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Los lodos de una alta expectativa

Carlos Navarro Antolín | 25 de mayo de 2015 a las 5:00

24/05/15 Reacciones a las elecciones del Ayuntamiento de Sevilla Part
La mayoría absoluta más absoluta de la democracia. Y el bajonazo más pronunciado y doloroso que lamina el extraordinario crédito que los vecinos de Sevilla habían dado nunca a un candidato. Juan Ignacio Zoido pierde el 16% de los apoyos recibidos hace cuatro años, un hundimiento en toda regla maquillado por una victoria en número de votos conseguida con foto finish. Los préstamos de votos que auparon al PP a la cúspide con casi un 50% de los apoyos, han quedado crudamente cancelados. Alguien en el PP de Sevilla debería entonar la célebre frase de Felipe González en 1993, cuando el PSOE quedó relegado a una mayoría simple: “He entendido el mensaje”. Echar la culpa a Rajoy de la caída en más de 65.000 sufragios es enrocarse en una mentira de consumo interno. Las mayorías absolutas de los populares en Tomares, Pilas y Herrera demuestran que la figura de los alcaldes y su gestión son valoradas por el electorado. La estrategia de recurrir continuamente a denunciar el bloqueo de la Junta a los grandes proyectos de Sevilla y de aludir a la herencia recibida se ha demostrado, cuando menos, muy endeble para convencer a los prestamistas del voto para que renovaran la confianza un mandato más. Los sevillanos han castigado una gestión plana, con más logros inmateriales que apreciables por el ciudadano de a pie. Y, sobre todo, han votado con el recuerdo de la gran expectativa generada por el candidato Zoido hace cuatro años, cuando fue literalmente vitoreado por el público en la procesión del Corpus y se generó la denominada Zoidomanía, después de que su gabinete ya viniera de explotar el Efecto Zoido en los años de la oposición. Expectativa disparada, fracaso absoluto. Que la última esperanza dependa cuatro años después del escrutinio de un 5% es una prueba suficiente de la debacle electoral.

Es evidente que al electorado le ha importado muy poco el saneamiento de las cuentas. Resulta palmario que los reiterados mensajes sobre la herencia recibida han sido baldíos. Zoido se encontró un Ayuntamiento con una deuda de más de 700 millones de euros, sometió la economía municipal a un Plan de Ajuste y limpió la lista débitos con los proveedores. Basar el principal logro del mandato en la gestión de la Hacienda local ha resultado infructuoso. Pareciera que el votante no castiga las siglas vinculadas con la corrupción, como se ha visto en las autonómicas andaluzas, ni premia las directamente ligadas a la buena administración que permite recuperar la confianza con los bancos, como queda patente con los resultados del Domingo de Pentecostés. El votante castiga la altísima expectación concitada en torno a una figura política que en un plisplás fue alcalde incontestable de Sevilla, presidente de la Federación de Municipios y Provincias y hasta presidente regional del PP. La política, como la televisión, tiende a quemar los productos de éxito rápido. Zoido ha sido valorado como un superhombre durante muchos meses, un político al que sólo faltaba encomendarle acabar con el calor en Sevilla. Tan alta expectativa ha terminado por generar una frustración que deja en tenguerenge al PP de la capital, amén del estrepitoso balance cosechado en la provincia. El partido de la gaviota está necesitado de una profunda sentada, como diría Luis Aragonés.

El Grupo Popular se queda ahora con 12 concejales, los mismos que obtuvo Jaime Raynaud en 2003. Arenas quitó a Raynaud una tarde de junio de 2006 porque no garantizaba el crecimiento electoral, no sacaba rédito a los escándalos del gobierno de coalición del PSOE e IU, según los sondeos internos del partido.

