El asesor que prefiere la tiza

Carlos Navarro Antolín | 16 de mayo de 2016 a las 5:00

Virgen de los Reyes
A finales de enero fue nombrado coordinador externo de la Corporación de Empresas Municipales (CEM) con derecho a despacho en la histórica sede de la calle Escuelas Pías, un edificio que bien podría ser un Parador de Turismo de los buenos, de los que retienen la suntuosidad de antaño antes de que llegue el Vázquez Consuegra de turno y lo oscurezca todo que parezca que va a salir la Mortaja, pero sin faroles de mano tras el muñidor. Alberto Moriña Macías, ex concejal socialista del Ayuntamiento, ha pasado a formar parte del selecto grupo de los asesores de corta duración por decisión propia. No ha durado ni un semestre pese al sueldo garantizado de 52.000 euros anuales hasta 2019. Se ha ido porque se le ha presentado la oportunidad de su vida, un objetivo personal por el que ha luchado como el que busca cumplir con un sueño: dar clases en un instituto. Yha cambiado el despacho del centro de la capital por la pizarra y la tiza en un centro docente nada menos que de Almería, muy próximo al desierto. La fuerza de la vocación, dicen. Cuando estaba en la oposición estudiaba oposiciones, por eso aseguraban que era un opositor puro y duro. Esos años integró el denominado trío de capilla junto a Juan Carlos Cabrera y Miguel Bazaga. Los tres acompañaban a Espadas a los actos cofradieros. Con anterioridad fue portavoz del Grupo Socialista en los últimos años del gobierno de Monteseirín. Su nombramiento fue una imposición del partido. El entonces pujante José Antonio Viera y la ya más que emergente Susana Díaz le encargaron a Moriña que marcara de cerca la actividad del grupo político. No se podía dejar a Alfredo a su libre albedrío. Moriña fue de la pandilla juvenil de Susana Díaz, un selecto grupo del que formaban parte el hoy consejero de Turismo, Francisco Javier Fernández, y la hoy secretaria general del PSOE hispalense, Verónica Pérez. En el Ayuntamiento dicen que Moriña se ha ido de forma absolutamente voluntaria a cumplir un sueño:“Le ha salido una oportunidad”. ¡Caramba!

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