Otro fichaje de Moreno Bonilla

Carlos Navarro Antolín | 5 de febrero de 2015 a las 5:00

SÁENZ DE SANTAMARIA Y JUANMA MORENO ASISTEN REUNIÓN ALCALDES ANDALUCES PP
LAS juntas directivas regionales del PP andaluz tienen su miga más allá de las fotografías de familia que difunden los aparatos con la directriz del prietas las filas de Ayamonte hasta Almería, tierra de Arenas pasando por Málaga, que todos eran de Tomares, pero que muy de Tomares, hasta que se dieron cuenta de que en realidad eran de Málaga, pero que muy de Málaga. Qué barbaridad, la de gente del PP sevillano que veraneaba en Málaga de toda la vida, hacía sus compras en la calle Larios y almorzaba después en Gibralfaro. ¿Tomares? ¿En qué provincia dice usted que estaba Tomares?
A poco que se escarbó, supimos que en la junta directiva regional celebrada en Granada un Viernes de Dolores, Juan Manuel Moreno Bonilla (“Llamadme Juanma”) coló en la ejecutiva a Teresa Astolfi, Tita para los amigos, protegida de Moragas, asesora del Ministerio de Asuntos Exteriores para cuestiones europeas, referencia de glamour del PP y activa tuitera. Pero en la nota no se decía nada de este fichaje, con sordina de cornetas y tambores. El otro día, en la cuesta de enero, hartitos de glucosa y chacinas que casi no caben los pies en los zapatos de ante con borlitas, hubo junta directiva regional del PP andaluz en Huelva. ¿Y que hizo Juanma? Otro fichaje para la ejecutiva, mire usted por donde. Esta vez metió a un sevillano, Antonio Martín Iglesias, licenciado en Geografía e Historia, experto en comunicación política y en algo muchísimo mas importante: en tratar a los grandes personajes del PP andaluz. Martín Iglesias se estrena como vicesecretario de comunicación social en una ejecutiva más poblada que una presidencia de cofradía de barrio. Antonio Martín, Toni para los camaradas más próximos, tiene más de veinte años de currículum en el partido. Es un asesor de ruán, por discreción personal y por devoción semanasantera. Ha dirigido las relaciones con la prensa del Ayuntamiento en tiempos de Soledad Becerril como alcaldesa y del grupo popular en el Parlamento. Lo de haber trabajado a la vera de Soledad es como algunos sacramentos:imprime carácter.
Ha sido jefe de gabinete de Torres Hurtado en la Delegación del Gobierno de Andalucía, con quien le une una estrecha amistad. Está curtido en el sector televisivo y en las redes sociales. Y Moreno Bonilla quiere que imprima fuste político a la comunicación, que unifique el mensaje en todos los medios y que el contenido colgado en twitter y facebook guarde armonía con el discurso oficial del partido. La verdad es que con que coja el teléfono por las tardes ya habrá conseguido que la sede de San Fernando no sea el otro cementerio de Sevilla.
Toni Martín es al PPandaluz lo que Manolo Cardo al Sevilla, un hombre de la casa que está para el brillo de la Uefa y para acudir al socorro cuando hay descenso, para la victoria amarga de los 50 diputados de Javié (qué cátering se perdió aquella noche)y para el batacazo de…
–No siga usted. Que hay partido, que hay partido…
¿Y Antonio Martín Iglesias es un hombre de Arenas, oiga? Pues igual que todo alcalde de pueblo andaluz es del PSOE mientras no se demuestre lo contrario, todo miembro del PP andaluz se ha criado en el arenismo mientras no se demuestre lo contrario. Todos son ramas de su tronco, cachorros bajo sus pechos. No hay derecho a la presunción de inocencia.

Fley de dos y Landa sin suerte

Carlos Navarro Antolín | 4 de febrero de 2015 a las 5:00

Landa
LAS bolas están en el bombo. Tiempo de elecciones, la ruleta gira. Bolita, bolita, ¿dónde te pararás? Donde diga el aparato. En el fútbol siempre ganan los alemanes. Y en política siempre vencen los aparatos. Tiempo de elecciones, tiempo de cambalaches. ¿Irá Juan Bueno de número uno por Sevilla en las autonómicas? Si Bueno se va de la Plaza Nueva, un puesto de relumbrón queda libre en las locales de mayo. Zoido maneja colocar de número dos a Asunción Fley, la concejal más brillante del gobierno, el símbolo del saneamiento de las cuentas municipales, la imagen más fiel de las virtudes de programa económico del PP, el antídoto más contundente frente a la número dos del PSOE, Carmen Castreño, presidenta del Puerto de Sevilla, que ya se sabe que los partidos son como niños: todos quieren lo que tiene el otro. ¿El PSOE ha puesto a una mujer de dos? Pues yo también. ¿El otro puso tres independientes en 2011? Pues yo también. En realidad los partidos políticos son todos muy conservadores, todos quieren jugar a la casilla del menor riesgo y del mayor mimetismo, para no señalarse, para no distinguirse, para no parecer menos que el vecino en la ciudad que mejor observa oculta tras los visillos.

El número dos de Zoido en 2011 se cae de la lista de 2015. La suerte pasa de largo para Javier Landa, justo ahora que se estaba empezando a enterar de qué tratan los festejos municipales. Lo anunciamos el pasado marzo y todo indica que no lleva ni un cupón para el inminente sorteo. Fley tiene todas las papeletas, dependerá de si a ella le salen o no sus particulares cuentas. No se olvide que Fley no necesita de la política para yantar y que en el puesto que está lleva cuatro años perdiendo dinero. También tiene muchas papeletas para el sorteo la entrañable Lola de Pablo-Blanco, pese al mal trago de su marido contratado en la Fundación del Banco de Alimentos, ay Lola qué disgustos le das a tu alcalde. A Lola la pondrán entre los seis primeros de nuevo. El reverendo Vílchez no termina de desatascar todos los proyectos de Urbanismo a la velocidad que querría el alcalde, pero ya saben ustedes que es un hombre de Zoido desde el principio y que siempre está el gerente para apechugar con las culpas, que para eso es de los que más cobra y mejor luce el pañuelo, Petronio de las caracolas, que ya estaba bien de tanto constructor cateto y de cuello abierto en los tiempos del PSOE.

