supuesto recuerdo a tu hermana Maria del Populo, buenisima estudiante y mejor persona

  • pitigrilli

    Hubo otro colegio San Diego, éste particular, En un callejon de la calle Ximenez Enciso que lleva el nombre del directo D. Carlos Alonso Chaparro.

  • Carlos cano

    Querido tocayo, llegue a ese centro educativo, “con mayúsculas” en el año 1968 procedente de las denominadas por entonces, Salesianas Femeninas de Nervión, que fueron precursoras de la coeducación en Sevilla. Recuerdo entrañable de Sor Carmen, monja vanguardita, que que le arrebataron los alumnos que con tanto cariño formaba. haberse formado en un Colegio como San Diego, imprime carácter, desde las clases de Educación Física impartidas por el Comandante Balón, donde se mezclaba la disciplina militar con el ejercicio físco, a las de Don José, donde se afanaba en explicarnos que Franco, que por aquel enctonces, todavía inaguraba pantanos, era un dictador. Después llegó tu promoción y todo siguió como relatas en tu artículo. saludos.

  • Alfonso García

    Que bueno!
    Sigo viviendo muy cerca del colegio y cada vez que paso me acuerdo de compañeros y profesores, de las “Tostás” y como no, las cuñas de “La Coriana”…

    Genial San Diego.

  • Manuel Aguilar Castillejo

    Estuve de paso en el San Diego, en un paréntesis de mi etapa escolar en el Instituto Martínez Montañés, en los primeros setenta. Tengo un recuerdo muy grato de los dos cursos que pasé allí. Ya entonces tuve como director a don Carlos y recuerdo especialmente a los profesores de dibujo, latín y matemáticas. Comentar que las clases de educación física las realizábamos en Piscinas Sevilla, con el comandante Balón y de vez en cuando dábamos clases, también, en el otro colegio que tenían en la calle Carlos Alonso Chaparro (anterior Jiménez de Enciso), en el Barrio de Santa Cruz. Momentos imborrables de la memoria. Gracias por tu artículo.

  • manuel

    En el colegio de San Diego estudio mi padre, estaba situado en un callejon sin salida en la calle ximnez de Enciso,hoy carlos alonso chaparro el nombre del fundador y propietario del colegio. Compañero de estudios era hijo del director del colegio Carlos Alonso.Se fueron de aquella zona y fudaron en conde bustillo el nuevo colegio, perdió aquella magnifica casa y ese entorno del casco antiguo.Las exigencias de espacios y las ofertas academicas del entorno actual, posiblemente el cierre del colegio, sin embargo en el centro en ese entorno se mantiene el colegio San isidoro en Mateos Gago con lista de espera. El centro tiene falta de centros escolares, de infantil,primaria y secundaria.Una pena el colegio San Diego,mi padre tiene todavia sus libros amarillos y estudio hace muchos años, ahora tiene 92.

  • Ernesto López de Rueda Cossío

    Bonito artículo, Carlos, aunque para algunos que te llevamos apenas años de ventaja en eso de la edad, enumeras una serie de modernidades que para nosotros hubiésemos querido. En junio de 1980 abandoné San Diego al terminar 8º de EGB tras diez años en el colegio. Como entonces se decía, parvulitos chico, párvulos y a partir de ahí, de 1º a 8º de EGB. La Rita, D. Francisco Balón (para la gimnasia y deporte, más allá del cercano parque Federico García Lorca, habíamos de exiliarnos hasta los campos de Marqués del Contadero, próximos a la actual ronda del Tamarguillo. A la vuelta, en 7º y 8º, los botellines de Cruzcampo a 5-6 pesetas en un bajo de Ciudad Jardín. Me has teletransportado 40 años en el tiempo. Buenos recuerdos con los Navarro Antolín que te preceden, Ruiz Bobillo, Calle Pérez, De Cárdenas Mansfeld y los poquitos que estuvimos los diez años allí.