Espadas tiene opciones serias de ser alcalde. Puede gobernar en solitario, como ya hizo Manuel del Valle en su primer mandato, o mediante la fórmula del tripartito. El verdadero ganador de unas elecciones es el que gobierna. Soledad Becerril fue alcaldesa con diez ediles en 1995. Pero el PSOE y Espadas saben que no han sacado provecho del batacazo electoral de Zoido, lo que revela que el partido sigue preocupantemente varado en la capital, donde no gana unas municipales en número de votos desde 2003. El Grupo Socialista se queda con once concejales, que sigue siendo la cifra más baja del puño y la rosa en el otrora fortín andaluz. Espadas apenas ha sumado tres puntos porcentuales más de apoyo, un balance paupérrimo si se compara con la caída del actual alcalde. El electorado no ha premiado una labor de oposición basada en la moderación y estudiada para pasar muy por encima de cualquier asunto espinoso que afectara al gobierno, una actitud motivada por el miedo a que el PP recordara cualquiera de los escándalos de los tiempos de Monteseirín que siguen su curso en los juzgados. El gobierno y la oposición se han parecido en demasiados momentos en su estilo de hacer política: sin chispa, ni sal. Política light.

El PP se desmorona en la capital mientras el PSOE ha sido incapaz de crecer. Zoido ha terminado asumiendo proyectos demasiado vinculados a Monteseirín: la Lonja del Barranco y la ampliación del tranvía a Santa Justa. Y el Grupo Socialista no ha sabido sacudirse a Monteseirín para dejar de ser la diana en la que el gobierno del PP lanzaba los dardos para achantar a los chicos de Espadas.

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El más puro estilo Zoido

Carlos Navarro Antolín | 18 de abril de 2015 a las 5:00

PLENO DEL PARLAMENTO DE ANDALUCÍA
Ocurrió por la mañana, en la junta de gobierno de cada viernes en el Ayuntamiento. Despachados los temas del orden del día, pareció sonar el Extra omnes! de la Capilla Sixtina que manda salir del cónclave a todos los que no sean cardenales. Se marcharon el interventor y el secretario. Se quedaron sólo los políticos. Zoido tomó la palabra y, por fin, anunció a los presentes el orden de la candidatura. A esa misma hora se celebraba el comité electoral del PP de Sevilla que debía aprobar las listas, un chau-chau en toda regla carente de debate y espíritu crítico, pues la lista estaba cerrada desde mucho antes. Zoido cantó los nombres sin necesidad de chuleta. El dos, Fley. El tres, Javier Landa. El cuatro, María del Mar Sánchez Estrella. El cinco, José Luis Vargas, un arquitecto que ha logrado colar la diputada Alicia Martínez… Las caras de los halcones se fueron estriñendo al verse relegados a ese tramo de la cofradía donde no se oye la banda de la cruz de guía ni la del primer paso paso, pero se oye con nitidez el estruendo del calentador de la leche de las cafeterías.

Zoido vuelve a confiar en los tecnócratas en detrimento de los hombres de partido que le auparon a la primera victoria (insuficiente) en 2007 y contribuyeron al exitazo de 2011. Cantados los nombres, el alcalde abrió el turno de las intervenciones para posibles aclaraciones, pero aquello era, para unos, la entrada de la Mortaja; y para otros, la salida del palio de la Victoria. Nadie habló. Prietas las filas. Los concejales ausentes de la junta de gobierno se fueron enterando de su puesto por las redes sociales o por los chascarrillos de tertulia.