Gregorio Serrano se quedará otra vez sin el caramelo del número dos. Pero irá de salida. Como irá de salida Curro Pérez, el jefe de campaña en 2007 que no repitió como tal en 2011 pero pocos se percataron. Como el tapado Beltrán Pérez, siempre que el aparato no lo reclame para otras responsabilidades, que no se olvide que este Pérez lleva ya bastantes años en la Plaza Nueva y podría necesitar la mascarilla de oxígeno.

Landa no se marchará sólo. Lo acompañarán probablemente Juan García, Evelia Rincón y Carmen Ríos. Hay que dar por hecha la continuidad de José Miguel Luque, sin un rasguño en cuatro años de gobierno; de Jaime Ruiz, que ha aguantado bien en San Pablo-Santo Justa, donde el PP creció en votos de forma espectacular en 2011, y de Rafael Belmonte, que fue el número 21, por su labor al frente del distrito de Bellavista, otrora considerado una Siberia para el centro-derecha. Al alcalde le gusta su estilo.

Pía Halcón, que empezó tropezando en Bellavista, ha ganado en proximidad con el entorno más personal de Zoido, quizás esa circunstancia, sumada a que está limpia de polémicas, juegue a su favor para aspirar a repetir.

Ignacio Flores anda ya revuelto como cada vez que gira el bombo con las bolitas. Flores es un clásico en las candidaturas municipales del PP. Tiene un lío montado ahora en su distrito con algún asesor que le ha salido rana, pero a su favor juega su lealtad y capacidad de servicio con los sucesivos jefes que ha ido teniendo.

No esperen que Zoido saque grandes conejos de la chistera. El PP obtendrá menos concejales, luego los puestos de salida estarán más cotizados. Ninguna lista levantará pasiones, más allá de los consumos internos de los partidos y los obligados análisis de los medios de comunicación. ¿Ustedes oyen hablar por la calle de la lista del PSOE? En los bares no se habla de otra cosa. Ha causado verdadero impacto, se ha reabierto entre la ciudadanía la pasión por la política, se ha reactivado la sociedad civil por el aldabonazo que ha supuesto la lista de Juan Espadas. Que yo no sé si darle la enhorabuena al bueno de Juan o acompañarlo en el sentimiento, porque la que le han endilgado de número cuatro es para echarle una mano sobre el hombro y ofrecerle pañuelitos de papel en el siguiente semáforo. ¿No fue esa señora la que dijo que en Los Remedios se levantaban a las doce? ¿No fue esa señora la que dijo en un Pleno que los obispos querían meter sus rosarios en los ovarios? ¿Seguimos enumerando despropósitos? Ay, Antonio Muñoz, cirineo de Juan Espadas, no os queda ná en el próximo mandato… Como le gritaron a Zoido en un pueblo de Andalucía: “¡Qué pesada es la cruz y qué pocos son los penitentes!”. Pues eso: Espadas también lleva su cruz.

Sevilla, ciudad de tanatorios

Carlos Navarro Antolín | 29 de enero de 2015 a las 5:00

CALLE SANTANDER
SEVILLA es la ciudad donde sale más barato destrozar el caserío centenario y levantar mamotretos en el conjunto histórico declarado. El delito de prevaricación no existe cuando la Comisión Provincial de Patrimonio emite dictámenes que avalan la construcción de edificaciones como tanatorios a cincuenta metros de la Torre de la Plata y de las Atarazanas. Aquí se talan árboles porque no dejan contemplar la Torre del Oro, pero se permiten edificaciones de nuevo rico sin que nadie, absolutamente nadie, se plantee si incurren en un excesivo vuelo de la fachada, en una alteración de la trama urbana o si, simplemente, atentan contra la concepción estética de un casco antiguo que se supone vital para la captación del sacrosanto turismo, una actividad que genera el 12% del Producto Interior Bruto de la ciudad. Brutos, brutísimos, tienen que ser los miembros de la Comisión de Patrimonio de la Consejería de Cultura que han bendecido una nueva construcción tipo tanatorio o parroquia pos-conciliar en la calle Santander, donde dan ganas de preguntar por las salas de velatorio o por la próxima reunión del movimiento neocatecumenal.

La susodicha comisión tiene la obligación de tutelar la conservación del conjunto histórico declarado (risas en off), pero a la hora de la verdad sólo derrocha valor para impedir que el Ayuntamiento traslade la histórica fuente de la Plaza de la Encarnación a un lugar más digno como la Plaza de la Contratación. Tiene cuarto y mitad de cinismo bien despachado que la misma comisión que avala el Metropol Parasol se preocupe luego de que la fuente de la plaza continúe en su lugar original para no sacarla de contexto. Hablar de cambios de contexto en la Encarnación es invocar a María Luisa… qué risa.

En esta ciudad se revientan las sacristías de tres siglos de antigüedad con paneles de pladur, se derriban casas del XVII y del XVIII con la coartada de mantener las fachadas-pastiche, que nos hemos hartado de practicar la política de mantenimiento de fachada y primera crujía como placebo; se protege la arquitectura de la desubicadora calle Imagen, que lo mismo podría estar en Avilés, Getafe o Sabadell; se levantan las losas de Tarifa y los adoquines para colocar pavimentos resbaladizos o que se resquebrajan con el simple paso de los coches de caballo (qué olores). En Sevilla sale muy barato destrozar el patrimonio porque las órdenes de restitución tienen menos fuerza que un montadito de negocio franquiciado.

