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Los árboles que hablan

Carlos Navarro Antolín | 8 de julio de 2014 a las 5:00

árboles que hablan
Ya está la vuelta al cole anunciada en los grandes almacenes con la premura que todo lo envuelve. Retornamos a las aulas en julio, comemos mantecados de Estepa (ojú, Estepa) a partir de septiembre, nos enteramos de quiénes son los reyes magos del Ateneo antes de la festividad del Carmen y quemamos incienso… cada dos por tres. Incienso se quema todo el año, que los tontos de la cuaresma que dura 365 días son conejitos de Duracell. Y duran y duran… Y no sabe usted lo que duran aún las tertulias sobre lo de la Macarena. Si a usted no le han preguntado si lo del cincuentenario de la Esperanza fue un éxito o una borrachera de actos es que sencillamente no es nadie en Sevilla. ¿Gowex? ¿Qué puñetas es eso de Gowex al lado de un sesudo debate sobre la idoneidad de interpretar la melancólica melodía de Suspiros de España a la Madre de Dios? Llena ahí y ponme un Gowex de ésos con coca cola, pero que sea light que así al menos nos metemos menos azúcar en el cuerpo.
La vuelta al cole en los grandes almacenes coincide con la pegada de carteles en los árboles que rodean a cada facultad. Son los mupis de la naturaleza, los tablones de anuncio de los ecologistas (en acción y parados, que de todo hay). Son los árboles que hablan cada vez que acaba el curso, heraldos de un cambio de liturgia en esa educación en la que los profesores cada vez son más débiles y los alumnos están cada vez más blindados gracias al primo de Zumosol que es la administración competente, autonómica por supuesto. Unos se van de los pisos y otros llegan. Ofrecen viviendas amplias para compartir, pisos de 40 metros cuadrados amueblados o habitaciones individuales. Y buscan chica o chico para repartir los gastos de un piso, que ahí sí que se distingue con toda precisión e intención lo del sexo. Ni paridad, ni cremalleras. Los chicos con los chicos y las chicas con las chicas. Los árboles cantan (las nubes se levantan) sin tener pájaros posados. O buscan pájaro, o buscan pájara. Cantan la llegada del verano y la proximidad de un nuevo curso en un mundo de prisas, de anticipación y de premura en la que todo se vive desde tres o cuatro meses antes de que se produzca.
-¿Y quiénes dice usted que son los médicos que harán de reyes magos este año? ¿Y de quién es hija la Estrella de la Ilusión?
-Yo no sé nada, sólo escucho el susurro de los árboles.
árboles que hablan (II)

  • Rafaeliz

    Otra de las faltas de educacion de los sevillanos, da verguenza la entrada fscultad de derecho. Ademas de absurdo, para eso estan o deberian tablones facultades o internet. El caso es ensuciar. Cuando quiera carlos en un cafe le explico los problemas surrealistas del solar- parking de gorrillas- botellodromo de san bernardo- buhaira milla de oro de Sevilla, hoy abandonado por la junta y el ayto incapaz de reconducirlos. Si no se ponen de acuerdo en algo menor, aunque grave, imaginese en los asuntos mayores. Y despues se extrańa del coletas. Oju de partiidioticracia. Saludos !

  • paco

    Interesante que se usen los mismos medios que hace 20 siglos. Se supone que las nuevas tecnologías habían revolucionado precisamente esto. Pues no. Es más efectivo un papel escrito a la vista de todos. La cuenta de la vieja gana al mundo 2.0