Los perfiles institucionales y de gestores vuelven a estar primados sobre los estrategas y gladiadores en la arena del circo de la campaña. El alcalde sigue externalizando apoyos y se vuelve a saltar la plantilla del PP. Sigue fiel a los esquemas propios de quien no se ha criado en las Nuevas Generaciones, ni entiende determinados conceptos, hábitos o inercias de la política actual. Ha colocado en los principales puestos de la candidatura (del dos al seis) a cinco profesionales sin bagaje en el partido, provocando una vez más los primeros escozores entre quienes se creían con más derecho a ocupar esos puestos por estar en los frentes vecinales, en la lidia con los funcionarios pusilánimes o en la pelea con los interventores para sacar adelante un gasto. El primer militante de la lista procedente del aparato puro y duro, curtido en la estructura provincial y regional, es su propio jefe de gabinete, Alberto Díaz, que ocupa el séptimo lugar de la candidatura. La composición de la lista revela que el alcalde avala la gestión de los profesionales independientes con los que contó en 2011 (Fley, Landa, Sánchez Estrella y De Pablos) y que es previsor al dejar muy bien colocado a su fiel jefe de gabinete en caso de que se produzca la catástrofe de perder la Alcaldía. Si el PP no retiene el gobierno, nadie duda que habrá una desbandada de los independientes, que no aguantarían muchos meses con el sueldo de edil de la oposición (unos 30.000 euros anuales), por lo que Díaz sería el mejor colocado en la hipotética formación de un grupo político en la oposición, con conexión fluida y directa con el presidente provincial, Juan Bueno. Sabido es que los pontífices tienen por costumbre dejar ordenados como obispos a sus secretarios para garantizarles un blindaje cuando ellos ya no asuman el gobierno de la Iglesia. Zoido ha seguido esta práctica premiando a Díaz muy por encima de halcones del PP local como Curro Pérez y Beltrán Pérez, así como por delante de uno de sus grandes afines, como es Gregorio Serrano, sobrecargado de competencias en el mandato y que ha sufrido en las paredes de su propia casa las decisiones impopulares que ha tenido que tomar en Mercasevilla. Díaz es el Atlas que soporta la gestión diaria de la popularidad de un alcalde que no tendría tiempo material de devolver todas las llamadas telefónicas a las que se compromete. Arenas citaba al personal para almorzar y Zoido, más austero, se compromete a telefonear.
El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, visita la calle Amador de los Ríos junto al concejal delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, y la concejal delegada del Distrito Nervión, Pía Halcón. En la calle Amador de los Ríos, esquina Alonso de Orozco..

La lista del PP está concebida a primera vista para seguir gobernando. Pero Zoido aplica la diligencia del buen padre de familia y ha dejado asomar su carácter previsor en una suerte del todo atado y bien atado en caso de batacazo, pues todo apunta a que se han invertido los términos en el PP nacional como marca electoral: de la ola victoriosa de 2011, que elevaba a la cima del poder hasta al PP extremeño, al tsunami derribista de 2015, que tiene con las carnes abiertas a todos los dirigentes. La marca personal de Zoido, uno de los escasos pilares aún fuertes en la debilitada catedral del centro-derecha andaluz, se pone a prueba en estas elecciones mucho más que en 2007 y 2011. El propio alcalde ya admite que todos los partidos son “buenos socios de gobierno” si se respetan unos criterios elementales, al mismo tiempo que resta importancia a las ideologías en la gestión municipal.

El ascenso de Fley al segundo puesto es un reconocimiento a su gestión al frente de la Hacienda local, una de las pocas alegrías de un mandato marcado por las arcas vacías. El alcalde no ha sabido o no ha podido prescindir del catedrático Javier Landa, que vive su particular pascua de Resurrección después de haber sido dado por orillado de la lista por el propio Zoido, habida cuenta de los roces que ha tenido con otros miembros del gobierno y de algunos episodios desafortunados como presidente del Pleno. Landa ha soportado en silencio que le dieran por amortizado y ha potenciado su presencia en los actos del partido (pese a su condición de independiente) en una última etapa en la que ha procurado suavizar su imagen. El resultado: sigue políticamente vivo. Y muy por delante de quienes han denunciado sus errores como político bisoño.

Una de las novedades de la lista oficial es la ausencia de José Miguel Luque, que el presidente provincial del partido, Juan Bueno, atribuye a razones personales. Las presiones de la vida diaria municipal han podido lastrar su presencia. Luque es el actual delegado del distrito Cerro-Amate, donde el PP no ha hecho más que perder votos en las sucesivas consultas electorales desde las elecciones de mayo de 2011. Es uno de los políticos mejor valorados por el alcalde y por el aparato, de ahí que haya sorprendido su salida de la lista.

