Turismo cutre: el precio de la socialización

Carlos Navarro Antolín | 6 de mayo de 2018 a las 5:00

2018-04-28-PHOTO-00006162.jpg

No por alinear más delanteros se meten más goles, ni por abrir más hoteles de cinco estrellas se capta necesariamente un turismo de mayor calidad. El turismo es un fenómeno de masas, como lo son hace tiempo las bodas, las primeras comuniones, las franquicias, la propia Universidad, el postre de tarta de zanahoria, los veladores y tantas otras entidades, acontecimientos y viandas. Hay tantos ejemplos tan distintos como capas de toros de Prieto de la Cal. La cultura de masas lo marca todo en unos tiempos malos, malísimos, para las minorías. Nuestro alcalde, Juan Espadas, prefiere decir que el turismo se ha “socializado” antes que admitir directamente que se ha masificado. Dice que se ha socializado la Feria como dice que se ha socializado la Madrugada. Todo tiende a socializarse, tiene razón nuestro alcalde, ¡faltaría más!, pero eso no quiere decir que nos traguemos los efectos de esa masificación que el alcalde ha rebautizado para pegarle un regate a la realidad con la finta del lenguaje políticamente correcto.

Las colas para entrar en el Real Alcázar alcanzaron esta semana la Plaza de la Alianza, como las de la Casa de Pilatos llegaron hasta casi el final de Caballerizas, con los turistas pegados a la pared (“los blancos muros rozando”) cada vez que un coche pasaba por la estrechez del viario. Esto se nos está yendo de las manos, o se nos está socializando, o como quieran llamarlo. Por supuesto que hay un turismo cutre al alza, alentado por la superación de la crisis y que ancla sus bases en la concepción de un centro histórico diseñado por Monteseirín (1999-2011) para comodidad de los turistas e incomodidad de los sevillanos, y que posteriormente Zoido (2011-2015) pobló de veladores cual Carlos III con las nuevas poblaciones de Sierra Morena.

Vivir hoy en el centro es una aventura. Sevilla se parece a Venecia sin góndolas. Pasear por el centro a determinados horas es un suplicio. Entre la nefasta planificación político-urbanística y la entrega simbólica de las llaves de la ciudad a las cadenas hoteleras, hemos terminado por generar un hábitat (va por usted, Antonio Muñoz) donde sólo sobreviven los que mejor se adaptan a la ausencia de sombra, las aceras convertidas en carriles bici, terrazas de veladores o superficies para manteros. El centro es una gran franquicia que se presenta a los turistas con pretensiones de autenticidad. Como los turistas son cada vez menos exigentes, tragan con lo que se les eche. Uno de los efectos de cualquier proceso de masificación es la pérdida del criterio. No se viaja, se consumen viajes. No se viven las cosas, se tienen experiencias.

El nivel en general ha pegado tal bajonazo que al perro flaco de la ciudad todo son pulgas de despedidas de solteros y huéspedes de educación ‘low cost’ en apartamentos convertidos en zahúrdas. La culpa, ay alcalde, no es del todo suya, claro que no. La realidad de hoy responde a decisiones tomadas muchos años atrás. La propia Soledad Becerril, siendo alcaldesa, advirtió de la gran cantidad de bares que concentraba la Sevilla posterior a la Exposición Universal. La cultura de masas ha acabado afectando a la hostelería como lo ha hecho con las promociones urbanísticas, la Universidad o la propia Semana Santa. Cuando entra la masa conviene santiguarse. Tenemos los problemas de Madrid y Barcelona, pero sin red de Metro, sin un anillo ferroviario de cercanías rentable, sin un tren entre el aeropuerto y la estación de San Justa… Como los conductores malos, hemos hecho nuestros los vicios rápidamente, pero ninguna de las virtudes. Nos parecemos tanto a la capital en lo malo que en Sevilla vamos a acabar teniendo hasta un PP a la madrileña. Con todos sus callos. Tenemos los turistas de pantalón corto por legiones, las franquicias del café con los guiris con los pies por alto, los taxistas de la parada del aeropuerto con el parche de piratas y sólo nos queda que pillen a alguien del PP hurtando dos porciones de… tarta de zanahoria. Todo cutre como el turismo, todo cutre como el tiempo de masas que nos ha tocado vivir.

 

 

  • Opb

    .. .” Buen articulo”. Sesgado y obediente al dictado de la moda de criticar la mayor de las gallinas de los huevos de oro que tenemos.
    No nos preocupemos de los gorrillas, ni de los canis , ni de las drogas de diseño, ni de los ninis, ni del nivel bajo de idiomas etc, critiquemos el turismo si señor!!!

