El desaire de Alejandro Rojas-Marcos

Carlos Navarro Antolín | 23 de octubre de 2017 a las 5:00

Reunidón de los que fueron concejales del 83 al 87 y del 87 al 91,coincidiendo que fue alcalde Manuel del Valle

Existe una memoria histórica gracias a la cual algunos desayunan, almuerzan y cenan a diario, un fin muy loable, y por medio de la que también algunos pretenden ganar ahora la guerra que sus antepasados perdieron hace ya casi ochenta años, un fin absolutamente perverso que aniquila el espíritu de reconciliación de los próceres de la Transición. Ya se sabe que la mejor foto fija de España, la que nunca caduca, es la del cuadro de los garrotazos de Goya. Una foto que estaba casi con las esquinas desgastadas, con los colores en sepia, cuando el avieso Zapatero nos la puso en digital por los siglos de los siglos. El sábado se reunieron en el Ayuntamiento la mayoría de los concejales de dos corporaciones municipales, las dos que presidió Manuel del Valle como alcalde, de 1983 a 1991, nada menos que los capitulares que pusieron la ciudad a punto para la Exposición Universal. Don Juan Espadas los recibió con el cuello abierto, como Pedro Sánchez acude al Palacio Real. Y allí estuvieron también los portavoces de Ciudadanos, Javier Millán, y de Participa Sevilla, Susana Serrano. Del PP no hubo nadie, dicen que no los invitaron, estarían buscando los topos del palomar en plan rastreator. Manuel del Valle pronunció unas palabras en el Ayuntamiento, después pidió agua porque hacía calor y se la ofrecieron con toda amabilidad… en un vaso de plástico. Tendrá menaje la Casa Consistorial para tener que recurrir al plástico… Ni un jarrillo de lata, ni un vaso de plata como llevan los mozos de espada que se precian de serlo, ni un cántaro de Lebrija. Si hasta hay tazas con la heráldica de la Corporación. No es que tuvieran que estar los maceros para servirle el agua a don Manuel, pero de ahí a un vaso cutre… Lo mejor, como de costumbre, estaba por llegar. Y llegó, vaya si llegó. Don Alejandro Rojas-Marcos apareció directamente al almuerzo en el Hotel Inglaterra (50 euros por barba y para los que no tenían barba) porque alegó que no acude a actos políticos. Ojú. Recuerden que el alcalde más carismático de la democracia, el que acorraló al PSOE siendo diputado en las Cortes, tampoco aceptó la Medalla de la Ciudad que sí acudieron a recoger el andaluz inglés que es Luis Uruuela, la dama de la política que es Soledad Becerril y el gran Monteseirín (“Llamadme Alfredo”), entregadas por el hoy ministro del Interió que está a punto de coger el mando de los mossos, don Juan Ignacio Zoido. Alejandro (no hay otro en Sevilla) se presentó en el almuerzo con camiseta amarilla y chaqueta. Llegó cuando los corrillos disfrutaban del primer sorbo de la cerveza. Repartió saludos hasta que se produjo el primer minuto de oro. Luis Pizarro, aquel correoso portavoz de Izquierda Unida, le tendió la mano. Y Alejandro no se la apretó. Menudo desaire. Le dijo que no lo saludaba y que si después era necesario le explicaría a todo el mundo la causa de haberle colocado el carro de la nieve al hoy adjunto al Defensor del Pueblo Andaluz. Pizarro, conocido entonces por Luispi, fue quien se hartó de denunciar asuntos urbanísticos del PA de Rojas-Marcos. ¿Recuerdan aquella teoría del holding de empresas vinculadas a las cajas de ahorro? ¿Recuerdan las indagaciones sobre un conseguidor que aparecía en todas las recalificaciones? ¿Recuerdan que hubo quien se fue hasta el Registro de Vitoria a pedir papeles? Nada de aquello tuvo trascendencia jurídica, eran otros tiempos en los que la Fiscalía se dedicaba a otros menesteres, pero todo aquello terminó en que Soledad Becerril se negó a entregarle de nuevo las competencias de Urbanismo tras los resultados de las elecciones de 1999, por lo que el PA pegó el volantazo hacia el PSOE de Monteseirín y, cuatro años después, se hundió en los comicios de 2003 desgastado por las denuncias del “urbanismo bajo sospecha” para acabar desapareciendo definitivamente de la Plaza Nueva en las elecciones de 2007.