Zoido ha premiado también a Pía Halcón en un puesto de salida, pese a que no pudo con el peso de la gestión del Distrito Bellavista-La Palmera y provocó una pequeña crisis de gobierno al ser desplazada a Nervión.

El alcalde no se ha decidido a colocar entre los cinco primeros a Dolores de Pablo-Blanco, delegada de los asuntos sociales. Ha dejado a María del Mar Sánchez Estrella, responsable de las parcelas de cultura y deporte. Las cosas siguen como estaban, lo propio de un perfil tan poco amigo de los cambios y tan contrario a provocar recelos. La lista deja muchos descontentos dentro de casa, provoca daños en los músculos que precisamente deben mover la maquinaria electoral.

Zoido prepara la lista del ‘alumbrao’

Carlos Navarro Antolín | 8 de abril de 2015 a las 12:30

Juan Ignacio Zoido informa sobre el Plan de Pago a Proveedores.
LA noche del alumbrao. Lunes 20 de abril. Es el tope que tiene Juan Ignacio Zoido para presentar la lista con la que pretenderá revalidar la Alcaldía. El alcalde ya tiene en mente el equipo. Sólo le queda cumplir con el trámite de poner la composición en conocimiento del aparato provincial y regional. Cuanto más tarde, menos opción habrá de cambios, sobre todo si se tiene en cuenta que el batacazo del PPregional obliga a las estructuras provinciales a buscar asideros en los ayuntamientos para tantos caídos en la enésima decepción autonómica del centro-derecha andaluz. Respecto a los 20 concejales logrados en 2011, se dan por seguro cinco bajas: Juan Bueno, que ha pasado al Parlamento, y los concejales Javier Landa, Evelia Rincón, José Luis García y Juan García Camacho, para los que habrá destinos de gestión en caso de que se repita en el gobierno.

El PP baraja como puestos de salida hasta el número 16, cifra en la que queda fijada la mayoría absoluta tras quedar la Corporación reducida de 33 a 31 concejales por efecto de la bajada de los 700.000 habitantes en el padrón.

Alguna quiniela realizada en el seno del grupo municipal apunta a un fichaje masculino entre los cinco primeros puestos, pero hay que recordar que a Zoido no le ha ido bien con la incorporación estelar del catedrático Landa como número dos hace cuatro años. La lista será muy de la casa, sobre todo para no desanimar a una militancia que Zoido necesitará a pleno rendimiento en la campaña electoral, ya que se tiene claro que el riesgo de perder la Alcaldía de Sevilla existe en las encuestas y se percibe en ciertos ambientes, pese a que el alcalde se haya dado baños de popularidad esta Semana Santa. Los independientes no sólo no captan votos, sino que pueden provocar la desidia de quienes llevan años en el tajo.

Con Zoido liderando la candidatura, se da por hecho que Asunción Fley, la edil de Hacienda que ha saneado las cuentas, será la número dos. La clave está en conocer quién será la otra mujer que debe figurar entre los cinco primeros puestos. Dentro del grupo se tiene claro que ese puesto es para María del Mar Sánchez Estrella, delegada de Cultura, que fue la número 3 en 2011 y con la que el alcalde tiene amistad personal. Pero no falta quien apunta a que el verdadero deseo de Zoido sería ofrecer ese lugar preferente a María Dolores de Pablo-Blanco. El alcalde está muy satisfecho con su gestión al frente de los asuntos sociales. Y Sánchez Estrella le ha generado algún que otro quebradero de cabeza en Cultura, sobre todo porque la delegada ha cometido demasiadas veces el error de evidenciar sus desencuentros con Benito Navarrete, el asesor estrella de Zoido en materia cultural que ha proporcionado al alcalde los principales éxitos con exposiciones e iniciativas de altura. Ocurre que es probable que Zoido, experto en tratar de quedar bien con todo el mundo, no se atreva a hacer un feo a Sánchez Estrella. No se olvide que Zoido tiene fobia por los cambios y ninguna afición a las crisis de gobierno. Uno de los períodos litúrgicos de la política que más le aterra es el de la confección de las listas.

Además de Asunción Fley, entre los favoritos para esta nueva etapa están Gregorio Serrano, que tendría opciones de mejorar el puesto número diez de 2011, y Curro Pérez, que ha estado orillado en el distrito Triana y en la difusa portavocía del gobierno, cuando se esperaba que ocupara la parcela de Urbanismo. Pérez es clave para Zoido en tiempos de zozobra electoral, dado su elevado perfil político. Si Zoido revalida la Alcaldía, se da por hecho que volará más alto en el nuevo gobierno. De hecho, para su sustitución al frente del distrito Triana se baraja muy seriamente la incorporación a la lista de Manuel Alés, actual director del distrito y profundo conocedor del arrabal.

Otro que debe mejorar posición es Rafael Belmonte, que fue en el puesto 21, al que se encomendó la papeleta de poner orden en Bellavista tras el resultado fallido de Pía Halcón como delegada de distrito, que tuvo que ser trasladada a Nervión, un distrito más cómodo para ella por ser más afín al PP. Halcón goza de muy buena relación personal con el alcalde.

Se da por supuesto que entre los cinco primeros repetirá Maximiliano Vílchez. Y en puestos de salida irán Beltrán Pérez, Ignacio Flores y Jaime Ruiz. El orden será más clave que nunca, sobre todo si no se gobierna. En tal caso habrá desbandada segura, sobre todo porque muchos concejales no tendrán sueldo por aplicación de la ley de reforma local impulsada por Rajoy. Si se repite, el poder es la pomada que alivia cualquier escozor.
Hogar Virgen de los Reyes. Zoido y Dolores De Pablo-Blanco asisten a la entrega de premios del Día del Mayor.

La noche más encanallada

Carlos Navarro Antolín | 5 de abril de 2015 a las 5:00

Madrugá Peleas y gente corriendo en la calle Cuna y Encarnación.
NI hermosa, ni mágica. Inhóspita y bravucona. La Madrugada es la noche más encanallada del año, una Nochevieja con pasos en la calle que disparan el riesgo de incidentes y de difusión de los efectos. Ha quedado demostrado que la herida abierta en el año 2000 sigue sangrando, por mucho que algunas autoridades y opinadores traten de restar inmportancia a lo ocurrido este año. La Madrugada está muy tocada, como lo está el resto de la Semana Santa, decadente y cochambrosa pese a que juguemos a idealizarla para seguir manteniendo un sueño de consumo interno. Las calles del Domingo de Ramos, no nos engañemos más, son un canto al mal gusto y a la chabacanería. Y muchísimas calles de la Madrugada son directamente de trasera de discoteca. Uno no sale de nazareno para echarse contra la pared de forma repentina ante la inminencia de una fuerza misteriora que arrolla todo lo que hay por delante. Uno no sale de nazareno para proteger con sus brazos. colocados en cruz. a acólitos de diez años. Uno no sale de nazareno para ver deshacerse un cortejo que no han deshecho cinco siglos, ni para ver a un guardia civil echarse la mano al arma reglamentaria, ni para saber qué contestar a la mujer que pregunta dónde está su marido que va delante del paso, ni para hacer las últimas calles del recorrido con el pánico apretando más que el cinturón de esparto y con la actitud vigilante propia de un guardaespaldas, ni para regresar con cirios y cruces rotas, ver un antifaz perdido y dos cruces que sobran porque dos hermanos se han marchado comidos por la angustia.

Esta Madrugada tiene poco que ver con el vino de taberna auténtica de Núñez de Herrera. Esta Madrugada ha pasado del griterío de callejón y el laterío arrastrado a patadas de los años ochenta, a una actualidad de reyertas, alcohol destilado consumido a mansalva y agresiones contra los motivos que de verdad fundamentan la que era la noche más hermosa de la ciudad.

