Cameron con melva

Carlos Navarro Antolín | 12 de mayo de 2015 a las 5:00

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Borbolla se encendió en los estudios de la Cope en la campaña del 95 cuando Rojas-Marcos le arreó de lo lindo al vincularle a los GAL. “Yo con usted no voy ni a coger monedas”, se defendió el socialista tras ser acusado de tener las manos manchadas de sangre. Quince años después, el candidato del PSOE a la Alcaldía no se salta ni mucho menos el código ético en el debate que tuvo lugar en los estudios de la SER, pero se convierte en un cervatillo en una sabana política poblada de fieras. Juan Espadas elogió doblemente a su rival. Quizás lo hizo para ganar credibilidad y marcar distancias del pimpampún y el y tú más que alejan al ciudadano de la política actual. Pero el camino elegido fue, cuando menos, revelador. Espadas reconoció expresamente que Tussam ha salido del agujero negro en el que esta empresa municipal estaba sumida. Hasta dos veces lo admitió. Ydespués definió al alcalde como una persona con la que se iría a tomar una cerveza y unos caracoles, pero a la que nunca votaría. Es sabido que uno de los mayores actos de libertad está en elegir a los compañeros de aperitivo, almuerzo o cena. Yen esas horas de ocio nadie se la juega con malas compañías o gente poco fiable. A Espadas le faltó decir que se quedaría con el coche usado de Zoido. O que dejaría sus hijos a cargo de Zoido durante todo un fin de semana. Ni en sus mejores sueños creía el actual alcalde que iba a escaparse tan poco erosionado de un debate al que acudió con cierta desgana y dando síntomas de no llevar preparado los temas. Zoido salió vivo, como reconocían por mensajes de telefonía móvil algunos votantes confesos del PSOE. Y Zoido estuvo regular, como admitían muy en privado algunos de sus asesores peperos. Yno hay peor calificativo en Sevilla que decir que alguien está “regular”, que dicho en cuestiones de salud es que le están preparando al interfecto la papeleta de sitio en el cortejo de La Canina. En Sevilla es preferible estar malísimo antes que estar regular.

La gran baza del PP es el Reino Unido: que se equivoquen todas las encuestas que coinciden en que no se superan los 13 concejales en el mejor de los supuestos y obtener un resultado incontestable a lo Cameron con melva. La baza del voto oculto es el asidero de los chicos de Zoido. Nadie ha visto una foto de todos los miembros de su candidatura en torno al jefe. ¿Recuerdan aquella instantánea tan original que se hicieron los 33 componentes de la lista de 2011? Alcanzamos el quinto día de campaña sin que haya foto de familia, tal vez porque los parientes no se encuentran precisamente para descorchar ni una botellita de Dubois. Sevilla no es Londres. Pero es la ciudad de la esperanza en unos tiempos en que está feo decir que se vota al PP, como estaba poco decoroso prometer el voto para el PSOE aquel 20 de noviembre de 2011.

Zoido acabó el debate y se fue a recibir a la vicepresidenta del Gobierno. Soraya Sáenz de Santamaría venía de hacer la ruta de Espartinas y Gines. ¿Y quién la había guiado por los pueblos de esta provincia maldita para el PP? Nada menos que Javier Arenas, el cual ya no figuraba en la comitiva cuando tocó la hora de la capital. Ahuecó el ala. Sabido es que Arenas no quiere saber más que de pueblos esta campaña. El turronero se abstuvo de pasar calor por Rioja, Sierpes yVelázquez, que son los dominios de Juan Ignacio, Juanito para Arenas en otros tiempos felices. No estaba Arenas, pero sí su vicario en la tierra: Antonio Sanz, delegado del Gobierno en Andalucía. Arenas siempre tiene conectado el radar.

