San Fernando, la reconquista pendiente

Carlos Navarro Antolín | 13 de marzo de 2016 a las 5:00

Reportaje amplio de la cochambre en que está convertida la calle San Fernando: mesas, banderolas, mobiliario de los bares, anuncios abatibles.
NO es que Sevilla tenga un trozo de Cádiz dentro, alma de provincia hermana en cuerpo de capital. Es que tiene un trozo de Huelva dentro, de avenida de Castilla de la Antilla, valga la rima, cuando uno recorre la calle San Fernando, por la que ya no pasan cigarreras, pasa el que puede entre la cochambre de anuncios, calefacciones, banderolas, toldos, ceniceros, vallas, etcétera. En un reciente balance ha salido que en la calle San Fernando hay autorizadas 454 sillas y 133 mesas, una galería de caos, mal gusto, Benidorm sin playa, Matalascañas de fritanga en el último fin de semana de agosto, mercadillo de la hostelería que en lugar de calcetines oferta montaditos. San Fernando es la calle cutre de un centro cada día más cutre, la calle que mejor representa la chabacanización de la hostelería en una ciudad que debiera mimar su patrimonio y el sector servicios con el celo de un camarero chino, qué pesados fiscalizando a los comensales en todo momento para ver qué desean.

¿Y saben quién dio la primera voz de alarma sobre la mutación de San Fernando? La Universidad de Sevilla. Para que luego digan que la Universidad está muda y no cumple su papel dentro de la sociedad civil. El señor gerente de la institución académica protestó por escrito al Ayuntamiento en tiempos de Zoido, cuando en Urbanismo estaba el delegado Maximiliano Vílchez, con cara de recibir siempre el pésame por los pasillos del Ayuntamiento (“Lo siento, Maxi, no somos nadie. No hay quien haga cambiar los turnos de trabajo de los empleados de la Gerencia. Te acompaño en el sentimiento”), y un gerente la mar de emperifollado que formaba parte de los gerentes cucharas de Zoido: ni pinchaban, ni cortaban.

El gerente de la Universidad se quejó con buenas palabras de la mierda que generan los veladores de la calle San Fernando, porque los residuos de todo tipo acaban en la lonja los días de brisas, dejando hecho un estercolero el tramo comprendido entre la puerta principal del Rectorado y la capilla. Aquella carta de protesta estaba firmado por don Juan Ignacio Ferraro, que adjuntaba fotocopia de las ordenanzas municipales que obligan a los señores titulares de licencias de veladores a no ser unos guarros. Urbanismo abrió expediente. Y hasta hoy. Los cucharas ya no están, porque las urnas los mandaron a la Venta, que ya saben ustedes la hortaliza a la que está dedicada la venta más famosa de las redes sociales. Ahora está Antonio Muñoz, socialista que ha creado una comisión de veladores para que, como Lampedusa, todo siga prácticamente igual pero parezca que hay una frenética actividad. A mi Antonio Muñoz con los veladores me recuerda a aquella gestoría de jóvenes emprendedores que al entrar el primer cliente se pusieron todos a aporrear el teclado e hicieron subir los cafés del negocio de abajo con la voz del camarero diligente: “El desayuno de siempre, señores, aquí lo tienen”. El caso es parecer que se trabaja, que es mucho más rentable que trabajar.

La calle San Fernando es la Antilla sevillana sin Terrón, pero con Fábrica de Tabacos. De los cielos que perdimos a las calles que perdimos. Las agresiones de hace 50 años eran por las alturas, por los aires, con remontes y plantas que crecían al amparo del desarrollo urbanístico. Las agresiones de hoy son a pie, de infantería pura, invaden el espacio del peatón a base de crear un estilo de sangría azucarada y pies por lo alto, de erasmus asalmonetados, de auténticas carpas que son el campinplaya de los bares en un centro histórico que cuenta con las máximas catalogaciones patrimoniales. Tururú.

