La cuota zascandil

Carlos Navarro Antolín | 30 de octubre de 2016 a las 5:00

participa svq.jpg
LA nueva política necesita un lifting exprés. Se arruga a gran velocidad, padece envejecimiento prematuro. Otal vez sus protagonistas pasan demasiadas horas delante del televisor. En Sevilla estábamos demasiado ajenos a las Colaus y las Carmenas, iconos municipales de este nuevo tiempo donde el edificio del sistema no termina de caer, por fortuna, pero tampoco termina de curarse de una aluminosis provocada por el tenguerengue en el que están los grandes partidos. En Sevilla nos hemos librado de la bisoñez y del tinte adolescentoide de la nueva política gracias a que el PSOE de Juan Espadas es, por lo general, bastante moderado, y también gracias a que los resultados de la marca blanca de Podemos en la capital fueron más bien escuálidos después de la alta expectación que habían generado en todo el reino.

Aquí, por ahora, no hay más mareas que las de Matalascañas, ni más marcas blancas triunfantes que las que Pepe Moya Sanabria envía a los estantes de Mercadona. Al menos sí tenemos la cuota zascandil, encarnada por la edil Cristina Honorato, de la que los ujieres de la Plaza Nueva dicen, con rima de guasa, que no termina el mandato. A esta Honorato se le ve el pelo de la dehesa en cuanto goza de la mínima oportunidad. Como la Policía Local no le dejó colar a todos los manifestantes que pretendía introducir en el Ayuntamiento, la Honorato salió por las bravas con eso tan castizo, tan facha y tan viejo como es el no sabe usted con quién está hablando:“¡Soy la autoridad política!”. Eso se llama hacer un Verónica Pérez, la de la máxima autoridad repelida por los seguratas de Ferraz, pero en versión cutre de la Plaza Nueva y sin telediario con eco nacional.

Tenemos a una presidenta del Pleno reprobada por el ídem por saltarse a la piola la Constitución Española y ahora también tenemos a una concejal que es la cuota de la nueva política zascandil. Todo nos llega tarde, debe ser el destino fatal de los pueblos del sur. Por fin tenemos en directo, en el corazón de la ciudad, una muestra de esa política de aula de instituto, de gigantes y cabezudos en manifestaciones dominicales, de pancarta republicana y el tío subido en el monorrueda.

Lo mejor no ha sido la contemplación del episodio de envalentonamiento histérico de la concejal venida arriba cual franquista en primero de octubre, sino la reacción del alcalde cuando se le preguntó por los hechos. Dice Juan Espadas que no tenía sentido que los manifestantes, unos profesores interinos, protestaran en el Ayuntamiento cuando la Administración municipal no tiene competencias en la materia. Del comportamiento despótico de la edil, ni pío, que por algo el voto de la Honorato y sus dos compañeros de filas fueron muy útiles para el día de su investidura. La explicación de Espadas ha recordado, y mucho, a la de Fraga cuando le preguntaron por la polémica nacional que se montó a cuenta del primer caso de una pareja homosexual residente en una casa cuartel de la Guardia Civil. Ante decenas de alcachofas, don Manuel se salió del asunto con su peculiar estilo de negar la mayor:“Siempre he dicho que el modelo de las casas cuartel es un modelo agotado. Ydéjenme pasar, por favor”.

Aún no tenemos pliegos de licitación de la ampliación del tranvía, pero seamos optimistas:van cayendo los veladores como los plátanos de sombra de San Telmo y ya disfrutamos de la cuota zascandil de la nueva política. La concejal que se negó a que sus acompañantes pasaran por el control de identificación, la concejal que interpretó las normas que todos cumplimos como el establecimiento de un “Estado policial”, la concejal que chuleó al agente de la Policía Local como una niñata vociferante de noche de fin de semana, no era una concejal del PP. Es de Participa Sevilla, es la misma que está procesada por la ocupación de una sucursal bancaria en la Plaza de la Campana, es la que adquiere con celeridad los vicios más antiguos de la peor política, como el conductor novel que se salta las rayas continuas y no usa los intermitentes. Es el efecto de la inmadurez (Mamá, quiero ser artista, ser protagonista, oh mamá) o de tenerla como el cemento armado. Lo de siempre. Todo más viejo que el caminar hacia delante. Echamos de menos los gigantes y cabezudos de los domingos y fiestas de precepto. Se pierden los buenos usos. Sevilla se nos va. No hay derecho.

  • Lectorsorprendido

    Facha?? Franquista?? Por Dios, como gusta al periodismo vender noticia. Lectores por favor, vean el vídeo en youtub, y diganme si el autor no está siendo un pelin exagerado.