Nada de la sociedad de cada tiempo es ajeno al mundo de las cofradías. Ni la degradación de los cargos públicos, ni el incivismo de cualquier noche de fin de semana. La Madrugada ha dado ya tres avisos: 2000, 2009 y 2015. La ciudad ha rozado demasiadas veces ya la posibilidad de sufrir incidentes de gravedad. Es evidente que este año han fallado con estrépito las previsiones y las prevenciones, lo cual reconoció ayer el propio alcalde, Juan Ignacio Zoido, que instará a Sacyr para que en 2016 no se celebren botellonas en las setas. Lo que ocurrió la pasada Madrugada, según la versión oficial de las autoridades, se debió a una pelea de jóvenes. Dicho así, en bruto, podría ser algo casual. Pero conviene analizar el contexto. Ocurrió en la Plaza de la Encarnación, donde distintos grupos de jóvenes hacían botellona desde varias horas antes. La Encarnación parece que es la nueva zona cero de los conflictos de la Madrugada, como lo fue la Plaza de la Gavidia en los años noventa. ¿No se tuvo en cuenta el tipo de público que toma las escalinatas de las ‘setas’ cada Semana Santa desde hace ya varios años? ¿Nadie evalúa los riesgos que entraña que haya cientos de jóvenes cargándose de alcohol durante varias horas cuando hay miles de personas en el centro, seis cofradías, medios de comunicación nacionales y extranjeros y dos antecedentes sobre los riesgos de una noche como la Madrugada?

La Madrugada tiene dos ejes bien definidos de potenciales conflictos, como explican expertos en seguridad. El primero comprende el Puente de Triana, Reyes Católicos, San Pablo, Plaza de la Magdalena y su conexión con la Campana por las calles O´Donnell y Rioja, con algunas bifurcaciones a derecha e izquierda en su inicio por las calles Zaragoza y Santas Patronas, así como con Gravina, Julio César, Marqués de Paradas y Arjona con Radio Sevilla. El segundo eje comprende las calles Imagen, Encarnación, Laraña, Martín Villa y la Campana, con bifurcación hacia la derecha con Orfila, Lasso de la Vega, Plaza del Duque y la Campana, o hacia la izquierda por Cuna buscando la Plaza del Salvador, Puente y Pellón y el entorno de la Alfalfa.

A raíz de los sucesos del año 2000 se creó una mesa de coordinación denominada el CECOP con resultados satisfactorios. De 2001 a 2008 no hubo que lamentar incidentes. Se abordó la cuestión de la licencia y el plan de emergencias de la Carrera Oficial. Y se obligó a cada templo a tener su propio plan de emergencia. El problema es hoy otro. Comienza por los recorridos y horarios de la Madrugada, y por actualizar y revisar el segundo círculo en torno a la carrera oficial, que coincide con los dos ejes descritos, donde se han producido los hechos, donde se gesta la botellona, el embrión del conflicto juvenil que deriva en constantes peleas y comportamientos incívicos.

Podemos seguir manteniendo los sueños de esmeraldas y oro, de líricos contrastes, de fervores y ripios. Podemos seguir reduciendo la importancia de los hechos bajo el pretexto de no erosionar la marca de la ciudad (estúpida expresión para acallar los hechos) y bajo las sesudas teorías sobre la necesidad de no tener altura de miras. A la Semana Santa no se le protege silenciando los hechos. Es una fiesta muy hermosa que ha sido transmitida de generación en generación gracias al esmero, el mimo y el tacto de quienes hoy ya no están entre nosotros.