  • Curro

    Usted hace mucho que no va a Venecia….pero vamos que el turismo es el mismo que en Paris, Londres, Madrid, Amsterdam o Estambul. Aquí la realidad es trabajar para el turismo, lo sufro en mis carnes, por 800 euros sin derechos, sin horas extras remuneradas, sin festivos, viendo como se paga en b con total impunidad y como unos se hacen más ricos a costa de ese turista y de sus trabajadores esclavizados, pobres con 3 idiomas: así se abren los bares el viernes santo y se hacen las cajas descomunales….

  • Uno q estaba arando...

    Correcto. No queremos enterarnos de que la individualidad, independencia, la o o la luz propia, como los peces abisales, hay que buscarlas en lo más profundo. ( Hermoso titular en este medio hace pocos días.)

  • J and S

    Este medio debería explicarnos porque se ha posicionado contra el turismo. Es una campaña. Todas las semana hay una o dos raciones de crítica muy indocumentada y sesgada desde todas sus trincheras Las grandes ciudades culturales del mundo están llenas de turístas. Sin embargo, no están llenas de empresarios que tienen tan poco rrdoeto a lis salarios y derechos de sus trabajadores. Hable de eso hombre.

  • Javi F

    El problema es que se han confundido los modelos de turismo. Se busca el más es mejor y no el mejor. Y ya poca solución tiene una Sevilla sobreexplotada turisticamente y que ha termiando convertida en un parque temático. Al menos, no habrá solución mientras siga sin regularse y deje de buscar cantidad por encima de calidad.

  • Javier

    Lo de las despedidas de soltero no es exclusivo de Sevilla, en Salamanca es aún peor y los de las despedidas de soltero horteras no son extranjeros, sino españoles. ¿ Qué tal si en vez de echarle las culpas al turismo se las echásemos a la educación de los españoles de la que tienen tanta culpa los medios de comunicación de masas?

  • 1barquero

    La calidad,suele estar reñida con la cantidad.Sevilla,sus dirigentes,sus empresarios deben saber buscar el punto de equilibrio entre una oferta de mas calidad con unos precios mas ajustados a esa calidad.Una oferta cultural,de nivel.Llenar las calles de mochileros y turistas de bicicleta no es la solucion…entendeis ahora porque en Barcelona(que siempre va por delante) ponen tasas,impiden la cobstruccion de hoteles barateros y cierran pisos turisticos…?

  • Uno q estaba arando...

    Señor Curro, acierta usted en todo, pero no olvide el papel de UGT CCOO y la inspección de trabajo. Las ciudades del PSOE son el paraíso de los explotadores. Hasta tienen dos sindicatos de clase, para que den el visto bueno a los empresarios. Suerte en su realidad, Sr. Curro.

  • Paco Montes

    Magnifico y muy triste artículo sobre mi Sevilla actual porque la retrata perfectamente , es lo que vemos a diario los que vivimos -padecemos .Nada que ver con lo que Sevilla era hace 15 años …el deterioro es mayúsculo y no se si tiene ya solución …Da mucha tristeza leerlo .El Centro está DEGRADADO hasta límites que no se si podremos verlo aún peor …La Alfalfa, la noticia de anoche de que hasta las 4 dela mañana hordas de Erasmus borrachos perdidos impiden el descanso de los vecinos ….y esto de la Alfalfa y su degradación se arrastra desde hace 20 años …y sigue igual ….
    Las Setas , ese bodrio de 1.300 millones de euros que no sirve para nada…ni para dar sombra lleno de bares con gente extraña , si vas para Triana y miras a la Cartuja te mueres viendo el paisaje destruido por la Torre Pelli , otra engañifa que veremos a ver como termina ..
    Y la desgracia , como escribe aqui un ciudadano , que el empleo que genera esta DEGRADACIÓN está en 800 euros y esclavizados …los esclavos del siglo XXI , esclavos con 3 idiomas ….
    Qué inmensa pena de mi Sevilla , de mi Andalucia ya que la degradación es extrapolable ….. y , lo peor …no se le ve solución alguna …..y eso sin hablar de los miles y miles de titulados superiores viviendo en el Extranjero , desperdigados por medio mundo …..

  • Un pringao

    Pero donde vamos a darle trabajo a miles de parados sevillanos sin la mas minima formacion ni profesion? Que la junta monte otra vez Astilleros tal vez? pues de camareros (sin idiomas eso si) o que quieren trabajar de ingeniero y no tienen ni la ESO.
    Ah y al que no le guste vivir en el Centro que se vaya a Sevilla Este que es mas tranquilo.


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber