La gestión de la miseria

Carlos Navarro Antolín | 17 de diciembre de 2014 a las 5:00

Sev.
Igual que se ha abierto la veda para meter políticos en la cárcel, se cerró hace unos años el tiempo de la política de los grandes proyectos, de la necesidad de apostar por transformaciones materiales, de vender esas grandes recreaciones virtuales que dividen a la ciudadanía o que enfrentan a las administraciones. No son tiempos para megalomanías, como no lo son para los patrocinios y las obras faraónicas. Son años para administrar con imaginación. A Zoido se le podrán criticar muchas cosas con razonamientos sólidos, pero seguro que nadie le achacará que no haya sacado adelante grandes obras urbanísticas. ¿Para qué se mete entonces en el berenjenal de proyectos que son devueltos una y otra vez a los corrales de la Gerencia de Urbanismo?

La interpretación precisa de los tiempos que a uno le han tocado en suerte es clave. En el PP de Sevilla hay quien sostiene que este mandato es sencilla y directamente el de la gestión de la miseria. Y que bastaba con haber sabido moverse en ese contexto marcado por la pobreza desde el día de la toma de posesión. El problema es que esa necesidad de vender proyectos de transformación (esa política de la manida puesta en valor)ha tenido al cabo el efecto de un tiro en el pie. ¿Qué necesidad había de anunciar un centro de promoción de las tradiciones de Sevilla? ¿Y los párkings del Prado y de San Martín de Porres? ¿Y el paradisíaco Paseo del Arte que ha terminado descafeinado y, como las iniciativas ya citadas, también orillado por la falta de solvencia del empresariado?

Son tiempos de política municipal de infantería, para no alimentar la letanía de quereres y no poderes. A Zoido le va mal cuando quiere volar por encima de las nubes de la micropolítica. Yle va bien cuando vende la gestión inmaterial del orden en las cuentas y de la paz social en empresas de servicios fundamentales como Tussam, que en 2015 necesitará dos millones menos de transferencias directas, un dato inimaginable en los años de Monteseirín.

De 2011 a 2015 sólo cabe la gestión de la miseria y recorrer el desierto con el alivio del agua de la cantimplora que de vez en cuando ofrece la edil de Hacienda con sus balances. Y refrescarse una vez al año en el oasis del mapping.

  • SILENCIO

    Imaginen una ciudad con el doble de deuda que Sevilla, que invierte en cultura y museos 9 millones de euros al año. Imaginen que tiene un alcalde con una idea grande y clara de su ciudad. Imginen que es del PP. No imaginen. Es una realidad. Es Málaga.
    Zoido trata a Sevilla como si fuera un pueblo. Su proyecto ha sido ir convirtiendo a Sevilla en una mala taberna, barata, sin calidades, sin una oferta cultural seria y de nivel.
    Así que de miseria nada. Es simplemente falta de ideas, de ambición de crecer, de querer ser.
    Esto está acabado. El alcalde no da para más que hacerse fotos, reirse de todo, enfrentarse a la Junta hasta por el Carambolo que es suyo, no pedir nada a Madrid (Museos de Bellas Artes y Arqueológico) y presidir procesiones. Eso es lo que mejor hace.
    Es esta la ciudad que queremos ?