  • barquero

    Esta nueva clase política ha contado con la inestimable ayuda de una prensa alarmista y partidista,con relativamente poco respeto a la objetividad y mucho amarillismo.En Francia fue el trapalleiro y socialista Miterrand el que se invento el F.N de Lepin para que la derecha no pisara el Eliseo en treinta años…..¿quien se ha inventado aquí a Podemos?,…es normal lo de la Cuatro y la Sexta,TV3?,..les habéis reído las gracias,…y si un dia llegan al Poder reeditara el Pravda y os cerraran las linotipias y todo en favor de una información veraz,coherente y no partidísta,que por supuesto emanara del Partido que es el único que tiene la exclusiva de la verdad…..ahora a ver como desmontáis el monstruo que habéis creado

  • Primitivo Pérez Sánchez

    Cristina Honorato podría estar acomodada en su sillón de concejala y disfrutar de todos sus privilegios sin dar un palo al agua o, lo que es peor, tejiendo redes mafiosas para su lucro personal, como tan acostumbrados nos tienen los políticos del PPSOE. Sin embargo, ella no ha parado de trabajar y luchar desde que entró en el cargo por los derechos de los ciudadanos, primero por el derecho a la vivienda digna y luego por el maltrato que están recibiendo los interinos de educación. Todo ello, poniendo en juego su puesto de trabajo o, incluso, arriesgándose a entrar en la cárcel por alguno de sus actos políticamente incorrectos pero socialmente loables. A eso, tristemente, no estamos acostumbrados.
    Ya era hora de que en esta tierra de señoritos entraran políticos que luchan por la dignidad de los que tantos años llevamos oprimidos: sea por una dictadura real o por otra encubierta.
    Sabía que este periódico no era neutral pero publicar este tipo de artículos demuestra lo lejos que seguimos de un periodismo auténtico sin decantaciones partidistas…Tomad ejemplo de la Honorato y salid a la calle de vez en cuando, queda todo por hacer.

  • Santiago España

    Menuda escoria de politicos que no respetan la autoridad policial. Chusma asi no deben ser representantes del pueblo.

  • marisa

    primitivo yo no si es con buena intencion pero no se puede entender q se defiendan estas reacciones. no se le vota ni se le paga para hacer las cosas por narices y faltando al respeto. como todos dices ellos son los primeros q deben dar ejemplo. no es asi

  • Manuel de la Macarena

    Demoledor artículo para no decir nada. Bueno si, para decir que prefiere un consistorio docil, bien retribuido, y que no tenga la voluntad de cambiar las cosas, no vaya que pierda su sitio el instalado. Me parece muy triste que se quiera comparar el trabajo de esta concejala con el papelito sumiso y aborregado al que nos tenían acostumbrados. La autoridad política que esgrimia la concejala tiene que ver con los derechos del ciudadano. Nada de privilegios, nada de prebendas. Al final se ve el plumero. Pura propaganda.

  • Mónica

    Antes de verter semejante sarta de mentiras en un medio público de desinformación al menos Carlos Navarro podías haberte tomado la molestia de informarte bien. En los Ayuntamientos los ediles/concejales son “autoridad” exactamente al mismo nivel que la policía. Esto viene recogido en los reglamentos y en el carnet de concejal. Para qué veas hasta que punto son autoridad que el alcalde es la máxima autoridad dentro del ayuntamiento hasta por encima de la policía.
    Cuando una concejal se llega al puesto de control a recoger a un invitado o asistente a una reunión la policía NUNCA se ha pedido a ese invitado que muestre el DNI, ellos saben de sobra el reglamento. ¿Entonces por qué ahora sí? Está claro que su función era la de obstaculizar la entrada de profesores y profesoras para reventar el encierro. Por lo tanto además de excederse en sus funciones estaban haciendo una mala praxis del reglamento del Ayuntamiento a sabiendas.
    Y claro, como están tan acostumbrados a que su palabra sea ley pues resulta que se han encontrado con una persona que conoce sus derechos y los hace valer, como tiene que ser. Y si la policía te suelta: “yo soy la autoridad” (se escucha en el vídeo) pues la edil le responde como se merecen, ni más ni menos.

  • antonio marquez

    Vuestro Pablito Iglesias y compañias ya nos teneis acostumbrado, a brabuconadas y pataleos de niños mimados. A rozar monte os madaba yo, o a trabajar con un pico y una pala en las calles de Sevilla a 45 grados. Para que aprendierais lo que es el respeto y el sacrificio en la vida. Todos los que votais a podemos y compañias anexas, os debe de dar verguenza, que vuestros dirigentes hacen guiños a terroristas y asesinos. No solo de fuera de este pais, sino del nuestro.

  • Antonio Cueto

    La verdad, no sé qué ha de preocuparme más, si la intervención de la concejala Honorato o los comentarios de los lectores. Sobre la creación del monstruo por los medios de comunicación, de acuerdo con matices: lo crearon algunos de ellos, no todos, aunque casi todos reprodujeron sus intervenciones. Sobre la opresión que padecemos, me gustaría alguna aclaración, porque no la capto. Y, por supuesto, si tienen parcelas de poder es porque, de una parte, los han votado y, de otra, los han arropado los que ansiaban más poder.

  • Teo Rios

    Lamentable artículo hecho desde el desconocimiento de los derechos y atribuciones de un concejal o actuando como estómago agradecido de los poderes económicos y políticos que sustenta ese periódico.
    La concejala Honorato sólo ha intentado que los profesores internos pudiesen denunciar ante la ciudadanía el desmantelamiento progresivo que la aplicación de la LOMCE y los recortes de la Junta están provocando. Y si a veces deben recurrir a esos métodos, es porque los medios de comunicación como el vuestro sólo saben silenciarlos o distorsionarlos sistemáticamente.
    Ses saludable la defensa de derechos y libertades, mientras otros se llenan los bolsillos o se rascan la tripa.
    Mal que os guste esta nueva forma de hacer política ha venido para quedarse. Rebajad los calificativos. Mejor empezar a tolerarla y aceptarla.