Soraya se tomó la cerveza de mediodía en La Flor de mi Viña, donde hubo corte de chacinas variadas (salchichón incluido) y generosidad de ensaladillas con banderillas de melva, que para eso negoció la comanda en la barra el alcalde de Mairena del Aljarafe y diputado nacional, Ricardo Tarno. Espadas no estuvo, a pesar del interés que mostró por tomarse la cerveza con el alcalde. Alrededor de la canutera estaban también Felisa Panadero, Juan Bueno, Alberto Díaz (el jefe de gabinete con prelatura de lista electoral), Gregorio Serrano, Curro Pérez, Beltrán Pérez, Rafael Belmonte, etcétera. Alguien que pasaba por allí sentenció una verdad, pero con un desliz en la identidad de la protagonista: “ConAlfonso Guerra de vicepresidente no se cabía en el bar. Esta Cospedal no tiene tirón”.

Tussam estaba en la ruina. A Tussam la metió en números rojos un concejal socialista llamado Blas Ballesteros, penitente de la Hiniesta que cargó de cruces a Monteseirín. Zoido le ha metido a la empresa transferencias por un tubo. Yel gerente ha conseguido la paz social. Si había una sociedad municipal que condicionaba los presupuestos municipales era la de transportes. YEspadas, en un error de libro, le hizo a Zoido el pasillo del campeón al proclamar el éxito del gestión del alcalde más carente de gestión. Espadas se metió un gol en propia meta cuando más fácil tenía poner en jaque al alcalde de los 20 concejales. Moraleja: al subir al autobús en hora punta conviene agarrar la cartera. Zoido esboza una sonrisa británica. Pero Sevilla no es Londres. Ni tiene autobuses de dos plantas. Y Borbolla y Alejandro viven ahora mucho mejor.

Golpes de maza

Los sondeos del PP. Zoido maneja sus propias encuestas desde el pasado enero. Ycoinciden con los datos de otras prospecciones. La mayoría absoluta está perdida, según unos resultados que se van actualizando con los denominados tracking, que son sondeos de una cantidad reducida de llamadas telefónicas en áreas muy definidas en las que se tiene especial interés: en lugar de volver a hacer dos mil llamadas, se hacen doscientas. Las encuestas internas del PP dejan la mayoría absoluta a una distancia de tres concejales. Pero el PP confía en remontar. Hay tiempo, dicen, y opciones reales de conseguir quince. El único plan es seguir potenciando la presencia del alcalde en las calles: estar en todos los distritos e, incluso, más de una vez en alguno de ellos.

Soraya y los medios. Llamó la atención que la vicepresidenta eligió la provincia en lugar de la capital para hacer declaraciones a los periodistas, por lo que Zoido perdió su imagen en el telediario nacional a la vera de una vicepresidenta ante las alcachofas mediáticas.

Esa camiseta… Ocurrió en la preferia. La caseta del PP acogió la copa para los militantes. Uno de ellos lució una camiseta antigua con leyenda en favor de Zoido, pero que había tuneado para la ocasión. Aludía al puesto 18 en el que concurre Carmen Ríos, la delegada del distrito Los Remedios,. Yremataba la queja con un “¡Tequiyá!”. Está claro que el el hombre considera ese puesto un reconocimiento cicatero para con su delegada..

¡Por fin ha llegado! Ahora es cuando la campaña se pone emocionante. Hemos dado con el vellocino de oro de todo período electoral. Estaba escondido en el programa electoral del PP, ¿cómo no nos habíamos dado cuenta? Lleva un título orginal, nunca antes empleado:“Revitalización del Guadalquviir”. Y un arranque de los que enganchan al lector. Ojo a la literalidad:“El río Guadalquivir ofrece un caudal inmenso de oportunidades como nuevo motor de reactivación económica, creación de empleo e impulso al cambio del modelo productivo”. Lo del caudal nunca lo habíamos leído antes. Lo del motor es de premio literario. Yel cambio de modelo productivo es para partirse la camisa. Ahora sí que somos felices.

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