Tercera dimisión en el PP en menos de seis meses

Carlos Navarro Antolín | 22 de diciembre de 2015 a las 5:00

: Sevilla : 30 SEV (Caja Negra
LO peor no es que un concejal se vaya porque su partido no ha conseguido el objetivo primordial: lograr el poder. Hubo varios concejales que se marcharon poco a poco, con la lenta velocidad a la que sale una cofradía de ruan con escasas parejas de nazarenos, cuando Soledad Becerril perdió el bastón de alcaldesa en 1999. Nada nuevo bajo el sol (del Plantinar). Lo peor no es que cunda el desánimo cuando se dilapida el mayor crédito político que ha logrado un político del centro-derecha en el Sur de España. Lo peor no es que el partido no acierte a levantar no ya la cabeza, sino las cervicales, en el contexto regional, ni que toda la estructura de poder nacional se sitúe en tenguerengue desde la noche del domingo, cuando nos acostamos sin saber quién dormirá en las Marismillas para escaparse del próximo debate (¿A dónde estaré, Dios mío, la próxima primavera?, cantan a Rajoy Los Romeros de la Puebla). Lo peor es que un político no cumpla la palabra dada, no recuerde una mínima declaración de intenciones escrita en la tarjeta de presentación escondida en el ramo de flores de cortesía. “Tengo claro que dejo todas las obras cuando sea concejal”, dijo en abril el arquitecto José Luis Vargas, fichaje estrella de Juan Ignacio Zoido en la lista electoral del pasado mayo. Eso proclamó al trascender en este periódico que la Gerencia de Urbanismo, presidida aún por el propio Zoido, había paralizado la obra de rehabilitación de la casa catalogada de la calle San Fernando, donde está prevista la apertura del Hard Rock Café, por falta de los preceptivos permisos legales. Vargas tomó posesión como concejal, ay fue en la oposición, y se olvidó de cumplir la palabra dada. No dejó los proyectos. Y comenzaron los problemas, sobre todo porque Zoido, ay de nuevo, lo metió como representante del Grupo Popular nada menos que en el Consejo de Gobierno y en la Comisión Ejecutiva de la Gerencia de Urbanismo. Lo tenía “claro”, pero la claridad es un concepto tan difuso, tan relativo, tan subjetivo, que lejos de olvidar los proyectos, se sentó en la mesa que se debatía sobre ellos, por mucho que se saliera de la sala en las votaciones.

–¿Qué es la claridad?
–¿Y tú me lo preguntas?

Vargas anunció ayer su dimisión en la reunión del Grupo Popular convocada para preparar el próximo Pleno. “Esperad, que José Luis os quiere decir algo”, advirtió un Zoido con la resaca emocional de una noche de escrutinio vivida en la sede provincial a puerta cerrada, lejos del líder regional, con el que se lleva bien para las fotos, pero mal para la melva. Vargas entonó el adiós alegando “motivos personales”. En la puerta estaba ya el recambio que todos habían podido saludar minutos antes:la combativa Evelia Rincón, especializada en la fiscalización de los gobiernos socialistas del tardoalfredismo.

A Vargas lo echan del palomar los expedientes del Hard Rock Café, sus continuas visitas al servicio de licencias para acelerar los permisos en su notoria doble condición de edil y arquitecto del proyecto, las denuncias de los vecinos al proyecto, la intervención del Defensor del Pueblo Andaluz y las críticas de reconocidos expertos en patrimonio a la reforma planteada en un inmueble de alto valor.
Cuando Zoido se presentó a la Alcaldía en 2007 tenía muy claro que la parcela de Urbanismo sería para alguien que no guardara la más mínima relación con los asuntos inmobiliarios. No gobernó, se reservó el nombre. Cuando en 2011 bebió del cáliz de la rotunda victoria, concedió la codiciada Gerencia al funcionario Maximiliano Vílchez, al que es cierto que no se lo conoció jamás ninguna confusión de intereses en cuatro años, ni tampoco grandes logros, más allá de poner de los nervios sin pretenderlo a Curro Pérez, que esperaba devorar él solito el gran pastel de la Delegación de Urbanismo y se quedó con la pobre piruleta del distrito Triana. Del urbanismo bajo sospecha del PA se pasó al urbanismo plano del PP. Zoido cambió de criterio en 2015 y confió los asuntos del ladrillo a un arquitecto con demasiados proyectos en curso. Se fue Fley y se acaba de marchar Landa, estrellas de 2011, y ahora se apaga la estrella de 2015.

En el PP hay quienes sienten bastante alivio porque temían nuevas revelaciones en las próximas fechas. Digamos que han sido “motivos personales”, tupido velo del que abusan los políticos. Que parezca un accidente. Y que haya café para todos. Pero que sea del Hard Rock, por supuesto. Y que siga la música. Tres en seis meses. Tanta claridad, confunde.

  • jose

    Y según mis fuentes, esas “nuevas revelaciones en las próximas fechas”, se van a publicar, y nos vamos a reir mucho. Zoido, no te vayas!

  • Barquero

    Al final en política van a quedar los mediocres,los que no saben ganarse el pan fuera de los partidos,los que serán toda su vida dependientes de los Presupuestos,….ya esta ocurriendo,no hay más que leer los currículos de los Consejeros,de los Secretarios,de nuestros alcaldes..algunos son para mondarse de risa….pero es lo que hay