Nunca una ciudad que vive tanto del casco antiguo, del turismo y de la hostelería, cuidó tan mal sus monumentos, destrozó su conjunto histórico declarado y tragó tanto con bares de paelladores y pizarras de colores que poco o nada tienen que ver con la leyenda de la ciudad de las tapas. Esta ciudad protege la calle Imagen y ahoga la Torre de la Plata. Levanta las setas e impide el traslado de una fuente. Y por contaminación paisajística debe entender el humo de las chimeneas, porque los alrededores de la Catedral están más próximos a Benidorm que a la estética de Mercadante. Sevilla, ciudad de tanatorios. El duelo despide en el tanatorio de la Torre de la Plata.

Sevillanos con las mañanas libres

Carlos Navarro Antolín | 27 de enero de 2015 a las 18:42

Iglesia de la Anunciación Presentación de la restauración del Nazareno de la Hermandad del Valle
En Sevilla hace muchísimo tiempo que se aplican fórmulas de conciliación de la vida laboral y personal, medidas de flexibilización del horario de trabajo sin necesidad de reivindicaciones sindicales ni de mesas de diálogo social. No hay más que ver cómo se llena un acto a media mañana para comprobar la cantidad de gente que se puede escapar de su trabajo, o la cantidad de gente que directamente no tiene currelo. Se vio la semana pasada. La Junta de Andalucía convocó a los medios para presentar la restauración del Nazareno de la Hermandad del Valle. Estaban llenos, poblados, los bancos de asistentes deseando hacer sus propias fotos. ¿De dónde sale tanta gente a las once de la mañana de un miércoles? ¿No hay clientes que atender, informes que realizar o portes que cumplir? Entre los escapados y los parados, había más gente que funcionarios y asesores de la Diputación en desayunos interminables en la Puerta de la Carne, que ya es decir gente. La gente concilia que da gusto, de forma espontánea, dando rienda al tópico de lo naturales que somos en el sur. “Ahora vengo que voy a un mandao”. Y lo mismo se van al funeral de la Duquesa de Alba, a la salida de la carreta de Triana que a la iglesia de la Anunciación a ver a don Luciano Alonso junto al Nazareno con la Cruz al Hombro, que don Luciano lo mismo restaura Cristos que reclama su parte en la Mezquita-Catedral de Córdoba, ora con Dios, ora con el Cabildo cordobés. ¿Cuánto dura un mandao en Sevilla? ¿Como se calcula la duración de una escapadita? Pues con el mismo criterio que se calcula la cantidad de una tapa o de una media ración. Cuestiones de echarle una proporción, que dijo aquel. Los puestos de trabajo se quedan en plan sede vacante, a la espera del retorno de Domínguez, Antúnez o Fernández. Como dijo el filósofo al término del funeral de las once: “Ea, pues ya hemos echado la mañana. O nos tomamos algo o me voy a mi casa, porque ya no voy a volver al despacho”. Así, con la mayor soltura.

Las tardes libres han dado paso a las mañanas flexibles, última modalidad de la turboconciliación. Está el mangón de horas de trabajo para fotografiar Cristos como está el mangón de desayunos profesionales. La crisis convirtió las comidas en desayunos y evolucionó la especie, que para eso es inteligente: los desayunos profesionales se llenaron de profesionales del desayuno con una característica clave, que son tíos que pueden llegar a su trabajo a media mañana, al igual que el mangón de horas se puede dar el piro a media mañana sin ningún problema. Luego hay otra modalidad, que es el desocupado de las tardes, venga a libar ginebra en las puertas de los bares. ¿No tienen nada que hacer tantas criaturas ociosas un martes por la tarde? Cuando alguien le diga en Sevilla que no tiene tiempo para nada, ya sabe que está dándole ojana. La gente saca tiempo para lo que quiere: la clave es que haya un Cristo que fotografiar o un cruasán que llevarse al vientre. Al final, tiene guasa, don Luciano es el que de verdad estaba trabajando. “¿Ha vuelto ya Antúnez de sus recados? Hace hora y media que se marchó…”

Un adefesio en la Magdalena

Carlos Navarro Antolín | 23 de enero de 2015 a las 5:00

SEVILLA,22/01/2015.
HAY iglesias donde es difícil encontrar a Dios como hay templos restaurados por la Junta donde al párroco dan ganas de pedirle una habitación doble por el tufo que echa el edificio a hotel minimalista y funcional de la cadena NH. Hay iglesias frías y bunkerizadas, como hay iglesias eclécticas que mezclan el barroco con el estilo posconciliar de paint-ball, cartulina, tijera y pegamento. Y hay iglesias que no tienen ninguna culpa de que el párroco se meta donde no le llaman. La lista de mamarrachás de la ciudad sigue creciendo, que no sólo se cometen desmanes en el caserío civil o en el puente de San Bernardo, que no quiero verlo, que no quiero verlo desde que le han colocado al edificio de los Bomberos esa plancha metálica propia de la trasera de una caseta de Feria.

Incluyan una nueva mamarrachá, mamarrachá modalidad urbi et orbi, en la Parroquia de la Magdalena de Sevilla, templo catalogadísimo como Bien de Interés Cultural, monumento cuya riqueza histórico-artística no se limita a las zonas de culto sobradamente conocidas, sino a la soberbia sacristía con arquitectura, escultura y pinturas fechadas entre el XVII y el XVIII, que hay sacristías que valen tanto o más que los propios templos, como ocurre en la Catedral de Sevilla, con la Sacristía Mayor y la Sacristía de los Cálices; en el antiguo Hospital de los Venerables, en el templo del Salvador, antes parroquia y ahora museo con la portada principal reconvertida en tienda abierta todo el día; en el Monasterio de Guadalupe (Cáceres) o en San Juan de Letrán (Roma).

Hay sacristías a las que se entra con timidez a pedir una misa por un difunto, como hay sacristías a las que casi se puede ir con el sobre de la Agencia Tributaria para que te hagan la renta. ¿O no han convertido la preciosa sacristía de la Magdalena en una oficina panelada del Ministerio de Hacienda? Horror en el ultramarinos, pavor en la sacristía. ¿Qué criatura ha tenido el tacto de meter el pladur entre las pinturas murales del XVIII, las esculturas del XVII, las yeserías de Herrera el Viejo y la Virgen del Rosario pintada por Pacheco?

Hay parroquianos de la Magdalena al borde del telele. Dicen que se trata de habilitar un despacho para el vicario parroquial, nombrado el pasado junio. Hay coadjutores con derecho a sucesión, como hay coadjutores con derecho a despacho. Qué barbaridad, debe ser que el índice de natalidad en la collación se ha disparado tanto que hacen falta dos curas en la Magdalena para administrar los sacramentos en horas y a deshoras. Y, además, el vicario parroquial necesita un despacho como si fuera el subdirector de un Ministerio o un viceconsejero recién llegado al Word Trade Center. ¿Pero no estaba la diócesis carente de vocaciones y faltita de sacerdotes en las grandes áreas de población? ¿Por qué los concentramos en el centro histórico y les ponemos un despacho de pladur atentando contra la estética centenaria de unas de las sacristías preciosas de la ciudad?

En ocasiones se ponen verdaderas joyas artísticas en manos de curas insensibles. Mucha comisión diocesana de patrimonio, pero nadie ha detenido aún este despropósito, esta aberración de la que la Junta de Andalucía no tenía constancia hasta ayer mismo, cuando anunció una inspección urgente para levantar acta de la reforma que se está practicando sin conocimiento previo ni aprobación del organismo que tutela la conservación de los bienes catalogados.

Se adulteran los espacios, se destrozan las perspectivas, se falta el respeto a la configuración original de una arquitectura, se ocultan o eclipsan obras de arte. La sacristía de la Magdalena queda colmatada como una covacha, apretada como un piso de playa en agosto, convertida en un adefesio sin que nadie detenga la mamarrachada. A ver si don Juan José Asenjo, experto en cuestiones artísticas, pone orden en la Magdalena antes de que lo haga la Junta. Que no todo consiste en que los curas vistan de curas, sino en que los curas no se carguen el patrimonio de centurias para colocarse despachos como si fueran concejalillos de playa venidos arriba. Ah, en su defensa dicen que el pladur irá revestido de madera. ¡Qué detalle, óptica Rodríguez del Valle! Bienaventurados los que dan trabajo a las carpinterías…

Y evocar ahora los nombres de algunos señores párrocos que han dirigido este templo… Alguno de ellos también vicarios generales que sabían escoger las capas pluviales sin el cateteo imperante de hoy. Está visto que en los seminarios no es que no se enseñe Latín, es que no se forma el buen gusto. Yestos tíos son los que luego se reúnen para sacar unas sesudísimas normas que impiden organizar un concierto en una iglesia porque “el programa de piezas escogidas no es de contenido estrictamente sacro y supone una falta de respeto a un lugar para la oración, un mensaje equívoco para los fieles, un contenido cultural que no ayuda al espíritu de recogimiento de un templo”. Lo que ayuda tela son las sacristías-despacho, los habitáculos panelados, el pladur del XXI sobre el arte del XVII. ¡Tequiyá con el tinglado comercial montado en la mismísima portada del Salvador! ¡Tequiyá con la mamarrachá de la Magdalena! Pero qué bonito me lucen todos el clériman. Qué bien van.
SEVILLA,22/01/2015.

Lección de laicismo majadero en el Museo

Carlos Navarro Antolín | 12 de enero de 2015 a las 5:00

JUICIO FINAL
Ocurrió en el Museo de Bellas Artes una mañana de sábado. Una empresa organizaba una visita guiada para niños, una de las formas de celebrar cumpleaños que ahora están en auge y que, por supuesto, son soluciones a priori mucho mejores que las siempre odiosas hamburgueserías que dejan achicharrados los tímpanos con el griterío continuo en salas de techos bajos. El método es sencillo y plausible. Se eligen varios cuadros representativos de la pinacoteca y se les explica con todo detalle a los niños acompañados por sus padres. Un elevado porcentaje de las obras del Museo de Sevilla es de temática religiosa, como es sabido por haberse nutrido principalmente de la Desamortización. Pongamos, por ejemplo, que la guía eligió en primer lugar El juicio final, de Marten de Vos (1594). La verdad es que siempre sobrecoge la gran boca que engulle a los incautos pecadores, la división entre el cielo y la tierra en una composición de impacto. Los buenos disfrutan arriba y los malos sufren abajo. La guía explica el significado de cada plano, de los personajes, los rasgos del manierismo flamenco y el influjo determinante de las creencias tal como eran concebidas en el siglo XVI. Algunos padres fruncen el ceño cuando la oradora tiene que recurrir a términos como la fe, la Iglesia, los conceptos de cielo e infierno, el pecado, etcétera.

Segundo cuadro. La apoteosis de Santo Tomás de Aquino, de Zurbarán (1631). Otro lienzo con una composición delimitada en varios planos: el celestial y el terrenal. Los niños contemplan a ese señor que vuela sobre personajes que oran. La guía refiere brevemente que se trata de uno de los principales teólogos y explica quiénes son cada uno de los señores que aparecen alrededor. Un niño pregunta por quiénes van al cielo. En este momento hay padres que ya no disimulan su malestar cuando reaparecen conceptos que a una mayoría, por lo que se aprecia, produce urticaria interior y un proceso de estreñimiento facial progresivo. Hay cada vez más aspavientos levemente contenidos.