  • Jesus

    Yo estudié 6 años en el San Diego del Barrio de Santa Cruz. Allí viví la caída del régimen. Al lado, casa Plácido y enfrente unos futbolines y a los que iba la Srta. Josefina a pillar a los que hacían rabona. El sr. López, vendedor de cupones de baja estatura que tenía una maravillosa letra inglesa con la que rellenaba los cuadros de honor. El comandante Balón y sus clases de gimnasia en el patio. Clases hasta en el lavadero de la casa separado de los pupitres por un tablero de panel pintado en gris. Don Miguel con sus dos metros. Don Joaquín, los dos don Josés, uno pegaba el otro no. la srta. Carmela y Rafaela, creo que hermanas de don Carlos el director. Una de ellas vendía cuadernos y lápices “oficiales” (si no, no servían) y pasaban por las clases reclamando a los deudores el importe de sus adquisiciones. Un perro negro llamado Rafle. El mes de María. Las pláticas de don Servando y Don Juan en la Iglesia de Sta Cruz. El “cuaderno de aplicación” en el que cada día escribía un alumno. La visitas de los inspectores de educación a los que debíamos saludar con un “servidó de Dios y de usted”. Las tablas de multiplicar cantadas a coro por toda la clase. La primera comunión…

  • Santos

    Buenos días.
    No se olvida cuando terminabas octavo y los profesores te explicaban como te enfrentarías con todo lo enseñado y con lágrimas verdaderas, a la vida.

    N.53

  • Pedro

    GRANDE!! Que nostalgia, yo soy vecino de allí aunque fui a otro colegio, de los de “villarriba”, pero recuerdo perfectmante a amigos que fueron al queirdio San DIego, y cuanto de bulliciodel bueno perdió la “plazita”, ahora vendría fenomenal pues el barrio se ha hecho mayor (de colegio a residencia).

  • carmen

    Como vecina del Barrio y antigua alumna de las Salesianas, me acuerdo perfectamente, aunque no con tanto detalle, de este Colegio.

    Enhorabuena por este nostálgico y estupendo artículo.

  • Xosé Lopez

    Tengo 60 años estudié en San Diego el curso 69-70,inmaginaos como era aquel colegio en esa época de franquismo y cultura hippie.Recuerdo todavia a algunos compañeros y compañeras el centro era de los pocos que admitian enseñanza mixta.Me acuerdo de don Carlos el director y la profesora de Lengua que estaba embarazada.

  • Javier Guerra

    Coincido con Eva en que el artículo es precioso. Todos los que tuvimos la suerte de estudiar en el Colegio San Diego nos sentimos muy orgullosos de ello. Efectivamente era un colegio modesto en instalaciones, aunque muy rico en valores. No solo nos enseñaron lengua y matemáticas, sino que también nos enseñaron a ser ciudadanos o como decía la Srta. Mª Ángeles “a ser personas”.
    Aprovecho la ocasión para enviar un abrazo a todos los que fueron alumnos y profesores de ese gran colegio.

  • Julio Pérez

    Hasta mis padres se han emocionado.

    Gracias

  • Paco García Jiménez

    Yo también estudié en el colegio San Diego entre 1977 y 1983.Todavía conservo un puñado de buenos amigos que conocí en sus aulas, entre ellos Pablo Alonso, hijo de don Carlos y la señorita Josefina. Y también me honro con la amistad de Carlos , el hermano mayor.
    Mis recuerdos del San Diego son imborrables: don Luis con sus celtas, don Javier que nos explicó el golpe de Estado del 23-f, don José Calzado, don José Sicardo, don Francisco en cuarto, la señorita Josefina y sus clases de inglés,religión en octavo y taquigrafía y sobre todo la señorita Mari Ángeles, la “coneja”, que me inculcó el amor a la Historia que yo hoy,31 años después de haber abandonado las aulas del San diego , intento inculcar a mis alumnos.
    Un artículo precioso. Un colegio inolvidable para los que tuvimos la suerte de pisar sus aulas.Un lugar donde se enseñaba con cariño y con dedicación, sin tantas pamplinas como nos exigen ahora a los profesores y maestros.

  • Emilio de Ramón

    Supongo que la emoción es el mayor de los elogios a un periodista vocacional desde que lo conocí hace muchos años.

  • Miguel A. Cano

    Enhorabuena por el artículo, a medida que lo lees te invade una lluvia de recuerdos, de maravillosos recuerdos. Ojalá todos los colegios fueran como el nuestro, porque al igual que en las grandes empresas, el verdadero valor está en el conocimiento y no en los medios materiales.