Uno no sale de nazareno para acabar arrollado contra la pared. Esta Madrugada es la noche más canalla del año. No nos engañemos. A los hijos de la cochambre les importan muy poco los siglos, los ripios y los fervores. Son piratas que no paran de beber y van sumando conquistas.
cuna cortejo

Fley de dos y Landa sin suerte

Carlos Navarro Antolín | 4 de febrero de 2015 a las 5:00

Landa
LAS bolas están en el bombo. Tiempo de elecciones, la ruleta gira. Bolita, bolita, ¿dónde te pararás? Donde diga el aparato. En el fútbol siempre ganan los alemanes. Y en política siempre vencen los aparatos. Tiempo de elecciones, tiempo de cambalaches. ¿Irá Juan Bueno de número uno por Sevilla en las autonómicas? Si Bueno se va de la Plaza Nueva, un puesto de relumbrón queda libre en las locales de mayo. Zoido maneja colocar de número dos a Asunción Fley, la concejal más brillante del gobierno, el símbolo del saneamiento de las cuentas municipales, la imagen más fiel de las virtudes de programa económico del PP, el antídoto más contundente frente a la número dos del PSOE, Carmen Castreño, presidenta del Puerto de Sevilla, que ya se sabe que los partidos son como niños: todos quieren lo que tiene el otro. ¿El PSOE ha puesto a una mujer de dos? Pues yo también. ¿El otro puso tres independientes en 2011? Pues yo también. En realidad los partidos políticos son todos muy conservadores, todos quieren jugar a la casilla del menor riesgo y del mayor mimetismo, para no señalarse, para no distinguirse, para no parecer menos que el vecino en la ciudad que mejor observa oculta tras los visillos.

El número dos de Zoido en 2011 se cae de la lista de 2015. La suerte pasa de largo para Javier Landa, justo ahora que se estaba empezando a enterar de qué tratan los festejos municipales. Lo anunciamos el pasado marzo y todo indica que no lleva ni un cupón para el inminente sorteo. Fley tiene todas las papeletas, dependerá de si a ella le salen o no sus particulares cuentas. No se olvide que Fley no necesita de la política para yantar y que en el puesto que está lleva cuatro años perdiendo dinero. También tiene muchas papeletas para el sorteo la entrañable Lola de Pablo-Blanco, pese al mal trago de su marido contratado en la Fundación del Banco de Alimentos, ay Lola qué disgustos le das a tu alcalde. A Lola la pondrán entre los seis primeros de nuevo. El reverendo Vílchez no termina de desatascar todos los proyectos de Urbanismo a la velocidad que querría el alcalde, pero ya saben ustedes que es un hombre de Zoido desde el principio y que siempre está el gerente para apechugar con las culpas, que para eso es de los que más cobra y mejor luce el pañuelo, Petronio de las caracolas, que ya estaba bien de tanto constructor cateto y de cuello abierto en los tiempos del PSOE.

Gregorio Serrano se quedará otra vez sin el caramelo del número dos. Pero irá de salida. Como irá de salida Curro Pérez, el jefe de campaña en 2007 que no repitió como tal en 2011 pero pocos se percataron. Como el tapado Beltrán Pérez, siempre que el aparato no lo reclame para otras responsabilidades, que no se olvide que este Pérez lleva ya bastantes años en la Plaza Nueva y podría necesitar la mascarilla de oxígeno.

Landa no se marchará sólo. Lo acompañarán probablemente Juan García, Evelia Rincón y Carmen Ríos. Hay que dar por hecha la continuidad de José Miguel Luque, sin un rasguño en cuatro años de gobierno; de Jaime Ruiz, que ha aguantado bien en San Pablo-Santo Justa, donde el PP creció en votos de forma espectacular en 2011, y de Rafael Belmonte, que fue el número 21, por su labor al frente del distrito de Bellavista, otrora considerado una Siberia para el centro-derecha. Al alcalde le gusta su estilo.

Pía Halcón, que empezó tropezando en Bellavista, ha ganado en proximidad con el entorno más personal de Zoido, quizás esa circunstancia, sumada a que está limpia de polémicas, juegue a su favor para aspirar a repetir.

Ignacio Flores anda ya revuelto como cada vez que gira el bombo con las bolitas. Flores es un clásico en las candidaturas municipales del PP. Tiene un lío montado ahora en su distrito con algún asesor que le ha salido rana, pero a su favor juega su lealtad y capacidad de servicio con los sucesivos jefes que ha ido teniendo.