Tercer cuadro. Una visita al Museo de Bellas Artes de Sevilla tiene que detenerse con especial interés en la obra de Murillo, el pintor de la Virgen, de los ángeles, del azul. En esta ocasión se elige Santo Tomás de Villanueva repartiendo limosna (1678). El santo ofrece un óbolo a un niño, a un anciano ciego que se lleva la moneda a los ojos para tratar de intuir el valor de la limosna, a un tullido arrodillado, a una madre que recibe la limosna de manos de un pequeño… La guía comenta los planos de luz y sombra, refiere que se trata de un santo limosnero que ha abandonado sus estudios teológicos (representados en unos libros abandonados sobre una mesa) para dedicarse a los más necesitados. Las protestas de la mayoría de padres son ya claramente perceptibles. La guía se siente acorralada, interrumpe su relato con una pregunta marcada tanto por la buena voluntad como por la torpeza: “Perdón, ¿es que ustedes no son creyentes?”. Y se oye en ese momento una negación mayoritaria seguida de voces que amenazan con dejar la visita si se sigue hablando de la Iglesia y de la fe. Como si la guía estuviera pagada por Rouco Varela, a sueldo de los Legionarios de Cristo o en la plantilla de los Heraldos del Evangelio…

Es obvio que no hay que ser creyente para visitar el Museo de Bellas Artes. Ni el Vaticano. Ni ninguna Catedral ni templo de España. La Catedral, por ejemplo, se puede visitar semidesnudo con tal de que se pase por taquilla. Mayor permisividad, imposible. Los cuadros, las obras de arte, se explican en función de lo que representan, del momento en el que fueron pintados y hasta de la trayectoria personal del autor. No hay más. Tratar de visitar el Museo de Bellas Artes de Sevilla dejando la religión aparte es un metafísico imposible, un ejercicio de laicismo majadero en grado supino. A nadie se le pide su conversión al explicársele un cuadro del XVI o del XVII. A nadie había necesidad de preguntarle por su condición o no de creyente, como hizo la guía con su mejor intención pero incurriendo en la trampa.
Quizás es que esos padres confiaban en que Santo Tomás fuera presentado como un trabajador solidario (ojo con decir caridad, término prohibido) en una ONG con sede en varios países; en que el juicio final fuera explicado como un tío que va al dentista a sacarse una muela, y en que el demonio que se traga a los pecadores se presentara en realidad como una estampa del carnaval chino. Quién le iba a decir a alguno que en un sitio como el Museo de Bellas Artes echaría de menos las hamburguesas, los vasos de plástico y esas insípidas tartas de thermomix. Aquel día se pudo celebrar la asamblea constituyente de Majaderos sin Fronteras. Qué oportunidad perdida.

Las setas y yo

Carlos Navarro Antolín | 10 de enero de 2015 a las 5:00

setas
A Monteseirín no le gusta que Sevilla, tan desmemoriada siempre, olvide en el breve tiempo de un trayecto de tranvía quién hizo posible su transformación urbana. El ex alcalde tiene interiorizado que sus grandes logros han sido capitalizados por la derecha inmovilista, rancia y consagrada a las fiestas mayores que a sus ojos representa el PP de Zoido. Ayer se reunió en un almuerzo con quienes considera artífices de la construcción de las setas de la Plaza de la Encarnación. Acudieron el ex concejal de Urbanismo Alfonso Rodríguez Gómez de Celis; el ex gerente de Urbanismo, Manuel Marchena; el secretario municipal, Luis Enrique Flores, y dos directivos de Sacyr con los que mantuvo la interlocución durante la polémica obra: Mariano Peláez y Antonio Belmonte. Sólo falto el profesor universitario Manuel Rey, último delegado de Urbanismo de Monteseirín, aquel edil que trasladó su despacho de la Cartuja a la misma Encarnación para el seguimiento diario de las obras.

Monteseirín está cada día más orgulloso de las setas. Sus setas. Zoido no las ha intentado derribar nunca, como quizás hubiera querido el ex alcalde para confrontar su modelo de modernidad frente al modelo de ciudad anclada del PP. A Monteseirín le revuelve las entrañas que el Ayuntamiento de hoy publicite el Metropol en vídeos destinados a la captación de turistas y que hasta Zoido haya posado en sus alturas para alguna entrevista periodística.

Quizás falta poco para que Monteseirín escriba Las setas y yo, sus memorias reivindicativas sobre un gobierno con una duración propia de un pontificado. Tal vez ocurra simplemente que el pueblo, siempre novelero, ha hecho suyas las setas, como las coplas cuando triunfan. Aunque haya coplas que dejan jirones en el alma de imposible costura.

La lámpara maravillosa de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 8 de enero de 2015 a las 13:55

alcalde Lampara Lope de Vega-FR- 1
Quien da lo que tiene no está obligado a más. El sobre cerrado de la caridad de la Soledad de San Lorenzo reza desde 1961: si no puedes nada, nada; si puedes poco, poco; si puedes mucho, mucho. En tiempos de miseria, los gobiernos venden las altas de autónomos como creación de empleo de calidad, las fotos con banqueros como impulsos certeros para la reactivación económica y la reposición de un bacalao en la fachada de una calle como recuperación de un símbolo identitario. El gobierno de Sevilla pregonó en verano por los cuatro mil bares y diez mil veladores que la lámpara central del teatro Lope de Vega iba a ser restaurada. Y algunos meses después anuncia que la lámpara ha sido elevada de nuevo a las alturas. Asistimos a la explotación de los hitos de la vida cotidiana, lo natural convertido en noticia, lo usual destacado en negro sobre blanco. Tras la borrachera de años de desenfreno, volvemos a ensalzar que la gente cobra a fin de mes, que los autobuses funcionan y que los barrenderos retiran la basura. Todo un pregón de la normalidad recuperada y valorada, o puesta en valor, como cacarean todos los políticos ahora, que lo de la puesta suena a primer tubo de la portada de Feria, y el valor suena a torero o a chocolate a la taza.