  • Carlos López

    Genial el artículo. Coincido con lo que se ha dicho en los comentarios. Ha sido una lectura altamente gratificante porque además completo mis recuerdos con los del artículo y lo comentado. Mi padre y mis tíos estudiaron en el San Diego original del Barrio Santa Cruz, años después lo hicimos mis hermanos y yo en el nuevo. Mi tío Paco López Calderón es ese que nombrais, bajito y que vendía cupones. Que hacía los Diplomas e incluso las caligrafía para que luego los niños la repitieran. Me ha encantado leer que alguien se acuerda de él.
    Saludos

  • Escarti

    Precioso artículo en el que me has recordado de golpe años enteros de mi vida, soy uno de los hermanos Escarti….de cinco que estudiamos allí…..cinco…y aparte de agradecerte el recuerdo, apoyarte en cada palabra que escribes en lo referente a la educación, los valores,etc… La Educación con mayúsculas se escribe sin leyes absurdas de por medio que únicamente buscan el retrato político…..y el respeto tanto a maestros como educadores en general ( te habla uno de ellos) es algo que casi me suena igual de lejano que esa camiseta roja de la que aún guardo alguna que otra foto….Gracias de verdad y enhorabuena…

    Un saludo

  • Nony López

    Yo tambien fui a ese cole maravilloso empezé con Don Mariano en 5° en el 84 y termine en 8° muxos años despues no fui muy buena alumna pero tengo recuerdos maravillosos tanto de compis como de los profe.
    Porque ¿quien no se acuerda de Doña Josefina en Inglés? Profesora fantástica la mejor q he tenido y por supuesto la unica asignatura q aprobaba y Don Eduardo, Don José, y largo etc. Por eso digo mis mejores años Gracias

  • Ramallo

    Yo estuve de rebote en ese señor COLEGIO el cual he sacado muchos recuerdos los cuales guardo con mucho cariño y sobre todo lo que nos enseñaron ese pedazo de equipo educativo yo solo tengo palabras de agradecimiento para estos tres pedazos de educadores Doña Josfina, Srta Mª Angeles y Don Eduardo, y para mi aunque hayan pasado mas de 20 años los seguiré llevando en mi corazón por su calidad humana y su manera de enseñarnos con educación y respeto. Gracias por tanto que nos habeis enseñado.

  • José Antonio

    Gracias por tan brillante semblanza. Tuve la suerte de estar 9 años en el Colegio. José Antonio Sánchez Ramos, Juan Fco Guillén,Antonio Lerma,José Manuel Ayala,Francisca Garzón ,Reme, Fco. Manuel Escarti…tantos grandes amigos que todavía persisten y que tuvimos la suerte de recibir una enseñanza en valores,sin saber que se llamaba así y donde se premiaba la constancia y el esfuerzo, sin necesidad de grandes aulas y aprovechando las aceras para las clases de dibujo,por cierto, aulas de 42 alumnos y alumnas….y se aprendía gracias a la señorita Anita en parvulitos, a la que todavía recuerdo,Don Francisco, Don José , la Señorita Josefina,Don Luis y su cigarro, la señorita Rita y por supuesto Doña Mª Ángeles Conejo a la que nunca olvidaré porque nos transmitió su amor por la historia,por Sevilla y sus costumbres. Gracias por el artículo porque me ha devuelto a una etapa de la niñez y adolescencia llena de buenos recuerdos y de nombres e imágenes que nunca olvidaré.Un Colegio sencillo que nos ayudó a ser sencillos, a no necesitar muchas cosas para aprender a ser felices.

  • Belén Alonso

    Gracias Carlos.
    Te podrás imaginar lo que tu artículo y los comentarios que ha suscitado han supuesto para mis padres.
    Quiero también referirme al Señor López, el señor bajito de enorme categoría humana: Carlos López, te aseguro que en mi casa, todos nos acordamos de tu tío con un especial cariño.
    Y qué gran persona y AMIGA es la Coneja, acompañando siempre a mis padres, en todos los momentos. Mi reconocimiento y gratitud también para ella.

  • Jesús

    A Carlos López
    Sobre tu tío. Le llamabamos el Sr. Lopez. Cuando aparecía en las clases se montaba la revolución porque siempre nos tiraba pictolines o terrones de azúcar. Lo recuerdo vestido como para una boda: de chaqueta y corbata y peinado con gomina. Era una persona encantadora. Un auténtico personaje que estaba en la vida cotidiana del colegio. ¿qué fue de él?

  • algarin

    Pasé toda la EGB en esas clases, salí en el 84 y el único recuerdo bonito y perenne que me quedó fue por la señora que me enseñó a amar la cultura, la lengua y la historia, Doña Mariángeles Conejo.

  • Sergio Parrilla

    Este pequeño artículo ha recopilado la esencia de lo que fue aquel Colegio, la emoción ha ido creciendo a medida que lo leía… ENHORABUENA A TODOS AQUELLOS SAN DIEGUEROS, como aquel Colegio no habrá dos… Cantera de grandes personas.

    Un abrazo del “Parrillita” según Josefina… “Parrilla” estaba reservado ya por mi hermano mayor, Carlos… Ja, ja, ja!

  • Sergio Parrilla

    Julio, gracias por mandármelo.

    Tú eres un ejemplo claro de la calidad de personas que ha dado el Colegio San Diego durante toda su historia… Un abrazo.

  • Fº Javier Sánchez Ramos

    Hola yo también estudie en el colegio San Diego, entre en 1969 y salí en 19….. ni me acuerdo ya. En primer lugar quisiera felicitar al Sr. Navarro, por este gran recordatorio de tiempos pasados donde eramos felices y nuestra única preocupación era el no sacar ningún suspenso ( I o MD). En segundo lugar pues quisiera mandar a todos los antiguos alumno un saludo y un fuerte abrazo.

    Ahora si me lo permiten, haré una pequeña lista recordatoria de todos aquellos profesores que tuve tanto en mi primera etapa de la EGB como en la segunda etapa de la EGB y que hicieron de mí una persona de bien y provecho.

    D. Carlos, D. Francisco, D José Sicardo, D. Antonio, Sta, Rita (Matematica y C. Naturales), Sta Mº Angeles ( Lengua y Sociales), D. Luis (Dibujo), D. Luís (Ingles)D. Francisco (Gimnasia) y D. Antonio (Religión).

    Después llegaron:

    D. Eduardo que sustituyó a la Sta. Rita, D. Javier (Profesos de Religión ademas lo recuerdo perfectamente era andalucista por los cuatro costado y en su bolsillo siempre llevaba sus llaves con un llavero un poco peculiar (La OZ y el Martillo) y Dª Josefina que no me acuerdo a quien sustituyo pero nos dio clases de (Ingles, Dibujo, Música etc etc) y eso que el colegio era pequeño.

    Quisiera también y para terminar aunque hablar del colegio San Diego no tiene fin. Recuerdo y esto va por ti Sr Navarro aquel paso Cruz de Mayo del colegio San Diego que tu madre ayudó a realizar y que durante unos años hizo su salida por el barrio.

    Ya lo único que me queda por decir es muchas gracias Colegio San Diego

  • Alfonso Moya Puch

    No se puede describir mejor la historia de nuestro colegio. Me he quedado sin palabras. Gracias Carlos

  • Maria Amparo Garcia Jimenez

    Hola, yo también tuve la suerte de pasar por este colegio, en mi primer dia, tuve una charla de DON CARLOS, EL DIRECTOR, animándome mucho, no habían sido muy buenas mis experiencias en el colegio anterior.Gracias a ellos, a su saber hacer, a su enorme sensibilidad pedagógica, pude borrar aquellos tristes recuerdos de otro colegio que no vale la pena nombrar.
    ¡que injusticia que se cerrara este maravilloso colegio!
    allí nos enseñaron a ser buenas personas, solidarios, estudiosos, formales, y que magníficos profesores, Don Jose Sicardo, cuanto le debo!!!, que feliz me sentí en este colegio.
    Con la señorita Mari Angeles Conejo, que gran profesora de lengua y Literatura, aun me se los verbos,aprendimos que la culturas nadie podia arrebatartela… ¡cuanto me acordaba de ella al estudiar latín!…la señorita Josefina, que gran persona, que gran maestra…todos nos enseñaron lo mas importante, que el saber ocupa un lugar fundamental en nuestras vidas, y que para ser profesor, solo necesitas, llevarlo en el corazón y tener alumnos.
    Ojala hoy fuera posible que existieran estos colegios privados, en manos de un puñado de profesores que con una vocación enorme, una dedicación plena, enseñaban de verdad a estudiar, a aprender, y a ser sencillos.
    Muchas gracias, colegio San Diego

  • paco

    Pues yo debo ser el único sevillano de Nervión que no fue a ese colegio. Eso sí, fui a otro de las mismas características, colegio pequeño privado-concertado. Aprobé sin problemas allí la EGB. Cuando llegué a un instituto público para hacer el BUP, seguí esforzándome igual que en mi querido cole… y suspendí 5 asignaturas. Entonces fue cuando mis padres empezaron a preguntarse qué leches había aprendido yo en el amoroso colegio pequeño privado-concertado.

  • rafael hidalgo bautista

    Cuantos recuerdos me ha traído su articulo,Don Carlos.Tanto del San Diego de Santa Cruz,como de el de Nervion.