La Universidad no hizo pública aquella protesta. La carta de queja generó un expediente que se lo llevó el viento. En Sevilla todo se lo lleva el viento de matacanónigos. El gobierno cambió. Todo sigue igual. De los cucharas de Zoido veremos si no pasamos al pantuflerío de Espadas. San Fernando perdió la batalla en favor del tranvía, las bicis y un rosario de bares que han hecho buena la hilera de las casas que siempre decían que afeaban una zona que debía estar expedita entre los jardines del Alcázar y la Universidad. Entre col y col, velador. San Fernando ha mutado en la Antilla. Sevilla es una playa barata, una ciudad donde todo es susceptible de empeorar, un hotel de tres estrellas donde los clientes se conforman con el maltrato y su venganza consiste en mangar los jabones en lugar de protestar alto y claro. San Fernando era una calle preciosa hasta con aquellas casas, digna de la Vía Roma de Florencia. Ahora huele a cruasán y sólo le falta el negro con el expositor de gafas, pulseras y los elefantes de la suerte.

  • Susana

    Velador: especie invasora de Sevilla tan peligrosa como el mejillón tigre, el cangrejo chino o el camarón rojo…pero sin control. A ver si no acabamos bebiendo chupitos a lomos del metrocentro.

  • Rafael

    Estoy totalmente de acuerdo. Ya no solo son los veladores que nos impiden el paso por todos sitios y que inundan plazas y calles supuestamente peatonales. Son todos esos anuncios en forma de caballetes puestos adrede para entorpecer el paso peatonal y así de alguna manera intentar que nos fijemos en él.
    La inoperatividad del Ayuntamiento es total.

  • Rosa

    Verdaderamente esta es una batalla perdida, y una total falta de respeto a los viandantes, para los que deambular por ciertas calles, se convierte en un infierno. Y no se sabe que mandatario es peor. A mí, la anterior alcaldía, cada vez que yo llevaba un escrito de protesta al Distrito (Triana para ser exactos)me daban acuse de recibo, agradeciéndome que fuera una buena ciudadana. A la última protesta que fue por el abuso en que se ha convertido la zona peatonal de San Jacinto, no me han contestado, estarán ocupados, sorteando ellos mismos, los veladores que les pone en su propia puerta, el bar que tienen al lado.

  • Mirto

    Poco a poco el sevillano pierde territorio, poco a poco la calle San Fernando, Mateos Gago, la Avenida, Catedral, Argote de Molina, Barrio de Sta Cruz es territorio comanche, zona vedada al sevillano y territorio de lo acaba siendo la muerte de un barrio: los locales (bares y tiendas) para turistas… Pésima comida y pésimos artículos fálsamente típicos, “en las mesas solo raciones”, “menú de tapas sorpresa”, “sangría y paella”… Eclosión de apartamentos turísticos, perdida del espacio, de lo auténtico y dentro de poco seremos figurantes en un decorado cutre donde lo auténtico será un kebab frente a la Catedral

  • Yonkie

    Tan fácil como que se puede acceder desde Internet con aplicaciones a ver cuantos veladores tiene autorizado el bar de turno, y los ciudadanos y consumidores podremos denunciar en el momento. Pero claro esa informacion la tienen oculta para los trapicheos de funcionarios de la gerencia y hosteleros.

  • SILENCIO

    Lo de la Campana es de escándalo. El ejemplo a imitar sería París, limitado, acotado y con buen gusto y en Mateos Gago, nada y en otros sitios imposibles, nada. Y que paguen más, porque les pagamos las campañas turisticas con dinero público para que se lo queden unos cuantos, las franquicias y comerciantes y dueños de bares, que pagan un p. m. a sus trabajadores cuando no en negro, igual que en los hoteles.
    La venta tendría que estar a rebosar de la de gentuza que habría que mandar allí… lo que me temo es que a lo mejor habría que cambiarle el nombre a la ciudad para que entrasen todos los canallas, los rateros, los bajunos, los mangantes, y los granujas de diverso pelaje; Venta Sevilla del N…

  • SÍ8DO

    Pero, de verdad, ¿es que no se puede hacer nada? ¿Nos tenemos que conformar? No sé si es que soy demasiado joven y hasta el momento no he comprobado que el ciudadano tenga ningún poder sobre el ninguneo de los políticos.
    Diría que en las urnas pero, ¡si al final todos hacen los mismo!