Los comunicados de hoy revelan esa miseria de la que hay que ser conscientes. En los ayuntamientos vivimos de las sobras del frigorífico conservadas en papel de plata, del final de la pasta de diente a base de apretar y enrollar el tubo, y de apurar la caja de polvorones hasta convertir los de limón y coco en un manjar redescubierto. Las notas de prensa de hoy revelan el verdadero estado de la ciudad. El Ayuntamiento anunciará cualquier día próximo que están colocados todos los rollos de papel higiénico en los urinarios de los despachos municipales, que no falta el cartucho de tóner a ninguna impresora, que funcionan todos los aparatos de refrigeración y que el reloj de la Plaza Nueva marca la horas precisas que quedan para el 24 de mayo. Quizás la micropolítica no sea otra cosa que aceptar los tiempos que a uno le ha tocado vivir, renunciar a ese “hacer cosas” que volvió loco a Monteseirín desfasando presupuestos y desviando fondos, entender que no son mandatos para las grandes obras, sino para pregonar que se desayuna, almuerza y cena, que no es poco. Al bacalao de Argote de Molina se suman los veladores, y a los veladores se suma la lámpara. Para que luego digan que no hay balance material en casi cuatro años de gestión más allá del mapping. Si puedes poco, poco. Al fin y al cabo uno no sabe lo carísima que es una lámpara hasta que amuebla su primer piso. Zoido es el Aladino de la política local, el genio capaz de conseguir titulares con una lámpara o un bacalao (mejor si es sobre un lecho de salmorejo).

El verdadero genio es aquel capaz de interpretar con precisión el tiempo que le ha tocado en suerte. Y no son años para engañar a bobos con puentes decorados con lunares, piscinas sobre el río, transporte fluvial para acudir a la Feria y otros verdaderos bacalaos hediondos que nos hemos tragado religiosamente. Alegrémonos pues (gaudemus igitur) que aún quedan polvorones de limón.

Las doce uvas de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 31 de diciembre de 2014 a las 5:00

zoido contraluz
Primera uva. El 24 de mayo, domingo de Pentecostés, Sevilla eligirá una nueva corporación municipal, pero en esta ocasión de sólo 31 concejales en lugar de 33. La revisión anual del padrón ha dejado la ciudad por debajo de los 700.000 habitantes, aquel listón psicológico por el que Rojas-Marcos luchó hasta el punto de hacer de este objetivo uno de los estandartes de su gestión, además de la reforma urbanística de la Buhaira, la horripilante losa de pizarra del entorno de la Catedral y el megalómano estadio de la Cartuja. Pese a la leve bajada en el número de vecinos (el padrón queda fijado en 696.676 habitantes), la ciudad no perderá ni un euro de transferencias del Estado, que es la gran ubre para la cuentas del Ayuntamiento junto con los ingresos directos por el IBI. Para que menguaran los fondos del Estado, Sevilla tendría que bajar de los 75.000 habitantes. Y eso no se ha producido ni en los tiempos de epidemias con salidas extraordinarias del Cristo de San Agustín.

Segunda uva. Juan Espadas se mueve entre la necesidad de ser fiel a su perfil de gestor y hombre serio, y la conveniencia de torpedear la imagen de un alcalde sin mácula que le recuerda la herencia recibida cada vez que los socialistas se crecen un mínimo. Espadas sigue haciendo una oposición palmariamente blanda, de guante limpio, sin denuncias aceradas. Cuando golpea al gobierno lo hace como en una pelea entre hermanos adolescentes. Los puyazos son siempre puntazos, nunca hacen sangre. Basten dos ejemplos. Dice que no culpa al gobierno de la bajada de los habitantes, “sólo” de no haber hecho nada por paliarla. Y si el Grupo Socialista denuncia que el marido de la edil de Asuntos Sociales es colocado como gerente en la fundación privada del Banco de Alimentos, comienza por conceder dos semanas al gobierno para que se explique con la justificación de que se apuesta por una “oposición responsable”. El último “ataque” de Espadas ha sido reiterar que el alcalde es “plano” y que su gestión es “plana”. La verdad es que lo es casi tanto como el estilo de la oposición. La proyección de Zoido en la calle arrolla a la de Espadas, sólo resta saber si lo suficiente como para que el PP obtenga los 16 concejales que darán la mayoría absoluta en 2015.

Tercera uva. Los cinco meses que quedan son terreno de fácil abono para el alcalde. Tras el éxito callejero de la Navidad, Zoido tendrá la cuaresma, la Semana Santa y la Feria para desplegar la cola de pavo real. No hay grandes cintas que cortar ni primeras piedras que colocar. Más vale que no anuncie grandes proyectos en lo que queda de mandato, porque el último, el Paseo del Arte en la Avenida Juan Carlos I, se ha ido ya tres veces al traste después de quedarse descafeinado al perder el atractivo de las piscinas sobre la lámina del río. Estamos ante el final del mandato de la miseria, aunque alguno ha habido en el gobierno que ha intentado “hacer cosas”, creyendo todavía que los políticos están obligados a dejar huella, marca o impronta, cuando la actual coyuntura sólo requiere de poner orden, pagar facturas y garantizar los servicios esenciales.

Cuarta uva. Los símbolos materiales del mandato que acaba son los bares y los veladores, multiplicados en una parábola perfecta; y la Navidad como gran atractivo callejero, descubierta por Zoido para Sevilla como una gran toma de las calles del centro bajo un alumbrado laico. Una deuda por encima de los 700 millones hace inviable que el actual alcalde pueda presumir como hasta hace pocos años lo hacía Monteseirín de obras faraónicas (las setas o el tranvía) o grandes reformas (peatonalización de la Avenida o pasos subterráneos). Zoido a duras penas puede vender el retorno del acceso de los autobuses a la Encarnación o la eliminación de las catenarias del Archivo y la calle San Fernando. El símbolo inmaterial, por otro lado, es el saneamiento de las cuentas por obra y gracia de la delegada de Hacienda, Asunción Fley, que ha conseguido que los bancos vuelvan a sentarse a negociar con el Ayuntamiento y sean claves para liberar a Sevilla del Plan de Ajuste de Montoro, suscrito para pagar a la larga lista de proveedores acumulada desde los primeros años de Monteseirín. El electorado deberá valorar si esa gestión inmaterial, que es la que de verdad da fuste al gobierno, es merecedora de una nueva confianza por cuatro años más.

