Los chinos también cierran por vacaciones

Carlos Navarro Antolín | 17 de julio de 2014 a las 5:00

Chino vacaciones
Se cayó el mito. Se nos rompió el amor. Se vino abajo el quiosco. Nos caímos con todo el equipo, el titular y el suplente. Se rompieron los pedestales de las estatuas más sólidas, se torcieron las farolas de las calles y se derritieron las velas de las promesas. Todo era mentira, fatuo, impostado, hueco, estéril y blando. Todo era una mentira o una verdad con jirones. Todo fue un suspiro, un hálito y un visto y no visto. Horror, pavor y pánico, trío de sensaciones que oprimen el pecho.

-Respire, respire hondo.

Se apagó la lamparilla que siempre estaba de guardia, se le acabó el aceite. Adiós a la anhelada tranquilidad, adiós a la pretendida garantía de tener siempre un templo abierto para las necesidades a deshoras, adiós a los turnos de guardia perfectamente cuadrados. Se acabó. Se apagó la luz encarnada de la capilla sacramental del comercio. Hay chinos que se cogen un mes de vacaciones. Los chinos también echan la persiana. Los chinos se han romanizado. Treinta días de asueto, treinta días sin garita donde comprar el pan rallado, la harina o la bolsa de hielo de urgencia, treinta días sin ver al gato levantar una y otra vez el banderín de fuera de juego, treinta días sin contemplar esas corbatas atornasoladas para las funciones principales de los barrios, treinta días sin disfrutar de los lunares negros de esos perros de porcelana que se regalan en las despedidas de soltero para cabrear a la novia, treinta días sin esos sobres de jamón york a los que hay que mirar siempre la caducidad, porque al chino, so desconfiado, se le exige más que a los grandes almacenes; treinta días sin esas miradas escrutadoras cuando el cliente recorre los pasillos, treinta días sin esas respuestas tan monosilábicas como eficaces, treinta días en los que se ha desmoronado todo lo que era sólido. Hay chinos que tienen un mes de vacaciones. Su fuerza no es eterna. Fuimos felices mientras ellos parecían de otro planeta. Nos hemos hecho mayores. Podemos seguir creyendo en los reyes magos. Pero ya no tanto en los chinos. Roma siempre gana. Como los alemanes en el fútbol.

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  • paco

    El estilo del artículo es muy bueno, divertidísimo. Sobre el contenido, una aclaración. Los chinos asalariados no se suelen coger vacaciones, porque su prioridad es ahorrar,y para un chino tomar vacaciones es pasar sus vacaciones en China, no irse a la Higuerita, y viajar a China es caro. Pero los chinos propietarios que trabajan en negocios familiares siempre se las cogen, igual que los españoles. De hecho suelen hacer un viaje anual a su tierra en verano. Lo que pasa es que se suelen repartir en 2 tandas para mantener el negocio abierto. Muchos de los chinos de Sevilla vienen de regiones del sureste como Guangdong, Hunan y Guangxi, y el comentario típico sobre el tiempo en verano que me hacen los chinos del barrio es: los sevillanos os quejáis mucho del calol, pelo yo acabo de volvel de mi tiel-la, y hacen los mismos 40 glados que aquí, pelo además con 100% de humedad. Insopoltable. Estaba deseando volvel.

  • Finito

    En la calle Asunción ya ha pegado el cerrojazo definitivo un chino.
    la verdad es que lo de esta calle no tiene nombre. Las rentas de los locales deben ser una barbaridad. Y mira que la gente lo intenta. Algunos negocios abren y cierran en tres meses. Creo que la peatonalización, al contrario que en otras del centro, ha perjudicado a esta calle. Tenían que haber diferenciado, Asunción no tiene un Corte Inglés ni una zona comercial al final de la calle. Por allí solo pasean vecinos, cuya media de edad por cierto, roza la de jubilación.

  • paco

    Finito, pues esos vecinos que rozan la jubilación, tomándose el cafelito en su calle mientra sus nietos juegan tranquilamente, están encantadísimos con la peatonalización. Curiosamente, son los mismos vecinos que exhibían carteles en sus terrazas contra la peatonalización, simplemente por una razón tan sectaria como que ellos son de derechas de toda la vida, y esa obra la hizo Monteseirín-Torrijos.

    En cuanto a los precios, no te preocupes,que si no es negocio, la ley de la oferta y la demanda ya hará que bajen.