    Me resulta una situación frustrante.

  • Fed

    Menos rabiar, que luego os gusta que el camarero os pague vuestro caro alquiler del piso heredado y nunca renovado.

  • Triana

    Tanta ineficiencia por parte del Ayuntamiento y de su Gerencia de Urbanismo no es posible; la actitud ante el problema de los veladores tiene otro nombre: connivencia y complicidad. Van muchas corporaciones y cada una es peor que la anterior en la defensa del ciudadano frente al hostelero usurpador del espacio público. Yo creo que algunos funcionarios y políticos beben y hasta veranean gratis gracias a mantener su miopía e inacción interesadas ante las graves infracciones que se cometen diariamente en toda la ciudad. Si quieren ver un ejemplo paseen por la calle Betis, Altozano y San Jacinto

  • Jaime Lopez

    INSPECCIÓN: de número de veladores, de Sanidad, del Lipasamm de Hacienda y de la Seguridad social, para ver cómo de negro se trabaja. Con esta primera palabra mágica se acabarían muchos males. La segunda es SANCIÓN, la tercera CIERRE.

  • Mirto

    Fed qué comentario tan inteligente! Será ademas que los veladores ocupan LA VÍA PÚBLICA para una actividad privada… Mi piso lo alquilaré al precio que quiera que para eso es mío aunque sea heredado (noto además un poco de envidia)…. Mientras mi inquilino quiera pagar y yo declare a hacienda no hay nadie que tenga que intervenir, pero la calle es de todos y no pueden apropiarsela para enriquecerse unos pocos, que además querrán que con nuestros impuestos se la mantengamos de dulce…

  • ito

    basicamente x veladores a tantos euros cada uno, lo suficiente para cubrir parte de lo que no se ingresa por obras
    hay mucho que silenciar, años de administracion con plantilla inflada y nominas muy por encima de lo que se pagaba en el ayuntamiento y eso hay que pagarlo
    por eso inspeccionar lo que ellos mismos enredan?
    no se nos deben olvidar nombres y fechas, hay esta el secreto de este enredo

  • Ana Maria

    La gentuza funcionarial y empleados laborales de la Gerencia de Urbanismo es un autentico nido de corrupción y complicidad y connivencia con los hosteleros, limpieza en ese estercolero de la gerencia, y a poner a trabajar a ese ejercito de vagos corruptos.

  • Jorge

    Es que soy el unico que está a favor de los veladores? Pero que mijita que es la gente como que no se puede pasar, luego os gusta meteros en las bullas de Semana Santa yo flipo. Los veladores son un precio que hay que pagar si queremos ser una potencia turística o una cosa o otra, turismo-veladores, no turismo-no veladores-paro. Dejaros de demagogia en Sevilla hay los mismos veladores o menos que en la mayoria de ciudades turísitcas del mundo ¡viajad un poquito miarmas y dejaros de lloriquear por la Sevilla en manteca que no existe más que un vuestras rancias cabezas!, del turismo y los veladores viven miles de familias en Sevilla…

  • Yuku

    Antes no os gustaba la peatonalización y queríais una acera de 2 metros y carreteras con coches, ahora quereis 100 metros vacíos pa pasear pero no os dais cuenta que los veladores influyen positivamente en la impresión que le queda al turista de Sevilla y de que fuera con buena temperatura en un velador se gasta científicamente más que dentro de un local? Todas las ciudades que tienen buen clima tienen muchos veladores y nadie se queja aunque ocupen algo de calle, bien merece la pena. Los sevillanitos sois tela os gusta matar la gallina de los huevos de oro y quejaros que no hay trabajo, pero que no falten capirotes y rebujitos, que ciudad obtusa, que ciudad

  • paco

    ¿Por qué los metros cuadrados que tienen derecho a ocupar los veladores no se acotan en Sevilla como en otras ciudades? Pues para que no veamos que muchos hosteleros incumplen la norma sistemáticamente.