No esperen que Zoido saque grandes conejos de la chistera. El PP obtendrá menos concejales, luego los puestos de salida estarán más cotizados. Ninguna lista levantará pasiones, más allá de los consumos internos de los partidos y los obligados análisis de los medios de comunicación. ¿Ustedes oyen hablar por la calle de la lista del PSOE? En los bares no se habla de otra cosa. Ha causado verdadero impacto, se ha reabierto entre la ciudadanía la pasión por la política, se ha reactivado la sociedad civil por el aldabonazo que ha supuesto la lista de Juan Espadas. Que yo no sé si darle la enhorabuena al bueno de Juan o acompañarlo en el sentimiento, porque la que le han endilgado de número cuatro es para echarle una mano sobre el hombro y ofrecerle pañuelitos de papel en el siguiente semáforo. ¿No fue esa señora la que dijo que en Los Remedios se levantaban a las doce? ¿No fue esa señora la que dijo en un Pleno que los obispos querían meter sus rosarios en los ovarios? ¿Seguimos enumerando despropósitos? Ay, Antonio Muñoz, cirineo de Juan Espadas, no os queda ná en el próximo mandato… Como le gritaron a Zoido en un pueblo de Andalucía: “¡Qué pesada es la cruz y qué pocos son los penitentes!”. Pues eso: Espadas también lleva su cruz.

Salvemos a Maximiliano

Carlos Navarro Antolín | 11 de diciembre de 2014 a las 5:00

Rueda de prensa de Maximiliano Vílchez.
LOS presupuestos cantan. Zoido acude al rescate de la Gerencia de Urbanismo en sus últimas cuentas del mandato. En las famélicas arcas del organismo autónomo entrarán 54,2 millones de euros, lo que supone un aumento de 15,4 millones más respecto al año que expira. Si se comparan estos números con la deuda que arrastra el Ayuntamiento desde hace lustros con la propia Gerencia, reconocida por el alcalde en una reciente reunión con los enlaces sindicales y cifrada en 290 millones de euros, no es que las cuentas de 2015 vayan a sacar de los números rojos a la que siempre fue la delegación más deseada por todos los partidos políticos, pero sí es un hecho objetivo dónde se hace el principal esfuerzo en cuestión de transferencias.

Conste en acta, por ejemplo, el ridículo capítulo de inversiones de Emvisesa, reducido a 15.000 euros en 2015, una verdadera miseria. A Emvisesa se la desconecta poco a poco del respirador artificial de las transferencias mientras a la Gerencia se le mantiene la mascarilla en un contexto de elecciones y cuando está pendiente de aprobación el nuevo convenio colectivo que afecta a 500 trabajadores. Maximiliano Vílchez, delegado de Urbanismo, no tiene dinero para poner toldos en la Avenida de la Constitución cuando aún se están recogiendo los vidrios rotos de la gran borrachera de aquellos años de convenios urbanísticos que reportaban dinero a espuertas, de constructores enganchando en la Feria y del carbónico francés volando en cestas de Navidad.

Salvemos a Maximiliano, proclaman los grandes gurús del presupuesto. Salvemos al delegado de Urbanismo más tieso de la historia. Ganemos (Podemos) tiempo hasta mayo, reza la letra pequeña. En las caracolas de la Cartuja saben perfectamente que los anuncios de transferencias suelen ser papel mojado. La Gerencia ha sido siempre el amigo rico, el pagafantas de la vida municipal. Pero ahora no hay ni para toldos. Maximiliano no puede vender ni la sombra. Y sin toldos no hay paraíso.

Presentado el presupuesto de 2015, con esas obras que son como los moros de Queipo, siempre las mismas, sólo faltan ya los camellos por la Alameda de Hércules para rematar diciembre. Esperemos que este año ninguno muerda. Nos referimos a los camellos, claro. Los otros se pegarán dentelladas, máxime (de Maximiliano) cuando los puestos de salida se cotizarán aún más caros al reducirse la corporación a 31 concejales.