Quinta uva. Las talas de árboles en Almirante Lobo o la calle Virgen de la Sierra, junto al Prado de San Sebastián, han puesto en jaque la micropolítica de Zoido, basada en la atención cotidiana de las pequeñas necesidades que, sumadas en el día a día, hacen posible el funcionamiento de la ciudad. La paz social reina en Tussam, que en 2015 necesitará dos millones menos en transferencias municipales. El alcalde salió reforzado de la huelga de nueve días de Lipasam en el inicio de 2013. Emvisesa es un páramo a la que se mantiene al ralentí, terminando promociones del mandato anterior y sin ninguna nueva en el horizonte. Y Emasesa buscará en 2015 financiación extra mediante la emisión de bonos sin que por el momento nadie se atreva a afrontar una privatización de la considerada joya de la corona de las empresas municipales.

Sexta uva. Los próximos meses son de revuelo en el seno de los partidos. Después de las fiestas comenzará la guerra interna por la confección de las listas electorales. Hay menos actas a repartir (sólo 31) y, además, la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local contempla que haya concejales sin sueldo. En el caso de Sevilla, la ley permitirá la dedicación exclusiva a 22 (al ser una ciudad con población entre 501.000 y 701.000 habitantes), por lo que nueve ediles no tendrán retribución salarial en el Ayuntamiento. Las tensiones se presumen máximas. Juan Ignacio Zoido tiene especial aversión a los períodos de formación de las listas. Odia los cambios tanto como dar malas noticias o tener que decir que no. Su figura es indiscutible en el PP por el momento, por lo que el aparato le dará un margen amplio para hacer un equipo en el que serán muchos los que repitan y muy pocos los cambios. Entre las bajas, se da por segura la de Javier Landa, como adelantó este periódico el 23 de marzo. En el PSOE es poco probable que Juan Espadas goce de tanto margen de maniobra como disfrutó en 2011, cuando apostó por unos independientes (Eugenio Suárez Palomares y Mercedes de Pablos) que acabaron por abandonar el barco tras el peor resultado de los socialistas (sólo 11 concejales) en el otrora fortín sevillano. Las once agrupaciones del PSOE sevillano reclamarán sus cuotas. De lo contrario habrá otra vez brazos caídos. El portavoz adjunto, Antonio Muñoz, se da como fijo en la lista. Está por ver el futuro del otro portavoz adjunto, Alberto Moriña, y de concejales polémicas como Adela Castaño. El susanista Joaquín Díaz dejará la corporación por razón de edad.

El portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Sevilla, Juan Espadas, analiza el plan de ajuste municipal.
Séptima uva. Como era previsible, el alcalde ha comenzado a recuperar viejos hábitos en cuanto intuye el intrigante sonido del tam-tam electoral. Perdido ya en la papelera de reciclaje su título de presidente del PP andaluz, Zoido concede de nuevo parcelas de influencia a sus hombres más vehementes y aficionados a las estrategias, como es el caso del portavoz del gobierno y delegado del distrito Triana, Curro Pérez, que en 2007 fue el jefe oficial de la campaña en la que el PP logró 15 concejales. Pérez acepta con resignación que está considerado un hombre de trincheras (oposición) más que de gestión de los tiempos de paz (gobierno). Ahora viene su período litúrgico preferido y, por lo tanto, le tocará revestirse para las mil y una celebraciones próximas. Si Zoido repite en la Alcaldía, Pérez querrá la parcela de urbanismo, aquella en la que se forjó como eficaz opositor entre 2007 y 2011 y que, al final, acabó recayendo en Maximiliano Vílchez (hombre de paz y no de mítines) cuando se alcanzó el gobierno.

Octava uva. ¿Yquién será el número dos de la lista de Zoido en 2015? El concejal más afín al alcalde sigue siendo Gregorio Serrano, aunque ahora ande inteligentemente tapado. Darle ese puesto a Serrano sería un acto de reconocimiento para un mandato en el que está saturado de competencias (Empleo, Economía, Turismo y Fiestas Mayores) por efecto de la aplicación de un organigrama de gobierno de grandes áreas inspirado en el que puso en marcha Ruiz Gallardón en Madrid. A Serrano le ha sobrado el área de Empleo, se ha tragado los sapos de disolver Sevilla Global y la Televisión Local, y ha tenido que bailar con la más fea, Mercasevilla, lo que le ha costado amenazas personales en la fachada de su casa. Si el PP repite en el gobierno, todo indica que Serrano se ha merecido un mandato algo más amable. Distinto es el baile de números, la obligada paridad y lo que apriete el partido. Recuérdese que Serrano no es hombre de partido. En eso es como el alcalde. Son dos ejemplos de políticos concebidos y nacidos para la gestión municipal.

