Los zascandiles de Espadas

Carlos Navarro Antolín | 6 de octubre de 2015 a las 18:43

Plaza Nueva.  Jura de bandera de personal civil
EL Ayuntamiento de Sevilla parece recuperar su antiguo espíritu del convento de San Francisco que fue. Los concejales de la oposición sólo dan pellizcos de monja al gobierno en minoría. ¿Pero Espadas no estaba apoyado por formaciones radicales (Participa Sevilla) o radicalizadas (IU)? El domingo se desarrolló con toda normalidad en la Plaza Nueva un acto militar de jura de bandera con la participación de casi quinientos civiles. ¿Pero Espadas no se iba a comer a los niños crudos por imperativo de los dos grupos que lo sostienen en la Alcaldía? Uno ve la foto del alcalde y sus dos concejales en las tribunas decoradas con la enseña nacional, con cura de sotana que parece escapado de una novela de Cela, y recuerda a Lampedusa: se ha cambiado de alcalde, pero hay cosas que siguen exactamente igual para desesperación de los agoreros que veían en jaque hasta la Semana Santa.

A las mismas puertas del Ayuntamiento, bajo el patronazgo de bronce de San Fernando, hubo chimpún militar con bandera, banda y vivas a la patria. Y allí estaban tres socialistas tres sobre el redondel: el alcalde, Castreño y Cabrera. Normalidad, se llama. Ni las Santas Justa y Rufina de la actual política municipal española, Ada Colau y Manuela Carmena, se atreverían a presidir semejante acto con toda naturalidad. Aceptamos el cromo de Antonio Muñoz empeñado en culturizar la Navidad –que lo peor no es que la culturice, sino que utilice el término “evento”– con tal de que nos consiga el cromo de poner sombra en la Avenida y logre arrancar el motor gripado de la Gerencia. Y hasta aceptamos que restaurar Santa Catalina no encaje en el objeto social de Emasesa, que no encaja, como si el PSOE no hubiera utilizado en tiempos los dineros de la compañía metropolitana de aguas para pagar sobrecostes de proyectos urbanísticos, que cada vez que Monteseirín necesitaba liquidez por la vía exprés mandaba telefonear a su Cofidis particular: “Llamad a Marchena y que busque una partida”.

Lo más inteligente que hace Espadas y su gobierno es ocupar los nichos que tradicional (y estúpidamente) se atribuyen en exclusiva a las formaciones de centro-derecha, verbigracia los actos castrenses. En la ocupación de todos esos huecos es donde cualquier político se crece, cuando se abre a todos los sectores y no se acomoda en el círculo de confort. Bolívar no estaba el domingo en la Plaza Nueva, pese a que Sevilla iba a pasar formar parte de la red de ciudades bolivarianas como está ya en la de ciudades de alta velocidad, o en la red de urbes magallánicas. En la Plaza Nueva, decíamos, sigue San Fernando, aunque despojado de día festivo por la autoridad civil, y huérfano de procesión propia por la autoridad eclesiástica.

La ciudad está en calma, sin novedad. Los 13.000 veladores están en su sitio y el alcalde en el suyo: con el Ejército. Espadas se apoya en zascandiles, pero por el momento no zascandilean más allá de ladridos de 140 caracteres. A la hora del refectorio, entre los frailes de esta plúmbea corporación sólo hay pueriles lanzamientos de mendrugos de pan. Para poner orden ya está esa gran madre abadesa que es Carmen Castreño. Y el cura de la sotana si fuera preciso. La sotana, una prenda reservada ya para ciertos eventos, que diría Muñoz.
Plaza Nueva.  Jura de bandera de personal civil

  • "¿Y aquí de qué viven ustedes?"

    Estas ceremonias son de un perfil muy bajo. En cualquier nación europea (o americana o asiática) son actos solemnes, los más solemnes que se celebran públicamente. Aquí todavía media el acomplejamiento de la clase política que comprende tanto al PP como al PSOE, con sus diferencias, pero cuyo complejo íntimo sobre el pasado es igual.
    Pero lo que es para quedarse perplejo, relativo a la ciudad, es preguntarse de qué se sostiene económicamente esa masa humana, de todo sexo y edad, en edad de trabajar, que hay por la calle de paseíto a horas que son de trabajo. Y conste que antes de hacernos las pregunta ya hemos deducido los que son empleados públicos ocupados en el cafelito y los estudiantes que tienen la calle por campus univesitario, pues su centro de estudios se limita a ser un mero edificio rodeado de coches y amotillos mal aparcados.
    Esto causa un fuerte impacto a los que vienen de ciudades centroeuropeas a cuyo nivel quiere desarrollarse la ciudadanía de Sevilla: “¿Y aquí de qué viven ustedes?”

  • SILENCIO

    Pero esto, quién lo paga ? No estamos en austeridad absoluta para unas cosas ?
    Miren, el día 3 de octubre, sábado, una procesión con un nazareno atravesó la Huerta de Santa Teresa. 2 coches de la policía con otras 2 motos y sus respectivos agentes- Esto es normal ? Es normal con un alcalde socialista que el delegado de fiestas mayores diga que no se va a variar en la madrugá el numero de nazarenos, que ese es el papel de las cofradías y que el ayto no debe meterse ? Ah, no ? No se invade el espacio público ? no es usted el responsable de la seguridad ? si dentro de 2 años hay 5000 nazarenos con la Macarena, qué hacemos ?
    Lo triste es que tenga que pasar lo que un día pasará: una avalancha de gente que se lleve a alguien por delante. Entonces algunos llorarán, otros vestiran a la Esperanza de luto y alguien con un par dirá: 1500 miembros por cofradía, músicos incluidos, que van más que en la filarmónica de Londres ¡
    La fotito del cura, no tiene desperdicio… Un cura guerrero… en fin Espadas…

  • paco

    El artículo tendría sentido si no fuera porque el concepto “políticos radicales bolivarianos”…se lo ha inventado la prensa de derechas para asustar a los votantes.

  • Rosa

    Qué lamentable espectáculo.Después se enfadan cuando les dicen que son lo mismo. Lo del cura bien comido y bien vestido y encima condecorado, (no nos podemos imaginar por qué méritos), es una imagen propia de hace 45 años. Regreso al pasado. Me consuela, que yo no le voté.

  • rafael

    Que ganas tienen algunos que explote en gobierno de la ciudad.