Pues el sábado se vio que Rojas-Marcos no olvida. Ni perdona. Tampoco se lo ha perdonado a Soledad Becerril, a la que no saluda ni siquiera si se la encuentra en una caseta de Feria, ni tampoco el otro día en el almuerzo de confraternización de los capitulares corporación municipal en la que convivieron hace ya treinta años. Lo peor de todo es que Manuel del Valle presume siempre de que en esos años existía una camaradería que ahora se echa en falta. Y el sábado volvió a decirlo. Sin que estuviera previsto, Alejandro tomó la palabra y mantuvo el tono de tensión al referir que le habían dicho que el acto era un encuentro de “amigos”, pero él precisó en público que allí había amigos, enemigos, rivales y compañeros de partido. Más tensión bien despachada. Soledad Becerril no quiso hablar, le pareció oportuno que sólo lo hiciera quien fue el alcalde de aquellos años que se recordaban en el acto. Las caras eran de póker, de domingo por la tarde o de Viernes Santo por la mañana, según los casos. El rencor histórico existe. El día que algunos consigan hacerlo rentable, tendremos un nuevo chiringuito montado. Y esta vez no se le puede reprochar nada a Arenas (Javié), que excusó su asistencia porque estaba con la cuestión catalana. Y así es. Hay homenajes que los carga el diablo y encuentros de antiguos compañeros que salen mucho más caros que los 50 euros que les cobraron por comer… malamente. Genio y figura. El alcalde que más amó Sevilla le dejó la mano colgada a Pizarro, aquel estudiante de Medicina que tan bien se llevaba con los concejales de derechas. El sábado, por cierto, se sentó con los de la antigua AP-PDP y el posterior PP. La derecha le dio cobijo a Luispi. Hay heridas mal cerradas. Y en los 50 euros no estaba incluida la copa de la casa. Que es lo peor. Mucho peor que el vaso de plástico que le largaron a don Manuel del Valle, un alcalde de ruan al que dejaron sin disfrutar de la Expo.

Reunidón de los que fueron concejales del 83 al 87 y del 87 al 91,coincidiendo que fue alcalde Manuel del Valle Reunidón de los que fueron concejales del 83 al 87 y del 87 al 91,coincidiendo que fue alcalde Manuel del Valle

  • Eduardo Martínez Zúñiga

    La campaña difamatoria de Luis Pizarro hizo mucho daño. Es una pena que no se haga referencia a que las recalificaciones (“urbanismo bajo sospecha”) fueron objeto de una fiscalización a fondo por la Cámara de Cuentas a instancias del Alcalde (A.S. Monteseirin). El resultado fue un informe en el que, incluso, se elogiaba a la Gerencia de Urbanismo por el buen hacer técnico por el que obtuvo para la ciudad contraprestaciones que superaban las exigibles. Obviamente ese informe no se hizo público.

  • Uno q estaba arando...

    Y si por rematar con datos, fuese del interés de alguien, les diré que ACIERTA D. Alejandro, y que el Sr. Luis Pizarro, tenía ahormada una de las sillas del Consejo de Administración la antigua y querida CAJA SAN FERNANDO, en la que sus labios estaban tan sellados, como la tela de los asientos hecha a sus nalgas, durante el examen de los asuntos de Consejo, y durante su posterior asalto, rendición y puesta a disposición de los intereses de doña MAGDALENA ÁLVAREZ, peón aventajado del incombustible socialista MEDEL, cuyo partido, el PSOE, arrasó con medio sistema financiero en ANDALUCÍA, dejándolo en manos de BKK ( Vascos ) y CAIXA, para mayor gloria de Malagueños y MEDELIANOS que aspiraban al control absoluto de las finanzas de esta pobre tierra. Nada pudo hacer el pose sevillano, frente a la alianza de CHAVES con los COMUNISTAS ( LUISPI incluido ) y los de CCOO en las cajas sevillanas, sindicalismo Torrijano, que se relamía por ocupar el asiento derecho de los enviados del PODER. EL económico y el político, que tanto coinciden en esta bendita tierra. ¿ Que si acierta D. Alejandro ? Mas que ningún otro… pregunten, pregunten…

  • SENSATO

    No sé si era el momento y lugar más adecuado, pero Rojas Marcos lleva más razón que un santo. Los de IU siempre han ido de “Puros” y calumniaron a muchos andalucistas honrados, con una presunta corrupción que luego resultó que manchó a todos los demás…

  • paco

    El PA era un partido, después se transformó en una asociación de intereses, y la prueba está en que cuando a continuación llegaron unos años de vacas flacas para el partido…el partido desapareció.

  • Me jarto de reír

    No se le ha olvidado otro desaire Don Carlos ? Tampoco acudió a ese acto el portavoz del grupo Popular, Beltran Pérez.. ay que pronto ha olvidado lo de trabajar hasta los fines de semana .. recuerda lo de las sabatinas ? Mejor los vientos de Tarifa ..

  • kaichaku

    Aquél dicho de que Alejandro era el Santo Entierro porque detrás iba la Soledad….es cierto. Fue un pacto con veneno, en el que Soledad hizo todo lo posible por poner palitos en el camino. En cuanto a corrupción, el PA salió limpio del ayuntamiento, no como otros…., y si no, ya hubieran salido por todos lados papeles y papeles. Aún recuerdo cuando De Celis me dijo en su despacho que el PA se había llevado los ordenadores….y es que eran de alquiler y se los llevó la empresa titular…..”calumnia que algo queda” dijo Guerra (el Siniestro), no el diestro.

  • Abm1965

    “Nada de aquello tuvo trascendencia jurídica, eran otros tiempos en los que la Fiscalía se dedicaba a otros menesteres”.Se sigue ensuciando el buen nombre de las personas, con insinuaciones y todavía quieren que les estreche la mano?
    Alancear moros muertos, en este caso el andalucismo, sigue siendo al parecer rentable para ciertas trayectorias periodísticas. Eso es auténtica vocación, periodismo valiente y comprometido contra los “poderosos”.