Novena uva. ¿Y Fley? Si Zoido es alcalde cuatro años más, la todopoderosa concejal Asunción Fley habrá demostrado que con la Hacienda local se hace política; que la austeridad, la montaña rusa de subidas y bajadas estratégicas en los impuestos y el saneamiento de las arcas tienen réditos electorales, justo lo contrario de lo que pregonan los halcones y los vivaqueadores de lunes a viernes en las sedes de los partidos. Su influencia será todavía más incontestable de lo que hoy ya lo es. Nunca se olvide que a su cargo tiene a una directora general que cobra por encima de los 100.000 euros por asumir una nueva parcela de gestión (recursos humanos) a la mitad del mandato. Esta directora general es conocida en el PP como la “bien pagá”. Con lo escrupuloso que es Zoido para los asuntos del pecunio público, nadie osó contestarle a Fley su teoría por la que quien asume mas competencias, debe estar más remunerado, pese a que media España está trabajando más y cobrando menos en el mejor de los casos. La teoría de Fley es de una lógica aplastante, pero difícilmente digerible con el campo poblado de vacas flacas y con muchas gargantas conformándose con las gotas que dejan caer las cañerías de unos grifos cerrados.

Décima uva. El otro gran hombre de Zoido es el delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, Maximiliano Vílchez, que recibió la parcela tradicionalmente más codiciada por los partidos políticos, pero en el peor momento. Es el primer delegado de Urbanismo del PP desde la instauración de la democracia. Y también es el más tieso por encontrarse una Gerencia de Urbanismo sumida en números rojos y desangrándose por el bajonazo en los ingresos por licencias, la inexistencia de convenios urbanísticos y la carencia de intereses financieros. A Vílchez le ha tocado pasar de una Gerencia navegando en la opulencia a una Gerencia en la que se exige que las fotocopias se hagan por las dos caras para ahorrar papel. Al igual que Fley, no es un político al uso. Revalidar el gobierno supondría el aval más sólido a su labor.

Undécima uva. El miedo está en la armería electoral del PP. Nadie duda de que Zoido venteará los riesgos de un Ayuntamiento en manos de un PSOE debilitado y tutelado por fuerzas políticas con programas electorales inciertos. Ya lo hizo en 2011, cuando repitió machaconamente que votar el PSOE era hacerlo al líder de IU, Antonio Rodrigo Torrijos, hoy fuera del Ayuntamiento y con la baja en el partido por los frentes judiciales que acumula. Falta un cuarto de hora para que el PP trate de vincular la figura de Espadas a la de Podemos o Ganemos. Zoido venderá que Sevilla sólo tiene dos salidas: o ser Grecia, o ser Roma. O un conjunto de fuerzas de convivencia incierta, o una única fuerza sólida.

Duodécima uva. Izquierda Unida está concentrada en su particular debate: ser galgo o podenco, seguir siendo IU o mutar hacia otra fórmula de nuevo cuño. El partido cierra el año con dos plenos consecutivos en los que la estampa de su bancada ha sido desoladora: la concejal Josefa Medrano asumiendo en soledad las mociones por la dimisión del segundo portavoz en lo que va de mandato. Con el paso del tiempo, a Zoido le salió bien su estrategia de erosionar directamente al partido que hacía las veces de muleta del PSOE en el poder. Su reto actual es demostrar que ha conseguido ese voto de la inercia por el cual en Sevilla se perpetúan en el sillón algunos decanos de colegios profesionales, algunos presidentes de colectivos profesionales y hasta algunos hermanos mayores. Si aquel voto prestado de 2011 evoluciona a un voto de inercia, la marca Zoido gozará de buena salud.

El riesgo de cerrar bares

Carlos Navarro Antolín | 29 de diciembre de 2014 a las 20:30

Zona de movida del Arenal. Calle Arfe y aleda¿as  Fotos de bares y gente bebiendo en la calle y tal
HACE bien el alcalde en relajar la presión sobre los bares de la milla de oro del gin tónic, que es la calle Arfe y sus aledaños. Hace bien porque a ver dónde van a ir algunos concejales del gobierno a destensionarse tras los muy insorportables y soporíferos plenos municipales, que la ONU está estudiando la retransmisión en diferido de los plenos del Ayuntamiento de Sevilla como forma encubierta de tortura. Hace años que a alguien se le amenazaba con amarrarlo a una silla a ver nueve veces seguidas la película Acapulco, de Raphael. Hoy bastaría con tragarse cualquiera de los plenos en los que sus señorías defienden mociones, se tiran bolas de papel en forma de reproches sobre temas de actualidad nacional que nada tienen que ver con Sevilla o se echan los trapos sucios de los dictámenes del Consejo Económico y Social, un organismo perfectamente inútil, prescindible y del que la ciudadanía no tiene ni pajolera idea de su existencia. Precintar ciertos bares de Arfe sería para algunos concejales del gobierno como echar el cierre a la bodeguita Romero con sus reconstituyentes montaditos piripis tras las siete, ocho o nueve horas de Pleno. Sería un acto despiadado. ¿Qué culpa tienen los bares que siempre acaban pagando el pato? A Monteseirín le pasaba lo mismo con la hostelería. Cuando le dijeron que se fuera buscando trabajo antes de final de mandato y le comentaron que Rosamar Prieto-Castro podía ser su sustituta interina, dicen que el alcalde le recomendó a la delegada de Fiestas Mayores que no se dejara ver tanto por los bares. Tiene gracia que en la ciudad de los bares no se pudiera ser alcaldesa por ir a los bares. Huelga comentar la respuesta de Rosamar, que mandó a Monteseirín a un lugar donde por ahora no llegan los autobuses de Tussam. Ni siquiera el C2, que ya es difícil que el C2 no llegue allí donde fue mandado Monteseirín.
Estos concejales de ahora, famélicos porque no tienen presupuesto para comidas, se van a quedar también sin lugares en Arfe donde relajarse después de tanta moción, de tanta riña de Landa y de tanto golpear la mesa para celebrar las intervenciones del jefe. La política de hoy no sólo está muy mal pagada, sino que lleva aparejadas penalidades como el cierre de los principales abrevaderos. A este paso nos quedamos sin melva. Y Sevilla sin melva sería una ciudad sumida en la tristeza, sólo equiparable a una calle Arfe sin concejales del gobierno después de un Pleno municipal. Anda que no.