Qué solos se quedan los muebles viejos

Carlos Navarro Antolín | 23 de enero de 2017 a las 5:00

muebles viejos
Orillados, arrumbados, olvidados. Así están los preciosos muebles que usaron los señores concejales del franquismo (municipio, familia y sindicato), los de los años de la transición y los del período de la democracia vigente hasta que el gobierno local de Espadas aplicó el plan renove. Qué solos se quedan los muebles viejos del Ayuntamiento. Pintan menos que un ex alcalde de líder de la oposición, o que un alcalde socialista en una taberna. Ni Valle, ni Monteseirín, ni Espadas se han caracterizado por dejarse ver en bares, qué lugares. Espadas llegó, vio el sillón de alcalde de su despacho demasiado ostentoso y lo cambió por uno blandito con plástico, de los que se exponen en los escaparates de mobiliario de oficina. Aséptico, anodino, sin personalidad. Nos referimos al sillón nuevo que escogió. Después cambió también el sillón de alcalde de los plenos por un asiento igual al de los restantes concejales. Igualando por abajo, en vez de haberle puesto uno como el suyo a los otros 30 concejales. Ypor último mandó quitar el precioso mobiliario antiguo de todos los capitulares, con esos pupitres de caoba, tan elegantones y con tanto sabor. Y ahí están, en una estancia alta, como las ruinas de Itálica a la espera de su Rodrigo Caro sin sevillanos que los visiten. Qué solos se quedan los muebles viejos en Sevilla. Dios quiera que no acaben troceados en las oficinas de los distritos, convertidos en mesas donde cumplimentar formularios. Veo esos muebles y recuerdo discursos solemnes, refriegas políticas de baja estofa, bostezos pronunciados, elogios con segundas intenciones y hasta algún insulto reprobado, cacahuetes escondidos bajo el tablero del pupitre, cercos de vasos de agua portados por ordenanzas soñolientos… Veo esos muebles y pienso:de la caoba al plástico, de soñar con un Metro a conformarnos con un tranvía. Hay muebles cuyo significado los carga el diablo.

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